A corazón abierto (programación)

jueves, 31 de diciembre de 2009

Si las acciones humanas pueden ser nobles, vergonzosas o indiferentes,

lo mismo ocurre con los placeres correspondientes.

Hay placeres que derivan de actividades nobles,y

otros de vergonzoso origen.

Aristóteles
Una ansiosa búsqueda «Buscaba el placer, y al final lo encontraba –cuenta C. S. Lewis en su autobiografía. »Pero enseguida descubrí que el placer (ese u otro cualquiera) no era lo que yo buscaba. Y pensé que me estaba equivocando, aunque no fue, desde luego, por cuestiones morales; en aquel momento, yo era lo más inmoral que puede ser un hombre en estos temas. »La frustración tampoco consistía en haber encontrado un placer rastrero en vez de uno elevado. »Era el poco valor de la conclusión lo que aguaba la fiesta. Los perros habían perdido el rastro. Había capturado una presa equivocada. Ofrecer una chuleta de cordero a un hombre que se está muriendo de sed es lo mismo que ofrecer placer sexual al que desea lo que estoy describiendo. »No es que me apartara de la experiencia erótica diciendo: ¡eso no! Mis sentimientos eran: bueno, ya veo, pero ¿no nos hemos desviado de nuestro objetivo? »El verdadero deseo se marchaba como diciendo: ¿qué tiene que ver esto conmigo?» Así describe C. S. Lewis sus errores y vacilaciones en el camino de la búsqueda de la felicidad. La ruta del placer había resultado infructuosa. Llevaba años rastreando tras una pista equivocada: «Al terminar de construir un templo para él, descubrí que el dios del placer se había ido». La seducción del placer, mientras dura, tiende a ocupar toda la pantalla en nuestra mente. En esos momentos, lo promete todo, parece que fuera lo único que importa. Sin embargo, muy poco después de ceder a esa seducción, se comprueba el engaño. Se comprueba que no saciaba como prometía, que nos ha vuelto a embaucar, que ofrecía mucho más de lo que luego nos ha dado. Seguíamos de cerca el rastro, pero lo hemos vuelto a perder. Basta un pequeño repaso por la literatura clásica para constatar que esa ansiosa búsqueda del placer sexual no tiene demasiado de original ni de novedoso. En la vida de pueblos muy antiguos se ve que habían agotado ya bastante sus posibilidades, que por otra parte tampoco dan mucho más de sí. La atracción del sexo es indiscutible, ciertamente, pero el repertorio se agota pronto, por mucho que cambie el decorado. Placer y felicidad Hay unas claras notas de distinción entre el placer de la felicidad: * La felicidad tiene vocación de permanencia; el placer, no. El placer suele ser fugaz; la felicidad es duradera. * El placer afecta a un pequeño sector de nuestra corporalidad, mientras que la felicidad afecta a toda la persona. * El placer se agota en sí mismo y acaba creando una adicción que lleva a que las circunstancias estrechen más aún la propia libertad; la felicidad, no. * Los placeres, por sí solos, no garantizan felicidad alguna; necesitan de un hilo que los una, dándoles un sentido. Las satisfacciones momentáneas e invertebradas desorganizan la vida, la fragmentan, y acaban por atomizarla. Quevedo insistía en la importancia de tratar al cuerpo “no como quien vive por él, que es necedad; ni como quien vive para él, que es delito; sino como quien no puede vivir sin él. Susténtale, vístele y mándale, que sería cosa fea que te mandase a ti quien nació para servirte”. Por su parte, Aristóteles aseguraba que para hacer el bien es preciso esforzarse por mantener a raya las pasiones inadecuadas o extemporáneas, pues las grandes victorias morales no se improvisan, sino que son el fruto de una multitud de pequeñas victorias obtenidas en el detalle de la vida cotidiana. La felicidad se presenta ante nosotros con leyes propias, con esa terquedad serena con que presenta, una vez y otra, la inquebrantable realidad.(fuente:interrogantes.net)

jueves, 24 de diciembre de 2009

FELIZ NAVIDAD

QUE JESÚS SEA SIEMPRE EL CENTRO DE LA NAVIDAD, PERO QUE SEA
SOBRETODO EL CENTRO DE SU FAMILIA Y EL CENTRO DE SU CORAZÓN.
QUE DIOS LES BENDIGA A TODOS Y QUE LA VIRGEN MARÍA, BENDITA ENTRE
TODAS LAS MUJERES INTERCEDA SIEMPRE POR USTEDES.

LES DESEA FELIZ NAVIDAD

AXIOS ALETHEIA

lunes, 21 de diciembre de 2009

DAR Y RECIBIR

Hay una vieja frase que dice “intentar recibir sin dar algo primero es tan estéril como querer cosechar sin haber sembrado”. Y mucho hay de cierto en esta afirmación. Muchas veces, pretendemos que el mundo nos de algo y nos quejamos si no lo recibimos. Pero, ¿has pensado si tu estás dando todo lo que puedes de ti?Es factible que no recibas todo lo que pretendes porque tu tampoco lo estás dando. Esfuérzate al máximo, reconforta a aquellas personas que te rodean, da siempre todo de ti y verás como los frutos llegan por sí solos. Es una cuestión que se retroalimenta. Mientras más des, más recibirás. Y mantendrás a todos aquellos que te acompañan muy bien, como ellos te lo harán sentir a ti. Empezar a dar y saber valorar lo que uno recibe, puede ser uno de los puntos clave del crecimiento personal.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Afectividad y carácter

La educación de la afectividad es un aspecto de decisiva importancia en la educación del carácter.
Y para educar correctamente la afectividad es cuestión clave que los padres se quieran mucho entre sí y que quieran mucho a los hijos.
— ¿No es un poco tópico todo eso?
No creas, porque se comprueba continuamente cómo un ambiente familiar frío, desconfiado, o excesivamente rígido, puede hacer que un chico o una chica nunca lleguen a adquirir un sano equilibrio en su afectividad.
Cuando a los hijos les faltan en su infancia y adolescencia modelos claros de lo que es el cariño, no aciertan a captarlo bien tampoco después.
— Pero no siempre nos lo ponen fácil. Hay temporadas en que no se dejan querer, que son auténticos erizos...
No es para tanto. Además, ellos mismos se dan cuenta de que están raros, pero les cuesta vencerse. Compréndeles. Interésate por lo que a ellos les interesa, aunque te parezcan bobadas. Cuando conozcas un poco su mundo, descubrirás que es algo vivo y atractivo, y disfrutarás con ello, les entenderás mejor y te sorprenderás de los avances.
— Pero a veces tienen unas actitudes poco respetuosas y no se les puede comprender todo...
Comprender no es consentirlo todo. La convivencia familiar debe edificarse sobre un gran respeto por las personas: por el marido, por la mujer, por cada hijo, por el abuelo o la abuela si viven también allí.
Normalmente no hará falta explicarle que debe tratar bien a todos: lo ve, no hay que decírselo.
Los de fuera y la familia
Sería interesante examinar con qué cuidado tratamos a cada uno. Si hay la suficiente consideración con todos. Si hablamos a todos y de todos con respeto y cariño. Si actuamos con justicia y lealtad también en su ausencia, de forma que si el interesado estuviera presente, quedara agradecido por el modo en que se habla de él; y que si hablaran de nosotros y pudiéramos escucharlo, quedáramos también agradecidos.
Saber llevarse bien es más importante de lo que parece.
— Creo que hay bastante gente que sabe ser agradable, y en las relaciones sociales son muy comunicativos y grandes conversadores, pero luego en su casa son intratables. Supongo que siempre es más fácil ser amable con los de fuera un ratito...
Cualquier persona inteligente sabe que las relaciones sociales más importantes son las de su propia casa. Por eso conviene estar vigilantes ante las grietas de la convivencia y del cariño dentro de la familia, ante esos enfrentamientos estúpidos, ante esa discusión idiota, ante esa sequedad de afecto, ante ese egoísmo de fondo o aquel orgullo tonto..., porque tontamente pueden estropear cosas muy valiosas.
Alfonso Aguiló
www.interrogantes.net

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Valores, bioética y vida social. Un punto de encuentro

Entrevista con el padre Fernando Pascual L.C.
ROMA, martes 16 de diciembre de 2009, miércoles, 16 diciembre 2009
- El padre Fernando Pascual L.C., profesor de filosofía y de bioética en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum (Roma), acaba de publicar un libro sobre bioética, titulado "Valores, bioética y vida social. Un punto de encuentro" (El Arca, México DF 2009).

En esta entrevista concedida a Zenit-El Observador hace una presentación del texto, un verdadero vademécum para afrontar los problemas y las reflexiones que en estos momentos afronta la bioética.

-- ¿Qué se propone con este nuevo volumen?
--P. Fernando Pascual: Este libro quiere ser un "punto de encuentro" y de diálogo en los debates sobre temas de bioética que continuamente se producen en los parlamentos, en los medios de comunicación social, en las universidades y en las familias.

-- Los debates sobre aborto, eutanasia, legalización de droga, sentido de la sexualidad humana, ¿no crean divisiones insuperables?
--P. Fernando Pascual
: Los temas que más afectan nuestra vida no pueden ser tratados sin pasión. Pero en cada debate se necesita poner en claro los principios que están en juego. Cuando discutimos sobre temas como el aborto o la eutanasia tocamos los fundamentos mismos de la sociedad. Un estado que permite el crimen de inocentes como algo legal se destruye a sí mismo.

-- Una afirmación como la que acaba de hacer, ¿no implica caer en una actitud intolerante? Como en su libro hace notar, existen muchos puntos de vista en bioética...
--P. Fernando Pascual:
Hay que entender bien que hay ciertos temas en los que nadie debería transigir. Por ejemplo, existe un consenso social muy amplio contra las posiciones racistas; por eso casi nadie consideraría la lucha contra el racismo como sinónimo de intolerancia. Algo parecido debería ocurrir respecto al aborto o a la fecundación artificial: condenarlas como prácticas injustas no significa ser intolerantes, sino defender principios fundamentales de la vida social.

-- Muchos dirán que ese es el punto de vista de la Iglesia católica o de otros grupos religiosos. Pero hoy vivimos en un mundo pluralista, y las religiones deberían limitarse al ámbito de lo privado, según nos dicen, ¿no es así?
--P. Fernando Pascual:
El pluralismo es legítimo en aquellos temas en los que las distintas alternativas no implican ningún daño a inocentes. Pero el pluralismo no debería ser permitido respecto de los derechos humanos fundamentales. La verdadera bioética no puede poner en discusión principios básicos de la vida social, como por ejemplo el que nos lleva a defender la vida de los más débiles e indefensos entre los seres humanos. Las religiones no pueden callar cuando hay grupos de presión que defienden leyes contra la vida o la salud de otros.

-- En esa línea, ¿qué pretende usted al publicar Valores, bioética y vida social?
--P. Fernando Pascual:
El subtítulo lo dice: busco ofrecer un "punto de encuentro" a través de algunas reflexiones sobre importantes temas de la bioética, de forma que puedan ser afrontados de modo correcto en la vida pública. Una de las tareas más urgentes de la bioética consiste en promover una cultura de la vida (como explicaba Juan Pablo II y como sigue proponiendo Benedicto XVI), desde la cual será posible contrarrestar una "anticultura" de la muerte.

-- ¿Y desde qué valores se hace posible proponer la bioética en la vida social?
--P. Fernando Pascual:
Desde aquellos valores que garanticen el respeto a toda vida humana, desde su concepción hasta su muerte. Es una idea constante en la doctrina católica, pero es también uno de los principios básicos que está detrás de los derechos humanos. Decir que todos somos iguales ante la ley tiene sentido si el derecho básico de la vida está garantizado de modo efectivo para todos, sin discriminaciones.

