A corazón abierto (programación)

viernes, 27 de marzo de 2009

"PARA REFLEXIONAR"

  • "El amor requiere de la belleza: un amor debe ser bello. No hay belleza cuando hay falta de respeto entre los que se aman. En el amor debe haber un amor de amistad y no de complicidad" (GOG)

  • "Sabe usted en estos momentos dónde y con quién estan sus hijos" (GOG)

  • "Ser" maduro es la adhesión voluntaria y libre a las opciones responsablemente tomadas, adhesión que se mantiene a lo largo del tiempo a pesar de las dificultades”(GOG)

  • La lealtad es el cumplimiento fiel de todo aquello que exigen las normas de la honra del honor y de la hombría de bien (normas que no están evidentemente escritas en ningún código. Sino en la conciencia personal)” (GOG)

  • Formar en Valores: Muchos afirman que hoy lo importante es formar en valores”… y muchos también se preguntan qué es eso de formar en valores. ¿Qué es una persona valiosa?Formar en valores es formar en hábitos operativos buenos y esa es la definición de “VIRTUD”. Analógicamente podemos afirmar que como una línea es una sucesión infinita de puntos, así la virtud es una sucesión constante de actos buenos, por lo tanto formar en valores es enseñar a las personas a adquirir virtudes.(GOG)

  • Los Derechos Humanos pertenecen a la persona por el hecho de SER tal; los Derechos Humanos están íntimamente vinculados a la ley natural que acompaña a cada persona desde que nace hasta que muere. Los Derechos Humanos no tienen su fuerza por el derecho escrito o por el derecho positivo, vale decir esa fuerza no depende del reconocimiento o positivación que el derecho escrito les da. Los derechos humanos reflejan que el hombre es imagen y semejanza de Dios. (GOG)

  • El “Amor” nace del conocimiento. No se puede amar a quien no se conoce. Para conocer a alguien hay que tratarlo. El amor es la capacidad constante de desear el bien conveniente a la persona amada.(GOG)

  • El Matrimonio es la unión permanente, no transeúnte, entre varón y mujer para procrear y educar hijos en una comunidad, vale decir unidad común, de vida y amor.(GOG)

  • "Ser" Libre es muy distinto de "Estar" libre: el canario que se escapa de una jaula “Esta libre”, pero no Es libre, siguió su instinto de modo irracional. Ser libre entonces es, querer y poder elegir aquello que debo elegir y elegirlo de verdad. (GOG)

  • Se aprende a nadar nadando, a andar andando y a ser padres siendolo..En esta vida no existe una escuela para padres". (GOG)

  • Recuerden "Los hijos queridos seran los mejores padres en el futuro".(GOG)

  • "La familia es una noble realidad humana, querida por Dios: hay que cultivarla, cuidarla.

  • Familiaridad es cercanía: no basta vivir bajo el mismo techo. Si los integrantes de la familia viven juntos y no hay trato; si es que hay trato, pero no con amor; si se encuentran lejanos y no se echan en falta... habrá que revalorar la familia en su verdadera dimensión: el propio hogar es donde mejor se está... (GOG)

  • Un lugar primero y esencial de aprendizaje de la esperanza es la oración. Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha. Cuando ya no puedo hablar con ninguno ni invocar a nadie, siempre puedo hablar con Dios. (Papa Benedicto.)

  • “Ante Dios, y es lo que en definitiva cuenta, consigue la victoria el que lucha por portarse como cristiano auténtico: no cabe una solución intermedia. Por eso conocéis a tantos que, juzgando a lo humano su situación, deberían sentirse muy felices y, sin embargo, arrastran una existencia inquieta, agria; parece que venden alegría a granel, pero arañas un poco en sus almas y queda al descubierto un sabor acerbo, más amargo que la hiel. No nos sucederá a ninguno de nosotros, si de veras tratamos de cumplir constantemente la Voluntad de Dios, darle gloria, alabarle y extender su reinado a todas las criaturas.” (San Josemaría Escrivá).

  • " Quien carece de fines para la propia vida carece también de proyectos para llegar hasta ellos". (GOG).

