A corazón abierto (programación)

jueves, 30 de septiembre de 2010

Un amigo de verdad


Un amigo SENCILLO nunca te ha visto llorar.
Un amigo VERDADERO tiene los hombros húmedos por causa de tus lágrimas.

Un amigo SENCILLO te pregunta cómo estás…
Un amigo VERDADERO te dice que te ves bien, te abraza y te besa.

Un amigo SENCILLO te manda flores y una tarjeta cuando estás internado en el hospital.
Un amigo VERDADERO se queda a dormir en una silla, a tu lado.

Un amigo SENCILLO no conoce los nombres de tus padres .
Un amigo VERDADERO tiene sus números de teléfono en su libreta de direcciones y los llama “mi viejo” y “mi vieja”

Un amigo SENCILLO trae bebidas a tu fiesta.
Un amigo VERDADERO llega temprano para ayudarte a cocinar y se queda hasta tarde para ayudarte a limpiar.

Un amigo SENCILLO odia cuando le llamas después de haberse acostado.
Un amigo VERDADERO te pregunta por qué te tardaste tanto en llamar.

Un amigo SENCILLO procura hablar contigo acerca de tus problemas.
Un amigo VERDADERO procura ayudarte con tus problemas.

Un amigo SENCILLO te ofrece el sofá para que duermas.
Un amigo VERDADERO te brinda su cama, se acuesta en el suelo… y no te deja dormir en toda la noche conversando contigo.

Un amigo SENCILLO te pide que le hagas un café.
Un amigo VERDADERO pasa a la cocina y monta la cafetera y hasta le pide azúcar a una vecina si no tienes.

Un amigo SENCILLO piensa que ha terminado la amistad después de un argumento.
Un amigo VERDADERO sabe que no tienen una amistad sino hasta después de haber tenido una pelea.

Un amigo SENCILLO espera que siempre estés ahí para Él o ella.
Un amigo VERDADERO siempre estará ahí para ti.

Un amigo SENCILLO puede serlo por un tiempo…
Un amigo VERDADERO es para toda la vida.
(fuente:renuevodeplenitud)

