A corazón abierto (programación)

miércoles, 29 de abril de 2009

El sentido del ocio (parte III)

3.- El ocio bien entendido

¿Una visión tan superficial de la vida es suficiente? Para la mayoría de la gente joven desde luego no lo es, pero no siempre aparecen alternativas claras y convincentes, que sustituyan de modo aceptable ese simple “pasarlo bien” que todos criticamos, y que quizá ni siquiera es tan frecuente como se dice.


La alternativa auténtica es el ocio bien entendido, algo bastante distinto a lo que antecede. Se cifra fundamentalmente en las aficiones. Uno puede tener afición a pescar, a pasear el perro, a escuchar música country, a leer novelas. Pero todas las aficiones tienen un denominador común: uno hace algo porque le gusta. Este hacer en algunas ocasiones es verdaderamente trabajoso, por ejemplo, construir barcos con pequeñas piezas de madera. Pero al hacerlo uno tiene la “sensación” (que jamás tendrá en una discoteca) de que está creando algo, de que aquello es una obra que tiene un autor, que soy yo. Así empieza uno a ser autor de la propia vida: jugando a tener una afición que en el fondo uno se toma así, como un juego, como algo que lo hacemos cuando queremos, porque queremos. Nadie nos obliga, si nos dice cómo la hemos de hacer: nos puede dar por coleccionar bombillas, o por cultivar bonsais, o por escribir cuentos de horror. En todos los casos somos los dueños de lo que hacemos, y nos lo pasmos bien hacerlo.


Si nos preguntaran: y eso que estás haciendo, ¿qué es? ¿para qué sirve?, diríamos que no sirve para nada porque es un capricho, una afición. Mejor dicho, sirve para mucho, pues es nuestro descanso, nuestra diversión, es el juego al que a nosotros, que ya somos mayorcitos, nos gusta jugar. Por ejemplo, tocar el violín, o la guitarra. Cualquiera se da cuenta de que las aficiones nos llevarían a comprar un libro para mejorar nuestra técnica de los bonsais, o a recibir unas clases de guitarra que nos encanta. Claro que podemos objetar que yo tengo la “afición” de levantarme a la s 12 de la mañana, pero esto se entiende que es un truco lingüístico, porque afición significa tarea gustosa libremente realizada, y no inactividad o vagancia.


El ocio bien entendido es profundamente inútil, porque tiene valor en sí mismo, es decir, durante él se realizan actividades que en sí mismas son agradables, placenteras, y que las realizamos muy a gusto, por ejemplo, jugar o charlar, como hacen los niños o los mayores respectivamente. Las aficione, cuando se cultivan se van convirtiendo en cosas cada vez más serias, que basta pueden ser el origen de una vocación profesional, y que en cualquier caso tienen una continuidad en el tiempo, y nos ayudan a entrar en contacto con nuevos ambientes donde esa afición se cultiva: las aficiones fundan amistades extraordinarias entre quienes comparten el alpinismo, o el patinaje, por ejemplo, puesto que el deporte es una de las aficiones más sanas y socorridas para todos.


Cuando se tienen aficiones “serias”, y uno juega de verdad a ellas, en un equipo de deporte, en el jardín de su casa o en el parque, el plan de la “movida” deja de ser tan atrayente y pasa a ser algo que no da mucho de sí, y que no parece tan alucinante, puesto que filmar una película, por ejemplo, resulta más interesante, con lo que se pasa mejor y con lo que se aprende bastante.


Por último: el ocio mal entendido es propio de quienes viven una vida que no es la suya, sino que es más bien copiada de otros, puesto que carece de proyectos personales, de tareas que sólo nosotros podemos hacer. La manifestación es un ingrediente necesario del ocio mal entendido: hacer lo que hacen todos cuando lo hacen todos y porque lo hacen todos, bajo pena de ser excluido de los “todos” si no se actúa así. Y masificarse significa, sobre todo, dejar de ser uno mismo, carecer de personalidad distintiva, de estilo propio, incluso en el vestir. Esta es una vida superficial, que produce hastío y en la cual hay por dentro un vacío cada vez más grande, puesto que “estar a tope” no basta para ser feliz. Ser feliz significa llenarse por dentro, y para eso hay que tener algo que llene la vida, que le dé sentido.


