A corazón abierto (programación)

domingo, 28 de febrero de 2010

DEJARSE CONVENCER



............Dejarse convencer por las razones de otros es, muchas veces –no siempre, parece obvio decirlo–, una muestra de inteligencia y de rectitud. Nuestra inteligencia se manifiesta no sólo cuando argumentamos, sino también cuando aceptamos y comprendemos los argumentos de los demás. Por eso, la educación tiene tanto que ver con ese hacernos receptivos a los razonamientos de otros. Lo razonable es aceptar que nuestra razón se ha de enriquecer con la razón de otros, con la consideración y aceptación de otros puntos de vista, otros fines, otros objetivos, otras valoraciones.
Para desarrollar realmente nuestra capacidad intelectual es preciso desarrollar nuestra capacidad de escucha. Debemos aspirar a ser persuadidos por argumentos, no sólo persuadir a los demás con nuestros argumentos. Por eso, si tenemos muy claras nuestras razones, pero tendemos a ver muy poco claras las razones de los demás, quizá es porque hace tiempo que hemos limitado mucho nuestra capacidad de aprender.
Quizá buena parte de la culpa de ese fenómeno es que está mal visto aceptar que uno ha sido persuadido por las razones de otro. Como si cambiar de opinión implicara usar poco la razón. Efectivamente, el mundo está lleno de personas que se enorgullecen de pensar lo mismo que pensaban hace veinte o treinta años, y en algunos casos eso puede ser una manifestación de sensatez y fidelidad a los propios principios, pero en otros muchos, probablemente, demuestre que ni ahora ni entonces han pensado demasiado. Parecen invulnerables a cualquier argumentación, y eso no es algo de lo que se deba presumir.(FUENTE: Alfonso Aguiló http://www.interrogantes.net/

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