A corazón abierto (programación)

jueves, 31 de diciembre de 2009

Si las acciones humanas pueden ser nobles, vergonzosas o indiferentes,

lo mismo ocurre con los placeres correspondientes.

Hay placeres que derivan de actividades nobles,y

otros de vergonzoso origen.

Aristóteles
Una ansiosa búsqueda «Buscaba el placer, y al final lo encontraba –cuenta C. S. Lewis en su autobiografía. »Pero enseguida descubrí que el placer (ese u otro cualquiera) no era lo que yo buscaba. Y pensé que me estaba equivocando, aunque no fue, desde luego, por cuestiones morales; en aquel momento, yo era lo más inmoral que puede ser un hombre en estos temas. »La frustración tampoco consistía en haber encontrado un placer rastrero en vez de uno elevado. »Era el poco valor de la conclusión lo que aguaba la fiesta. Los perros habían perdido el rastro. Había capturado una presa equivocada. Ofrecer una chuleta de cordero a un hombre que se está muriendo de sed es lo mismo que ofrecer placer sexual al que desea lo que estoy describiendo. »No es que me apartara de la experiencia erótica diciendo: ¡eso no! Mis sentimientos eran: bueno, ya veo, pero ¿no nos hemos desviado de nuestro objetivo? »El verdadero deseo se marchaba como diciendo: ¿qué tiene que ver esto conmigo?» Así describe C. S. Lewis sus errores y vacilaciones en el camino de la búsqueda de la felicidad. La ruta del placer había resultado infructuosa. Llevaba años rastreando tras una pista equivocada: «Al terminar de construir un templo para él, descubrí que el dios del placer se había ido». La seducción del placer, mientras dura, tiende a ocupar toda la pantalla en nuestra mente. En esos momentos, lo promete todo, parece que fuera lo único que importa. Sin embargo, muy poco después de ceder a esa seducción, se comprueba el engaño. Se comprueba que no saciaba como prometía, que nos ha vuelto a embaucar, que ofrecía mucho más de lo que luego nos ha dado. Seguíamos de cerca el rastro, pero lo hemos vuelto a perder. Basta un pequeño repaso por la literatura clásica para constatar que esa ansiosa búsqueda del placer sexual no tiene demasiado de original ni de novedoso. En la vida de pueblos muy antiguos se ve que habían agotado ya bastante sus posibilidades, que por otra parte tampoco dan mucho más de sí. La atracción del sexo es indiscutible, ciertamente, pero el repertorio se agota pronto, por mucho que cambie el decorado. Placer y felicidad Hay unas claras notas de distinción entre el placer de la felicidad: * La felicidad tiene vocación de permanencia; el placer, no. El placer suele ser fugaz; la felicidad es duradera. * El placer afecta a un pequeño sector de nuestra corporalidad, mientras que la felicidad afecta a toda la persona. * El placer se agota en sí mismo y acaba creando una adicción que lleva a que las circunstancias estrechen más aún la propia libertad; la felicidad, no. * Los placeres, por sí solos, no garantizan felicidad alguna; necesitan de un hilo que los una, dándoles un sentido. Las satisfacciones momentáneas e invertebradas desorganizan la vida, la fragmentan, y acaban por atomizarla. Quevedo insistía en la importancia de tratar al cuerpo “no como quien vive por él, que es necedad; ni como quien vive para él, que es delito; sino como quien no puede vivir sin él. Susténtale, vístele y mándale, que sería cosa fea que te mandase a ti quien nació para servirte”. Por su parte, Aristóteles aseguraba que para hacer el bien es preciso esforzarse por mantener a raya las pasiones inadecuadas o extemporáneas, pues las grandes victorias morales no se improvisan, sino que son el fruto de una multitud de pequeñas victorias obtenidas en el detalle de la vida cotidiana. La felicidad se presenta ante nosotros con leyes propias, con esa terquedad serena con que presenta, una vez y otra, la inquebrantable realidad.(fuente:interrogantes.net)

jueves, 24 de diciembre de 2009

FELIZ NAVIDAD

QUE JESÚS SEA SIEMPRE EL CENTRO DE LA NAVIDAD, PERO QUE SEA
SOBRETODO EL CENTRO DE SU FAMILIA Y EL CENTRO DE SU CORAZÓN.
QUE DIOS LES BENDIGA A TODOS Y QUE LA VIRGEN MARÍA, BENDITA ENTRE
TODAS LAS MUJERES INTERCEDA SIEMPRE POR USTEDES.

