A corazón abierto (programación)

lunes, 20 de abril de 2009

EL SENTIDO DEL OCIO (II PARTE)

2. El ocio mal entendido


El modo menos profundo de pasarlo bien es el que suelen poner en práctica las personas afectadas por el aburrimiento, un fenómeno bastante extendido en nuestra sociedad. A quienes los sufren les parece que la tarea propia de la semana, es decir, el trabajo, lo cotidiano, las obligaciones y asuntos que se tienen pendientes, es algo que no sólo no resulta interesante, sino todo lo contrario: uno se siente más bien contrariado por lo que tiene de sacrificio, esfuerzo y fatiga. La persona que no siente afición o gusto alguno por sus obligaciones se siente harto de ellas antes de comenzarlas. Tales personas difícilmente se encuentran contentas en su lugar habitual: anhelan salir corriendo de él, porque se aburren (en casa, en el trabajo, en el estudio).
Nada de lo que hacen allí parece llenarles o satisfacerles.


Estas personas en realidad no se sienten libres y a su gusto en su lugar cotidiano: necesitan desplazarse a un escenario distinto, lejos de las odiosas miradas de todos los días. Para ellas, lo más odiado es “Lo Mismo de Siempre”. Por eso , no suelen admitir conversaciones sobre estudios o trabajo, sobre “problemas” o asuntos serios, que pertenecen al mundo que en fondo encuentran cargante: cuando están a sus anchas, las reglas del juego cambian; “Lo Mismo de Siempre” pasa a ser el mundo aburrido que hay que olvidar. En ese nuevo ámbito la ley de oro es esta: divertirse, pasarlo bien.


En este ambiente pasarlo bien no significa exactamente disfrutar de un merecido descanso y gozar de aquello que hemos alcanzado con nuestros esfuerzo, o charlar e intimar con nueva confianza entre las personas que hemos empezado a ser amigas. Esto parece quedar reservado más bien de vivir experiencias nuevas, de tener sensaciones fuertes, de probar de algún modo “el sabor de lo prohibido”. Pero en ese ambiente sucede que hacer todos l mismo es una ley bastante férrea, una especie de solidaridad entre iguales que nadie se atreve a romper por temor a ser tildado de “aburrido”. El problema surge cuando no se sabe bien qué experiencias nuevas o sensaciones fuertes hay que probar. El criterio más socorrido es entonces ver qué está haciendo furor y seguir esa pauta, puesto que si hacemos lo que hacen todos no seremos excluidos de esos todos, y además estaremos a la moda.


Y así, lo que hace furor suelen ser experiencias de grupo, en las cuales se reciben estimulantes externos que provocan sensaciones placenteras, con las cuales se lo pasa un “realmente” bien. Mientras se trate de subir en la montaña rusa, ir a patinar o meterse en un cine, la experiencia del grupo es muy normal y bastante inocente. Pero esto se parece demasiado a “lo mismo de siempre”. lo mejor es entrar en un mundo realmente diferente del normal., donde los estímulos placenteros sean fuertes de verdad, y encima te permitan estar eufórico, darle “marcha” a la diversión. La noche proporciona el tiempo y el ambiente propicios para crear esta atmósfera. No se trata tanto de “salir” como de entrar en un ambiente que tenga “marcha” de verdad. Entonces hay que tomar alcohol, darle fuerte a la música, bailar, fumar, y en general “estar a tope”. El sexo puede entonces presentarse como un plato necesario de este “banquete”, y en cualquier caso siempre está cerca la opción de “drogas de diseño”, blandas o duras, hechas exactamente para esas ocasiones.


Acudir con frecuencia a este tipo de diversión requiere un buen aguante físico, que los estimulantes aumentan, sobre todo si son narcotizantes, pues abre además un mundo de experiencias sensoriales y físicas completamente nuevo y verdaderamente “alucinante”.


¿Qué sucede al despertar? Que otra vez es lunes, que estamos de nuevo en el mundo real, aburrido y gris: otra vez “Lo Mismo de Siempre”. La única actividad entonces con sentido de esperar de nuevo el “petardazo” del fin de semana, y mientras tanto recordar pequeñas anécdotas. Así parecen vivir una cierta cantidad de estudiantes durante una parte variable de su tiempo, a veces no pequeña. Cuando se ven un poco desde fuera y con objetividad, este plan parece un ocio malentendido, porque reduce la vida a sólo dos posibilidades: pasarlo bien o aburrirse. Lo primero es “lo que hay que hacer”. Lo segundo es lo que realmente se hace la mayor parte del tiempo.


