A corazón abierto (programación)

martes, 23 de febrero de 2010

La velocidad de cambio, en las últimas décadas, y en todos los campos alcanza los mayores record. Lo nuevo ayer ya es viejo, los descubrimientos y los adelantos científicos en Biología, Genética, ordenadores o robotización superan todas las previsiones.

Educar es una ciencia y un arte
Todas las personas somos diferentes, irrepetibles, únicos, educar es una ciencia y un arte; un arte porque no hay reglas fijas, cada caso, cada circunstancia, son diferentes. Pero, a su vez, es una ciencia y como tal es necesario conocerla, estudiarla y dedicarle horas de trabajo.
Nadie nace sabiendo, y hoy día la experiencia heredada de nuestros padres en el área de la educación no es suficiente, se puede decir que, a veces, puede ser contraproducente. Nuestros padres educaban por intuición, por Instinto Guía, dirían hoy, y esta fórmula resultaba valida en su momento, aunque hoy podríamos calificarla de peligrosa.
No podemos resignarnos ante la evidencia de ver que, de cuatro hijos, uno no responde a los patrones de persona libre y responsable. Precisamente de estos cuatro hijos lo lógico es que salgan los cuatro adelante y lo contrario solo debe ser la excepción que nos confirma como seres libres.
La educación de la voluntad, es decir, ser ético, moral en el actuar y saber comportarse como un ser libre y responsable, son términos que, a veces, quedan enmascarados en el ambiente actual.
Estamos admitiendo como “licitas” acciones que no son naturalmente buenas. Estamos viviendo una crisis de valores que nos conduce a salirnos de los caminos naturales y el resultado es la autodestrucción. No se puede ir contra la Naturaleza,
Hay que volver a dar importancia a la educación de las personas en su sentido más profundo y trascendental. Dios existe y tenemos que educar cara a Dios.
La familia es una institución de derecho natural. Hay que ser capaces de encauzar a la sociedad por caminos rectos. Los cambios de estructuras que ayuden a desarrollar la familia deben ser apoyados; familia, escuela y ambiente han evolucionado, pero hay unos valores intangibles que es preciso mantener para que la educación sea real y completa.
El vacío existencial, que tantas batallas esta ganando entre las nuevas generaciones, hemos de sustituirlo por una razón de existir que merezca la pena.
Es verdad que educar hoy es diferente, que el ambiente, a veces, juega en contra; pero también es cierto que tenemos al alcance de la mano unos conocimientos capaces de convertir lo difícil en posible, lo deseable en alcanzable.
Es un problema de tomar conciencia de que tenemos que educar en serio y tener esperanza. Existen instrumentos exteriores suficientes para poder afirmar que el éxito esta a nuestro alcance.“Nuestros padres nos educaron bien por intuición” pero “Educar hoy… es diferente”, y querer hacerlo sin una buena preparación debemos considerarlo como una insensatez que puede traer irreversibles consecuencias.(fuente: Instituto Europeo de Estudios de la Educación).

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