LES DESEA FELIZ NAVIDAD

AXIOS ALETHEIA

lunes, 21 de diciembre de 2009

DAR Y RECIBIR

Hay una vieja frase que dice “intentar recibir sin dar algo primero es tan estéril como querer cosechar sin haber sembrado”. Y mucho hay de cierto en esta afirmación. Muchas veces, pretendemos que el mundo nos de algo y nos quejamos si no lo recibimos. Pero, ¿has pensado si tu estás dando todo lo que puedes de ti?Es factible que no recibas todo lo que pretendes porque tu tampoco lo estás dando. Esfuérzate al máximo, reconforta a aquellas personas que te rodean, da siempre todo de ti y verás como los frutos llegan por sí solos. Es una cuestión que se retroalimenta. Mientras más des, más recibirás. Y mantendrás a todos aquellos que te acompañan muy bien, como ellos te lo harán sentir a ti. Empezar a dar y saber valorar lo que uno recibe, puede ser uno de los puntos clave del crecimiento personal.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Afectividad y carácter

La educación de la afectividad es un aspecto de decisiva importancia en la educación del carácter.
Y para educar correctamente la afectividad es cuestión clave que los padres se quieran mucho entre sí y que quieran mucho a los hijos.
— ¿No es un poco tópico todo eso?
No creas, porque se comprueba continuamente cómo un ambiente familiar frío, desconfiado, o excesivamente rígido, puede hacer que un chico o una chica nunca lleguen a adquirir un sano equilibrio en su afectividad.
Cuando a los hijos les faltan en su infancia y adolescencia modelos claros de lo que es el cariño, no aciertan a captarlo bien tampoco después.
— Pero no siempre nos lo ponen fácil. Hay temporadas en que no se dejan querer, que son auténticos erizos...
No es para tanto. Además, ellos mismos se dan cuenta de que están raros, pero les cuesta vencerse. Compréndeles. Interésate por lo que a ellos les interesa, aunque te parezcan bobadas. Cuando conozcas un poco su mundo, descubrirás que es algo vivo y atractivo, y disfrutarás con ello, les entenderás mejor y te sorprenderás de los avances.
— Pero a veces tienen unas actitudes poco respetuosas y no se les puede comprender todo...
Comprender no es consentirlo todo. La convivencia familiar debe edificarse sobre un gran respeto por las personas: por el marido, por la mujer, por cada hijo, por el abuelo o la abuela si viven también allí.
Normalmente no hará falta explicarle que debe tratar bien a todos: lo ve, no hay que decírselo.
Los de fuera y la familia
Sería interesante examinar con qué cuidado tratamos a cada uno. Si hay la suficiente consideración con todos. Si hablamos a todos y de todos con respeto y cariño. Si actuamos con justicia y lealtad también en su ausencia, de forma que si el interesado estuviera presente, quedara agradecido por el modo en que se habla de él; y que si hablaran de nosotros y pudiéramos escucharlo, quedáramos también agradecidos.
Saber llevarse bien es más importante de lo que parece.
— Creo que hay bastante gente que sabe ser agradable, y en las relaciones sociales son muy comunicativos y grandes conversadores, pero luego en su casa son intratables. Supongo que siempre es más fácil ser amable con los de fuera un ratito...
Cualquier persona inteligente sabe que las relaciones sociales más importantes son las de su propia casa. Por eso conviene estar vigilantes ante las grietas de la convivencia y del cariño dentro de la familia, ante esos enfrentamientos estúpidos, ante esa discusión idiota, ante esa sequedad de afecto, ante ese egoísmo de fondo o aquel orgullo tonto..., porque tontamente pueden estropear cosas muy valiosas.
Alfonso Aguiló
www.interrogantes.net