  • "Podemos tratar de limitar el sufrimiento, luchar contra él, pero no podemos suprimirlo. Lo que cura al hombre no es huir del dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo que ha sufrido con amor infinito" ( Benedicto XVI).

  • Cuando nacía el castellano en la Edad Media, separándose del latín, escribieron:

MI VIDA ES TODA DE AMOR

Y SI EN AMOR ESTOY DUCHO

ES POR FUERZA DEL DOLOR

PUES NO HAY AMANTE MEJOR

QUE AQUEL QUE HA SUFRIDO MUCHO

  • La gran Teresa de Jesús, én el Siglo XVI, después de muchas incomprensiones y dolores morales, con su pluma ágil y mística, escribió:

NADA TE TURBE

NADA TE ESPANTE

TODO SE PASA

DIOS NO SE MUDA

LA PACIENCIA :

TODO LO ALCANZA

QUIEN A DIOS TIENE

NADA LE FALTA

SOLO DIOS BASTA.

  • Todos tenemos ansias infinitas de paz: la paz es consecuencia de la fidelidad a los principios rectores que nos llevan a buscar a Dios en la vida diaria; de ser congruentes en nuestro OBRAR con nuestro SER, y nuestro ser: es imagen y semejanza de Dios... por lo tanto nuestro obrar deber coincidir con el querer de Dios.

miércoles, 18 de marzo de 2009

El sentido de la "Libertad"


1. La importancia de la libertad


Pocas palabras tienen hoy tanto prestigio como libertad. Los europeos, desde hace más de doscientos años, han hecho de ella uno de los valores más importantes de la vida humana. La historia de este empeño es rica e instructiva, y nos pone ante el valor intrínseco que la libertad realmente tiene, que es grande y decisivo.


Tras una experiencia de varios siglos, junto a importantísimos avances en el logro de una libertad real para todos, se han hecho también evidentes algunas consecuencias negativas del uso de la libertad característico de la sociedad moderna. Precisamente por eso, hoy en día comienza a imponerse un clima de opinión que toma la libertad de una manera más profunda y verdadera de lo que muchas veces se ha hecho en el pasado. Por ejemplo, en el mundo moderno con cierta frecuencia se ha solido identificar la libertad con la mera ausencia de impedimentos exteriores, lo cual, en el fondo, es reducir su verdadero alcance y empobrecerla. Es éste un concepto de libertad insuficiente y reduccionista. Para alcanzar una visión más completa de la verdadera naturaleza de la libertad, es preciso entender primero ese reduccionismo tan frecuente.


2. Una noción insuficiente de libertad


Hoy en día se enseña poco a querer. Quizá por eso hay cierta crisis en los proyectos vitales, y abunda una felicidad bastante gris, ceñida al cómodo bienestar del fin de semana, a las vacaciones, a la siempre provisional ausencia de dolores y molestias. La causa de la pequeñez de los deseos suele deberse, entre otras cosas, a dos factores: la importancia excesiva que se da a lo que uno tiene, y no a lo que uno es, y el equivocado concepto de libertad al que antes nos referíamos.


La libertad, en efecto, se identifica muchas veces con poder hacer todo lo que uno quiere, siempre que no perjudique a los demás. Este modo de entender qué significa ser libre concede primacía a la toma de decisiones en presente, promueve elegir lo que yo quiera cuando yo quiera, y sólo toma la precaución de no perjudicar a los demás para evitar ser molestado o interrumpido en aquello que quiero hacer. Se parte del supuesto de que lo que elijo es bueno por el mero hecho de que lo elijo libremente; los demás deben limitarse a respetar mis decisiones, no porque sean buenas o malas, sino porque son las mías, y no las suyas. Entonces respetar la libertad ajena consiste en no inmiscuirse en las decisiones de los otros, aunque sean demenciales o erróneas.