-- ¿Por lo tanto, habría que prohibir el aborto, la fecundación artificial y la eutanasia en todo el mundo?
--P. Fernando Pascual:
Efectivamente. Hay que hacer todo lo posible para vencer la mentalidad a favor del aborto y la eutanasia, y, sobre todo, para proponer una cultura de la solidaridad. Esta última idea brilla, con especial fuerza, en la encíclica que Benedicto XVI publicó este año 2009, "Caritas in veritate", que toca con profundidad varios temas de bioética. Si trabajamos en serio por defender la dignidad de cualquier ser humano, será posible construir un mundo más incluyente y abierto a la vida de todos, especialmente de los seres humanos más débiles e indefensos: los hijos antes de nacer, los pobres, los enfermos y los ancianos.
(Por Jaime Septién)

domingo, 13 de diciembre de 2009

¿Es cierto que la Familia está mal?

¿Es cierto que la familia está en crisis? ¿qué significa estar en crisis? La palabra crisis suele relacionarse con significados negativos, con hecatombes. Sin embargo el significado real no es ése, crisis significa cambios. Las personas sufrimos crisis y con ellas no tiene por qué llegar el fin del mundo.
Los niños suelen sufrir una crisis alrededor de los tres años. Hasta esa edad no han tenido constancia de su propia persona, se han sentido parte de quienes les rodean. Entonces se dan cuenta (no de una manera consciente) de que pueden ser autónomos y de ahí se derivan las pataletas, el negarse a hacer algo que se les manda o el querer hacer las cosas solos. Si superan esta crisis crecen como personas y maduran. La crisis, por tanto, ha sido positiva.
Desde esa crisis que se produce hacia los tres años y hasta la pubertad, los niños permanecen en un estado "ideal". No se suelen presentar grandes problemas. Sin embargo comienza la adolescencia que es, nuevamente, tiempo de crisis, de grandes cambios. Los padres suelen recibirla con una actitud defensiva y de miedo: ¡ya verás cuando te toque!, amenazan los conocidos. Pero la crisis de la adolescencia es necesaria para que el chico o la chica maduren y den el salto hacia delante. Si les ayudamos y apoyamos, saldrán de la crisis fortalecidos.(fluvium.org-Anibal Cuevas)

CRISIS DE LA FAMILIA

El objetivo al exponer estas ideas no es hablar de la evolución psicológica de nuestros hijos, sino poner en su sitio lo que significa crisis y librar a esta palabra de su maldición.
Es un hecho que la familia está en crisis, cambiando, pero esto no tiene porqué ser negativo si sabemos ser los protagonistas del cambio. La familia está en crisis porque las relaciones humanas son algo vivo y cambiante. No es la base de la familia -el amor- lo que está en crisis, sino su adaptación a la realidad social.
Es cierto que existen ataques objetivos a la familia -aborto, divorcio fácil, equiparación del matrimonio con otro tipo de uniones, falta de libertad para que los padres escojan la educación que quieren para sus hijos, etc...- , sin embargo, si somos capaces de mejorar las familias que existen estaremos en el buen camino para superar la crisis. La familia es el lugar donde de manera natural se nace, se crece y se muere. Es el único ámbito donde las personas son queridas por lo que son, no por lo que tienen o hacen. Por esta razón la familia está blindada y permanecerá siempre.(fuente: FLUVIUM.ORG-Anibal Cuevas)

viernes, 11 de diciembre de 2009

LA DEPRESION

Dicen que es la enfermedad de la abundancia, aunque seguro que también podría diagnosticarse en los países pobres si el hambre no produjera allí casi todos los problemas. Y aunque aquellos a los que gusta catalogar las cosas aseguran que es uno de los males más extendidos del siglo XXI, no me cabe duda de que ha existido siempre, incluso antes de que algún doctor la incluyera en el vademécum de los dolores. Con la altanería que me otorga el presente, siento una especial piedad hacia todos nuestros antepasados que la sufrieron, porque a su malestar debieron sumar la incomprensión y hasta el rechazo de sus congéneres que veían en las tristezas prolongadas señal inequívoca de una caída en picado a los avernos de la locura.
La depresión es un dolor del alma, un apagamiento del espíritu, un veneno paralizante en la psique, una oscuridad subjetiva a la hora de contemplar el mundo, una incapacidad repentina para relacionarnos, un terror irracional hacia lo cotidiano y hacia lo extraordinario, una mojadura en la tintura de la muerte que, sin embargo, para los demás puede resultar una postura caprichosa y hasta una enfermedad injustificada, un empecinamiento en ver la botella medio vacía, como si no existiera ese humus grisáceo que nos encoge las neuronas y nos arruga el interés por vivir, que nos arrincona después de dominarnos con una fiereza constante y agotadora.
Todo el mundo en contra
Hay caracteres empeñados en vestir la vida en negro, que se ganan la depresión a fuerza de puños. Hace tiempo decidieron apagar el optimismo con el desprecio del que desmocha una colilla y comenzaron a juzgar los defectos de los demás con suficiencia y altanería. Cuando uno se deja caer por esa espiral, llega un momento en el que no hay vuelta atrás: la tierra se ha convertido en un lugar inhóspito en el que hemos nacido para sufrir los desdenes de nuestros semejantes. Pude contemplar un caso así la última vez que me corté el pelo: aquel barbero creía que el mundo se había confabulado contra él. Los vecinos, los compañeros, los políticos, los artistas y hasta sus amigos y familiares se habían puesto de acuerdo en hacerle la vida imposible, en mangonear lo que a él le correspondía, en estropear el entorno de su vida. Por si fuera poco, adivinaba un futuro osco como una cueva y cualquier mención a lo trascendente (buscar una razón superior al dolor, aprender a perdonar, pensar en positivo) se le antojaba mezquina. En aquel rato que estuve sentado en su silla, la boca se le llenó de venganzas, hasta el punto de que temí que me diera un tajo en la oreja.
Las hay de diversos tipos
Semejante distorsión de la realidad, por muy difícil que se nos pongan las cosas, está injustificada, sobre todo cuando estas mismas páginas de Selecciones ofrecen tantos testimonios de personas anónimas que –con una realidad objetiva mucho más difícil que la mía y que la suya, querido lector– son capaces de ser felices y hacer feliz su entorno. La del peluquero, lo siento por él, es una depresión fraguada con los años y convertida en una enfermedad crónica como consecuencia de haberse autoimpuesto un castigo innecesario.
Hay otras depresiones, las que no se buscan sino que llegan por motivos genéticos, por un golpe que no se ha logrado asimilar, por un vacío inesperado o por un capricho sostenido en el proceloso ámbito de la mente. La farmacopea ha logrado combinados que hacen posible una convivencia serena con la enfermedad. Bien llevada, no sólo deja de ser una cruz sino que otorga a la vida un cariz interesante: el paciente sabe que su felicidad no depende sólo de razones externas (un buen día, la felicitación del jefe, la llegada de las vacaciones…) y aprender a tener cierta manga ancha a la hora de sobrellevar las dificultades.
La depresión no es un tiempo de rosas, sin duda, pero muchos pacientes terminan por sacarle provecho al padecimiento: se distancian de los vítores tanto como de los desprecios, observan con mayor amabilidad las limitaciones propias y ajenas, aceptan los consejos, aprenden a buscar la compañía de la gente que les quiere y a echar paciencia a cualquier tipo de ansiedad.(fuente: fluvium.org: Miguel Aranguren)

lunes, 7 de diciembre de 2009

"Mujer, Trabajo y Sociedad... ante el Tercer Milenio "

MonseñorJavierEchevarríá, Prelado del Opus Deiy Gran Canciller de la Universidad de Piura, responde a preguntas de actualidad, en la proximidad del tercermilenio.

LA MUJER NO ES UN "TEMA"
-La Conferencia de Pekín sobre la Mujer ha sido, el año pasado, un tema dominante. ,¿Cuál piensa usted que debe ser elpapel de la mujer en la sociedad?
-La mujer está llamada a desempeñar en la sociedad y en la Iglesia un papel tan relevante como el del hombre. Y digo "está llamada" porque, por desgracia, todavía se suele reducir la presencia de la mujer al ámbito de lo privado, con escasa participación en tareas de responsabilidad pública.
Son pocas las mujeres que actúan en los mundos de la política, de la economía, de las relaciones internacionales; y siguen siendo los hombres los principales . configuradores de nuestra sociedad. Pero los cambios en este terreno se están produciendo a gran velocidad, y en una medida sin precedentes en la historia.
El papel de la mujer está definido, en mi opinión, por dos elementos: su identidad y su autodeterminación. La mujer como el hombre tiene que estar en condiciones de orientar con autonomía su futuro, su proyecto vital. Para lograrlo ha de disponer de las mismas oportunidades que el varón. Y lo hará desde su identidad, siendo quien es, sin caer en la tentación del mimetismo, sin imitar las costumbres y ademanes del varón pensando que así se encontrará a sí misma.
La mujer está reclamando, aveces en silencio, no discursos, promesas, adulaciones, sino hechos que confirmen las tan cacareadas buenas intenciones. Es decir, está reclamando dejar de ser un "tema", un motivo de conferencias internacionales, un incómodo sector a quien se le asigna como una concesión una cuota de poder. La mujer es, sencillamente, una persona más, destinada a construir junto con el hombre la sociedad que junto con el hombre forma, con iguales derechos y oportunidades.
Yo doy gracias a Dios con frecuencia al ver cómo trabajan las mujeres del Opus Dei, en todos los ámbitos de la sociedad: dirigen empresas, hospitales; trabajan en el campo y en las fábricas; enseñan en cátedras universitarias y en colegios; son jueces, políticos, periodistas, artistas; o se dedican exclusivamente al trabajo en el hogar, con la misma pasión e idéntica profesionalidad; cada una siguiendo su propio camino, todas conscientes de su dignidad, orgullosas de ser mujer y ganándose el respeto día tras día.