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Valores, bioética y vida social. Un punto de encuentro

Entrevista con el padre Fernando Pascual L.C.
ROMA, martes 16 de diciembre de 2009, miércoles, 16 diciembre 2009
- El padre Fernando Pascual L.C., profesor de filosofía y de bioética en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum (Roma), acaba de publicar un libro sobre bioética, titulado "Valores, bioética y vida social. Un punto de encuentro" (El Arca, México DF 2009).

En esta entrevista concedida a Zenit-El Observador hace una presentación del texto, un verdadero vademécum para afrontar los problemas y las reflexiones que en estos momentos afronta la bioética.

-- ¿Qué se propone con este nuevo volumen?
--P. Fernando Pascual: Este libro quiere ser un "punto de encuentro" y de diálogo en los debates sobre temas de bioética que continuamente se producen en los parlamentos, en los medios de comunicación social, en las universidades y en las familias.

-- Los debates sobre aborto, eutanasia, legalización de droga, sentido de la sexualidad humana, ¿no crean divisiones insuperables?
--P. Fernando Pascual
: Los temas que más afectan nuestra vida no pueden ser tratados sin pasión. Pero en cada debate se necesita poner en claro los principios que están en juego. Cuando discutimos sobre temas como el aborto o la eutanasia tocamos los fundamentos mismos de la sociedad. Un estado que permite el crimen de inocentes como algo legal se destruye a sí mismo.

-- Una afirmación como la que acaba de hacer, ¿no implica caer en una actitud intolerante? Como en su libro hace notar, existen muchos puntos de vista en bioética...
--P. Fernando Pascual:
Hay que entender bien que hay ciertos temas en los que nadie debería transigir. Por ejemplo, existe un consenso social muy amplio contra las posiciones racistas; por eso casi nadie consideraría la lucha contra el racismo como sinónimo de intolerancia. Algo parecido debería ocurrir respecto al aborto o a la fecundación artificial: condenarlas como prácticas injustas no significa ser intolerantes, sino defender principios fundamentales de la vida social.

-- Muchos dirán que ese es el punto de vista de la Iglesia católica o de otros grupos religiosos. Pero hoy vivimos en un mundo pluralista, y las religiones deberían limitarse al ámbito de lo privado, según nos dicen, ¿no es así?
--P. Fernando Pascual:
El pluralismo es legítimo en aquellos temas en los que las distintas alternativas no implican ningún daño a inocentes. Pero el pluralismo no debería ser permitido respecto de los derechos humanos fundamentales. La verdadera bioética no puede poner en discusión principios básicos de la vida social, como por ejemplo el que nos lleva a defender la vida de los más débiles e indefensos entre los seres humanos. Las religiones no pueden callar cuando hay grupos de presión que defienden leyes contra la vida o la salud de otros.

-- En esa línea, ¿qué pretende usted al publicar Valores, bioética y vida social?
--P. Fernando Pascual:
El subtítulo lo dice: busco ofrecer un "punto de encuentro" a través de algunas reflexiones sobre importantes temas de la bioética, de forma que puedan ser afrontados de modo correcto en la vida pública. Una de las tareas más urgentes de la bioética consiste en promover una cultura de la vida (como explicaba Juan Pablo II y como sigue proponiendo Benedicto XVI), desde la cual será posible contrarrestar una "anticultura" de la muerte.

-- ¿Y desde qué valores se hace posible proponer la bioética en la vida social?
--P. Fernando Pascual:
Desde aquellos valores que garanticen el respeto a toda vida humana, desde su concepción hasta su muerte. Es una idea constante en la doctrina católica, pero es también uno de los principios básicos que está detrás de los derechos humanos. Decir que todos somos iguales ante la ley tiene sentido si el derecho básico de la vida está garantizado de modo efectivo para todos, sin discriminaciones.