El ocio bien entendido es propio de las personas que viven su propia vida a su estilo, imprimiendo en ella el sello de su personalidad irrepetible. Y además, las tareas y aficiones son lo que realmente llena y te hace sentirse satisfecho de ti mismo. Las personas que viven de este modo tienen un camino propio que recorrer que quizá las otras nunca encontrarán. Se ven a sí mismas como gente que tiene algo nuevo que aportar al mundo que les ha tocado vivir.
Lo que dice y lo que no dice la Iglesia sobre el preservativo

Al leer los periódicos da la impresión de que la Iglesia dice que, si una persona va a tener relaciones con una prostituta, no debe utilizar el preservativo, reconoce el presidente de la asociación de los médicos católicos del mundo.
José María Simón Castellví ilustra con este ejemplo la superficialidad con que algunos medios de comunicación han informado sobre las palabras que Benedicto XVI pronunció abordo del avión que le llevaba a Camerún, cuando aclaró que el preservativo no es la solución al sida.
"La Iglesia defiende la fidelidad, la abstinencia y la monogamia como mejores armas", indica el presidente de la Federación Internacional de Médicos Católicos (FIAMC) en una declaración concedida a ZENIT.
Sin embargo, los medios e incluso algunos representantes políticos han acusado a la Iglesia de promover en África el sida. Obviamente, aclara el médico, la Iglesia no está diciendo que se pueden mantener todo tipo de relaciones sexuales promiscuas, a condición de no utilizar el preservativo.
El doctor Simón explica que para entender lo que dice la Iglesia sobre el preservativo es necesario comprender qué es el amor, como explicó el mismo Papa a los periodistas, a pesar de que ese pasaje de su conversación fue censurado por la mayor parte de los medios de comunicación (Cf. Declaraciones del Papa a los periodistas presentes en el vuelo a Camerún).
"El preservativo es una barrera, pero una barrera con límites que muchas veces se franquean. Especialmente en jóvenes puede ser contraproducente desde el punto de vista de la transmisión vírica", añade.
"Los médicos católicos estamos a favor del conocimiento científico --aclara--. No decimos las cosas sólo por carga ideológica. De la misma manera que admitimos que un adulterio de pensamiento no transmite ningún virus pero es algo malo, debemos decir que los preservativos tienen sus peligros. Barreras limitadas".
El doctor ilustra la posición de la Iglesia poniendo un caso histórico, recogido por medios informativos.
En Yaundé, Camerún, en 1993, se celebró la VII Reunión Internacional sobre el Sida con expertos médicos y sanitarios. Fue una reunión en la que participaban unos trescientos congresistas y, se distribuyó al final, un cuestionario para que se indicase, entre otras cosas, si se había tenido relaciones sexuales durante los tres días que duró la reunión con personas que no fuesen pareja estable.
De los encuestados, el 28% contestó que sí, y de éstos, una tercera parte dijo que no había tomado "precaución" alguna para evitar contagios.
"Si esto ocurre entre personas 'concienciadas', ¿qué ocurrirá entre la gente normal?", se pregunta.