domingo, 26 de septiembre de 2010

Cuando la vida es zarandeada por las olas

Comentario del padre Raniero Cantalamessa
La barca zarandeada por las olas
Los hechos del Evangelio no han sido escritos sólo para ser contados, sino también para ser revividos. A quien les escucha se le invita cada vez a entrar dentro de la página del Evangelio, a convertirse de espectador en actor, a ser parte en causa. La Iglesia primitiva nos da el ejemplo. La manera en que se cuenta el episodio de la tempestad calmada muestra que la comunidad cristiana lo aplicó a su propia situación. En aquella tarde, cuando había despedido a la multitud, Jesús había subido solo al monte para rezar; ahora, en el momento en el que Mateo escribe su Evangelio, Jesús se ha despedido de sus discípulos y ha ascendido al cielo, donde vive rezando e "intercediendo" por los suyos. En aquella tarde echó mar adentro la barca; ahora ha echado a la Iglesia en el gran mar del mundo. Entonces se había levantado un fuerte viento contrario; ahora la Iglesia vive sus primeras experiencias de persecución.
En esta nueva situación, ¿qué les decía a los cristianos el recuerdo de aquella noche? Que Jesús no estaba lejos ni ausente, que siempre se podía contar con él. Que también ahora daba órdenes a sus discípulos para que se le acercaran "caminando sobre las aguas", es decir, avanzando entre las corrientes de este mundo, apoyándose sólo en la fe.
Es la misma invitación que hoy nos presenta: aplicar lo sucedido a nuestra vida personal. Cuántas veces nuestra vida se parece a esa barca "zarandeada por las olas a causa del viento contrario". La barca zarandeada puede ser el propio matrimonio, los negocios, la salud... El viento contrario puede ser la hostilidad y la incomprensión de las personas, los reveses continuos de la vida, la dificultad para encontrar casa o trabajo. Quizá al inicio hemos afrontado con valentía las dificultades, decididos a no perder la fe, a confiar en Dios. Durante un tiempo nosotros también hemos caminado sobre las aguas, es decir, confiando únicamente en la ayuda de Dios. Pero después, al ver que nuestra prueba era cada vez más larga y dura, hemos pensado que no podíamos más, que nos hundíamos. Hemos perdido la valentía.
Este es el momento de acoger y experimentar como si se nos hubieran dirigido personalmente a nosotros las palabras que Jesús dirigió en esta circunstancia a los apóstoles: "¡Ánimo!, que soy yo; no temáis". Es famosa la frase con la que el sacerdote Abundio, en Los novios (I promessi sposi), justifica su miedo y cobardía: "Quien no tiene valentía no se la puede dar". Tenemos que desterrar precisamente esta convicción. ¡Quien no tiene valentía se la puede dar! ¿Cómo? Con la fe en Dios, con la oración, basándose en la promesa de Cristo.
Alguno dirá que esta valentía, basada en la fe en Dios y en la oración, es un pretexto, una huida de las propias posibilidades y responsabilidades. Una manera de descargar en Dios los propios deberes. Es la tesis de fondo de la obra de teatro de Bertolt Brecht, ambientada en Alemania en tiempos de la guerra de los Treinta Años, que tiene como protagonista a una mujer del pueblo llamada, por su capacidad de decisión y valor, "Madre Coraje". En plena noche, las tropas imperiales, tras haber matado a los guardias, avanzan contra la ciudad protestante de Halle para quemarla. En los alrededores de la ciudad, una familia de campesinos, que acoge a la Madre Coraje con la hija muda, Kattrin, sabe que lo único que puede hacer para salvar a la ciudad de la ruina es rezar. Pero Kattrin, en lugar de ponerse a rezar, sube al techo de la casa, y se pone a tocar desesperadamente el tambor hasta que ve que los habitantes se han despertado y están de pie. Es asesinada por los soldados, pero la ciudad se salva.
Con esta crítica, que es la clásica crítica del marxismo, se ataca a quien pretende quedarse con los brazos cruzados, en espera de que Dios lo haga todo. Pero esto no tiene nada que ver con la verdadera fe y la verdadera oración, que es lo contrario de la resignación pasiva. Jesús dejó que los apóstoles remaran contra el viento durante toda la noche y que utilizaran todos su recursos antes de intervenir personalmente.(fuente: fluvium.org)

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Pediré, Buscaré y Tocaré

“Pedid, y se os dará; Buscad, y hallareis; llamad, y se os abrirá, Porque todo aquel que pide, recibe, y el que busca halla; y al que llama, se le abrirá” Mateo 7:7,8

La vida no es solo recibir..implica mucho más que eso. Es verdad que la vida comienza brindándonos nuevas experiencias desde el día que nacemos y cuando niños sólo recibíamos, pero a medida que crecemos encontramos que la vida no es solo pedir para recibir..pero que hay una etapa de buscar y otra de tocar. Por ello, Hoy quiero no solo pedir, sino buscar y tocar.
Pedid y se os dará-… Pedir es el primer paso en la vida diaria y en la vida espiritual. Cuando me acerqué a Dios comencé pidiendo salvación, sanidad, llenura del Espíritu y bendiciones.

Si mi vida solo experimenta el pedir y nada mas, tendré una vida muy escasa, barata y vacía, porque ese es solo el primer paso para las múltiples experiencias.

El segundo paso en la vida es buscar. Y Buscar es un paso más profundo. Exige trabajo, dedicación. Lo fácil es pedir….lo sólido y estable que me lleva a la madurez es buscar. No es fácil buscar, pero implica una real aventura..porque la Palabra dice.. quien Busca, encuentra.