-- ¿Por lo tanto, habría que prohibir el aborto, la fecundación artificial y la eutanasia en todo el mundo?
--P. Fernando Pascual:
Efectivamente. Hay que hacer todo lo posible para vencer la mentalidad a favor del aborto y la eutanasia, y, sobre todo, para proponer una cultura de la solidaridad. Esta última idea brilla, con especial fuerza, en la encíclica que Benedicto XVI publicó este año 2009, "Caritas in veritate", que toca con profundidad varios temas de bioética. Si trabajamos en serio por defender la dignidad de cualquier ser humano, será posible construir un mundo más incluyente y abierto a la vida de todos, especialmente de los seres humanos más débiles e indefensos: los hijos antes de nacer, los pobres, los enfermos y los ancianos.
(Por Jaime Septién)

domingo, 13 de diciembre de 2009

¿Es cierto que la Familia está mal?

¿Es cierto que la familia está en crisis? ¿qué significa estar en crisis? La palabra crisis suele relacionarse con significados negativos, con hecatombes. Sin embargo el significado real no es ése, crisis significa cambios. Las personas sufrimos crisis y con ellas no tiene por qué llegar el fin del mundo.
Los niños suelen sufrir una crisis alrededor de los tres años. Hasta esa edad no han tenido constancia de su propia persona, se han sentido parte de quienes les rodean. Entonces se dan cuenta (no de una manera consciente) de que pueden ser autónomos y de ahí se derivan las pataletas, el negarse a hacer algo que se les manda o el querer hacer las cosas solos. Si superan esta crisis crecen como personas y maduran. La crisis, por tanto, ha sido positiva.
Desde esa crisis que se produce hacia los tres años y hasta la pubertad, los niños permanecen en un estado "ideal". No se suelen presentar grandes problemas. Sin embargo comienza la adolescencia que es, nuevamente, tiempo de crisis, de grandes cambios. Los padres suelen recibirla con una actitud defensiva y de miedo: ¡ya verás cuando te toque!, amenazan los conocidos. Pero la crisis de la adolescencia es necesaria para que el chico o la chica maduren y den el salto hacia delante. Si les ayudamos y apoyamos, saldrán de la crisis fortalecidos.(fluvium.org-Anibal Cuevas)

CRISIS DE LA FAMILIA

El objetivo al exponer estas ideas no es hablar de la evolución psicológica de nuestros hijos, sino poner en su sitio lo que significa crisis y librar a esta palabra de su maldición.
Es un hecho que la familia está en crisis, cambiando, pero esto no tiene porqué ser negativo si sabemos ser los protagonistas del cambio. La familia está en crisis porque las relaciones humanas son algo vivo y cambiante. No es la base de la familia -el amor- lo que está en crisis, sino su adaptación a la realidad social.
Es cierto que existen ataques objetivos a la familia -aborto, divorcio fácil, equiparación del matrimonio con otro tipo de uniones, falta de libertad para que los padres escojan la educación que quieren para sus hijos, etc...- , sin embargo, si somos capaces de mejorar las familias que existen estaremos en el buen camino para superar la crisis. La familia es el lugar donde de manera natural se nace, se crece y se muere. Es el único ámbito donde las personas son queridas por lo que son, no por lo que tienen o hacen. Por esta razón la familia está blindada y permanecerá siempre.(fuente: FLUVIUM.ORG-Anibal Cuevas)

