A corazón abierto (programación)

martes, 5 de enero de 2010

EL SENTIDO DE LA VIDA (II)

1. La pregunta por el sentido de la vida.

Este es un tema de vital importancia en esta época globalizada para todos los integrantes de la sociedad, y que necesariamente los padres de familia han de tener respondida, ya que nadie da lo que tiene, y el liderazgo esencial es el ejemplo que arrastra.

La pregunta por el sentido de la vida no suele plantearse mientras todo va bien, sino precisamente cuando se quiebre la ilusión de que, en efecto, todo va según nuestras previsiones, de que las cosas nos salen conforme a lo que queríamos. Y es que la realidad es tozuda y se empeñan en quitarnos la razón y en darnos disgustos, problemas y dificultades que nos cansan, nos abaten e incluso nos quitan la ilusión de seguir luchando.
En suma, la experiencia del fracaso, algo que no podemos evitar, es la que nos plantea la pregunta por el sentido de nuestros esfuerzos, de nuestros trabajos, y en definitiva de nuestra vida. Así es como ordinariamente surge la cuestión.


Vivir es una tarea esforzada. Vivir adecuadamente tampoco es fácil. Esto no hay que verlo como una cosa rara, que no debería ser así. Es así, y que lo sea en cierto sentido es natural, puesto que se da siempre en todo ser vivo, y en todo hombre, una cierta “lucha por la vida”. Vivir es ya un éxito continuo de la vida, frente a la amenaza de los peligros, las enfermedades, la falta de recursos y la muerte misma. El mismo fenómeno biológico de la vida es ya un esfuerzo continuamente coronado por el éxito. Por eso no debe extrañarnos que las cosas sean difíciles y cuesten trabajo. Esta realidad es uno de los puntos fundamentales que se ha de dejar en claro en la tarea de reflexión y exigencia de nuestros hijos, para que formen convicciones y criterios;


Lo que el hombre necesita para encontrar sentido a su vida es tener una justificación para sus esfuerzos, es decir, disponer de un objetivo y un fin claros, a cuya consecución se dedica la tarea de vivir y de llenar un día y otro de trabajo. Cuando se tienen objetivos claros para la propia vida, los esfuerzos se ven como parte del camino que hay que recorrer para alcanzarlos, y por lo tanto luchar tiene entonces un sentido muy claro: llegar a donde queremos.

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