¿TRABAJO EN EL HOGAR O FUERA?
-En su opinión existe una disyuntiva entre el trabajo de la mujer fuera de casa y el trabajo en el hogar?
-En mi opinión, entre el trabajo en el hogar y el trabajo fuera de casa no existe disyuntiva, pero sí cuando se da ese pluriempleo una indudable tensión.Todas las mujeres que están en esas circunstancias notan cómo "tira" el hogar: atender a un hijo enfermo, llevar al día Ias mil tareas que genera la casa, por no hablar del embarazo o la maternidad. Otras veces "tira" el trabajo fuera, por que esos ingresos económicos son necesarios para sacar adelante la familia; porque las empresas, no siempre de forma razonable y flexible, quieren resultados; porque existe mucha competencia profesional y mucho desempleo, etc. De ese doble reclamo nace la tensión. Y para . resolverla es preciso replantear ciertas formas de organización social y laboral que hoy se dan por descontadas.
Quisiera añadir una consideración que quizá parece una evasiva, pero que pienso que no lo es. En estos años se ha hablado mucho, justamente, de la necesidad de que la mujer no vea reducida su actividad sólo a] trabajo doméstico, de la conveniencia de que las mujeres que lo deseen puedan "salir" del hogar, trabajar fuera. Pienso que, para completar el razonamiento, habría que mencionar también la obligación que tiene el hombre de "entrar" en el hogar. El hombre ha de notar también personalmente esa "tensión" entre su trabajo en el hogar y su trabajo fuera. Sólo si comparte con la mujer esa experiencia, y la resuelve de acuerdo con ella, podrá el hombre adquirir esa sensibilidad que es lucidez abnegación y delicadeza que la familia de nuestros días necesita. Le decía antes que mi respuesta puede parecer a algunos evasiva. Pero yo les preguntaría: ¿cuál es el problema mayor, la tensión que padece la mujer entre el trabajo en el hogar y el trabajo fuera, o el hecho de que la mujer sufra esa inquietud en solitario, porque los hombres se desentienden de sus deberes familiares?
-En alguna oportunidad usted ha hecho mención a un feminismo auténtico, ¿Qué quiere decir?
-Juan Pablo II en la Carta que dirigió a las mujeres en el mes de junio pasado señalaba que el feminismo ha sido una realidad substancialmente positiva. Es cierto que algunos excesos se han mostrado, a la postre, dañinos para la mujer. Pero podríamos decir que han sido los efectos secundarios. Lo importante es que se han conseguido muchas mejoras relativas a la condición de la mujer en el mundo. Cuando he hablado de feminismo auténtico he querido referirme a todo aquello que supone servir a la causa de la mujer. Pienso que en el camino del feminismo se han atravesado otras reivindicaciones (la revolución sexual, el miedo demográfico) que han terminado por desviar el movimiento para la liberación de la mujer de sus verdaderos fines. Por eso, considero que el verdadero feminismo tiene todavía muchos objetivos que alcanzar.
Son aún frecuentes las situaciones degradantes para la mujer, que han de ser modificadas: violencia en el ámbito social y el ámbito doméstico, discriminación en el acceso a la educación y a la cultura, situaciones de dominación o de falta de respeto, etc. El núcleo del verdadero feminismo es, como resulta obvio, la progresiva toma de conciencia de la dignidad de la mujer. Muy distinto es, en cambio, el núcleo de otros feminismos de ordinario, agresivos que lo que pretenden es afirmar que el sexo es antropológicamente y socialmente irrelevante, limitándose su relevancia a lo puramente fisiológico.
-Y esa toma de conciencia, entre otras cosas ¿qué comporta?
-La toma de conciencia de la dignidad de la mujer ha de difundirse entre las propias mujeres, erradicando toda forma de complejo de inferioridad. Y teniendo la valentía de llamar a las cosas por su nombre: rebelándose también, por ejemplo, ante los estragos que causa el vergonzoso negocio de la pornografía; ante la triste y equivocada afirmación del derecho a provocar el aborto; ante la desgracia social no es otra cosa, además de una ofensa a Dios del divorcio.
La toma de conciencia de la dignidad de la mujer ha de difundirse también entre los hombres, hasta eliminar todo engañoso pensamiento de superioridad y todo deseo de dominio Es cierto que el feminismo está configurando un nuevo modelo de mujer, pero en el fondo está interpelando al hombre, que tiene que aprender a mirar y a tratar a la mujer de un modo nuevo.
Nuestro Señor, que es infinitamente Justo e infinitamente Sabio, creó al hombre y a la mujer con misiones distintas, teniendo la misma posibilidad de santificarse. Tratar de alterar ese orden es poco consecuente, y estamos viendo a qué resultados conduce: falta de comprensión y de convivencia, ausencia de entendimiento de la humanidad.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Adviento,tiempo de esperanza


La esperanza es una de las actitudes básicas del tiempo de Adviento y de toda la vida cristiana. Esta esperanza brota de la promesa. Esa promesa hecha a nuestros primeros padres ha sido anunciada por los profetas como por ejemplo Jeremías(33,14-15). "Miren ustedes que llegan días-oráculo del Señor-en que cumpliré la promesa que hice a los hábitantes de Israel y de Judá. En aquellos días y aquella hora, hará brotar para David un legítimo descendiente que ejercerá la justicia y el derecho en la tierra. " Así, la esperanza es la fuerza motriz del dinamismo humano y cristiano. Vivimos de esperanza y por eso es bueno vivir el Daviento como tiempo en el que reavivamos nuestra esperanza y la celebramos.
La esperanza brota de una promesa que ya comenzó a realizarse. De ahi que la palabra Adviento no significa solo espera sino también llegada, es decir, presencia comenzada de Dios mismo. Es el tiempo que nos remite a la contemplación del Verbo que se encarna y que ha de venir en su gloria.

martes, 1 de diciembre de 2009

PERDONAR Y PEDIR PERDÓN

Cualquier persona comete errores que producen ofensas en quienes le rodean, y esas ofensas suelen llevar aparejadas un sentido de culpa para su causante. Si esa persona pretendiera desentenderse de la realidad de esa ofensa que ha producido, o intentara proyectar sin razón su culpa sobre los demás, entonces se haría daño a sí mismo, porque no pone remedio a su mal —un verdadero y real sentido de culpa—, sino que lo ignora o lo oculta. Para vivir feliz, toda persona necesita del perdón. Todos ofendemos a alguien de vez en cuando —quizá con más frecuencia de lo que pensamos—, y para tener la paz necesitamos aceptar la correspondiente culpa, pedir perdón y reparar en lo posible la falta cometida. Sentirse culpable puede ser algo positivo si nos lleva a reflexionar y a buscar remedio. Sentirse habitualmente inocente de todo y repercutir la culpabilidad sobre los demás suele ser síntoma de la eficiente acción del orgullo, que suele ser corto de vista para los propios errores y agudísimo para los de los demás. Perdonar y pedir perdón son cosas que a veces van muy unidas. A veces, no llegamos a perdonar totalmente a otra persona, y quizá lo que sucede es que tendríamos que pedirle perdón. Porque es verdad que hay ofensas suyas, pero también ofensas nuestras. Porque los agravios suelen entrecruzarse en una maraña que siempre es difícil desliar. La vida es demasiado corta para tener atormentado el corazón o con un dolor que ofusque tu memoria. Sentirás la tentación de revivir una y mil veces tu ofensa, pero debes superarlo y perdonar. Además, muchas de las ofensas son imaginarias, y otras están magnificadas. Sea lo que sea, y sea con quien sea, enfréntate a ello. Busca la ocasión de curar esa herida. Coge el teléfono. O escríbele una carta, aprovechando que está fuera. O hazte el encontradizo. Memoriza unas palabras de acercamiento. Pide perdón. Para una correcta educación, será siempre necesario promover en la familia toda una dinámica que haga del perdón algo natural, que no necesite explicar a los hijos por qué deben disculpar. La facilidad para perdonar es algo que se respira en una casa. Y la resistencia a hacerlo, más todavía. Los hijos lo notan, porque observan a sus padres y hermanos continuamente. El chico aprenderá a perdonar viendo perdonar. Para una correcta educación, insisto, ha de aprender a perdonar. Entre otras razones, porque tendrá que perdonarnos muchas cosas.(FUENTE:INTERROGANTES.NET)

TODO PASA(relato breve)


Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte: - Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo. Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total. Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada. El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo: -No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje -el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas -le dijo- mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación. Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino. De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso. Simplemente decía: “ESTO TAMBIÉN PASARÁ”. Mientras leía “esto también pasará” sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos. El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo. El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo: -Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje. -¿Qué quieres decir? -preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida. -Escucha -dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero. El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, la egolatría, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Entonces el anciano le dijo: -Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas. (fuente:interrogantes.net)

para reflexionar

"No hay más que un modode ser felices:vivir para los demás."
Leon Tolstoi

"El ojo que vesno es ojo porque tú lo veas,es ojo porque te ve."
Antonio Machado


"La historia no es útil tanto por lo que nos dice del pasado como porque en ella se lee el futuro. "
J. B. Say


"Quienes viven en armonía con su concienciamuestran siempre un semblante atractivo."
Aleksander Solzenytsin

"Quien no arriesga nada,arriesga aún más."
Erica Jong


"Pensar es el trabajo más difícil que existe.Quizá sea esta la razón por la que hayatan pocas personas que lo practiquen."
Henry Ford



"Las personas que intentan hacer algo y fracasanestán definitivamente mejorque los que tratan de no hacer nada y lo consiguen. "
Anónimo


"Muchos hombres no se equivocan jamásporque nunca se proponen hacer nada."
J. W. Goethe

"Si de verdad vale la pena hacer algo,vale la pena hacerlo a toda costa."
G. K. Chesterton

"Tienes tal desorden en ti,que crearás tu propio infierno."
Walter Starkie

lunes, 30 de noviembre de 2009

Significado de Adviento

La palabra latina “adventus” significa “venida”, “adviento”, “llegada”. En el lenguaje cristiano se refiere a la venida de Nuestro Señor Jesucristo.

La liturgia de la Iglesia da el nombre de Adviento a las cuatro semanas que preceden a la Navidad. “ Al celebrar anualmente la liturgia de Adviento, la iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida (cf.Ap 22,17)” (Catecismo de la Iglesia Católica Nº 524). Esta manera el adviento es una oportunidad para prepararnos en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor.
El tiempo de Adviento es un periodo privilegiado para los cristianos ya que nos invita a recordar el pasado, nos impulsa a vivir el presente y a preparar el futuro.

- Recordar el pasado: Celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. El Señor ya vino y nació en Belén. Esta fue su venida en la carne, lleno de humildad y pobreza. Vino como uno de nosotros, hombre entre los hombres. Esta fue su primera venida.

- Vivir el presente: Se trata de vivir el presente de nuestra vida diaria la “presencia de Jesucristo” en nosotros y, por nosotros, en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor.

- Prepara el futuro: Se trata de prepararnos para la Parusía o segunda venida de Jesucristo en la “majestad de su gloria”. Entonces vendrá como Señor y como Juez de todas las naciones, y premiará con el Cielo a los que han creído en El; viviendo como hijos fieles del padre y hermanos buenos de los demás. Esperamos su venida gloriosa que nos traerá la salvación y la vida eterna sin sufrimientos.

En el Evangélico, varias veces nos habla Jesucristo de la Parusía y nos dice que nadie sabe el día ni la hora en la que sucederá. Por esta razón, la Iglesia nos invita en el Adviento a prepararnos para este momento a través de la recepción de los sacramentos

domingo, 29 de noviembre de 2009

Falsos modelos de felicidad quitan la esperaza a los jóvenes

Extracto de la intervención que pronunció Benedicto XVI , por solemnidad de la Inmaculada Concepción, ante miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.
Ciudad del Vaticano, 8 de diciembre de 2007.