jueves, 23 de abril de 2009

LOS EFECTOS DEL DIVORCIO EN LOS HIJOS



Una vida familiar estable ayuda a que aprendan los niños

La estructura familiar tiene una influencia significativa en los resultados educativos de los hijos. Así lo afirma un reciente estudio publicado por el Center for Marriage and Families, parte del Institute for American Values, con sede en Nueva York. La directora del centro, Elizabeth Marquardt, atrajo una gran atención el año pasado con su libro sobre los efectos del divorcio en los hijos. El estudio más reciente elaborado por el centro se titulaba «Family Structure and Children's Educational Outcomes», un trabajo que se basa en un extenso estudio de la investigación académica más reciente.La estructura familiar afecta a todos los niveles de la educación, desde el preescolar hasta el universitario, sostiene el escrito. Esto se debe a que lo que ocurre en la familia tiene una gran influencia sobre toda una serie de comportamientos infantiles, como el mal comportamiento escolar, el consumo de drogas y alcohol, la actividad sexual y el embarazo adolescente, y los problemas psicológicos.En un arco de 35 años, la proporción de niños en Estados Unidos que han sido criados en hogares con los dos padres ha descendido de modo significativo - de cerca del 85% en 1968 hasta el 70% en el 2003 - mientras que la proporción de niños que viven en hogares con un solo progenitor se ha casi duplicado. Antes de alcanzar los 18 años, la mayoría de los niños norteamericanos es probable que pasen una parte significativa de sus infancias en un hogar con un solo progenitor. Antes de ir a detallar las conclusiones de la investigación sobre los efectos en la educación, el escrito tomaba nota de algunos problemas con la metodología de los estudios. Algunos estudios definen la estructura familiar de forma inconsistente, y otros no diferencian a los padres adoptivos de los biológicos. Otros defectos incluyen datos tomados de muestras muy pequeñas de padres que cohabitan sin estar casados, o datos de sólo un espacio de tiempo. A pesar de estas limitaciones, el escrito de investigación sostenía que una gran cantidad de investigaciones sugiere claramente que la estructura familiar afecta de modo significativo al desarrollo académico y social de los hijos. Los primeros años es tres veces menos probable que los niños de 3 y 4 años que crecen con sus propios padres casados experimenten problemas emocionales o de comportamiento como el desorden de déficit de atención. En general, los niños que viven con sus propios padres casados tienen menos problemas de comportamiento en comparación con los niños cuyos padres están viviendo juntos pero no están casados. También existen diferencias en el área de la salud física. Los niños en familias con un solo progenitor están en general menos sanos que los niños en otros tipos de familia. Además, los niños que viven con sus propios padres casados es más probable que se impliquen en actividades que les ayuden a aprender a leer que los niños en hogares con un solo progenitor. Estas diferencias en una edad tan temprana pueden establecer pautas de comportamiento educativas que persisten en niveles educativos posteriores, advertía el estudio. En la escuela primaria, la habilidad de los niños para manejarse en temas básicos y a su nivel es más débil en aquellos que no viven con sus propios padres casados. Por ejemplo, los de cuarto grado con padres casados logran mayor puntuación en comprensión de lectura, comparados con estudiantes que viven en familias de adopción, con madres solteras, y en otros tipos de familias. Vivir en una familia de un solo progenitor está también relacionado con descensos en los resultados en matemáticas de los niños. Hasta un cierto punto, los problemas financieros ocasionados por vivir en una familia monoparental explican algunos de los resultados negativos, pero no todos. El matrimonio en sí mismo tiene también un impacto que puede medirse con los resultados educativos. La escuela secundaria y más adelante entre los adolescentes, las consecuencias negativas debidas a la estructura familiar son notablemente más graves. Afectan a temas tales como el índice de abandonos escolares, el índice de graduaciones, y la edad del primer embarazo. El escrito explicaba que los estudios llevados a cabo tanto en Suecia como Estados Unidos muestran que a los niños que viven en familias divididas les va peor a nivel educativo. De hecho, cada año que un niño sueco o norteamericano pasa con su madre sola o en adopción reduce los logros educativos generales del niño a la mitad. El escrito comentaba que estas similitudes entre los niños en Estados Unidos y Suecia en familias divididas están poniendo de relieve especialmente las dramáticas diferencias de estas dos naciones tanto en políticas familiares como en áreas como la desigualdad de ingresos. Cuando llegan a la universidad, los adolescentes de familias divididas siguen pagando un alto precio. Esto incluye consecuencias negativas como un nivel de asistencia a la universidad más bajo. Asimismo, los jóvenes, especialmente las mujeres, que crecen con sus propios padres casados tienden a casarse más tarde. Las investigaciones muestran un nexo entre el hecho de retrasar el matrimonio y mayores logros educativos entre las mujeres jóvenes.
Comportamiento problemático.-El escrito subrayaba cierto número de los patrones de comportamiento negativo más evidentes en los niños de familias divididas. --
Mala conducta en la escuela.- La desintegración familiar se asocia, en los chicos, con una incidencia mayor de comportamiento anti social en el aula.
Los niños de hogares con sus propios padres casados tienen muy pocas incidencias de mala conducta en la escuela.--
Asistencia escolar y retraso.- Los estudiantes de familias divididas abandonan las clases en un índice de un 30% superior al de los hogares unidos. Estas diferencias existen debido en parte a que los hogares divididos parecen menos capaces de supervisar y controlar a sus hijos. --
Fumar, consumo de drogas ilegales y alcohol.- Los adolescentes de familias divididas es más probable que fumen, consuman drogas y alcohol, incluso cuando se controlan factores importantes como la edad, el sexo, la raza y la educación familiar. Un estudio encontró que la estructura familiar tiene una relación significativa con el apego familiar, con las familias unidas con un mayor apego. A su vez, el apego familiar tiene un efecto directo y disuasorio sobre el tabaquismo adolescente y el consumo de drogas ilegales.--
Actividad sexual y embarazo adolescente.- Los adolescentes de familias divididas son más proclives a ser activos sexualmente. No parece que haya diferencias significativas en el comportamiento sexual entre adolescentes de familias adoptivas y los de familias de un solo progenitor. La similitud en el comportamiento sexual de estos dos grupos de adolescentes sugiere que el volverse a casar presenta algunos riesgos con respecto a controlar de forma efectiva el comportamiento adolescentes y el trasmitir valores que disuadan de las relaciones sexuales tempranas.--
Actividades ilegales.- Estar en una familia adoptiva o de un solo progenitor a los 10 años eleva a más del doble la probabilidad de que un niño sea arrestado a los 14 años. Un estudio encontró era más probable que los chicos adolescentes en familias sin el padre biológico fueran encarcelados que los adolescentes de las familias unidas. Los jóvenes que nunca han vivido con sus padres biológicos tienen más probabilidades de ser arrestados.--
Problemas psicológicos.- Para los niños, crecer sin sus propios padres casados está relacionado con altos niveles de estrés, depresión, ansiedad, y baja autoestima, durante sus años de adolescencia; problemas que pueden reducir su capacidad de concentración y atención en la escuela. La investigación muestra de modo fundado que el divorcio de los padres tiene efectos emocionales negativos durante la infancia, adolescencia y edad adulta. El escrito concluye con recomendaciones para mejorar. Para empezar, dado que muchos niños crecen en familias divididas, los programas y las políticas deberían ayudar a las familias a compensar de la mejor forma que puedan los efectos negativos ligados a estas estructuras familiares. Y lo más importante, el escrito concluye que política educativa y política familiar deberían ir de la mano. Si queremos niños con mejor educación, necesitamos consolidar las familias, afirma. Apoyar el matrimonio permitirá que un número mayor de niños tenga éxito a nivel educativo y prospere socialmente, sostenía el escrito.

