A corazón abierto (programación)

sábado, 27 de marzo de 2010

Sentirse “Señor” del cargo La soberbia tiende a lo excelso, pero sin un “pequeño detalle”: la rectitud. Se distingue de la vanidad o vanagloria (su vicio más afín) porque la primera es el deseo desproporcionado de cualquier gran realidad y la segunda, en cambio, tiende a la sola grandeza externa, la alabanza y el honor, es decir, a considerarse superior a quien se es. Así como el honor social es –según Aristóteles- el premio debido de la virtud, la soberbia busca ese honor pero sin virtud, una es interna, mientras que la otra es su manifestación externa.
Se decía que la soberbia se presenta, sobre todo, en dos frentes: en el de la ciencia y en el del poder. Pues bien, la universidad es, por un lado, la sede por antonomasia de la ciencia y, por tanto, está constituida ad intra según un modelo jerárquico de poder bastante acusado.
En cuanto a lo primero, es bien conocido que la ciencia hincha, y el que se cree que sabe todavía no sabe como es debido. Respecto a lo segundo, las posibles causas de la soberbia son dos: la altura del status y las obras. No es extraño, pues, que la soberbia aparezca en una corporación feudal vigente hay en día como la universidad, donde los títulos y cargos directivos marcan en exceso el escalafón, y más todavía, en una sociedad como la actual, donde “mandar” y “obedecer” no significan exclusivamente “servir”. En efecto, soberbia es sentirse “señor del cargo” –incluso del que no le han encargado-, no “administrador”. Decíase, además, que este mal afecta sobremanera a la juventud, y la universidad es la institución donde más abunda. Con todo, no es solo un problema de gente joven, pues con el paso de los años este defecto se vuelve tan acrisolado y retorcido como encubierto. También declara que incide más en las personas públicas que en las privadas, y es obvio que el oficio universitario es público.

1 comentario:

  1. Buenas Tardes Padre Oviedo:
    En verdad que bueno que mantenga este espacio abierto a pesar que ya no tenemos el privilegio de verlo por la tele. Le comento que estoy muy contenta porque el día Sábado de Gloria vi que nos acompañó en la Vigilia Pascual presidiendo la misa con el Cardenal Cipriani, ojalá que siempre pueda acompañarnos en la misa dominical y quien sabe a lo mejor un día nos dá la misa Ud.
    Fue un gusto conocerlo que importa de lejitos, pero vino a mi memoria todo el bien que nos hacía cuando estaba en la tele.
    Dios lo bendiga mucho, y se recupere ya que lo ví con un bastoncito de madera, ojalá no sea nada malo.
    Saludos, Nataly.

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