A corazón abierto (programación)

domingo, 8 de noviembre de 2009

Vida interior

¿Quieres saber, amigo mío, si eres alma de vida interior?
Hazte esta pregunta:
¿Dónde vivo habitualmente con mis pensamientos, con mis afectos, con mis deseos?
Si tus pensamientos, tus afectos, tus deseos convergen hacia Jesucrito, es prueba cierta de que eres alma interior.
Pero si tus pensamientos, tus afectos y tus deseos te llevan lejos de Dios, es signo, también cierto, de que no eres alma de vida interior.
Porque no debes olvidar que
ubi thesaurus vester est, ibi et cor vestrum erit,
que allí donde está tu tesoro, allí está también tu corazón.
Y el único tesoro de las almas de vida interior es Jesús, aquel Jesús
–añaden ellas–
quem vidi, quem amavi, in quem credidi, quem dilexi,
al que vi, al que amé, en quien creí, y al que preferí sobre todos.

La sensibilidad del apóstol por los problemas y las necesidades de su apostolado no depende de su grado de inmersión en el trabajo externo, ni de su destreza, sino de su grado de unión con Dios.
Escuchemos otra vez las palabras de Jesús: Manete in Me.

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