A corazón abierto (programación)

lunes, 7 de septiembre de 2009

VIVENCIAS DE LA VIDA COTIDIANA

Después de muchos años de tratamientos y operaciones perdí la visión de un ojo y posteriormente la del otro, fue así que por el año 2003 quedé ciega. Todo parecía derrumbarse, había perdido mi identidad, mi independencia, me sentía como un pájaro al que le habían cortado las alas y no podía volar, estaba paralizada, no sabía qué hacer. Un profundo vacío existencial se había apoderado de mí.
Por aquel tiempo, casi todas las noches soñaba lo mismo:
Un río que corría a veces tranquilo, de aguas cristalinas y en otras, torrentoso, de aguas oscuras; yo sentada, quieta, callada a la orilla de éste, pensando que la vida era como ese río y que aquellas aguas que pasaban, ya no volverían jamás.
Por esta razón llamé a mi sueño:”El río de la vida”.
Un día mientras soñaba con el río, sucedió que gotas de agua mojaron mi rostro, sentí un sabor dulce y fresco, lo que me llevó a pensar que, a pesar de todo, la vida era dulce como el agua.
Entonces ocurrió que, por última vez, soñé con el río de la vida pero, ya no estaba a orillas sino dentro de él. El agua cubría mis piernas, podía tocarla y sentía su frescura. Sin embargo no podía verla, esto no impidió que nuevamente inicie el viaje navegando por aquel río.
Haré mención aquí a un pensamiento del Dr. Guillermo Pareja Herrera , donde narra la historia de una viejita ciega que sentada en un banco de una plaza, levantaba su rostro al sol en busca de su calor; tanto para la protagonista de esta historia como para mí “…lo importante no era ver sino sentir…”
Estas vivencias oníricas sucedían en el tiempo que junto a uno de mis hermanos leíamos “El hombre en busca del sentido”, de Víctor Frankl. Lo que más me impresionó de esa primera lectura fue cuando el autor dice…”no puedo cambiar la realidad pero si puedo cambiar mi actitud frente a esa realidad…”. Creo entonces que fue en ese momento, como diría el Dr. Pareja Herrera, cuando la semilla de la logoterapia comenzaba a germinar dentro de mí.
Una fuerza interior me impulsaba a buscar algo, no sabía exactamente qué.
Hoy puedo decir que lo que buscaba y busco es un sentido y que esa fuerza que me empujaba a hacerlo, provenía de la dimensión espiritual, el logos, la tercera dimensión que como dice Frankl, no enferma y está siempre lista para ayudarnos, sólo hay que saber escucharla.
Poco a poco fui recuperando mi identidad. Hoy acepto, aunque parezca una contradicción, que soy una persona independiente con la ayuda de las personas que me rodean.
Era libre nuevamente, podía elegir voluntariamente lo que quería hacer y esta libertad implicaba también hacerme responsable de las consecuencias, a veces salían bien y otras, no tanto.
Fue así que un día concurrí al Servicio de Ciegos de la Biblioteca” Victorino de la Plaza”. Allí me encontré con la profesora Alejandra Dipilato, una persona muy especial y con una gran experiencia, ya que desde hace muchos años se dedica a trabajar con la parte física de los ciegos. Con ella aprendí la ubicación en el espacio, la orientación mediante el reconocimiento de ruidos que permiten saber de donde vienen y así calcular la distancia; también prácticas en el manejo del bastón. Estas tres cosas son fundamentales para adquirir seguridad al caminar y vencer los miedos propios de las personas que no ven.
Finalizada esta primera etapa me incorporé a las clases de braille y computación con un programa especial llamado “JAWS” que tiene incorporado un lector de pantalla. Estas clases eran dictadas por María Elena Pastrana que es ciega y tiene un muy buen manejo de la computadora.
Debo confesar que tanto el braille como la computación son materias pendientes y que en un futuro no muy lejano quiero continuar.
Luego se presentó la oportunidad de hacer este postgrado, decidí libre y voluntariamente emprender esta aventura. Sabía que no sería fácil, debía enfrentarme con mis propios temores y prejuicios, pero valía la pena hacerlo.
Los días nublados habían pasado, brillaba el sol nuevamente, algo parecido a la felicidad asomaba a mi vida, me llenaba de proyectos, me impulsaba a aprender nuevas cosas, y a buscar de qué manera podía ayudar a otros que en situación similar a la mía, aún no encontraron el camino hacia el sentido.
Busqué entonces un trabajo que fuese significativo para mí y útil para los demás; me hice cargo del lavado de la ropa de mi familia. Para ello, acondicionaron el lavarropas, lo que me permite su fácil manejo. Este simple trabajo me resulta placentero y ya todos en mi familia saben que puedo hacerlo bien; puedo decir que se cumple así lo expresado por el Lic. Gabriel Isola: ergo-logo-actitud, indispensable al realizar cualquier tarea estando presente la tríada del trabajo: necesidad existencial-desarrollo personal-plenitud.

Con la logo actitud aprendí que ciego es la persona que va por los caminos de la vida mirando de una manera distinta, tal vez escuchando, tal vez sintiendo o emocionándose, un ser siendo y haciendo en el mundo que nos toca, como lo diría el Dr. Gerónimo Acevedo.
Hoy el horizonte que me abre la logoterapia, tiene los destellos de la felicidad que tanto ansiaba por mucho tiempo. He logrado encontrar sentido a la vida, vivir con alegría, y comprobar que puedo hacer algo. Ahora sé que la vida, a pesar de los imponderables, ofrece para el que busca, lo que necesitaba.
Concluyo este trabajo elevando una plegaria al Altísimo:
“Gracias Señor por permitirme encontrar en la oscuridad
la luz que ilumina el camino de mi vida”.(CECILIA INÉS RÍOS)

1 comentario:

  1. Padre Oviedo:
    Wauuuuu... me gusta como debate con el congresista en el programa a CORAZON ABIERTO.
    Sabe? Vi un programa que trataba algo asi de un grupo llamado los Emo.. bueno yo no pertezco a ese grupo [aclarando]. Pero luego de eso dijo que ellos ya no sentian la presencia de Dios, ya no tenian como ejemplo a Dios; y me pongo a pensar que muchas personas se retiran o no asisten a escuchar a la palabra de Dios los Domingos, xq no hay esa esencia que nos llame a ir... mucha gente se aleja en especial nosotros los jóvenes [aunque yo si voy, hay veces que no me dan ganas porque simplemente tengo que Sentir que me llama.... porque sino en la propia misa estaria aburrida]. Yo tengo 18 años y la verdad muchas de mis compañeras ya ni siquiera van a misa.. y la verdad es que ese lema que las hermanas en mi colegio me decian: "SOMOS IGLESIA JOVEN..." y wauuu.. la iglesia joven??? me pregunto yo. Yo encontre la manera de encontrar motivo para ir a misa y con la formula de: QUIEN CANTA ORA 2VECES.. me integre al Coro. Y como me gusta cantar pues creo que asi como yo... se deberia encontrar algun motivo para llamar a jóvenes... No se. con coros que tengan sus instrumentos acusticos, en fin... Pero no siempre los sacerdotes estan de acuerdo, talves las mismas ancianitas que normalmente dirigen todas als actividades de la parroquia o estan a cargo de las lecturas y eso... SON ellas mismas las que se aburren e impiden con sus gestos que uno se divierta... claro como ellas ya no tienen la juventud de antes... en fin Padre espero que lea este mensaje.
    Y todos los que visitan diariamente su blog.
    Exitos!!!
    atte
    Naty

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