El tercer paso es tocar. Y tocar es un paso de ministerio; Tocar para compartir. Quien busca encuentra y cuando encuentra toca las puertas de otros para compartir. Y compartir es el deseo de Dios.
Si hoy vivo solo para pedir estaré tomando el camino fácil y es muy probable que termine el día frustrado porque mucho de lo que pedí podría ser negado. Si hoy vivo para buscar encontraré lo que busco. Buscar exigirá diligencia, interés y propósito; pero si hoy vivo para tocar las puertas y compartir lo que he encontrado abre llegado al grado máximo de la vida. La oración es más que pedir….es buscar y finalmente tocar.

Estos tres pasos son aplicables a todas las áreas de mi vida. Hoy podré tocar corazones que se encuentran frustrados y vacíos y podré darles lo que de gracia he recibido.

Señor… Cuando di mis primeros pasos en la vida cristiana mi corazón se lleno de satisfacción porque lo que pedí, me lo diste. Pero luego entendí que no podía seguir viviendo solo para pedir…. necesitaba buscar y encontré lo que buscaba. A veces lo que busque no lo hallé de una vez, pero luego de horas y días lo encontré y sentí la satisfacción de hallarlo… Más pasaron los días y encontré que necesitaba experimentar un tercer paso… Tocar, Sí, tocar para compartir lo que hallé y encontré que las puertas de las oportunidades se abrieron.Amén.
(fuente:Dr. Serafin Contreras Galeano www.serafincontreras.com)

lunes, 20 de septiembre de 2010

Dominio propio y coherencia



Séneca apreciaba en mucho el dominio de uno mismo y lamentaba que las personas se dejaran esclavizar por sus propias pasiones. En sus escritos solía poner como ejemplo de esta degradación a Alejandro Magno: "Alejandro devastaba y ponía en fuga a los persas, a los hircanos, a los indios y a todos los pueblos que se extendían por el Oriente hasta el océano, pero él mismo, unas veces por haber matado a un amigo, otras por haberlo perdido, yacía en las tinieblas, lamentando ya su crimen, ya su soledad, y el vencedor de tantos reinos y pueblos sucumbía a la ira y la tristeza. Porque se había comportado de modo que tenía potestad sobre todas las cosas, pero no sobre sus pasiones. En qué gran error están los hombres que desean llevar su dominio más allá de los mares y se consideran muy felices si obtienen guerreando muchas provincias y añaden otras nuevas a las antiguas, sin saber cuál es el reino más grande e igual al de los dioses. Dominarse a sí mismo es el mayor de los imperios. ¿A quién puedes admirar en mayor medida que a quien se gobierna a sí mismo, a quien se mantiene bajo su propio señorío? Es más fácil regir naciones bárbaras y rebeldes que contener la propia alma y entregarla a uno mismo".
Tenía razón Séneca al decir que gobernarse a sí mismo es el gobierno más difícil y necesario. Un gobierno que resulta imprescindible para ser buena persona, pues es utópico querer ser generoso y preocupado por los demás si no se pone empeño en tomar las riendas de las propias apetencias. Quien se deja dominar por ellas, quizá desee de corazón el bien a los demás, pero, al final, la mayoría de las veces acabará poniendo por delante sus deseos e intereses, y será una persona poco de fiar.
Una voluntad debilitada es incapaz de dirigir bien la propia vida. Dejarse arrastrar por los vientos de la pasión no es libertad, porque no lleva a hacer lo que uno quiere, lo que realmente le da la gana, sino lo que espontánea y trivialmente le viene en gana. Por eso es preciso formarse a uno mismo para poner pasión en lo bueno y sentir desagrado por lo malo: eso será señal de que la libertad va calando y dejando poso en el propio cuerpo.
Conscientes de la propia debilidad
El alumno que pregunta cuando todos callan; o que da un paso al frente cuando se pregunta por los responsables de un destrozo; o que es capaz de mantener la opinión o el comentario contracorriente, o asumir la cuota de impopularidad que casi siempre suponen las decisiones difíciles; el que sabe decir que no de forma razonada y constructiva al jefe, al hijo adolescente, o al grupo, eludiendo la fácil opción de agradar cuando eso supone claudicar; todo eso, aunque cueste, va asentando una coherencia de vida y un carácter maduro. Sin ejercitar ese músculo de la voluntad, el talento se malogra y se pierde.
Esto no significa entender la mejora personal, o el fortalecimiento del "músculo" de la voluntad, como una especie de "culturismo" psicológico o espiritual. Entre otras cosas, porque el voluntarismo o la prepotencia suelen funcionar mal. Hay que convivir siempre con la conciencia de la propia debilidad, sabiendo que cualquier persona, en determinadas horas de su vida, y pese a su voluntad y su conciencia del deber, puede sentirse indefensa ante el poder de fuerzas misteriosas. Son momentos de gran turbación para quienes experimentaban cierto goce en juzgarse más fuertes, más morales y más rectos que los demás. Pero para todos son momentos que nos ayudan a comprender mejor a los demás, a contar más con ellos y, para los que somos creyentes, a contar también más con la ayuda de Dios.(Alfonso Aguiló http://www.interrogantes.net/)