"Muchas experiencias nos muestran lamentablemente que los adolescentes, los jóvenes y hasta los niños son fáciles víctimas de la corrupción del amor, engañados por adultos sin escrúpulos que, mintiéndose a sí mismos y mintiéndoles a ellos, los atraen a los callejones sin salida del consumismo: incluso las realidades más sagradas, como el cuerpo humano, templo del Dios del amor y de la vida, se vuelven de este modo en objetos de consumo. Y esto cada vez más pronto, ya desde la preadolescencia. ¡Qué tristeza cuando los chicos y chicas pierden la maravilla, el encanto de los sentimientos más bellos, el valor del respeto del cuerpo, manifestaciones de la persona y de su insondable misterio!
Todo esto nos recuerda María, la Inmaculada, a quien contemplamos en toda su belleza y santidad. En la cruz, Jesús la confío a Juan y a todos los discípulos (Cf. Juan 19,27), y desde entonces se convirtió para toda la humanidad en Madre, Madre de la esperanza. A ella le dirigimos con fe nuestra oración, mientras acudimos espiritualmente en peregrinación a Lourdes, donde precisamente en este día comienza un año especial jubilar con motivo del 150 aniversario de sus apariciones en la gruta de Massabielle. María Inmaculada, «estrella del mar, brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro camino» (encíclica Spe salvi, 50).

lunes, 23 de noviembre de 2009

TRABAJAR A CONCIENCIA

APRENDER A TRABAJAR BIEN
El panorama maravilloso que se abre ante nuestros ojos ha de ser puesto por obra en nuestra vida. No basta querer hacer el bien, sino que hay que saber hacerlo. [San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 50]. Servir a Dios y a los demás con nuestro trabajo, requiere preparación, competencia no sólo técnica sino moral, humana y cristiana.
Para servir, servir, son unas palabras que San Josemaría quería grabar en nuestros corazones con el fin de que no olvidásemos que no basta la "buena voluntad" para ser un buen médico o una buena ama de casa, sino que se requieren conocimientos y virtudes. No creo en la rectitud de intención de quien no se esfuerza en lograr la competencia necesaria, con el fin de cumplir debidamente las tareas que tiene encomendadas. [Ibidem].
La "formación profesional" para santificar el trabajo no consiste sólo en unos conocimientos teóricos previos. Se necesita mucho más como se ha dicho antes: hacen falta virtudes humanas informadas por la caridad. Por este motivo, principalmente, la formación profesional dura toda la vida, y se mejora día a día poniendo empeño en crecer en las virtudes cristianas. No basta el afán de poseer esas virtudes: es preciso aprender a practicarlas. Discite benefacere, (Is 1, 17), aprended a hacer el bien. Hay que ejercitarse habitualmente en los actos correspondientes –hechos de sinceridad, de veracidad, de ecuanimidad, de serenidad, de paciencia–, porque obras son amores, y no cabe amar a Dios sólo de palabra, sino con obras y de verdad (1 Jn 3, 18). [ San Josemaría, Amigos de Dios, n. 91].
Cauce estupendo para esta formación es la dirección espiritual personal. Si sabemos abrir el alma de par en par, podremos recibir consejos certeros –a veces indicaciones sobre deberes morales o de conciencia–, porque el Espíritu Santo da su luz y su gracia a través de ese medio. También hemos de estar dispuestos a recibir esta formación en el mismo lugar de trabajo, sabiendo aprovechar las observaciones de quienes nos rodean. Se requiere para esto humildad, sencillez para admitir las propias limitaciones y para dejarse ayudar evitando la suficiencia, la presunción y la vanidad.(FUENTE:CAPELLANÍA UDEP)

miércoles, 18 de noviembre de 2009

La soledad.........




Hemos hecho de las personas un "objeto", a quienes podemos usar y tirar, tanto en el trabajo,con la familia y con los amigos. ¿Cómo vas a invertir tu tiempo desde ahora, primero las cosas y luego las personas? o ¿primero las personas y luego las cosas? Necesitamos enriquecer nuestro espíritu, llenarnos de amor y estar dispuestos a ser y hacer la diferencia en nuestra sociedad, a vencer este tipo de pobreza llamado soledad. ¿Quién es más pobre, el que no tiene suficiente para comer o el que vive una soledad profunda en su corazón? (FUENTE: Maria del Rosario Rivera)

"No hay mayor pobreza que la soledad." Madre Teresa de Calcuta

EL PERDÓN


EL PERDÓN ES UNA EXPRESIÓN DE AMOR.

EL PERDÓN NOS LIBERA DE ATADURAS
QUE NOS AMARGAN EL ALMA Y ENFERMA EL CUERPO.

EL PERDÓN NO SIGNIFICA QUE ESTÉS DE ACUERDO
CON LO QUE PASÓ, NI QUE LO APRUEBES.

PERDONAR NO SIGNIFICA DEJAR DE DARLE IMPORTANCIA A LO QUE SUCEDIÓ, NI DARLE LA RAZÓN A ALGUIE QUE TE LASTIMÓ.

SIMPLEMENTE SIGNIFICA DEJAR
DE LADO AQUELLOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS QUE
NOS CAUSARON DOLOR Y ENOJO

EL PERDÓN SE BASA EN LA
ACEPTACIÓN DE LO QUE PASÓ.

LA FALTA DE PERDÓN TE ATA A
LAS PERSONAS DESDE EL
RESENTIMIENTO
TE TIENE ENCADENADO.

LA FALTA DE PERDÓN ES EL VENENO
MÁS DESTRUCTIVO PARA EL ESPÍRITU
YA QUE NEUTRALIZA LOS
RECURSOS EMOCIONALES QUE TENEMOS.

EL PERDÓN ES UNA DECLARACIÓN QUE
PUEDES Y DEBES RENOVAR A DIARIO.

MUCHAS VECES LA PERSONA MÁS
IMPORTANTE A LA QUE TIENES QUE
PERDONAR ES ATÍ MISMO POR TODOS
LAS COSAS QUE NO FUERON DE LA MANERA QUE PENSABAS.

LA DECLARACIÓN DEL PERDÓN
ES LA CLAVE PARA LIBERARTE

¿CON QUÉ ÈRSONAS ESTAMOS RESENTIDOS?
¿A QUIÉN NO PUDIMOS PERDONAR?
¿TÚ ERES INFALIBLE Y POR ESO NO PUEDES PERDONAR LOS ERRORES AJENOS?

PERDONA PARA UQE PUEDAS SER PERDONADO

“RECUERDA QUE CON LA VARA QUE MIDES, SERÁS MEDIDO”

domingo, 15 de noviembre de 2009

LA VERDAD INTEGRAL SOBRE EL HOMBRE

Todos los aquí presentes nos encontramos en el terreno de la cultura, realidad fundamental que nos une y que está en la base del establecimiento y de las finalidades de la UNESCO. Por este mismo hecho nos encontramos en torno al hombre y, en un cierto sentido, en él, hombre. Este hombre, que se expresa en y por la cultura y es objeto de cultura y es objeto de ella, es único, completo e indivisible. Es a la vez sujeto y artífice de la cultura. Según esto no se le puede considerar únicamente como resultante de todas las condiciones concretas de su existencia, como resultante por no citar más que un ejemplo – de las relaciones de producción que prevalecen en una época determinada. ¿No sería entonces, de alguna manera, este criterio de las relaciones de producción una clave para la comprensión de la historicidad del hombre, para la comprensión de su cultura y de las múltiples formas de su desarrollo?. Ciertamente, este criterio constituye una clave, e incluso una clave preciosa, pero no la clave fundamental constitutiva. Las culturas humanas reflejan, sin duda, los diversos sistemas de relaciones de producción; sin embargo no es tal o tal sistema lo que está en el origen de la cultura, sino el hombre, el hombre, el hombre que vive en el sistema, que lo acepta o que intenta cambiarlo. No se puede pensar una cultura sin subjetividad humana y sin casualidad humana; sino que, en el campo de la cultura, el hombre es siempre el hecho primero: el hombre es el hecho primordial y fundamental de la cultura.


Y esto lo es el hombre siempre en su totalidad: en el conjunto integral de su subjetividad espiritual y material. Si en función del carácter y del contenido de los productos en los que se manifiesta la cultura, es pertinente la distinción entre la cultura espiritual y cultura material, es necesario constatar al mismo tiempo que, por una parte, las obras de la cultura material hacen aparecer siempre una “espiritualización” de la materia una sumisión del elemento material a las fuerzas espirituales del hombre, es decir, a su inteligencia y a su voluntad; y que, por otra parte, las obras de la cultura espiritual manifiestan, de forma especifica, una “una materialización” del espíritu, una encarnación de lo que es espiritual.
Parece que, en las obras culturales, esta doble característica es igualmente primordial y permanente.


Así, pues, modo de conclusión teórica esta es una base suficiente para comprender la cultura a través del hombre integral, a través de toda la realidad de su subjetividad. Es también, en el campo del obrar, la base suficiente para buscar siempre en la cultura al hombre integral, al hombre todo entero, en toda la verdad de su subjetividad espiritual y corporal; la base suficiente para no suponer a la cultura – sistema auténticamente humano, síntesis espléndida del espíritu y del cuerpo – divisiones y oposiciones preconcebidas. En efecto, ni una absolución de la materia en la estructura del sujeto humano o inversamente, una absolutización del espíritu en esta misma estructura expresan la verdad del hombre ni prestan servicio alguno a su cultura.

EL HOMBRE: SUJETO, OBJETO Y TERMINO DE LA CULTURA


El hombre, que, en el mundo visible, es el único sujeto óntico de la cultura, es también su único objeto y su término. La cultura es aquello a través de lo cual el hombre, en cuanto hombre, “es” más, accede más al “ser”. En esto encuentra también su fundamento la distinción capital entre lo que el hombre es y lo que tiene, entre el ser y el tener. La cultura se sitúa siempre en relación esencial y necesaria a lo que el hombre es, mientras que la relación a lo que el hombre tiene, a su “tener”, no sólo es secundaria, sino totalmente relativa. Todo el “tener”, no sólo es secundaria, sino totalmente relativa. Todo el “tener”, del hombre no es importante para la cultura sino en la medida en que el hombre, por medio de su “tener”, puede al mismo tiempo “ser” más plenamente como hombre, llegar a ser más plenamente hombre en todas las dimensiones de su existencia, en todo lo que caracteriza su humanidad. La experiencia de las diversas épocas, sin excluir la presente, demuestra que se piensa en la cultura y se habla de ella principalmente en relación con la naturaleza del hombre y luego solamente de manera secundaria e indirecta en relación con el mundo de sus productos. Todo esto no impide, por otra parte, que juzguemos el fenómeno de la cultura a partir de lo que el hombre produce, o que de esto saquemos conclusiones acerca del hombre. Un procedimiento semejante – modo típico del proceso de conocimiento a posteriori- contiene en sí mismo la posibilidad de remontar, en sentido inverso, hacia las dependencias óntico-causales. El hombre, y sólo el hombre, es “autor” o “artífice” de la cultura; el hombre, y sólo el hombre, se expresa en ella y en ella y encuentra su propio equilibrio.

jueves, 12 de noviembre de 2009

LOS VALORES MATERIALES Y ESPIRTUALES

El hombre vive simultáneamente en el mundo de los valores materiales y en el de los valores espirituales. Para el hombre concreto que vive y espera, las necesidades, las libertades y las relaciones con los demás no corresponden nunca únicamente a la una o a la otra esfera de valores, sino que pertenecen a ambas esferas. Es lícito considerar separadamente los bienes materiales y los bienes espirituales para comprender mejor que el hombre concreto son inseparables y para ver además que toda amenaza a los derechos humanos, bien sea en el ámbito de los bienes materiales, bien sea en el de los bienes espirituales, es igualmente peligrosa para la paz, porque afecta siempre al hombre en su integridad. Mis ilustres interlocutores me permitirán recordar una regla constante de la historia del hombre, ya contenida implícitamente en todo lo que se ha dicho a propósito de los derechos y del desarrollo integral del hombre. Esta regla está basada en la relación existentes entre los valores espirituales y los materiales o económicos. En esta relación, la primacía corresponde a los valores espirituales, en consideración a la naturaleza misma de estos valores, así como por motivos relacionados con el bien del hombre. La primacía de los valores del espíritu define el significado propio y el modo de servirte de los bienes terrenos y materiales, y se sitúa por esto mismo en la base de la paz justa. Tal primacía de los valores espirituales influye por otra parte en lograr que el desarrollo material, técnico y cultural, estén al servicio de lo que constituye al hombre, es decir, que le permitan el pleno acceso a la verdad, al desarrollo moral, a la total posibilidad de gozar los bienes de la cultura que hemos heredado y a multiplicar tales bienes mediante nuestra creatividad. Si, es fácil constatar que los bienes materiales tienen una capacidad ciertamente no ilimitada, de satisfacer las necesidades del hombre; en sí mismos, no pueden ser distribuidos fácilmente y, en relación con los que los poseen y disfrutan, por una parte, y los que están privados por otra, provocan tensiones, disidencias, divisiones que pueden llegar en ocasiones a la lucha abierta. En cambio, los bienes espirituales pueden ser gozados al mismo tiempo por muchos, sin limitaciones y sin disminución del bien mismo. Es más, cuanto más grande es el número de hombre que participan en un bien, tanto más se goza y se disfruta de él, tanto ese más ese bien demuestra su valor indestructible e inmortal. Esta es una realidad confirmada por ejemplo, por las obras de la creatividad, es decir, del pensamiento, la poesía, la música, las artes figurativas, figurativas, frutos de espíritu del hombre.