viernes, 11 de diciembre de 2009

LA DEPRESION

Dicen que es la enfermedad de la abundancia, aunque seguro que también podría diagnosticarse en los países pobres si el hambre no produjera allí casi todos los problemas. Y aunque aquellos a los que gusta catalogar las cosas aseguran que es uno de los males más extendidos del siglo XXI, no me cabe duda de que ha existido siempre, incluso antes de que algún doctor la incluyera en el vademécum de los dolores. Con la altanería que me otorga el presente, siento una especial piedad hacia todos nuestros antepasados que la sufrieron, porque a su malestar debieron sumar la incomprensión y hasta el rechazo de sus congéneres que veían en las tristezas prolongadas señal inequívoca de una caída en picado a los avernos de la locura.
La depresión es un dolor del alma, un apagamiento del espíritu, un veneno paralizante en la psique, una oscuridad subjetiva a la hora de contemplar el mundo, una incapacidad repentina para relacionarnos, un terror irracional hacia lo cotidiano y hacia lo extraordinario, una mojadura en la tintura de la muerte que, sin embargo, para los demás puede resultar una postura caprichosa y hasta una enfermedad injustificada, un empecinamiento en ver la botella medio vacía, como si no existiera ese humus grisáceo que nos encoge las neuronas y nos arruga el interés por vivir, que nos arrincona después de dominarnos con una fiereza constante y agotadora.
Todo el mundo en contra
Hay caracteres empeñados en vestir la vida en negro, que se ganan la depresión a fuerza de puños. Hace tiempo decidieron apagar el optimismo con el desprecio del que desmocha una colilla y comenzaron a juzgar los defectos de los demás con suficiencia y altanería. Cuando uno se deja caer por esa espiral, llega un momento en el que no hay vuelta atrás: la tierra se ha convertido en un lugar inhóspito en el que hemos nacido para sufrir los desdenes de nuestros semejantes. Pude contemplar un caso así la última vez que me corté el pelo: aquel barbero creía que el mundo se había confabulado contra él. Los vecinos, los compañeros, los políticos, los artistas y hasta sus amigos y familiares se habían puesto de acuerdo en hacerle la vida imposible, en mangonear lo que a él le correspondía, en estropear el entorno de su vida. Por si fuera poco, adivinaba un futuro osco como una cueva y cualquier mención a lo trascendente (buscar una razón superior al dolor, aprender a perdonar, pensar en positivo) se le antojaba mezquina. En aquel rato que estuve sentado en su silla, la boca se le llenó de venganzas, hasta el punto de que temí que me diera un tajo en la oreja.
Las hay de diversos tipos
Semejante distorsión de la realidad, por muy difícil que se nos pongan las cosas, está injustificada, sobre todo cuando estas mismas páginas de Selecciones ofrecen tantos testimonios de personas anónimas que –con una realidad objetiva mucho más difícil que la mía y que la suya, querido lector– son capaces de ser felices y hacer feliz su entorno. La del peluquero, lo siento por él, es una depresión fraguada con los años y convertida en una enfermedad crónica como consecuencia de haberse autoimpuesto un castigo innecesario.
Hay otras depresiones, las que no se buscan sino que llegan por motivos genéticos, por un golpe que no se ha logrado asimilar, por un vacío inesperado o por un capricho sostenido en el proceloso ámbito de la mente. La farmacopea ha logrado combinados que hacen posible una convivencia serena con la enfermedad. Bien llevada, no sólo deja de ser una cruz sino que otorga a la vida un cariz interesante: el paciente sabe que su felicidad no depende sólo de razones externas (un buen día, la felicitación del jefe, la llegada de las vacaciones…) y aprender a tener cierta manga ancha a la hora de sobrellevar las dificultades.
La depresión no es un tiempo de rosas, sin duda, pero muchos pacientes terminan por sacarle provecho al padecimiento: se distancian de los vítores tanto como de los desprecios, observan con mayor amabilidad las limitaciones propias y ajenas, aceptan los consejos, aprenden a buscar la compañía de la gente que les quiere y a echar paciencia a cualquier tipo de ansiedad.(fuente: fluvium.org: Miguel Aranguren)

lunes, 7 de diciembre de 2009

"Mujer, Trabajo y Sociedad... ante el Tercer Milenio "

MonseñorJavierEchevarríá, Prelado del Opus Deiy Gran Canciller de la Universidad de Piura, responde a preguntas de actualidad, en la proximidad del tercermilenio.