jueves, 16 de septiembre de 2010

Hoy..Pediré A Dios Lo Que Conviene

Se congregaron los de Judá para pedir socorro al Señor; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Dios.. 2 Crónicas 20:4Qué y cómo debo pedirle a Dios?Pídele a Dios que te ayude en formas muy prácticas. Pídele que haga que las cosas funcionen cuando de otro modo no resultaría.Dios quiere abogar por ti. A Él le importan las necesidades diarias de tu vida y quiere ayudarte con los pequeños detalles.Reflexiona sobre las cosas que has hecho mal en tu vida.Recuerda que el amor de Dios cubre una multitud de faltas y equivocaciones. Dios encubre las cosas para liberarnos de su poder humillante. Agradéceselo.Da gracias a Dios de que en cada momento de tu vida eres bendecido por Su amor. El amor del Señor te consuela, te calma y te levanta.Cuando tengas necesidad de consuelo, debes saber que Dios siempre está justo ahí contigo. En la presencia de Dios el desánimo se transforma en valor y la esperanza se hace realidad.Como parte de tu tiempo de oración con Dios, es posible que quieras incluir la siguiente oración:Padre eterno: Estoy asombrado por la posibilidad de que Tú puedas realmente amarme de esta forma; estás tan lleno de deleite y eres tan acogedor. Ni mi corazón ni mi mente lo puede captar.Yo suponía que Tú serías menos íntimo, que estarías menos dispuesto a estar cerca de mí. Creo que ésa es la razón por la que me he quedado distante y he sido impersonal contigo, excepto en aquellos momentos de gran necesidad.No eres impersonal ni remoto en lo absoluto, ¿verdad? Me abro a Tu amor asombroso, Señor, y pido que me ayudes a superar este tipo de temor hacia Ti.Te agradezco porque no tengo que trabajar para ganarme Tu aprobación; fuiste Tú quien me quiso antes de que yo ni siquiera comenzara a quererte a Ti.Ahora vengo a Ti, con el deseo de confiar más en Ti por todas las cosas que Tu amor provee: ventajas, refugio, aliento, esperanza, misericordia y satisfacción.Recibo el regalo de amor que me ofreces en la persona de Jesús, Tu Hijo.Estoy tan humildemente agradecido que me recibas en Tu presencia por medio de Él, y de compartir con Él todos los privilegios de ser llamado Tu Hijo amado. En el nombre de Jesús. Amén.(Dr. Daniel A. Brown-www.renuevoenplenitud.com))

martes, 14 de septiembre de 2010

Algo irónico

La gente que parece conseguir la mayor cantidad de aprobación en la vida es precisamente la que nunca la busca, que no la desea y a la que menos le preocupa conseguirla.

He aquí una pequeña fabula que podemos aplicar para ilustrar este caso, ya que la felicidad es la ausencia de la busqueda de aprobación como necesidad.