lunes, 20 de abril de 2009

EL SENTIDO DEL OCIO (II PARTE)

2. El ocio mal entendido


El modo menos profundo de pasarlo bien es el que suelen poner en práctica las personas afectadas por el aburrimiento, un fenómeno bastante extendido en nuestra sociedad. A quienes los sufren les parece que la tarea propia de la semana, es decir, el trabajo, lo cotidiano, las obligaciones y asuntos que se tienen pendientes, es algo que no sólo no resulta interesante, sino todo lo contrario: uno se siente más bien contrariado por lo que tiene de sacrificio, esfuerzo y fatiga. La persona que no siente afición o gusto alguno por sus obligaciones se siente harto de ellas antes de comenzarlas. Tales personas difícilmente se encuentran contentas en su lugar habitual: anhelan salir corriendo de él, porque se aburren (en casa, en el trabajo, en el estudio).
Nada de lo que hacen allí parece llenarles o satisfacerles.


Estas personas en realidad no se sienten libres y a su gusto en su lugar cotidiano: necesitan desplazarse a un escenario distinto, lejos de las odiosas miradas de todos los días. Para ellas, lo más odiado es “Lo Mismo de Siempre”. Por eso , no suelen admitir conversaciones sobre estudios o trabajo, sobre “problemas” o asuntos serios, que pertenecen al mundo que en fondo encuentran cargante: cuando están a sus anchas, las reglas del juego cambian; “Lo Mismo de Siempre” pasa a ser el mundo aburrido que hay que olvidar. En ese nuevo ámbito la ley de oro es esta: divertirse, pasarlo bien.


En este ambiente pasarlo bien no significa exactamente disfrutar de un merecido descanso y gozar de aquello que hemos alcanzado con nuestros esfuerzo, o charlar e intimar con nueva confianza entre las personas que hemos empezado a ser amigas. Esto parece quedar reservado más bien de vivir experiencias nuevas, de tener sensaciones fuertes, de probar de algún modo “el sabor de lo prohibido”. Pero en ese ambiente sucede que hacer todos l mismo es una ley bastante férrea, una especie de solidaridad entre iguales que nadie se atreve a romper por temor a ser tildado de “aburrido”. El problema surge cuando no se sabe bien qué experiencias nuevas o sensaciones fuertes hay que probar. El criterio más socorrido es entonces ver qué está haciendo furor y seguir esa pauta, puesto que si hacemos lo que hacen todos no seremos excluidos de esos todos, y además estaremos a la moda.


Y así, lo que hace furor suelen ser experiencias de grupo, en las cuales se reciben estimulantes externos que provocan sensaciones placenteras, con las cuales se lo pasa un “realmente” bien. Mientras se trate de subir en la montaña rusa, ir a patinar o meterse en un cine, la experiencia del grupo es muy normal y bastante inocente. Pero esto se parece demasiado a “lo mismo de siempre”. lo mejor es entrar en un mundo realmente diferente del normal., donde los estímulos placenteros sean fuertes de verdad, y encima te permitan estar eufórico, darle “marcha” a la diversión. La noche proporciona el tiempo y el ambiente propicios para crear esta atmósfera. No se trata tanto de “salir” como de entrar en un ambiente que tenga “marcha” de verdad. Entonces hay que tomar alcohol, darle fuerte a la música, bailar, fumar, y en general “estar a tope”. El sexo puede entonces presentarse como un plato necesario de este “banquete”, y en cualquier caso siempre está cerca la opción de “drogas de diseño”, blandas o duras, hechas exactamente para esas ocasiones.


Acudir con frecuencia a este tipo de diversión requiere un buen aguante físico, que los estimulantes aumentan, sobre todo si son narcotizantes, pues abre además un mundo de experiencias sensoriales y físicas completamente nuevo y verdaderamente “alucinante”.


¿Qué sucede al despertar? Que otra vez es lunes, que estamos de nuevo en el mundo real, aburrido y gris: otra vez “Lo Mismo de Siempre”. La única actividad entonces con sentido de esperar de nuevo el “petardazo” del fin de semana, y mientras tanto recordar pequeñas anécdotas. Así parecen vivir una cierta cantidad de estudiantes durante una parte variable de su tiempo, a veces no pequeña. Cuando se ven un poco desde fuera y con objetividad, este plan parece un ocio malentendido, porque reduce la vida a sólo dos posibilidades: pasarlo bien o aburrirse. Lo primero es “lo que hay que hacer”. Lo segundo es lo que realmente se hace la mayor parte del tiempo.


