A corazón abierto (programación)

lunes, 7 de septiembre de 2009

EL SENTIDO DEL DOLOR

HOMO PATIENS

“Frente a los aspectos trágicos existe siempre la posibilidad de sacar de ellos el mejor partido posible. Se trata de vivir un optimismo trágico”.

El sufrimiento se cierne ante nosotros, los seres humanos, como algo que queremos – y a veces, debemos – evitar. Para nosotros, comprender o aceptar el sufrimiento es algo que parece completamente difícil, y en muchas ocasiones, lo creemos hasta “inhumano”. Sin embargo, paradójicamente, es el sufrimiento, o mejor dicho, comprender el sufrimiento, es lo que nos hace aún más “seres humanos”.

A diferencia de los animales, los hombres son los únicos capaces de entender la razón o el motivo de un sufrimiento. Y es así como, algunos animales que “participan” en las investigaciones médicas, son incapaces de darse cuenta de la trascendencia de su sufrimiento y el beneficio que le están aportando a la salud y a la humanidad.
Pero el hombre sí es capaz de comprender el sentido pleno de un sufrimiento en particular; y es por ello que muchos hombres y mujeres son capaces de “resistir” un tratamiento (o algo) porque saben que dicho padecer está lleno de un sentido, de un fin.

Y aún más, es a través del sufrimiento (o del dolor) que podemos encontrar, no únicamente aspectos negativos, sino muchos otros positivos capaces de llevarnos a la trascendencia:

· Testimonio. Aquella persona que asume el sufrimiento con valentía y sentido de humanidad, es capaz de llevar, con su ejemplo, ese mensaje de esperanza, de encontrar un sentido plena aún en el sufrimiento.

· Crecimiento. “El oro no puede ser apreciado si antes no es fundido”.
El ser humano tiene la oportunidad de sacar provecho del dolor o el sufrimiento, y éste es capaz de llevarlo a alturas jamás sospechadas, permitiendo un crecimiento, que seguramente, viviendo en una tranquilidad constante, no lo hubiera logrado.

· Madurez. Invariablemente la madurez, llega cuando comprendemos los llamados que la vida nos hace para cumplir nuestro propio sentido de vida, y cuando somos capaces de responder, sin reservas a ésta, aún cuando las condiciones parecen aún más “oscuras”.

El sufrimiento nos abre el panorama de la vida, y nos lleva a encontrarnos con nosotros mismos, con nuestra humanidad y nos hace ver que la vida es sólo una y que hay que vivir, como si cada minuto fuera una última oportunidad para realizar nuestra misión.

En nuestra actualidad, el hombre se preocupa por lograr producir, hacer, tener. Es por ello que dentro de la logoterapia se le conoce como el homo faber. Este tipo de hombre únicamente se preocupa por el éxito y le teme al fracaso. Es por ello que al caer “presa” de una enfermedad o un sufrimiento “irremediable”, este tipo de hombre cae en la desesperación y la angustia. Es incapaz de ver la posibilidad de realizar dentro del sufrimiento.
En contraposición, se encuentra el homo patiens, es cual logra encontrar su realización, en y a pesar de, el sufrimiento. El “hombre doliente”, es capaz de llevar su sufrimiento al grado máximo de trascendencia, es decir, encontrar un sentido en una situación difícil. El no desesperarse ante una situación difícil, ya constituye por sí mismo una realización.

Recuerdo una anécdota que mencionan sobre Viktor Frankl; cuando tuvo la oportunidad de atender a un rabino, que acudió a él porque no podía soportar el sufrimiento por la muerte de su esposa. Frankl le hizo notar que su sufrimiento estaba lleno de un sentido, ya que, de alguna forma, a él le tocaba llevar este dolor que, quizás su esposa no hubiera podido “soportar” si él hubiera fallecido primero.

El hombre doliente no es aquel que busca el sufrimiento para llenarse de sentido; eso es masoquismo. Sino que es aquel que es capaz de encontrar una razón para ese sufrimiento, y que lo encara con el rostro en alto y no se desespera ante él. El homo patiens transforma el sufrimiento en acción. El sentido de vida es una cuestión de hecho, no de fe. Es algo que nos impulsa a hacer, a movernos, a ir hacia ese fin.
Ante la consigna del hombre actual: “sapere aude” (atrévete a ser razonable), el hombre doliente responde: pati aude! (¡atrévete a sufrir!). Y como a muchas personas les he dicho cuando llegan a mí en busca de una “solución” a su sufrimiento: ¡disfrútalo!
La enfermedad, el dolor, el sufrimiento es parte del hecho de ser seres humanos, y somos los únicos capaces de comprenderlo, y mucho más aún, de darle un sentido pleno. Y disfrutarlo significa, no quedarse con los brazos cruzados, sino convertirlo en acción.
(Edgardo Flores Herrera)

1 comentario:

  1. Sabe que Padre?...No agradezco para nada el sufrimiento..especialmente uno que me acontece por estos dias...aunque reconozco que esa dimension de la vida recien ahora la he conocido...y tiene mucha razon talvez el unico consuelo que tenga es saber que AHORA SE ALGO MAS DE LA VIDA.

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