Un gato grande vió como un gatito pequeño trataba de pescarse la cola y le preguntó: ¿por qué tratas de pescarte la cola en esa forma?. El gatito le dijo: " He aprendido que lo mejor para un gato es la felicidad, y que la felicidad es mi cola. Y por eso la persigo y trato de pescármela; y cuando la pesque habré logrado la felicidad"
El gato viejo le dijo: "Hijo mío, yo también le he prestado atención a los problemas del universo, yo también he pensado que mi cola era la felicidad.
pero, me he dado cuenta que cuando la persigo se escapa y cuando voy haciendo lo que tengo que hacer ella viene detrás mío por donde quiera que yo vaya"

De modo que, si tanto quieres merecer aprobación es irónico pensar que la mejor manera de lograrla es no desearla y evitar correr tras ella y no reclamársela a todo el mundo.
Estando en contacto contigo mismo y usando la imagen positiva de ti mismo como consejera, recibirás mucha a probación.(Dr WAYNE W. DYER)

lunes, 13 de septiembre de 2010

reflexiones

LA HISTORIA DEL PERRO FIEL
Una pareja de jóvenes tenía varios años de casados y nunca pudo tener hijos.
Para no sentirse tan solos compraron un cachorro Pastor Alemán, el cual criaron como si fuera su propio hijo.
El cachorro creció hasta convertirse en un grande y hermoso Pastor Alemán. El perro salvó en más de una ocasión a la pareja de ser atacada por los ladrones. Siempre era un perro fiel a sus dueños contra cualquier peligro.
Luego de 7 años de tener al perro, la pareja logró tener al hijo tan ansiado, la pareja estaba tan contenta con su nuevo hijo que disminuyeron las atenciones que tenían para con el perro. Éste se sintió relegado y comenzó a tener celos del bebé. Gruñía cuando sus dueños paseaban al bebé y no era el perro cariñoso y fiel que tuvieron durante 7 años.
Un día la pareja dejó al bebé plácidamente durmiendo en la cuna, mientras preparaban una carne en la terraza, cual no sería su sorpresa, cuando al dirigirse al cuarto del bebé, ven al perro con la boca ensangrentada moviendo la cola.
El dueño del perro pensó lo peor, sacó un arma y en el acto mató al perro. Corrieron al cuarto del bebé y con gran asombro lo encontraron tranquilamente durmiendo. En la parte debajo de la cuna del bebé encontraron una serpiente degollada.
El dueño lloró amargamente lamentándose: "He matado a mi perro fiel".
Cuántas veces hemos juzgado injustamente a las personas. Lo que es peor, las juzgamos y las condenamos sin investigar a qué se debe su comportamiento, cuáles son sus pensamientos y sentimientos.
Muchos amigos fieles hemos "matado" por no aclarar una situación, muchas veces las cosas no son tan malas como parecen, sino todo lo contrario. La próxima vez que nos sintamos tentados a juzgar y condenar a alguien recordaremos La Historia del Perro Fiel.
No harás injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande; con justicia juzgarás a tu prójimo. Levítico 19:15.
¿Me van a juzgar por mis palabras,sin ver que provienen de un desesperado? Job 6:26.
No hay más que un solo legislador y juez, aquel que puede salvar y destruir. Tú, en cambio, ¿quién eres para juzgar a tu prójimo? Santiago 4:12.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Nada te turbe

Nada te turbe;
nada te espante;
todo se pasa;
Dios no se muda,
la pacïencia todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene,
nada le falta.
Solo Dios basta.
(SANTA TERESA DE ÁVILA)

lunes, 6 de septiembre de 2010

¿Qué «se gana» con rezar el Rosario cada día?


ROMA, miércoles, 27 octubre 2004 (ZENIT.org).