En el ocio mal entendido el trabajo es una actividad bastante maldita y desprestigiada, y esforzarse por ella sólo se hace a cambio de “comprar” la libertad del fin de semana y de las vacaciones, que es cuando se puede pasar bien. Mientras tanto, lo mejor que puede hacer es “llenar” el tiempo. ¿cómo? De una manera enormemente sencilla: basta hacer un ¡clic” y sentarse delante de una pantalla por la que empiezan a desfilar cosas durante horas y horas. La televisión es entonces como un corcho que rellena las horas sin sentido y sin tarea que realizar. (.............CONTINUARÁ)

miércoles, 15 de abril de 2009

EL SENTIDO DEL OCIO

El sentido del ocio

1. El problema de la diversión


Hoy en día mucha gente joven identifica el ocio con la diversión y practica ésta sobre todo por la noche, durante la cual “ingieren” estimulantes variados (alcohol, ambiente rock, etc.) para mantener un ritmo que les permita exprimir ese plan hasta la mañana.

La finalidad de la diversión es “pasarlo bien”, cosa que no sólo es legítima, sino necesaria, puesto que a nadie le gusta pasarlo mal; tenemos derecho a disfrutar, a descansar, gozar de las cosas buenas de la vida. Sin embargo, hay muchos modos de pasarlo bien, y el que se acaba de mencionar no siempre es el mejor, ni objetiva ni subjetivamente. De lo que se trata es de entender cuál es la mejor manera de descansar, divertirse y gozar de las cosas buenas, partiendo, eso sí, de que el descanso y el ocio son una necesidad humana ineludible, puesto que quien no los ejerce pierde la salud en poco tiempo.


Para plantear el problema conviene primero decir algo sobre el placer. El placer no sólo no es una cosa mala, sino al revés: es algo natural, y por eso en sí mismo es bueno; es el gozo o deleite que sentimos al poseer lo que buscamos o realizar lo que queremos. El placer tiene un cierto carácter acompañante de las actividades humanas, tanto sensibles y corporales como intelectuales y voluntarias. Y da a esas actividades un cierto carácter de consumación y perfeccionamiento.


Sin entrar ahora en el problema moral que se deriva de convertir el placer, que es como una consecuencia que acompaña a las actividades, en un fin que se busca por sí mismo, podemos establecer una distinción entre dos tipos de placeres que nos será útil para tratar el asunto de la diversión.


Hay unos placeres con tarea, que son aquellos que culminan una actividad en el momento en que ésta se realiza o se termina: en tales casos, el esfuerzo activo produce o cede el paso al placer de terminar o culminar la actividad, como sucede cuando se disfruta jugando un buen partido de tenis. En estos casos, el placer es acompañante o escolta de una actividad que requiere tiempo y gasto de energías físicas o intelectuales. Pero también existen los placeres sin tarea, que son aquellos que, por así decir, se consiguen sin otro esfuerzo que sacar la tarjeta de crédito.
Son placeres que no requieren una actividad ni un esfuerzo previos: se trata de apretar un botón y pedir una bebida, etc. Este tipo de placeres ordinariamente se reciben de fuera como algo que se nos ofrece o envía, y por eso la manera más corriente de conseguirlos es comprarlos (en tal caso el esfuerzo corresponde al trabajo previo del que paga).


Es obvio que los placeres sin tara plantean el problema de su justificación moral: ¿hasta qué punto es bueno admitirlos y “tomarlos”, y en qué medida? La respuesta a esta pregunta debe apoyarse en el principio ya mencionado: el placer no es un fin, y convertirlos en eso no está moralmente justificado. Los placeres no deben separarse de las necesidades, tareas y actividades cuyo cumplimiento los origina de manera natural (piénsese en el famoso ejemplo de los banquetes romanos donde se comía varias veces sólo por placer). .......CONTINUARÁ

martes, 14 de abril de 2009

PORNOGRAFIA EN INTERNET



¿Limpiar Internet de pornografía?


¿Un gran negocio?
¿Cuál es el Gran Negocio de la Pornografía?
Es cierto que la pornografía no es algo nuevo, pero hay algunos elementos nuevos que convierten su presencia en especialmente dañosa en el momento actual. La pornografía no sólo se ha rodeado de glamur y aceptado como parte de la cultura popular, sino que además internet la ha hecho accesible como nunca antes.
Antes de internet, la pornografía no estaba normalmente disponible en casa o en el puesto de trabajo a no ser que alguno escogiera llevársela. Hoy, puede entrar si hay una conexión a internet. De igual forma, está disponible a bajo coste y se puede acceder a ella anónimamente.
Los daños
Algunos de los modos en los que la pornografía daña a la gente:
--Se trata de algo potencialmente adictivo. Como tal puede obstaculizar la capacidad de una persona para tomar decisiones claras;
--Puede distorsionar poderosamente la visión de una persona sobre cuerpos, relaciones y sexualidad;
--Lleva a la gente a cosificar a los demás, viéndolos como juguetes sexuales que existe sólo para su propia satisfacción;
--Debido a su influencia distorsionadora mina las oportunidades de los jóvenes de tener seguridad en sí mismo, ser felices y crear relaciones duraderas en el futuro.
"Afecta por tanto su capacidad de ver la vida de forma verdadera, provechosa y sana"