martes, 10 de noviembre de 2009

San Josemaría cuenta en este vídeo (1'45'') cómo hacía oración con el Evangelio: siendo un personaje más entre los discípulos de Jesús.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Médico especialista en abortos tardíos admite en TV que está matando


"¿Estoy matando? Sí, lo sé", afirmó con frialdad Curtis Boyd, un famoso médico abortista de Texas frente a las cámaras de televisión de un canal local. Boyd es especialista en abortos tardíos hasta los seis meses de gestación y se dedica al negocio del aborto desde hace 36 años, cuando inauguró la primera clínica abortista de Texas.
En un reportaje del canal WFAA-TV de Dallas a propósito de la apertura de su nueva clínica abortista, Boyd conmocionó a los televidentes cuando admitió que está matando cada vez que practica un aborto, pero lejos de mostrar algún reparo, justificó su "trabajo" alegando que piensa en los problemas de quienes buscan abortar.
Boyd, que fue ordenado ministro baptista y ahora profesa el unitarismo, causó asombro al agregar que reza con frecuencia pidiendo que "el espíritu de cada embarazo" que interrumpe con el aborto "vuelva a Dios con amor y comprensión".
La apertura de su nueva clínica para abortos tardíos tiene muchos detractores, entre ellos los miembros del Catholic Pro-Life Committee que realizan vigilias en las afueras del centro para tratar de salvar vidas que solo esperan nacer.
Boyd declaró en televisión que los abortos más difíciles son los que practica a niñas embarazadas y asegura haber "tratado" a niñas de nueve años de edad.(fuente:aciprensa)

domingo, 8 de noviembre de 2009

Vida interior

¿Quieres saber, amigo mío, si eres alma de vida interior?
Hazte esta pregunta:
¿Dónde vivo habitualmente con mis pensamientos, con mis afectos, con mis deseos?
Si tus pensamientos, tus afectos, tus deseos convergen hacia Jesucrito, es prueba cierta de que eres alma interior.
Pero si tus pensamientos, tus afectos y tus deseos te llevan lejos de Dios, es signo, también cierto, de que no eres alma de vida interior.
Porque no debes olvidar que
ubi thesaurus vester est, ibi et cor vestrum erit,
que allí donde está tu tesoro, allí está también tu corazón.
Y el único tesoro de las almas de vida interior es Jesús, aquel Jesús
–añaden ellas–
quem vidi, quem amavi, in quem credidi, quem dilexi,
al que vi, al que amé, en quien creí, y al que preferí sobre todos.

La sensibilidad del apóstol por los problemas y las necesidades de su apostolado no depende de su grado de inmersión en el trabajo externo, ni de su destreza, sino de su grado de unión con Dios.
Escuchemos otra vez las palabras de Jesús: Manete in Me.

para reflexionar

Cuando el ser humano se encuentre confuso por no saber ya quién es y no sabe que hacer , la dirección espiritual se presenta como una herramienta de ayuda para recuperar la identidad perdida y el rumbo de su vida.(ALM)

Enfermedades de la Vida Espiritual: Tibieza

La tibieza se considera la enfermedad más peligrosa de la vida espiritual. Por supuesto, esta enfermedad solamente se puede dar en personas que han buscado en algún momento, con sinceridad, el crecimiento y la santidad.

El Nuevo Testamento se pronuncia con claridad acerca de la mediocridad: "Conozco bien tus obras, que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Mas por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, estoy para vomitarte de mi boca; porque estás diciendo: Yo soy rico y hacendado, y de nada tengo falta; y no conoces que eres un desdichado miserable, y pobre, y ciego, y desnudo.” (Apoc. 2, 15-17).

La tibieza se caracteriza por la aridez del espíritu frente a las cosas de Dios. En la dirección espiritual conviene saber distinguir entre este tipo de aridez y la sequedad permitida a veces por Dios: la llamada aridez pasiva, la noche de los sentidos; esos momentos previstos por Dios nuestro Señor, para ayudar a madurar a una persona. Al quitarle el sentimiento, le cuestan más las cosas de la vida espiritual. Se trata de una aridez totalmente distinta a la tratada en este apartado. La tibieza es una aridez culpable, como quien estando en un cuarto donde hace mucho frío y teniendo un fuego en la chimenea, no se acerca a él. Siente el frío, pero no tiene el ánimo ni el coraje para acercarse al calentador.Quien recibe más, habrá de dar cuenta de más. Esto se convierte en algo tremendo para tantas vidas que teniendo todo para ser buenas, han naufragado en la tibieza: "No mato, no robo, no hago nada malo; me comporto mejor que mucha gente, no dejo de ir a Misa los domingos". Bien, pero ¿y lo bueno que dejaste de hacer? ¿Los pecados de omisión?.
"No mato, no robo, no hago nada malo; me comporto mejor que mucha gente, no dejo de ir a Misa los domingos". Si todo va estupendamente, ¿Para qué arriesgarse a lo desconocido? ¿Para qué luchar?”

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Elección de una carrera

Cada persona tiene que tener una profesión para la que tenga o se sienta con más aptitud. Esto es muy importante para escoger una carrera, para el futuro de una persona. La palabra talento para algunos significa una capacidad absoluta. Creen que si una persona es buena en un determinado campo también lo es en los demás y esto no es así. Por ejemplo, si una persona es excelente en el campo de la ciencia, no tiene porqué serlo en el de la literatura. Muy pocos son los que alcanzan una capacidad para todo. Es casi imposible tener talento para todo.
El instinto que nos indica la carrera que más nos conviene nos es dado por Dios a cada persona y este instinto nos muestra el destino. El instinto que nos da es diferente dependiendo de la persona y hay que cuidarlo bien para no perder ese talento que nos han dado. Para ello los padres, los maestros y los educadores tienen que tener en cuenta este punto, para que el niño/a no caiga en una tarea para la cual no ha sido asignada. También la misma persona tiene que ocuparse de sus inclinaciones.
Para que un niño vaya formando su talento o instinto se los deberá llevar a diversos establecimientos para que pudieran ver si les interesa. Por ejemplo, si a un niño le gusta la música y tiene el talento de cantar bien se le podría llevar a conciertos.(fuente: Jaime Balmes)

martes, 3 de noviembre de 2009

DEBILIDADES HUMANAS (I)

"DEFICIENTE"
Es aquel que no
consigue modificar su
vida, aceptando las imposiciones de otras
personas de la sociedad
en que vive
sin tener conciencia de
que él es dueño de su destino........
"LOCO"
Es quien no
procura ser
feliz con lo
que posee...
"CIEGO"
Es aquel que no
ve su proximo
morir de frío, de
hambre, de
miseria...
Porque sólo
tiene ojos para
sus miseros
problemas
y pequeños
dolores...

lunes, 2 de noviembre de 2009

La Atención


La atención, “la aplicación de la mente a un objeto”. Lo primero que hay que hacer para poder pensar bien es atender bien. Pensar y atender son dos conceptos que van juntos, sin la atención estamos distraídos, con el pensamiento en otros sitio. Por ello es importante tener un hábito de atender a lo que se hace, así comprenderíamos todo correctamente y no caeríamos en errores.
Existen unas ventajas y unos inconvenientes de la atención. La clave de la perfecta atención es tener un espíritu atento. Con ello conseguimos una mayor organización de ideas, percibiéndolas con mayor claridad y acordándonos de ellas con facilidad. Pero si no atendemos, todo esto no será posible, tendríamos muchas confusiones de ideas y quizás perdiéramos cosas importantes por no utilizar la atención.
Mucha gente cree que la atención fatiga, pero se equivocan porque la atención es un aplicación suave y relajada y es compatible además con la diversión porque a lo que se refiere es a descansar, a no ocuparse de cosas trabajosas, no al no pensar. Con el grupo de los distraídos, Balmes junta también a los atolondrados y a los ensemismados porque no tienen atención. La ventaja que tiene un hombre atento es que es más urbano y cortés.
Hay muy pocos casos en los que se tenga que estar tan atento que por una mínima interrupción no puedan seguir con lo que estaban haciendo. Estas personas que con un simple ruido se desconcentran son los que Jaime Balmes llama daguerrotipos. Puede que esto sea un defecto natural de esa persona o también podría ser una falta de costumbre de concentración y atención. Para ello hace falta atender bien.

miércoles, 28 de octubre de 2009

En qué consiste el pensar bien? Qué es la verdad?


“El pensar bien consiste o en conocer la verdad o en dirigir el entendimiento por el camino que conduce a ella”.
La verdad es la realidad de las cosas. Si algo es real, existente, inmediatamente se convierte en verídico, sino caeríamos en un error. Todo esto lleva a que si conocemos la realidad de las cosas, o sea, la verdad, podremos pensar bien, de lo contrario no podríamos, ya que sería una pérdida de tiempo. Hay que conocer la verdad para pensar bien.
El pensamiento correcto es aquel que conoce bien la verdad y no el que, con aparente corrección, intenta hablar sobre ella.
Hay diferentes modos de conocer la verdad y el autor nos hace una distinción entre ellas. Dice que a veces la verdad la conocemos del modo que no lo es, y esto es debido a que la realidad que nosotros vemos no es la verdadera realidad. Aunque también podemos conocer la verdad perfectamente y cuando lo hacemos se asemeja a un espejo, en el que vemos las cosas tal y como son. En conclusión, hay muchos modos de conocer la verdad: la verdadera realidad y la verdad a medias.
Jaime Balmes prosigue distinguiendo la variedad de ingenios. Pone de ejemplo unas personas que son el buen pensador y los contrarios a éste. El buen pensador es aquel que lo ve todo, pero a causa de esto pueden no ver nada de lo que hay. Los contrarios al buen pensador son los que ven en los objetos lo justo para ver, no más de lo que hay. Pero eso a veces puede ser un problema porque si se ve poco, no ve lo suficiente. Los más exactos son los hombres privilegiados, que lo ven todo muy claro, preciso, y esto se refleja en sus escritos y en sus actos.
Según Balmes la perfección de las profesiones depende de la perfección con que se conocen los objetos de ellas. Cada profesional destaca en su campo gracias a que conocen perfectamente en lo que trabajan, conocen los objetos que tratan. Pero este conocimiento tiene que ser práctico, tiene que abarcar hasta los pormenores que serían pequeñas verdades. En conclusión, el mejor profesional será aquel que conozca más verdades respecto a la práctica de su profesión.
A todos nos interesa pensar bien, no sólo a los filósofos. El entendimiento es una luz que siempre tiene que estar encendida para que funcione. Si no la accionamos puede ser peligroso.
Para pensar bien no hace falta aprenderlo con reglas, sino más bien con modelos. No es lo mismo enseñar a pensar a la fuerza, con teoría, que enseñar con ejemplos. Una buena enseñanza se hace con ganas y de manera sencilla y práctica. (fuente: El Criterio de Jaime Balmes)