En el ocio mal entendido el trabajo es una actividad bastante maldita y desprestigiada, y esforzarse por ella sólo se hace a cambio de “comprar” la libertad del fin de semana y de las vacaciones, que es cuando se puede pasar bien. Mientras tanto, lo mejor que puede hacer es “llenar” el tiempo. ¿cómo? De una manera enormemente sencilla: basta hacer un ¡clic” y sentarse delante de una pantalla por la que empiezan a desfilar cosas durante horas y horas. La televisión es entonces como un corcho que rellena las horas sin sentido y sin tarea que realizar. (.............CONTINUARÁ)

6 comentarios:

  1. Si dios se llama Jehova¿ Quien es jesus?

    la 'trinidad' ( que dice que Dios, Jesús y el Espíritu Santo son una misma persona) no existe, si crees y has leído la Biblia te podrás dar cuenta que en ninguna parte de ella habla de la trinidad; por lo tanto Dios (Jehová) es uno y es el Padre de Jesús, que por lo tanto es otra persona (El Hijo). El Espíritu Santo no es persona es una fuerza espiritual que sólo la tiene Jehová.

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  2. que agradable blog, creo que es uno de los pocos que se leen a gusto y con entradas inteligentes, muchas gracias, padre siga adelante con su labor pastoral y academica, un verdadero pasaje al alma

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  3. Buenas noches Padre Oviedo.
    Padre Oviedo, lo veo vía RBC, y le expreso que aprendo a caminar con sus consejos. A veces soy como la ola que cae entre peñascos. Y lo escucho a usted y aprendo a dirigirme. A darme cuenta que tengo que sujetar el arado y continuar por la tierra fértil.
    Gracias Padre Oviedo y gracias por su labor pastoral.

    Alfredo Solier C.

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  4. podrian poner la continuacion del este texto,se me hizo muy interesante

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  5. Es el vacío existencial, que en las últimas décadas acompaña a una mayor población. La inmediatez en los logros, la falta de proyección espiritual, el no creer en nada ni en nadie, son características de las personas actualmente.

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  6. Para ROBINX (publicado el 21 de abril del 2009)
    La Resurrección obra de la Santísima Trinidad-
    La Resurrección de Cristo es objeto de fe en cuanto es una intervención transcendente de Dios mismo en la creación y en la historia. En ella, las tres personas divinas actúan juntas a la vez y manifiestan su propia originalidad. Se realiza por el poder del Padre que "ha resucitado" (cf. Hch 2, 24) a Cristo, su Hijo, y de este modo ha introducido de manera perfecta su humanidad - con su cuerpo - en la Trinidad. Jesús se revela definitivamente "Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos" (Rm 1, 3-4). San Pablo insiste en la manifestación del poder de Dios (cf. Rm 6, 4; 2 Co 13, 4; Flp 3, 10; Ef 1, 19-22; Hb 7, 16) por la acción del Espíritu que ha vivificado la humanidad muerta de Jesús y la ha llamado al estado glorioso de Señor.
    En cuanto al Hijo, él realiza su propia Resurrección en virtud de su poder divino. Jesús anuncia que el Hijo del hombre deberá sufrir mucho, morir y luego resucitar (sentido activo del término) (cf. Mc 8, 31; 9, 9-31; 10, 34). Por otra parte, él afirma explícitamente: "doy mi vida, para recobrarla de nuevo ... Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo" (Jn 10, 17-18). "Creemos que Jesús murió y resucitó" (1 Te 4, 14).
    Los Padres contemplan la Resurrección a partir de la persona divina de Cristo que permaneció unida a su alma y a su cuerpo separados entre sí por la muerte: "Por la unidad de la naturaleza divina que permanece presente en cada una de las dos partes del hombre, éstas se unen de nuevo. Así la muerte se produce por la separación del compuesto humano, y la Resurrección por la unión de las dos partes separadas" (San Gregorio Niceno, res. 1; cf.también DS 325; 359; 369; 539).

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