LA MUJER NO ES UN "TEMA"
-La Conferencia de Pekín sobre la Mujer ha sido, el año pasado, un tema dominante. ,¿Cuál piensa usted que debe ser elpapel de la mujer en la sociedad?
-La mujer está llamada a desempeñar en la sociedad y en la Iglesia un papel tan relevante como el del hombre. Y digo "está llamada" porque, por desgracia, todavía se suele reducir la presencia de la mujer al ámbito de lo privado, con escasa participación en tareas de responsabilidad pública.
Son pocas las mujeres que actúan en los mundos de la política, de la economía, de las relaciones internacionales; y siguen siendo los hombres los principales . configuradores de nuestra sociedad. Pero los cambios en este terreno se están produciendo a gran velocidad, y en una medida sin precedentes en la historia.
El papel de la mujer está definido, en mi opinión, por dos elementos: su identidad y su autodeterminación. La mujer como el hombre tiene que estar en condiciones de orientar con autonomía su futuro, su proyecto vital. Para lograrlo ha de disponer de las mismas oportunidades que el varón. Y lo hará desde su identidad, siendo quien es, sin caer en la tentación del mimetismo, sin imitar las costumbres y ademanes del varón pensando que así se encontrará a sí misma.
La mujer está reclamando, aveces en silencio, no discursos, promesas, adulaciones, sino hechos que confirmen las tan cacareadas buenas intenciones. Es decir, está reclamando dejar de ser un "tema", un motivo de conferencias internacionales, un incómodo sector a quien se le asigna como una concesión una cuota de poder. La mujer es, sencillamente, una persona más, destinada a construir junto con el hombre la sociedad que junto con el hombre forma, con iguales derechos y oportunidades.
Yo doy gracias a Dios con frecuencia al ver cómo trabajan las mujeres del Opus Dei, en todos los ámbitos de la sociedad: dirigen empresas, hospitales; trabajan en el campo y en las fábricas; enseñan en cátedras universitarias y en colegios; son jueces, políticos, periodistas, artistas; o se dedican exclusivamente al trabajo en el hogar, con la misma pasión e idéntica profesionalidad; cada una siguiendo su propio camino, todas conscientes de su dignidad, orgullosas de ser mujer y ganándose el respeto día tras día.