domingo, 25 de octubre de 2009

El entendimiento, el corazón y la imaginación


Para conocer la verdad de las cosas es preciso utilizar diferentes facultades del alma, entre ellas el sentimiento. Esto es así cuando esas verdades están relacionadas con ese sentimiento.
Las pasiones tienen mucha influencia sobre la conducta. Probar esto sería una pérdida de tiempo, ya que es una verdad muy conocida. Podríamos probar otra cosa relacionada con esto como por ejemplo el efecto de las pasiones sobre el entendimiento. Si nuestra alma sólo estuviera compuesta de inteligencia y por ello al observar los objetos no nos afectara ocurriría que los veríamos siempre de igual manera. Si cambiamos alguna cosa de ese objeto o de su entorno ya no lo veríamos igual. Lo mismo sucede con el entendimiento, los objetos son a veces los mismos pero los vemos diferentes. Con sólo unos segundos podemos ver el mismo objeto de forma totalmente diferente. La causa de esto es que nos hemos alterado y por consecuencia el objeto también.
Para pensar bien no hay nada más primordial que el enterarse del ánimo en el que estamos. Quien quiera pensar bien debe acostumbrarse a estar constantemente encima de sí mismo, a concentrarse y a preguntarse a sí mismo de qué ánimo está.
Las pasiones nos ofuscan. Lo que necesitamos es un conocimiento práctico de sus resultados.
La mucha sensibilidad puede resultar peligroso. Esto lo poseen los que tienen grandes talentos. A los poetas también les afecta esta sensibilidad.
Los grandes pensamientos nacen del corazón y también los grandes errores. Si la experiencia no lo pudiera demostrar lo haría la razón. El corazón sólo siente, no juzga ni piensa, pero el sentimiento sí que lo hace. Cuando el entendimiento va por el camino de la verdad, es el sentimiento noble el que le ayuda a continuar. El sentimiento innoble no sirve de ayuda porque puede desviarlo de su camino. (Jaime Balmes)

jueves, 22 de octubre de 2009

DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO


La cultura de la muerte sigue avanzando y quiere seguir conquistando, ahora a nuestro país. Recientemente en la comisión especial revisora del Código Penal del Congreso ratificó su postura a favor de la despenalización del aborto, en caso de violación o cuando haya graves malformaciones del feto (aborto eugenésico), en medio de una amplia polémica.
Por su parte, el presidente de la comisión revisora, el legislador independiente Carlos Torres Caro, dijo que las conclusiones serán enviadas al presidente del Congreso, Luis Alva Castro, en diciembre, quién decidirá si son llevadas al pleno para su discusión y aprobación o si son remitidas a la Comisión de Justicia para su revisión.

El argumento que se usa es el de aumentar, mejorar la libertad de la mujer, dejándola que ella decida si quiere llevar adelante su embarazo o quiere quitarse el problema de encima, una vez que ha concebido una nueva criatura en su vientre
Sin embargo, esta libertad que se desea otorgar atropella la vida naciente, que no tiene culpa de nada, e introduce una extorsión en el ser de la madre, haciendo violencia en su propio cuerpo e introduciendo una alteración hormonal, cuyas consecuencias son imprevisibles.
Sicológicamente, cada una de estas madres quedará marcada para toda su vida. Conseguirá quitarse de su vientre "algo" que hoy la estorba, pero no conseguirá quitarse de su mente y de su corazón el delito cometido. Se conoce ya a bastantes mujeres que no se perdonan a sí mismas el haber cometido semejante atrocidad en su vida, y a las que hay que consolar con la misericordia de Dios. Una vez más, la mujer pagará los platos rotos de una situación de conflicto, en la que quizá ella sea la menos culpable.
Se trata de un verdadero desastre, que afecta al niño va nacer, a la madre está concibiendo, al entorno de las personas que tienen que ver con el asunto y a toda la sociedad que sufrirá el impacto negativo de este desastre. La nueva ley del aborto multiplicará el número de los que no van a nacer en el mundo que necesita rejuvenecerse y necesita esperanza para vivir. Un país, que no es capaz de transmitir la vida, que no es capaz de transmitir a la generación siguiente aquella herencia de valores que ha recibido, un país enfermo de muerte.
Hagamos algo por la vida. La vida es el futuro del ser humano, nunca lo será la muerte. Apoyemos a las mujeres en dificultad, proporcionándoles los medios para asumir la preciosa tarea de una nueva maternidad. Y oremos todos al Señor para que tenga misericordia de nosotros.(fuente: carta del monseñor Demetrio Fernández, obispo de Tarazona, Axios Aletheia)

lunes, 19 de octubre de 2009

EL ORGULLO

El orgullo adopta muy diferentes disfraces. Si lo buscas dentro de ti, lo hallarás por todas partes. Sin embargo, cuida de no utilizar esos descubrimientos para desalentarte.

El orgullo te afecta en tu propia casa. Una mirada autocrítica a tu vida familiar revelará muchas áreas en que el orgullo la ha empobrecido y te ha llevado por un camino equivocado. Pongamos ejemplos:

Marido que interrumpe a su esposa –o viceversa– y no escucha lo que le dice,
como si sus propias opiniones fueran las únicas que merecen ser tenidas en
cuenta.

Madre que no quiere corregir a su hijo por temor a perder el
afecto del niño.

Marido que llega tarde a cenar y no avisa porque es él
quien manda.

Hijo consentido que casi nunca ayuda en nada y se queja
constantemente de todo.


Más ejemplos en la vida diaria fuera del hogar:

Estás dando vueltas en busca de aparcamiento en el centro de la ciudad, cuando
alguien te corta el paso y ocupa el espacio libre que tenías delante. Te pones
furioso, le increpas, te embarga una ira desproporcionada.

Llegas a la
oficina y entregas a tu secretaria el trabajo bruscamente y le das órdenes de
forma desconsiderada y altiva, sin dar las gracias ni mostrarte amable.

Eres médico o abogado, y un cliente acude a ti con un problema, y
resulta ser un poco premioso, y te impacientas con él y le apabullas con la
jerga médica o jurídica.

Estás en la cola, a la espera de hacer una
compra, y a una anciana que tienes delante le resulta difícil contar el dinero;
te mueves con impaciencia y suspiras sonoramente con exasperación.

En la medida en que tú erradiques el orgullo de tu vida, desaparecerá de la familia y tendrá menos arraigo en tu hijo adolescente.

Piensa además que en una gran parte de esos ejemplos los hijos son espectadores, y es entonces cuando van formando sus criterios de conducta.

Piensa en cuál es tu forma de pensar acerca de ti y de los demás:

Y se contagia mucho
Cada vez que actúas con superioridad o humillante condescendencia para con los demás, has caído en el orgullo.

Cuando increpas a un conductor un poco torpe, criticas a tu cónyuge o tratas a un camarero como si fuera un esclavo, agredes la dignidad de alguien que la merece toda.

Cuando parece que disfrutas diciendo que no, porque así te das aires de mucho mando, o cuando produces actitudes serviles ante ti, degradas a esas personas y te degradas a ti mismo.

Cuando –quizá incluso siendo pacifista– te olvidas de la paz en tu vida cotidiana, y resulta que eres peleón y encizañador en tu trabajo, intolerante con tu marido o tu mujer, excesivamente duro con tus hijos, despectivo con tu suegra, o áspero con tu portero y tus vecinos, entonces demuestras que ninguna de tus teorías para la paz del mundo tiene sitio en tu propia casa.

Son agresiones que demuestran egocentrismo, y los hijos lo ven, y lo asumen casi sin darse cuenta.

Uno a uno, cada uno de estos episodios no significan gran cosa. Pero cuando el orgullo se hace fuerte en esos detalles que empiezan a acumularse, puede convertirte en un gran deseducador en la familia.(Alfonso Aguiló)

ALGUNAS HISTORIAS PARA PENSAR


«Salí corriendo de la clínica, aterrorizada. Cerca de allí había una Iglesia. Entré en ella y hablé con el sacerdote. Él me aconsejó que acudiera acudiera a una asociación que ayudada a las mujeres que como yo estaban embarazadas y desesperadas...».
Damaris Aguilar es una mujer pequeña, muy morena, hondureña. Llegó a España hace dos años y poco después se quedó embarazada. Era su tercer hijo y significó un «agobio por toda la carga que supondría, sobre todo a nivel económico».
Lo primero que se le pasó por la cabeza fue abortar, pero entró en la clínica se el mundo encima. No se arrepiente, asegura, mientras muestra orgullosa a su pequeña de cinco meses: «Viendo su carita me siento feliz de haberla traído al mundo y estoy segura de que Dios me dará fuerzas para darle todo lo que necesite».



Rania es rumana. Tiene 31 años y cuenta que «cuando me quedé embarazada pensé que abortar era la solución; estaba sola en este país, empezaba a trabajar y no quería dejarlo. Ya tenía cita para abortar, cuando unas amigas me presentaron a las voluntarias de una Asociación de ayuda a embarazadas. Me brindaron todo su apoyo, me informaron de las consecuencias y de los recursos disponibles... y no aborté. Ahora soy madre de un niño precioso».


Lucía, de 17 años, se encuentra igual de radiante: «Estoy embarazada. No estaba previsto, pero sucedió. Pensaba que mi familia me mataría al saberlo, tenía mucho miedo y pedí cita para abortar. Gracias a una amiga que me llevó a una Fundación que ayuda a chicas en mi situación, he podido hablar con mis padres, que me apoyan, y me van a ayudar cuando nazca mi hija. No voy a abortar, no hace falta, tengo el apoyo que necesito, seré madre muy joven, pero muy feliz».


Sin embargo, el final de Sara fue mucho más triste: «Tengo 18 años, y mis padres me han obligado a abortar a mi hijo. Estaba embarazada de ocho semanas, yo no quería abortar, pedí ayuda, pero mis padres me sacaron de la casa de acogida para chicas embarazadas y me llevaron engañada diciéndome que me permitirían tener a mi hijo, pero no fue así, no pude hacer nada por él. Estoy destrozada, no paro de llorar, no quiero ver a nadie, no quiero salir, sólo quiero irme con él».

lunes, 12 de octubre de 2009

¿Cómo sobrevivir a la ruptura de un noviazgo?

Escribe un joven:
Me parece que los que tienen experiencia en el tema puedan dar sus consejos a corazones rotos primerizos, como el mío. Estuve de novio 2 años y 4 meses con Elisa, y, al romper sentí como si se me hubiera muerto un familiar. Se me vino el mundo encima. Luego, pasado el tiempo, me tranquilicé. Lo que hago para olvidarla es tratar de odiarla lo más que puedo, y de pensar las cosas malas o feas que tenía.
Así no me duele tanto. Sé que hay que recordar lo positivo, pero hacer eso sólo te provoca nostalgia. En mi caso pienso que ella nunca fue lo suficientemente cariñosa, y que si esta relación hubiera seguido por muchos años, o hasta casarnos, ¡uf! si ella era poco cariñosa de tan joven, ni me imagino lo que sería de vieja: una morsa tirada en el sillón diciendo solo un "hola" cuando te ve llegar... Lo que me duele es pensar que otro tipo la vaya a tocar, o le vaya a dar su primera vez, cuando yo la respeté todo este tiempo, para mostrarle mi amor. Y así me lo pagó. Aunque ya no esté de novia conmigo siempre voy a sentir una traición si está con otro, porque no creo que una persona se pueda desenamorar fácilmente. El amor es uno, cuando nació ya está, siempre está, lo que puede cambiar es la mente de uno momentáneamente, y tomar malas decisiones, como la que tomó ella, y después con la maduración uno se da cuenta de que cometió el peor error de su vida.

