A corazón abierto (programación)

jueves, 22 de octubre de 2009

DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO


La cultura de la muerte sigue avanzando y quiere seguir conquistando, ahora a nuestro país. Recientemente en la comisión especial revisora del Código Penal del Congreso ratificó su postura a favor de la despenalización del aborto, en caso de violación o cuando haya graves malformaciones del feto (aborto eugenésico), en medio de una amplia polémica.
Por su parte, el presidente de la comisión revisora, el legislador independiente Carlos Torres Caro, dijo que las conclusiones serán enviadas al presidente del Congreso, Luis Alva Castro, en diciembre, quién decidirá si son llevadas al pleno para su discusión y aprobación o si son remitidas a la Comisión de Justicia para su revisión.

El argumento que se usa es el de aumentar, mejorar la libertad de la mujer, dejándola que ella decida si quiere llevar adelante su embarazo o quiere quitarse el problema de encima, una vez que ha concebido una nueva criatura en su vientre
Sin embargo, esta libertad que se desea otorgar atropella la vida naciente, que no tiene culpa de nada, e introduce una extorsión en el ser de la madre, haciendo violencia en su propio cuerpo e introduciendo una alteración hormonal, cuyas consecuencias son imprevisibles.
Sicológicamente, cada una de estas madres quedará marcada para toda su vida. Conseguirá quitarse de su vientre "algo" que hoy la estorba, pero no conseguirá quitarse de su mente y de su corazón el delito cometido. Se conoce ya a bastantes mujeres que no se perdonan a sí mismas el haber cometido semejante atrocidad en su vida, y a las que hay que consolar con la misericordia de Dios. Una vez más, la mujer pagará los platos rotos de una situación de conflicto, en la que quizá ella sea la menos culpable.
Se trata de un verdadero desastre, que afecta al niño va nacer, a la madre está concibiendo, al entorno de las personas que tienen que ver con el asunto y a toda la sociedad que sufrirá el impacto negativo de este desastre. La nueva ley del aborto multiplicará el número de los que no van a nacer en el mundo que necesita rejuvenecerse y necesita esperanza para vivir. Un país, que no es capaz de transmitir la vida, que no es capaz de transmitir a la generación siguiente aquella herencia de valores que ha recibido, un país enfermo de muerte.
Hagamos algo por la vida. La vida es el futuro del ser humano, nunca lo será la muerte. Apoyemos a las mujeres en dificultad, proporcionándoles los medios para asumir la preciosa tarea de una nueva maternidad. Y oremos todos al Señor para que tenga misericordia de nosotros.(fuente: carta del monseñor Demetrio Fernández, obispo de Tarazona, Axios Aletheia)

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