Cuando se entiende así la libertad, se postula que cada uno debe poder hacer lo que quiera, sin que los demás se lo impidan. Todas las relaciones entre los hombres serían entonces fruto de sus decisiones libres, y del mismo modo que se establecen vínculos y relaciones se disuelven cuando la libre voluntad de las partes así lo establece. No habría entonces ninguna relación ni vínculo entre personas humanas que tuviera carácter irrevocable: todo puede y debe ser cambiado cuando la libre decisión de los afectados así lo decida. No hay nada sustraído al omnímodo poder humano de decisión.


Esta mentalidad entiende que libertad y compromiso se oponen: en la medida en que no me comprometo ni me obligo, mi libertad queda a salvo, pues no estoy atado, ni dependo de otros; puedo seguir decidiendo lo que quiera. Cuando menos incluyo mi futuro en mis decisiones presentes, más libre estoy en el futuro para hacer lo que en ese momento me apetezca, menos condicionado me encuentro. Según este modo de pensar, libertad significa independencia, emancipación, no estar sujeto ni atado a nada ni a nadie.


Y así, nadie estaría obligado a mantener un vínculo proveniente del pasado si en el presente no desea mantenerlo. La libertad significa entonces ausencia de vínculos permanentes y estables: debo poder hacer lo que quiera siempre y en todo momento, sin que yo quede obligado por mis propias promesas o decisiones anteriores, puesto que puedo cambiar de opinión, de gustos, de circunstancias y de situación, y en tales casos mi libertad debe poder seguir ejerciéndose. Por eso no puedo ni quiero atarme: dejaría de ser libre.



3. La libertad como desarrollo de la persona


Este modo de concebir la libertad tiene muchas dificultades intrínsecas. La más evidente es que se trata de una libertad que no se hace cargo de una realidad sencilla: vivir no es sólo presente, sino también pasado y futuro.


En efecto, del pasado recibo una herencia, una situación, una educación, unas circunstancias determinadas que me condicionan para cualquier decisión que quiera tomar. Decir que cabe una libertad completa e independiente de todo es sencillamente una fantasía, y denota falta de realismo, puesto que ninguno podemos prescindir de las condiciones en las que vivimos ahora mismo, y ellas son, por así decir, el campo de juego dentro del cual nuestra libertad puede ejercerse. Si yo soy italiano y mido un metro setenta, estas circunstancias condicionan mi libertad, me guste o no. Por eso ni mi libertad ni la de nadie es absoluta: yo no puedo decidir siempre todo lo que quiera, sencillamente porque muchas cosas son imposibles para mí, por ejemplo haber nacido hace cuatrocientos años.

La libertad del hombre no es por tanto ilimitada. Su primer límite es la propia situación en la que uno vive y está: es contando con ella y a partir de ella como puedo ejercerla. Una libertad que no dependiera de nada ni de nadie, una libertad total, sencillamente sería inhumana, irreal e imposible. En la medida en que vivo en una situación histórica, real y concreta, en una familia, ciudad y época determinadas, en esa misma medida dependo y soy según ellas, y ejerzo mi libertad dentro del marco que ellas me proporcionan.

En segundo lugar, la vida humana se hace siempre contando con el futuro, y la libertad se ejerce también mirando hacia delante. Cuando se pone el acento en que lo importante de la libertad es el presente, y se identifica con el poder elegir lo que yo quiera en cada momento, entonces se olvida la pregunta: ¿libertad, para qué? Si no hay un puerto hacia el que dirigirse, si no hay aun tarea que valga la pena, un ideal atractivo cuya consecución merezca sacrificios, si no hay unos valores de fondo que inspiren la conducta y den a la vida un rumbo constante y coherente, entonces la libertad se convierte en un juego, en el capricho de elegir whisky o ginebra sin preocuparme del largo plazo.

La libertad se pone interesante desde el momento en que se asumen tareas importantes y comprometidas. Basta pensar en qué es la vida profesional para darse cuenta de que ser libre exige llenar la vida de contenido, tener un tajo cotidiano, un lugar que ocupar en la sociedad.