--Disminución de la sensibilidad hacia las mujeres, mostrando más agresiones, rudeza y falta de respeto.
--Disminución del deseo de tener hijos y formar una familia.
--Aumento del riesgo de tener dificultades en las relaciones íntimas.
--Aumento del riesgo de abusar sexualmente de los demás.
--Aumento del riesgo de recibir información incorrecta sobre la sexualidad humana.
--Aumento del riesgo de insatisfacción sexual con el/la futuro/a esposo/a.
--Aumento del riesgo de divorcio una vez casado.
.
Implicaciones siniestras
Consumir pornografía es una experiencia de venta de sexo, usa sexualmente a otra persona como un objeto que se puede comprar y, en este sentido, es muy similar a la prostitución.
Algo común con la prostitución, muchos de quienes aparecen en las películas porno no están allí por propia elección, sino por falta de opciones. Como ocurre con muchas prostitutas, consienten hacer esos actos por diversos factores, incluyendo el abuso sexual, problemas de drogas, o necesidad económica.
Asi mismo internet ha creado y aumentado las oportunidades para que los hombres exploten sexualmente a las mujeres.

La pornografía, afirma el Catecismo de la Iglesia Católica, no sólo ofende la castidad, sino que también "atenta gravemente a la dignidad de quienes se dedican a ella (actores, comerciantes, público), pues cada uno viene a ser para otro objeto de un placer rudimentario y de una ganancia ilícita".
Además el Catecismo observa que introduce "a unos y a otros en la ilusión de un mundo ficticio". Un mundo de fantasía que, no obstante, tiene efectos muy reales, tanto para los individuos como la sociedad.

lunes, 13 de abril de 2009

ORACION DE APERTURA EN EL SENADO DE KANSAS

LA ORACIÓN QUE CAUSO CONTROVERSIA Oración de apertura en el senado de Kansas en la sesiónignaural de la 'Kansas House of Representatives'. Parece que esta oración molesto a algunas personas... Cuando se le pidió al pastor Joe Wright que hiciera oración de aperturaen el senado de Kansas, todo el mundo esperaba una oración ordinaria, pero esto no es lo que ellos escucharon: "Señor, venimos delante de Ti este día, para pedirte perdón y para pedir tu dirección. Sabemos que tu Palabra dice: 'Maldición a aquellos que llaman bien lo que está mal' y es exactamente lo que hemos hecho.. Hemos perdido el equilibrio espiritual y hemos cambiado nuestros valores. Hemos explotado al pobre y hemos llamado a eso "suerte". Hemos recompensado la pereza y la hemos llamado "ayuda social". Hemos matado a nuestros hijos que aun no han nacido y lo hemos llamado ''la libre elección". Hemos abatido a nuestros condenados y lo hemos llamado "justicia". Hemos sido negligentes al disciplinar a nuestros hijos y lo hemos llamado ''desarrollar su autoestima". Hemos abusado del poder y hemos llamado a eso: "política". Hemos codiciado los bienes de nuestro vecino y a eso lo hemos llamado "tener ambición". Hemos contaminado las ondas de radio y televisión con mucha grosería y pornografía y lo hemos llamado "libertad de expresión". Hemos ridiculizado los valores establecidos desde hace mucho tiempo por nuestros ancestros y a esto lo hemos llamado "pasado obsoleto". Oh Dios, mira en lo profundo de nuestros corazones; purifícanos y líbranosde nuestros pecados. Amén."
La reacción fue inmediata. Un parlamentario abandonó la sala durante la oración. Tres más criticaron la oración del pastor calificando la oración como 'un mensaje de intolerancia'. Durante las seis semanas siguientes, la iglesia 'Central ChristianChurch' donde trabaja el pastor Wright recibió más de 5000 llamadas telefónicas de las cuales sólo 47 fueron desfavorables. Esta iglesia recibe ahora peticiones del mundo entero, la India, África, Asia para que el pastor Wright ore por ellos. El comentarista Paul Harvey difundió esta oración en su emisión de radio ' The Rest of the Story ' (el resto de la historia) y ha recibido una acogida mucho mas favorable por esta emisión, que por cualquier otra. Con la ayuda de Dios, quisiéramos que esta oración se derrame sobre nuestra nación, por tanta semejanza con lo que está ocurriendo en nuestros países y que nazca en nuestros corazones el deseo de llegar a ser una ''nación bajo la mirada de Dios".

jueves, 2 de abril de 2009

El sentido de la vida


1. La pregunta por el sentido de la vida.

La pregunta por el sentido de la vida no suele plantearse mientras todo va bien, sino precisamente cuando se quiebre la ilusión de que, en efecto, todo va según nuestras previsiones, de que las cosas nos salen conforme a lo que queríamos. Y es que la realidad es tozuda y se empeñan en quitarnos la razón y en darnos disgustos, problemas y dificultades que nos cansan, nos abaten e incluso nos quitan la ilusión de seguir luchando. En suma, la experiencia del fracaso, algo que no podemos evitar, es la que nos plantea la pregunta por el sentido de nuestros esfuerzos, de nuestros trabajos, y en definitiva de nuestra vida. Así es como ordinariamente surge la cuestión.


