A corazón abierto (programación)

lunes, 2 de noviembre de 2009

La Atención


La atención, “la aplicación de la mente a un objeto”. Lo primero que hay que hacer para poder pensar bien es atender bien. Pensar y atender son dos conceptos que van juntos, sin la atención estamos distraídos, con el pensamiento en otros sitio. Por ello es importante tener un hábito de atender a lo que se hace, así comprenderíamos todo correctamente y no caeríamos en errores.
Existen unas ventajas y unos inconvenientes de la atención. La clave de la perfecta atención es tener un espíritu atento. Con ello conseguimos una mayor organización de ideas, percibiéndolas con mayor claridad y acordándonos de ellas con facilidad. Pero si no atendemos, todo esto no será posible, tendríamos muchas confusiones de ideas y quizás perdiéramos cosas importantes por no utilizar la atención.
Mucha gente cree que la atención fatiga, pero se equivocan porque la atención es un aplicación suave y relajada y es compatible además con la diversión porque a lo que se refiere es a descansar, a no ocuparse de cosas trabajosas, no al no pensar. Con el grupo de los distraídos, Balmes junta también a los atolondrados y a los ensemismados porque no tienen atención. La ventaja que tiene un hombre atento es que es más urbano y cortés.
Hay muy pocos casos en los que se tenga que estar tan atento que por una mínima interrupción no puedan seguir con lo que estaban haciendo. Estas personas que con un simple ruido se desconcentran son los que Jaime Balmes llama daguerrotipos. Puede que esto sea un defecto natural de esa persona o también podría ser una falta de costumbre de concentración y atención. Para ello hace falta atender bien.

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