Si no carecemos de identidad. El hombre, al cabo de un tiempo, termina siendo aquello que pone en práctica. Si no hay tarea que realizar uno no es nada ni nadie: viene el vacío, la perdida de sentido de la vida, la sensación de inutilidad, e incluso la frustración. De todo esto se infiere que cuando la libertad asume tareas y riesgos, se compromete, apuesta por un proyecto, por un ideal o por una persona. Y por eso la libertad se vincula a ellos, pasa a estar a su servicio, por decirlo así, La libertad adquiere sentido cuando tiene un para qué, cuando está al servicio de una causa, cuando se compromete por ella y en ella.


Por eso se suele decir que la grandeza de un hombre se mide por la calidad y altura de las metas e ideales que se ha propuesto alcanzar. Es importante insistir en que la grandeza de la libertad se mide por la categoría de la realidad a la que se apunta, esa realidad que ella misma ha elegido. Si todo lo que puedo elegir es Whisky o ginebra, mi libertad no pasa de ser un capricho, una trivialidad.


Dicho de una manera resumida: la libertad no es sólo libertad de elección, sino también libertad moral, es decir, el proceso de desarrollo ético y humano de la persona. No basta sólo con elegir esto o aquello; hay que elegir bien, hay que elegir aquello que contribuya a nuestro mejor desarrollo como hombres y como personas. No basta elegir para ser libre, hay que elegir bien, hay que elegir lo mejor. La libertad no es tanto elegir como elegir bien, es decir, dirigir mis pasos hacia la meta, organizar mi vida, mi tiempo futuro, en torno a una tarea, a un ideal que valga la pena. La libertad, y esto es importante, no es autosuficiente, nos se basta a sí misma: necesita el bien para poder realizarse. Si elige mal, se equivoca; aunque se equivoque libremente, es mejor para ella acertar libremente. Y el acierto de la libertad está en elegir lo mejor para la persona.


Así pues, no se puede aislar la idea de la libertad de la idea de bien. El bien es el para qué la libertad. Es un bien libremente elegido. Por eso la elección del bien es la realización de la libertad. Elegir mal, equivocarse, es un uso de la libertad que daña a la persona porque las decisiones de la libertad son acumulativas, es decir, si se elige una vez bien, la siguiente es más fácil volver a elegir bien, mientras que elegir mal prepara el camino para volver a equivocarse. Por eso suele decirse que la elección habitual del bien se llama virtud.



4. La libertad de los otros


Decir que mi libertad acaba donde empieza la de los demás es una manera de poner de relieve otro de los límites de ella. Pero esto no debe entenderse en un sentido puramente negativo, como si se tratara de hacer lo que yo quisiera sin otro criterio que abstenerme de perjudicar a los demás. Si lo entendemos así, volvemos al planteamiento reduccionista que vimos anteriormente, según el cual ser libre consiste ante todo en elegir lo que yo quiera, sin coacción alguna.


Debajo de esta idea reduccionista subyace un planteamiento individualista de la sociedad, según el cual cada hombre vive dentro de una esfera y de un espacio propios y aislados, en los que él sólo es soberano y donde nadie puede entrar. Esta idea de que el hombre es un individuo soberano dentro de su propio territorio, en el cual los demás son unos extraños, ha sido muy común en ciertas tradiciones políticas y morales europeas, por ejemplo el liberalismo.


Hoy en día este planteamiento individualista aparece ya que como insuficiente, por insolidario y poco realista: la sociedad no es una suma de espacios autónomos de individuos libres y emancipados, sino un entramado donde se comparten los bienes comunes que sustentan y hacen posibles la sociedad. Uno de esos bienes compartidos y mutuamente otorgados es la libertad: sin la ayuda de los otros yo no puedo alcanzar mi madurez y mi emancipación, ni puedo mantener mi libertad. Que yo pueda ser libre depende de que los demás me reconozcan como tal, y por lo tanto mi libertad se constituye desde la libertad de los demás, y no aisladamente.


La sociedad es un ámbito de bienes comunes y compartidos dentro del cual los hombres se reconocen unos a otros como seres libres y responsables, pues todas las decisiones que yo tome respecto de mi propia persona acaban repercutiendo en los demás, pues ellos quedan afectados, aunque yo no quiera, por lo que suceda conmigo, y por ello son y se sienten responsables de lo que yo haga: es algo que antes o después les afecta. Por eso más elecciones libres, además de quedar medidas por la realidad a la que apuntan, se miden también por la conformidad que tengan con los valores comunes de la sociedad en la que vivo.