Vivir es una tarea esforzada. Esto no hay que verlo como una cosa rara, que no debería ser así. Es así, y que lo sea en cierto sentido es natural, puesto que se da siempre en todo ser vivo, y en todo hombre, una cierta “lucha por la vida”. Vivir es ya un éxito continuo de la vida, frente a la amenaza de los peligros, las enfermedades, la falta de recursos y la muerte misma. El mismo fenómeno biológico de la vida es ya un esfuerzo continuamente coronado por el éxito. Por eso no debe extrañarnos que las cosas sean difíciles y cuesten trabajo.

Lo que el hombre necesita para encontrar sentido a su vida es tener una justificación para sus esfuerzos, es decir, disponer de un objetivo y un fin claros, a cuya consecución se dedica la tarea de vivir y de llenar un día y otro de trabajo. Cuando se tienen objetivos claros para la propia vida, los esfuerzos se ven como parte del camino que hay que recorrer para alcanzarlos, y por lo tanto luchar tiene entonces un sentido muy claro: llegar a donde queremos.


2. La pérdida del sentido de la vida.


Tener objetivos claros es el primer requisito pata trazarse proyectos de vida que consistan los fines, Valores e ideales que queremos hacer nuestros. Quien carece de fines para la propia vida carece también de proyectos para llegar hasta ellos. En consecuencia no tiene ninguna tarea que llevar a cabo. La ausencia de proyectos vitales origina desocupación, falta de taras sentidas como propias. A lo sumo, el trabajo entonces es una especie de obligación forzada, que uno se ve obligado a realizar sin ganas, e incluso contra su voluntad. Además, la ausencia de proyectos y tareas vividas como propias genera algo que es terreno donde acontece la pérdida del sentido de la vida: la falta de ilusión.

Quien no sueña, no desea, no anhela realizar sus a pretensiones, quien no sabe lo que es vivir ilusionadamente, ése, fácil se encontrará, al despertarse por la mañana, con un panorama gris, mortecino, que fácilmente induce al hastío, al asco y al deseo de huir hacia un mundo donde se den esas ilusiones que ahora faltan y que son el verdadero motor de las tareas y las vidas humanas. Sentir al levantarse que lo que nos espera es la infelicidad, el estar a disgusto, el enfrentarnos a tareas que nos resultan odiosas: ésta es la situación desde la cual no se encuentra qué sentido tiene vivir una vida así. Lo cotidiano resulta entonces feo, sucio, sin atractivo, y uno le vuelve la espalda: no querría siquiera salir de la cama, no se ve que valga la pena.

En esa situación caben dos opciones. La primera es confirmarse en la idea de que, en efecto, una vida así no merece la pena ser vivida. La consecuencia inmediata es la caída en un estado de pesimismo que paraliza a la persona y la llena de amargura y disgusto interiores: es una especie de “quedarse en la cama”. Si ese estado de ánimo se hace permanente, y la persona no encuentra la salida de él, puede sobrevenir una cierta desesperación ante la vida, e incluso el deseo de que ésta acabe cuento antes, puesto que vivir así es bastante horrible.

La gama posible de las actitudes desesperadas, pesimistas y amargadas es muy grande y variada, y hay mucha gente que se encuentra sumida en ella, sin saber cómo superarla. El grado más extremo es la pérdida del deseo de vivir, que puede llevar incluso al intento de anulación de la propia vida. Pero una actitud tan desesperada no es lo ordinario. Es más normal el convencimiento de que el fracaso es inevitable, o la idea de que nada vale la peana, de que todo esfuerzo es inútil ante un destino inexorable. Incluso cabe llegar a pensar que la vida es absurda, y que lo mejor es vivir como si creyéramos en algo para no tener que enfrentarnos al vacío de sentido que hay en el mundo.

Estas soluciones son las que responden negativamente a la pregunta por la existencia de la felicidad y del sentido de la vida. Ni una cosa ni otra son posibles, ni tiene sentido buscarlas.
El hombre, según ellos, sólo puede ser feliz en la medida en que olvida este fondo oscuro y sombrío de la existencia. Se trata de una postura muy amarga, convierte la tarea de vivir en una carga insoportable. Por eso poca gente acepta permanecer en esta actitud. Incluso a veces hacerlo tiene algo de patológico.

La segunda solución, aunque resulta ser más “casera” y realista, se parece un poco a la anterior, aunque no tiene la carga pesimista de aquella: consiste en poner entre paréntesis la vida cotidiana e inmediata y dedicarnos a olvidarla, a mirar hacia otro lado mientras la vivimos.