La experiencia y lo positivo

Respuesta: Probablemente lo más común a todos los adolescentes es la necesidad de estar seguros de la lealtad y la fidelidad de los amigos, pero sobre todo de la novia o el novio. El temor a ser traicionados o engañados refleja la vulnerabilidad emocional y su necesidad de poder confiar.
El tiempo y la distancia lo curan todo... Los adultos quisieran ahorrarles muchos dolores, pero hay cosas que –por más que se expliquen– no se entienden, hasta que se experimentan en carne propia. Casi nadie experimenta en cabeza ajena. Y esos sufrimientos que uno quisiera ahorrarles son, finalmente, para bien de los jóvenes, pues hacen madurar, si se asimilan con sensatez. Si nunca te topas con problemas, nunca te enteras de la realidad.
Al contrario de lo que muchos piensan, yo creo que el hecho de enamorarse es el instante más auténtico de la relación entre dos personas; es cuando ellas ven que todas las posibilidades se abren ante ellas, es cuando tocan la esencia y belleza del amor.
La solución nunca es odiar a una persona –como dices que procuras hacerlo–, sino perdonarla, aunque no vuelvas a ser su novio. Seguramente estar con ella te preparó para una futura relación que va a venir y en la que te va a ir mejor.

Primero madurez

Elegir a la pareja indicada es una de las decisiones más importantes de la vida. No se debe elegir sólo en base a los sentimientos, porque los sentimientos son cambiantes: Hay que atreverse a pensar, darse tiempo para reflexionar. Cuando una persona es joven difícilmente distingue entre amor y pasión.
Para sacar adelante un noviazgo o un matrimonio, se requiere amor, abnegación, sacrificio, doblegar la vanidad. Cuando el orgullo se impone nace la tristeza, y es entonces cuando pesa la fidelidad. Hay excusas típicas de la infidelidad como "fue una ilusión", "no sabía lo que hacía", "en aquel entonces no era libre"... Por eso no hay que precipitarse ni en el noviazgo ni en el matrimonio. Hay que pensar las cosas, y antes, alcanzar la madurez humana que dan las virtudes.(Rebeca Reynaud)

domingo, 11 de octubre de 2009

ABRAZO DE LEÓN

PERSONAJES PRESUNTUOSOS



A comienzos del siglo XX se construyeron para el tráfico transoceánico los mayores buques de pasajeros del mundo de entonces.
En 1907, Inglaterra pone en servicio el Mauretania, de más de 30.000 toneladas, y su gemelo Lusitania.
En 1911 les siguen los gigantescos Olimpic y Titanic, ya de 46.000 toneladas cada uno.
En abril de 1912 inicia su primer viaje este último, un gran transatlántico de lujo, dotado de casco de doble fondo para máxima seguridad, y en cuya posibilidad de naufragio ya nadie piensa. En su frontal alguien ha escrito unas palabras de auténtica presunción: "Esto no lo hunde ni Dios". Todo un símbolo de una mentalidad que creía ciegamente en su poder y desafiaba con orgullo a la furia de las aguas.
Durante la noche del 14 de abril, en el Atlántico Norte, choca contra un iceberg y se hunde en menos de tres horas: 1517 personas hallan la muerte en aquellas heladas aguas del mar de Terranova.
Ha habido a lo largo del último siglo catástrofes mucho mayores, de las que sin embargo apenas se ha hablado y que al poco tiempo apenas nadie recordaba. Sin embargo, la del Titanic conmocionó al mundo y ha tomado un lugar señalado en la historia de su siglo. Quizá haya sido así debido al trágico ridículo de unos personajes presuntuosos.
Resulta también triste y ridícula –aunque por fortuna menos trágica– la actitud del chico o la chica presuntuosos, a quienes la vanidad lleva a adoptar un absurdo aire de superioridad, y aparecen como personas engreídas, que repiten constantemente frases en primera persona: "Porque yo..., porque a mí..., porque como yo digo..., porque yo estuve en..., porque mi moto..., porque mi padre..., porque yo una vez...".
Se las arreglan, además, para mencionar varias veces cada detalle de disimulada –o no tan disimulada– autoalabanza. Gadda afirmaba que en estos casos es difícil decir si es más grande el orgullo o la estupidez.
A veces uno llega a pensar: ¿y no tendrá esta pobre criatura un amigo o una amiga que le diga al oído que esos aires son de un ridículo espantoso?
— Supongo que desde fuera se ve a distancia. Pero uno mismo ya no se da cuenta tan fácilmente.
Analizando en detalle
Por eso es interesante analizar esas actitudes para ver si también nosotros caemos en ellas, porque:
A lo mejor una persona que está siempre presumiendo cree que queda muy bien, cuando en realidad resulta muy antipática. Va avasallando, pretendiendo humillar a los demás, y a lo mejor también cree que despierta admiración por su ironía, y en realidad sólo logra ganarse enemistades. Nunca cede, porque piensa que siempre tiene razón, y aparece a los ojos de los demás como un pobre mediocre que tiene la desdicha de creerse superior a todos. Viste como un figurín de revista de moda y no se da cuenta de que va haciendo el ridículo. Cuando habla parece que está dando una conferencia, dándoselas de elevado, y no es más que un pedante que no sabe hablar sin afectación. Jamás admite tener culpa de nada y, a base de no querer oír hablar de sus defectos, acaba llegando a creer que no los tiene. Addison decía que la más grave falta es no tener conciencia de ninguna.Es de esos hombres prepotentes y arrogantes, que no saben ganar, o ser más hábiles o más inteligentes que otros, sin maltratar a esos menos agraciados (o, mejor dicho, a esos que ellos consideran menos agraciados).
Sócrates decía que la mayor sabiduría humana es saber que sabemos muy poco. Y Séneca que muchos habrían sido sabios si no hubieran creído demasiado pronto que ya lo eran.
Se ha dicho también que el mayor negocio del mundo sería comprar a un hombre por lo que vale y venderlo por lo que cree que vale. Hasta tal punto considera la sabiduría popular que tiende el hombre a sobrevalorarse.(Alfonso Aguiló)

PARA RECORDAR

LOS MANDAMIENTOS DE DIOS
El primero, amarás a Dios sobre todas las cosas.
El segundo, no tomarás el nombre de Dios en vano.
El tercero, santificarás las fiestas.
El cuarto, honrarás a tu padre y a tu madre.
El quinto, no matarás.
El sexto, no cometerás actos impuros.
El séptimo, no robarás.
El octavo, no dirás falso testimonio ni mentirás.
El noveno, no consentirás pensamientos ni deseos impuros.
El décimo, no codiciarás los bienes ajenos.

viernes, 9 de octubre de 2009

QUEREMOS A LOS JOVENES?

Es imprescindible que nos tomemos a los jóvenes en serio. Como decía el maestro Corts Grau, a la juventud hoy se le adula, se la imita, se la seduce, se la tolera... pero no se le exige, no se le ayuda de verdad, no se le responsabiliza... porque, en el fondo, no se le ama. Y esto es, en definitiva, lo que los jóvenes sospechan y, aunque no se atrevan a declararlo, proceden en consecuencia. El amor noble y normal de padres y maestros para con los jóvenes está siendo sustituido por el emotivismo, por la inundación afectiva, por esas demostraciones de cariño tan ostentosas como superficiales que se aprecian, por ejemplo, en las paradas de los autobuses escolares: parece que los niños y las niñas partieran como voluntarios hacia Kosovo, de donde no se sabe si volverán vivos. La familia es algo mucho más serio que esa carga de sentimentalismo que hoy padecemos. La familia es una escuela de vida personal y social, en la que el modo de existir en cada edad va aprendiendo de los modos de existir de las demás edades. El niño aprende de jóvenes y adultos. Los jóvenes, de niños y viejos. Y los viejos aprenden de todos y a todos enseñan, si es que no se les ha internado en eso que un colega mío llama "ancianarios". De ahí que sean tan interesantes y formativas las familias numerosas, en las que todos aprenden de todos, continuamente, cuestiones esenciales acerca del mundo y de la sociedad.(ALEJANDRO LLANO)

EL "YO"

Tiempo de efervescencia y descoordinación afectiva, la adolescencia constituye un tramo clave en la formación de la personalidad, no sólo porque en él tienen lugar frecuentes traumas que condicionan a veces el ulterior curso de la vida, sino sobre todo porque es el momento en el que comienzan a despuntar los ideales que muchas veces impulsarán el resto de la existencia individual. Se ha dicho, con razón, que una vida lograda es un ideal vislumbrado en la edad juvenil y realizado en la madurez. Todos los conocedores de la psicología evolutiva señalan la emergencia del yo, de la autoconciencia vital diferenciada, como uno de los fenómenos más característicos de la adolescencia. Al tiempo que consideran que el normal desarrollo de esta conciencia de la propia identidad desemboca en el descubrimiento de la alteridad, de la realidad de esos otros que también pueden decir "yo", así como de un entorno más amplio que el familiar o escolar: un ámbito que cabe denominar social y, en un sentido más estricto, ciudadano o cívico. Pues bien, la integración en este territorio de más dilatados horizontes se ha complicado de una manera nueva y sorprendente a partir del final de los años sesenta. La conciencia del "yo" individual se ha exacerbado o, al menos, descompensado en toda una generación, a la que se ha denominado precisamente la me generation o "generación del yo".(Alejandro LLano)

EL VALOR DE UNA PERSONA NO DEPENDE DE LOS OTROS»