¿TRABAJO EN EL HOGAR O FUERA?
-En su opinión existe una disyuntiva entre el trabajo de la mujer fuera de casa y el trabajo en el hogar?
-En mi opinión, entre el trabajo en el hogar y el trabajo fuera de casa no existe disyuntiva, pero sí cuando se da ese pluriempleo una indudable tensión.Todas las mujeres que están en esas circunstancias notan cómo "tira" el hogar: atender a un hijo enfermo, llevar al día Ias mil tareas que genera la casa, por no hablar del embarazo o la maternidad. Otras veces "tira" el trabajo fuera, por que esos ingresos económicos son necesarios para sacar adelante la familia; porque las empresas, no siempre de forma razonable y flexible, quieren resultados; porque existe mucha competencia profesional y mucho desempleo, etc. De ese doble reclamo nace la tensión. Y para . resolverla es preciso replantear ciertas formas de organización social y laboral que hoy se dan por descontadas.
Quisiera añadir una consideración que quizá parece una evasiva, pero que pienso que no lo es. En estos años se ha hablado mucho, justamente, de la necesidad de que la mujer no vea reducida su actividad sólo a] trabajo doméstico, de la conveniencia de que las mujeres que lo deseen puedan "salir" del hogar, trabajar fuera. Pienso que, para completar el razonamiento, habría que mencionar también la obligación que tiene el hombre de "entrar" en el hogar. El hombre ha de notar también personalmente esa "tensión" entre su trabajo en el hogar y su trabajo fuera. Sólo si comparte con la mujer esa experiencia, y la resuelve de acuerdo con ella, podrá el hombre adquirir esa sensibilidad que es lucidez abnegación y delicadeza que la familia de nuestros días necesita. Le decía antes que mi respuesta puede parecer a algunos evasiva. Pero yo les preguntaría: ¿cuál es el problema mayor, la tensión que padece la mujer entre el trabajo en el hogar y el trabajo fuera, o el hecho de que la mujer sufra esa inquietud en solitario, porque los hombres se desentienden de sus deberes familiares?
-En alguna oportunidad usted ha hecho mención a un feminismo auténtico, ¿Qué quiere decir?
-Juan Pablo II en la Carta que dirigió a las mujeres en el mes de junio pasado señalaba que el feminismo ha sido una realidad substancialmente positiva. Es cierto que algunos excesos se han mostrado, a la postre, dañinos para la mujer. Pero podríamos decir que han sido los efectos secundarios. Lo importante es que se han conseguido muchas mejoras relativas a la condición de la mujer en el mundo. Cuando he hablado de feminismo auténtico he querido referirme a todo aquello que supone servir a la causa de la mujer. Pienso que en el camino del feminismo se han atravesado otras reivindicaciones (la revolución sexual, el miedo demográfico) que han terminado por desviar el movimiento para la liberación de la mujer de sus verdaderos fines. Por eso, considero que el verdadero feminismo tiene todavía muchos objetivos que alcanzar.
Son aún frecuentes las situaciones degradantes para la mujer, que han de ser modificadas: violencia en el ámbito social y el ámbito doméstico, discriminación en el acceso a la educación y a la cultura, situaciones de dominación o de falta de respeto, etc. El núcleo del verdadero feminismo es, como resulta obvio, la progresiva toma de conciencia de la dignidad de la mujer. Muy distinto es, en cambio, el núcleo de otros feminismos de ordinario, agresivos que lo que pretenden es afirmar que el sexo es antropológicamente y socialmente irrelevante, limitándose su relevancia a lo puramente fisiológico.
-Y esa toma de conciencia, entre otras cosas ¿qué comporta?
-La toma de conciencia de la dignidad de la mujer ha de difundirse entre las propias mujeres, erradicando toda forma de complejo de inferioridad. Y teniendo la valentía de llamar a las cosas por su nombre: rebelándose también, por ejemplo, ante los estragos que causa el vergonzoso negocio de la pornografía; ante la triste y equivocada afirmación del derecho a provocar el aborto; ante la desgracia social no es otra cosa, además de una ofensa a Dios del divorcio.
La toma de conciencia de la dignidad de la mujer ha de difundirse también entre los hombres, hasta eliminar todo engañoso pensamiento de superioridad y todo deseo de dominio Es cierto que el feminismo está configurando un nuevo modelo de mujer, pero en el fondo está interpelando al hombre, que tiene que aprender a mirar y a tratar a la mujer de un modo nuevo.
Nuestro Señor, que es infinitamente Justo e infinitamente Sabio, creó al hombre y a la mujer con misiones distintas, teniendo la misma posibilidad de santificarse. Tratar de alterar ese orden es poco consecuente, y estamos viendo a qué resultados conduce: falta de comprensión y de convivencia, ausencia de entendimiento de la humanidad.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Adviento,tiempo de esperanza


La esperanza es una de las actitudes básicas del tiempo de Adviento y de toda la vida cristiana. Esta esperanza brota de la promesa. Esa promesa hecha a nuestros primeros padres ha sido anunciada por los profetas como por ejemplo Jeremías(33,14-15). "Miren ustedes que llegan días-oráculo del Señor-en que cumpliré la promesa que hice a los hábitantes de Israel y de Judá. En aquellos días y aquella hora, hará brotar para David un legítimo descendiente que ejercerá la justicia y el derecho en la tierra. " Así, la esperanza es la fuerza motriz del dinamismo humano y cristiano. Vivimos de esperanza y por eso es bueno vivir el Daviento como tiempo en el que reavivamos nuestra esperanza y la celebramos.
La esperanza brota de una promesa que ya comenzó a realizarse. De ahi que la palabra Adviento no significa solo espera sino también llegada, es decir, presencia comenzada de Dios mismo. Es el tiempo que nos remite a la contemplación del Verbo que se encarna y que ha de venir en su gloria.