¿Por qué el Santo Padre invita a los cristianos a rezar el Rosario cada día?
Por muchas razones. Lo hace sobre todo él y da ejemplo a todos. Me acuerdo que justo al comienzo de su pontificado en octubre de 1978 ya recomendaba a todos esta oración que él definía «mi oración preferida».
Lo propone hoy, tras la Carta Apostólica sobre el Rosario del mes de octubre de 2002 [«Rosarium Virginis Mariae». Ndr], porque ha querido dar un impulso en el modo de rezar el Rosario en comunión con María, contemplando y viviendo los misterios de Jesús, y elevando la oración llamada «vocal» al rango de oración contemplativa.
¿Qué tiene el Rosario que difiera de otras oraciones y por qué es tan importante dirigir las propias súplicas a María?
El Rosario, como consta de su origen progresivo y organización, es como una oración sencilla e intensa que hace memoria de los misterios de nuestra redención.
El núcleo de la contemplación es ofrecido por la progresiva meditación de los misterios de Cristo y de María: gozosos (Encarnación e infancia), luminosos (vida pública), dolorosos (Pasión y muerte), gloriosos (Resurrección y glorificación de Cristo y de María). Se trata del núcleo esencial de nuestra fe y del misterio de Cristo
La contemplación se lleva a cabo con el apoyo de las oraciones del «Padre Nuestro», «Ave María», «Gloria al Padre».
Todo con un ritmo contemplativo que asimila los misterios para depositarlos en el corazón y revivirlos.
Pero no todas las oraciones son súplicas a María. El «Padre Nuestro» nos pone en contacto con el Padre, por Cristo y en el Espíritu. La primera parte del «Ave María» tiene un carácter invocador y contemplativo del misterio de la Virgen María, Madre del Señor, y concluye con la memoria del nombre y de la persona de Jesús.
Verdadera súplica es sólo la segunda parte del «Ave María», dirigida a la Virgen María, Mare de Dios, por nosotros pecadores y en la perspectiva de la salvación eterna. El «Gloria al Padre» nos vuelve a llevar a la Trinidad, fuente y cumbre de nuestra vida y de nuestra oración.
Muchos se lamentan del estrés de una vida en la que se dispone de poco tiempo para orar. ¿Cómo rezar el Rosario?
La oración del Rosario es sencilla. No requiere un lugar particular, ni un libro, tampoco una pausa silenciosa. Lo podemos rezar en cualquier sitio, por la calle, en el coche, en el transporte público, paseando. Pide sólo un poco de atención de la mente y del corazón. Sale también al encuentro del estrés, porque es una oración que da paz al corazón y a la mente, y nos permite, añadiendo una intención a cada misterio, como hacía el beato Juan XXIII, entrar en comunión con todos e interceder con María para la salvación de todos.
Además del Rosario, el Santo Padre está indicando a los creyentes que presten mucha atención a la Eucaristía. ¿Qué vínculo existe entre la oración a María y la Eucaristía?
En la celebración eucarística vivimos todo el misterio de Cristo en el núcleo fundamental que es el memorial de su muerte y resurrección en forma sacramental y eminentemente eclesial.
En el Rosario prolongamos personalmente o en grupo la meditación, la contemplación y la comunión con el Señor a través de cada uno de los misterios de Cristo y de María, desde la Anunciación hasta la Coronación de la Virgen María, pasando por todo el camino evangélico de Cristo y de su Madre. El Rosario nos prepara para la Eucaristía y prolonga en la contemplación la comunión con Cristo y con María.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

La revolución social de la humildad

Comentario del padre Raniero Cantalamessa –predicador de la Casa Pontificia– a las lecturas de la liturgia de la Misa del XXII domingo del tiempo ordinario. Eclesiástico 3, 19-21.30-31; Hebreos 12, 18-19.22-24a; Lucas 14, 1.7-14.
ROMA, viernes, 31 agosto 2007 (ZENIT.org).