Es la situación de las personas que en el fondo están descontentas consigo mismas y con lo que hacen: lo cotidiano les llena de malhumor. En tal sentido la salida más evidente es huir de uno mismo y de la vida que se está viviendo. La manera más fácil es buscarse mundos alternativos, o volcarse en la exterioridad, fragmentarse en mil pequeños monumentos de diversión, de un “pasarla bien” que es pura exterioridad, fuera de lo que uno verdaderamente “ES”. Es la vida frívola, atomizada, dedicada a explotar la felicidad momentánea que dan los placeres de la vida, grandes y pequeños, legítimos e ilegítimos.

Sin embargo, esta solución deja el hueco de fondo de la vida, y no resuelve el problema de la propia identidad. El destino de tales personas parece cifrarse en olvidar quiénes SON en el fondo y de verdad. Esa es una pregunta que no interesa: no hay que buscar “interioridades”, sino “exterioridades” que ayuden a tapar asuntos para los que no hay respuesta.


3. Las tareas que llenan la vida.

Como es fácilmente imaginable, el sentido de la vida se encuentra cuando ésta tiene un contenido y un “argumento” que le dé emoción, intensidad y recompensa. Ese contenido se obtiene en primer lugar de lo que antes se aludió: una tarea esforzada, vivida ilusionadamente, en pos de los valores, ideales y objetivos en los que se cifra nuestro proyecto vital. Si el trabajo es esto, entonces se justifica por sí mismo, e incluso puede vivirse de una manera ilusionada, puesto que pasa a ser parte de una obra propia, que es aquello que uno lega al mundo y a los hombres de su tiempo, como hace un artista, un escritor o un ingeniero, y como puede hacer cualquier profesional con el fruto de su trabajo.

Pero en segundo lugar, y en mucha mayor medida, el sentido de la vida se encuentra en aquellas personas a quienes uno destina todo lo que es capaz de hacer, sentir y amar. Quien tiene un amor en la vida ya ha encontrado el sentido de ésta: sólo falta que la persona amada corresponda a nuestro amor para que el flujo recíproco funde un ámbito de vivir ambos ilusionados e incluso enamorados. La persona amada es la destinataria de nuestros esfuerzos, de nuestros trabajos, porque lo que con ellos consigamos, y la misma lucha de conseguirlo, se convierten en don que se otorga a la persona amada para hacerle bien, para que ella sea feliz.

Lo más alto y lo más profundo de lo que el hombre es capaz es el amor correspondido.
No hay ninguna otra cosa que llene más la vida y la intimidad, ni siquiera la grandeza de legar a los hombres una gran obra. Ni el poder, ni el dominio sobre la naturaleza, ni la posesión de una gran ciencia, ni el desarrollo de la propia creatividad artística son capaces de dar lo que nos da la sonrisa de la persona que nos ama. Vale más destinarse a una persona que poseer sin ella todo el universo. Por eso, el mejor aprendizaje para encontrar el sentido de la vida es “aprender a amar”, algo bien distinto a simplemente “sentir que se ama”, puesto que amar es tratar bien a la persona amada, tratarla como ella se merece, darle lo que le hace feliz, y eso es algo que implica un modo de comportarse muy específico, que es el que verdaderamente funda sobre un cimiento sólido el puro sentimiento del amor.


4. Compartir la vida con otros



Todo lo que se ha dicho hasta aquí tiene, pues, un corolario: encontrar el sentido de la vida no es una tarea que pueda realizarse en solitario. En primer lugar, porque las tareas que llevan a cabo los propios ideales uno los emprende no tanto porque se le ocurran espontáneamente como porque otros le ofrecen la oportunidad de realizarlas, o al menos le ponen en el camino de entusiasmarse con ellas y llegar a convertirlas en el propio proyecto vital. Las tareas que llenan la vida surgen muchas veces de oportunidades encontradas y aprovechadas. Cuando uno tiene una oportunidad y no la aprovecha, la pierde, quizá porque no se da cuenta de su alcance.

En segundo lugar, el sentido de la vida se encuentra más fácilmente cuando existen unos bienes comunes que se comparten con quienes están unidos a nosotros. Cuando más profundamente unidos estemos con ellos, tanto más rico es ese compartir, y tanto más nos enriquecemos, tanto menos solos nos quedamos. La compañía de los demás, vivida como amistad, ayuda, amor o participación en tareas comunes, ayuda a sentirse útiles, comprendidos, apoyados y beneficiados por la tarea común que a todos nos reúne y en cierto modo nos protege.

Quienes tienen un vivo sentido de la presencia de los demás en su vida, quienes hacen de ella una conversación continuada y una tarea vivida en compañía, tanto menos están el peligro de que la pregunta por el sentido de la vida les atenace, tanto menos posibilidades tienen de sucumbir a su propio fracaso y quedarse paralizados, en aquella situación que al principio se dijo que era la causante de que surja la pregunta por el sentido de la vida, esa pregunta que no surge cuando las cosas nos van bien, en compañía de otros, porque entonces tenemos una clara justificación para nuestros esfuerzos.