A corazón abierto (programación)

domingo, 25 de octubre de 2009

El entendimiento, el corazón y la imaginación


Para conocer la verdad de las cosas es preciso utilizar diferentes facultades del alma, entre ellas el sentimiento. Esto es así cuando esas verdades están relacionadas con ese sentimiento.
Las pasiones tienen mucha influencia sobre la conducta. Probar esto sería una pérdida de tiempo, ya que es una verdad muy conocida. Podríamos probar otra cosa relacionada con esto como por ejemplo el efecto de las pasiones sobre el entendimiento. Si nuestra alma sólo estuviera compuesta de inteligencia y por ello al observar los objetos no nos afectara ocurriría que los veríamos siempre de igual manera. Si cambiamos alguna cosa de ese objeto o de su entorno ya no lo veríamos igual. Lo mismo sucede con el entendimiento, los objetos son a veces los mismos pero los vemos diferentes. Con sólo unos segundos podemos ver el mismo objeto de forma totalmente diferente. La causa de esto es que nos hemos alterado y por consecuencia el objeto también.
Para pensar bien no hay nada más primordial que el enterarse del ánimo en el que estamos. Quien quiera pensar bien debe acostumbrarse a estar constantemente encima de sí mismo, a concentrarse y a preguntarse a sí mismo de qué ánimo está.
Las pasiones nos ofuscan. Lo que necesitamos es un conocimiento práctico de sus resultados.
La mucha sensibilidad puede resultar peligroso. Esto lo poseen los que tienen grandes talentos. A los poetas también les afecta esta sensibilidad.
Los grandes pensamientos nacen del corazón y también los grandes errores. Si la experiencia no lo pudiera demostrar lo haría la razón. El corazón sólo siente, no juzga ni piensa, pero el sentimiento sí que lo hace. Cuando el entendimiento va por el camino de la verdad, es el sentimiento noble el que le ayuda a continuar. El sentimiento innoble no sirve de ayuda porque puede desviarlo de su camino. (Jaime Balmes)

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