martes, 1 de diciembre de 2009

PERDONAR Y PEDIR PERDÓN

Cualquier persona comete errores que producen ofensas en quienes le rodean, y esas ofensas suelen llevar aparejadas un sentido de culpa para su causante. Si esa persona pretendiera desentenderse de la realidad de esa ofensa que ha producido, o intentara proyectar sin razón su culpa sobre los demás, entonces se haría daño a sí mismo, porque no pone remedio a su mal —un verdadero y real sentido de culpa—, sino que lo ignora o lo oculta. Para vivir feliz, toda persona necesita del perdón. Todos ofendemos a alguien de vez en cuando —quizá con más frecuencia de lo que pensamos—, y para tener la paz necesitamos aceptar la correspondiente culpa, pedir perdón y reparar en lo posible la falta cometida. Sentirse culpable puede ser algo positivo si nos lleva a reflexionar y a buscar remedio. Sentirse habitualmente inocente de todo y repercutir la culpabilidad sobre los demás suele ser síntoma de la eficiente acción del orgullo, que suele ser corto de vista para los propios errores y agudísimo para los de los demás. Perdonar y pedir perdón son cosas que a veces van muy unidas. A veces, no llegamos a perdonar totalmente a otra persona, y quizá lo que sucede es que tendríamos que pedirle perdón. Porque es verdad que hay ofensas suyas, pero también ofensas nuestras. Porque los agravios suelen entrecruzarse en una maraña que siempre es difícil desliar. La vida es demasiado corta para tener atormentado el corazón o con un dolor que ofusque tu memoria. Sentirás la tentación de revivir una y mil veces tu ofensa, pero debes superarlo y perdonar. Además, muchas de las ofensas son imaginarias, y otras están magnificadas. Sea lo que sea, y sea con quien sea, enfréntate a ello. Busca la ocasión de curar esa herida. Coge el teléfono. O escríbele una carta, aprovechando que está fuera. O hazte el encontradizo. Memoriza unas palabras de acercamiento. Pide perdón. Para una correcta educación, será siempre necesario promover en la familia toda una dinámica que haga del perdón algo natural, que no necesite explicar a los hijos por qué deben disculpar. La facilidad para perdonar es algo que se respira en una casa. Y la resistencia a hacerlo, más todavía. Los hijos lo notan, porque observan a sus padres y hermanos continuamente. El chico aprenderá a perdonar viendo perdonar. Para una correcta educación, insisto, ha de aprender a perdonar. Entre otras razones, porque tendrá que perdonarnos muchas cosas.(FUENTE:INTERROGANTES.NET)

TODO PASA(relato breve)


Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte: - Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo. Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total. Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada. El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo: -No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje -el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas -le dijo- mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación. Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino. De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso. Simplemente decía: “ESTO TAMBIÉN PASARÁ”. Mientras leía “esto también pasará” sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos. El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo. El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo: -Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje. -¿Qué quieres decir? -preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida. -Escucha -dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero. El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, la egolatría, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Entonces el anciano le dijo: -Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas. (fuente:interrogantes.net)

para reflexionar

"No hay más que un modode ser felices:vivir para los demás."
Leon Tolstoi

"El ojo que vesno es ojo porque tú lo veas,es ojo porque te ve."
Antonio Machado


"La historia no es útil tanto por lo que nos dice del pasado como porque en ella se lee el futuro. "
J. B. Say


"Quienes viven en armonía con su concienciamuestran siempre un semblante atractivo."
Aleksander Solzenytsin

"Quien no arriesga nada,arriesga aún más."
Erica Jong


"Pensar es el trabajo más difícil que existe.Quizá sea esta la razón por la que hayatan pocas personas que lo practiquen."
Henry Ford



"Las personas que intentan hacer algo y fracasanestán definitivamente mejorque los que tratan de no hacer nada y lo consiguen. "
Anónimo


"Muchos hombres no se equivocan jamásporque nunca se proponen hacer nada."
J. W. Goethe

"Si de verdad vale la pena hacer algo,vale la pena hacerlo a toda costa."
G. K. Chesterton

"Tienes tal desorden en ti,que crearás tu propio infierno."
Walter Starkie