En lo que hagas, ¡sé modesto!
El inicio del Evangelio de este domingo nos ayuda a corregir un prejuicio sumamente difundido. «Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente». Al leer el Evangelio desde un cierto p! unto de vista, se ha acabado haciendo de los fariseos el modelo de todos los vicios: hipocresía, doblez, falsedad; los enemigos por antonomasia de Jesús. Con estos significados negativos, el término «fariseo» ha pasado a formar parte del diccionario de nuestra lengua y de otras muchas.
Semejante idea de los fariseos no es correcta. Entre ellos había ciertamente muchos elementos que respondían a esta imagen y Cristo se enfrenta duramente con ellos. Pero no todos eran así. Nicodemo, que va a ver a Jesús de noche y que después le defiende ante el Sanedrín, era un fariseo (Cf. Juan 3,1; 7, 50 y siguientes). También era fariseo Saulo, antes de la conversión, y era ciertamente una persona sincera y celosa, aunque todavía no estaba bien iluminado. Fariseo era Gamaliel, quien defendió a los apóstoles ante el Sanedrín (Cf. Hechos 5, 34 y siguientes).
Las relaciones de Jesús con los fariseos no fueron sólo conflictivas. Compartían muchas veces las mismas convicciones, como la fe en la resurrección de los muertos, en el amor de Dios y el compromiso como primer y más importante mandamiento de la ley. Algunos, como en nuestro caso, incluso le invitan a comer en su casa. Hoy se considera que más que los fariseos, quienes quisieron la condena de Jesús fueron los saduceos, a quienes pertenecía la casta sacerdotal de Jerusalén.
Por todos estos motivos, sería sumamente deseable dejar de utilizar el término «fariseo» en sentido despreciativo. Ayudaría al diálogo con los judíos que recuerdan con gran honor el papel desempeñado por la corriente de los fariseos en su historia, especialmente tras la destrucción de Jerusalén.
Durante la comida, aquel sábado, Jesús ofreci&oa! cute; dos enseñanzas importantes: una dirigida a los «invitados» y otra al «anfitrión». Al dueño de casa, Jesús le dijo (quizá cara a cara o en presencia sólo de sus discípulos): «Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos…». Es lo que hizo el mismo Jesús, cuando invitó al gran banquete del Reino a los pobres, a los afligidos, a los humildes, a los hambrientos, a los perseguidos (las categorías de personas mencionadas en las Bienaventuranzas).
Pero en esta ocasión quisiera detenerme a meditar en lo que Jesús dice a los «invitados». «Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar…». Jesús no quiere dar consejos de buena educación. Ni siquiera pretende alentar el sutil cálculo de quien se pone ! en última fila, con la escondida esperanza de que el dueño le pida que se acerque. La parábola en esto puede dar pie a equívoco, si no se tiene en cuenta el banquete y el dueño de los que Jesús está hablando. El banquete es el universal del Reino y el dueño es Dios.
En la vida, quiere decir Jesús, escoge el último lugar, trata de contentar a los demás más que a ti mismo; sé modesto a la hora de evaluar tus méritos, deja que sean los demás quienes los reconozcan y no tú («nadie es buen juez en su casa»), y ya desde esta vida Dios te exaltará. Te exaltará con su gracia, te hará subir en la jerarquía de sus amigos y de los verdaderos discípulos de su Hijo, que es lo que realmente cuenta.
Te exaltará también en la estima de los demás. Es un hecho sorprendente, pero verdadero. No s&oa! cute;lo Dios «se inclina ante el humilde y rechaza al soberbio» (Cf. Salmo 107,6); también el hombre hace lo mismo, independientemente del hecho de ser creyente o no. La modestia, cuando es sincera, no artificial, conquista, hace que la persona sea amada, que su compañía sea deseada, que su opinión sea deseada. La verdadera gloria huye de quien la persigue y persigue a quien la huye.
Vivimos en una sociedad que tiene suma necesidad de volver a escuchar este mensaje evangélico sobre la humildad. Correr a ocupar los primeros lugares, quizá pisoteando, sin escrúpulos, la cabeza de los demás, son característica despreciadas por todos y, por desgracia, seguidas por todos. El Evangelio tiene un impacto social, incluso cuando habla de humildad y modestia.