La teóloga alemana Jutta Burggraf Jutta Burggraf es profesora de teología dogmática en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Recuerda que el valor de cada persona no depende de la aceptación o rechazo de los demás. Lo explica en su nuevo libro «Libertad vivida con la fuerza de la fe».
Afirma que todos los hombres nacemos como originales, pero a veces nos limitamos a ser nada más que unas copias iguales. Entonces, no correspondemos a la llamada personal y única que hemos recibido al entrar en este mundo: «¡Sé tu mismo. Sé como Dios te ha soñado desde siempre».
Cada hombre puede ofrecer al mundo muchas sorpresas, aportar pensamientos nuevos, soluciones originales, actuaciones únicas. Es capaz de vivir su propia vida, y de ser fuente de inspiración y apoyo para los demás.
Si una persona no utiliza sus piernas para caminar, la consideramos «rara» o probablemente enferma; pero si no usa su entendimiento para pensar, ni su voluntad para decidir, casi no nos damos cuenta de su estado peligroso, porque estamos acostumbrados a no vivir a la altura de nuestras mejores posibilidades: con frecuencia, no realizamos la capacidad más rica y profunda que tenemos: nuestra libertad.
En efecto, nadie debe convertirse en un «autómata», sin rostro ni originalidad. A veces, conviene recobrar la mirada del niño, para abrirnos a la propia novedad --y a la de cada persona--, y así descubrir el desafío que encierra cada situación. El mundo será lo que nosotros hagamos de él. Al menos, nuestra vida es lo que hacemos de ella.
--¿A qué se refiere concretamente cuando alude al mundo «sutilmente tiranizante» que nos ha tocado vivir?
--Burggraf: En nuestras sociedades hay «cadenas de oro». Reina la tiranía de las masas y de las costumbres. No es difícil descubrir una poderosa corriente colectivista que tiende a despojarnos de lo más recóndito de nuestro ser, con el fin de igualar y masificar a los hombres, si no a todos, por lo menos a los que pertenecen a un determinado partido, a una asociación concreta, una comunidad, una página web o un club de golf.
Está de moda el cantar al unísono, el vestirse con la misma ropa, recurrir a los mismos argumentos prefabricados, con las mismas palabras, la misma mirada e incluso la misma sonrisa.
Hay personas que ni se dan cuenta de sus cadenas. Se acomodan al espíritu general que les parece obvio. Pero lo que ellas sienten, piensan o dicen, no es cosa suya; son los sentimientos, pensamientos y frases hechas que han sido publicadas en miles de periódicos y revistas, en la radio, la televisión y en Internet. En cuanto alguien comienza a pensar y a actuar por cuenta propia y mantiene una opinión divergente de la generalmente aceptada por el «sistema» --que se ha vuelto cerrado y no admite nada que le resulte molesto-- simplemente se le rechaza.
Sin embargo, somos libres, a pesar de las circunstancias adversas que nos pueden rodear e influir. Y no sólo tenemos el derecho, sino también el deber de ejercer nuestra libertad.
Justamente hoy es más necesario que nunca que tomemos conciencia de la gran riqueza de nuestra vida y busquemos caminos para llegar a ser «más» hombres, y no unas personas renuentes, asustadas y enlutadas.
--¿Cómo se aprende a ser libre? ¿Cuál es el primer paso?
--Burggraf: Al crecer, el hombre descubre paulatinamente que tiene un espacio interior, en el que está, de algún modo, a disposición de sí mismo. Se da cuenta de que, esencialmente, no depende ni de los padres, ni de los maestros del colegio; no depende de los medios de comunicación, ni tampoco de la opinión pública. Experimenta un espacio en el que está solo consigo mismo, donde es libre. Descubre su mundo interior, su propia intimidad.
Lo íntimo es lo que sólo conoce uno mismo: es el «santuario» de lo humano. Puedo entrar dentro de mí, y ahí nadie puede apresarme.
Cuando «estoy conmigo», fácilmente me doy cuenta de lo innecesario e incluso ridículo que es el buscar la confirmación y el aplauso de los demás. El valor de una persona no depende de los otros; no depende de las alabanzas o gestos de confirmación que pueda recibir o no.
Somos más de lo que vivimos en lo exterior. Hay un espacio en nosotros al que no tienen acceso los demás. Es nuestra «patria interior», un espacio de silencio y quietud, Mientras no lo descubramos, viviremos de un modo superficial y confuso, buscando consuelo donde no lo hay – en el mundo exterior.
El hombre es libre, cuando mora en la propia casa. Desgraciadamente, hay muchas personas que no «están consigo», sino siempre con los otros. No saben descansar en sí mismas.
--Obedecer a Dios es fuente de libertad, afirma. ¿Qué quiere decir con esto?
--Burggraf: El mismo Dios, la fuente de toda vida, quiere habitar cada vez más profundamente en nosotros. Desde nuestro núcleo más íntimo, quiere darnos la vida en abundancia. De algún modo u otro, cada hombre está llamado a revivir el drama experimentado por san Agustín: «Tú estabas dentro de mí y yo fuera. Y fuera te andaba buscando».
A nosotros, Dios nos pide un mínimo de apertura, disponibilidad y acogida de su gracia: «Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón». Para encontrar a Dios dentro de nosotros, hace falta --misteriosamente-- «abrirle las puertas» de nuestra casa. En otras palabras, en este espacio íntimo del silencio y de la quietud que hay en mí, donde nadie puede entrar sino yo, no quiero estar solo. Invito a Dios a entrar y estar conmigo - y a conducir mi vida. Entonces, mi autodeterminación consiste en hacer lo que él me diga.
Cuando Dios habita en mí, me da gusto «estar conmigo» y «entrar en la propia casa». Nunca estaré solo, sino acompañado y protegido por quien más me quiere. No hace falta resolver yo mismo los pequeños y grandes problemas de cada día. La vida cristiana es una vida estrictamente dialogal. Obediencia quiere decir, en su origen, que nos gobierna Cristo. Es él quien toma el timón de nuestra barca. No se sobreañade a nuestras acciones; está en el mismo núcleo de la libertad. Es lo que nos dice el Evangelista: «Mirad que el reino de Dios se encuentra dentro de vosotros» (Lucas 17,20).

lunes, 5 de octubre de 2009

LA CULTURA DEL INSTANTE

Sin pasado y sin futuro, sin un proyecto biográfico y personal coherente que hunda sus raíces en el pasado y tenga su meta puesta en el futuro, la identidad personal forzosamente tendrá que volatilizarse, al consistir en apenas la identidad de ese concreto instante.
La cultura es un viejo concepto que ha hecho referencia, desde siempre, a otro término: el cultivo. Y el cultivo de cualquier cosa, supone duración, el tiempo que media entre la siembra y la cosecha. No hay pues cultura sin referencia a las coordenadas temporales y espaciales, sin alusión al tiempo y al espacio. Precisamente por eso, cualquier momento cultural dice referencia -dentro del proceso que significa- al pasado y al futuro, a las tradiciones y al progreso.
Puede afirmarse que el tiempo -o mejor, la temporalidad- es el eje vertebrador, alrededor del cuál anidan y acunan los sucesos que con su entretejerse configuran eso que hemos dado en denominar cultura.
El hombre no puede escapar, como ser pasivo y hacedor de cultura, a la acción medular del hilo de la temporalidad que enlaza, de forma continuísta, la totalidad de los eventos de su proyecto biográfico personal.
En nuestra cultura, una de las coordenadas que probablemente más han cambiado es la de la temporalidad. Apenas unas décadas atrás, cuando un hombre concebía una meta cualquiera (comprar un coche, cambiar de casa, casarse, etc.), reparaba en el tiempo. Precisamente por eso se imponía plazos, sujetándose a un calendario previamente establecido, en el que se marcaban los hitos principales que habrían de jalonar el curso y desarrollo del proyecto así concebido.
Tal modo de proceder nos parecería hoy obsoleto. Hoy, se compra por adelantado, sin las fatigosas paciencias de antaño de esperar a haber reunido el precio de lo que se compraba. Hoy, no se alimentan y acrecen las ilusiones mientras se trabaja para, más tarde, realizar un crucero, sino que primero se realiza el crucero y más tarde se paga, aunque haya que trabajar para resarcir la deuda contraída en el pasado. Ante el deseo de presenciar cualquier espectáculo -una película, un partido deportivo, etc.-, hoy basta con hacer "clic" y tal deseo se realiza instantánea y misteriosamente ante nosotros. Nada de particular tiene, una vez que nuestras demandas se satisfacen tan puntualmente, que el hombre contemporáneo ya no sepa esperar; más aún, que se frustre terriblemente siempre que está forzado a hacerlo. Estamos en la cultura del instante, en la cultura del "clic", un cambio cultural éste que puede parecernos intrascendente, pero que en absoluto lo es.
La cultura del instante significa, entre otras cosas, la ruptura y disolución del continuismo de la duración. Se ha roto definitivamente el eje que entrevera el pasado, el presente y el futuro, es decir, la historia. Y como ahora sólo importa el instante, la historia ya no existe. Todo lo que no es ya, ahora, sencillamente no existe. La historia ha devenido en un mito legendario, que siendo incapaz de darnos cuenta de lo acontecido, resulta todavía más impotente para iluminar nuestro presente. Una vez que el hombre se ha desvinculado de su pasado -que en tanto que no es este instante presente, no es en absoluto- con mayor facilidad se liberará de su devenir, que todavía no ha llegado a ser y que ni siquiera fue. Sin pasado y sin futuro sólo le queda al hombre la instalación en el instante presente. Pero desde esa instalación, nada puede anticipar (hacer una prospección del futuro de manera que con mayor probabilidad se realice lo proyectado) y nada futurizar (beneficiarse de la experiencia del pasado para atisbar las trayectorias por las que irá el futuro).
El tiempo humano acaba así por escindirse y estallar en instantes sueltos -todo lo placenteros que se quiera- , pero inarticulables e invertebrados, que la conciencia humana es incapaz de entrelazar e integrar en una unidad de sentido que sirva como fundamento de la identidad personal.
Sin pasado y sin futuro, sin un proyecto biográfico y personal coherente que hunda sus raíces en el pasado y tenga su meta puesta en el futuro, la identidad personal forzosamente tendrá que volatilizarse, al consistir en apenas la identidad de ese concreto instante.
Si la duración es reducida a mero instante, nada puede el hombre recordar y nada puede predecir. Impedido para hacer pie en su experiencia del pasado, resulta impotente también para proyectarse hacia el futuro. Surge así el extrañamiento del yo, al no disponer de las necesarias coordenadas referenciales en las que fondear, hacer pie y orientarse respecto de quién es y qué quiere realizar.
Cada instante se percibe así como algo diferente al anterior y al posterior. Pero esas diferencias instantáneas, condenan al hombre a la indiferencia del incompromiso, al no poder vincularse a nada de cuanto le rodea. El hombre deviene así en un conglomerado de instantes diferentes, solitarios, ingrávidos e impermeables entre sí, hasta el punto de resistir todo intento de articulación y encadenamiento entre ellos.
La fractura que el instantaneismo asesta a la unidad e identidad del hombre, le sitúa al filo del vertiginoso abismo de la nada, un lugar en el que con facilidad emergen el hastío, el aburrimiento, el tedium vitae , la desgana y la nausea. El hombre, en la cultura del instante, vuelve a experimentarse como una cuasi nada que sobrenada en la nada.
La destemporalización de la cultura del instante aparentemente libera al hombre de todas las ataduras y compromisos, pero para encadenarlo, únicamente, a la continua experiencia del vacío. El ser del hombre queda así desmigajado en lo eventual y episódico de sus experiencias instantáneas, a las que apenas está unido por los hilos, más bien escasos, de lo circunstancial y tránsfugo.
Al final de la búsqueda de sólo el instante placentero, forzosamente aislado de cualquier otra referencia, sólo queda la amarga seducción de los fantasmas de los que se pretendía huir, que ahora pueblan y adensan el sin sentido de la vida humana.
La opción por el instante, o mejor por el placer de cada instante, frustra y reprime en el hombre su capacidad de compromiso. La cultura del instante no es compatible con la cultura del compromiso. La cultura del instante transforma al hombre en un nuevo animal incapaz de prometer. Si opta por sólo el instante, el hombre no puede ya empeñar su palabra en la promesa que compromete y que gustosamente ha de cumplir.
Pero sin compromisos, sin poder ejercer la capacidad de comprometerse, el hombre está radicalmente perdido. Si reducimos la temporalidad a instantaneidad, se amputa en el hombre uno de los ingredientes más importantes a los que debe su dignidad: su capacidad de fidelidad. Esta amputación supone algo muy grave y penoso: la imposibilidad de ser feliz. No deja de ser curioso que hoy se confundan placer y felicidad, dos conceptos que en absoluto son sinónimos. Pero este es el resultado cierto de la cultura del instante.
El hombre sin vínculos ni compromisos, ciertamente podrá embriagarse con muchas experiencias placenteras instantáneas, pero sólo en la medida en que renuncie a ser feliz.
Se ha escrito que Narciso es el símbolo de la cultura posmoderna y la indiferencia su sustancia. Y nada tengo que añadir a esta afirmación. Si todo está permitido al hombre, si la autonomía individual no tiene ninguna restricción -sólo existe el instante y no hay ningún compromiso que nos limite-, entonces al hombre no le queda otra opción que vivir únicamente para sí mismo.
La cultura del instante, el instantaneismo del hombre contemporáneo, por mor de su desvinculación con la temporalidad, se trasforma en instantaneismo nihilista. Pues, por muchos placeres que se dispensen al hombre contemporáneo en nuestra actual cultura, la cultura del instante dispensadora de esas gratificaciones hedónicas deviene en anticultura.Si la temporalidad humana se reduce a instantaneidad placentera, cualquier manifestación cultural se revestirá de esa instantaneidad y, en consecuencia, la "cultura del instante", se transformará en apenas el "instante de una contracultura", que por no estar vinculada ni con lo anterior ni con lo posterior, dejará de ser cultura, es decir, soporte estable que ayude al hombre a crecer y a progresar, haciéndose cada vez más digno. (Aquilino Polaino lorente)