En toda sociedad hay una tabla de valores compartidos, recibidos muchas veces de la propia tradición cultural, científica, moral y religiosa. Son esos valores los que marcan los cauces a través de los cuales se desarrolla y crece la libertad de cada uno de los miembros de esa sociedad. La manera más enriquecedora de ejercerla es asumir la tarea de realizar esos valores de una manera personal y creativa.


Así se puede volver a ver que la libertad sola no basta, no es un valor absoluto. Junto a ella hay que poner otros valores que la comunidad a la que pertenecemos pone en nuestras manos y para cuya aceptación y realización se precisa la intervención de la libertad pues con ella esos valores se convierten en ideas, convicciones, y tareas de una persona, una persona que no es un individuo aislado, autónomo e independiente, sino un miembro activo de una comunidad donde su vida y su libertad continuamente se integran y se encuentran con la libertad y la vida de los demás.

sábado, 14 de marzo de 2009

Afectividad y Sentimientos






Vivimos una época de un DESBORDE DE AFECTIVIDAD Y SENTIMIENTOS que lleva a entender en “clave afectividad y sentimental aspectos esenciales de la vida humana, mas que basarse en una intelección de la realidad en clave ética, y de un deber ser de hombría de bien.” Hoy, pareciera que se entiende en clave de sentimientos y afectos que los puede llevar a no medir las consecuencias de sus actos personales, de modo que la autoestima, en algunas ocasiones se ve soslayada y se actúa más por sentimientos.

La vorágine que se ha creado en la vida diaria, a veces puede suceder que los que “son” padres de familia no tienen demasiado tiempo para “estar” con sus hijos como padres de familia, y sucede que por lo que se señala de la televisión, en algunos hogares se aíslan unos de otros por que están viendo su programa favorito…, cada uno, eso si, cada uno en su televisor, y se da entonces que en un hogar compuesto por padres e hijos se limite a la materialidad de vivir bajo un mismo techo, y una persona humana que no tiene hogar es una persona que le faltan raíces, por lo que se debería iniciar por un cambio de las costumbres domésticas y tener mayor comunicación familiar.

La vertiginosidad y el apresuramiento en que nos vemos inmersos hace que también las relaciones humanas sean vertiginosas y apresuradas, que tengan como poca consistencia, y entonces los vínculos sean muy débiles, y trae como consecuencia que casi no se le dé valor a la palabra empeñada o a la capacidad de asumir un compromiso estable. No en vano estamos en una época en que se hace una tremenda propaganda a mermelada light; mantequilla ligth; gaseosas light; pan light. Entonces como por osmosis se da que podamos hablar de familia “light”; hombres y mujeres “light”; valores “light”; compromisos “light”; matrimonios “light”…

lunes, 2 de marzo de 2009

Estructura conceptual




Que difícil es hoy en día entablar una conversación simple. Es en esos momentos cuando me doy cuenta de que vivimos en un tiempo de ausencia de estructuras conceptuales adecuadas, que se traduce en una pobreza notable de ideas, de conceptos claros y definidos, y por ende, una pobreza grande de léxico; una cierta incapacidad de juzgar situaciones a fin de administrar razonablemente la libertad individual.

Es frecuente escuchar entre los jóvenes frases como esta: “No sé qué me pasa”, “no sé cómo llamar a tal o cual situación”, etc. Es un hecho que se desconoce el significado esencial de ciertas palabras que hoy en día se utilizan con frecuencia, como honor, responsabilidad, lealtad, honorabilidad, hombría de bien, heroísmo, sacrificio, austeridad, obediencia, subordinación, decencia, honradez, veracidad, libertad, etc.

Se suele vivir conforme a lo que se piensa…, y si el pensamiento es complicado, lógicamente, la vida personal es complicada. Dicho de otra forma, hoy más que nunca a la gente le resulta un tanto extraño pensar con lógica, congruencia y de acuerdo a una escala objetiva de valores.