A corazón abierto

miércoles 4 de noviembre de 2009

Elección de una carrera

Cada persona tiene que tener una profesión para la que tenga o se sienta con más aptitud. Esto es muy importante para escoger una carrera, para el futuro de una persona. La palabra talento para algunos significa una capacidad absoluta. Creen que si una persona es buena en un determinado campo también lo es en los demás y esto no es así. Por ejemplo, si una persona es excelente en el campo de la ciencia, no tiene porqué serlo en el de la literatura. Muy pocos son los que alcanzan una capacidad para todo. Es casi imposible tener talento para todo.
El instinto que nos indica la carrera que más nos conviene nos es dado por Dios a cada persona y este instinto nos muestra el destino. El instinto que nos da es diferente dependiendo de la persona y hay que cuidarlo bien para no perder ese talento que nos han dado. Para ello los padres, los maestros y los educadores tienen que tener en cuenta este punto, para que el niño/a no caiga en una tarea para la cual no ha sido asignada. También la misma persona tiene que ocuparse de sus inclinaciones.
Para que un niño vaya formando su talento o instinto se los deberá llevar a diversos establecimientos para que pudieran ver si les interesa. Por ejemplo, si a un niño le gusta la música y tiene el talento de cantar bien se le podría llevar a conciertos.(fuente: Jaime Balmes)

martes 3 de noviembre de 2009

DEBILIDADES HUMANAS (I)

"DEFICIENTE"
Es aquel que no
consigue modificar su
vida, aceptando las imposiciones de otras
personas de la sociedad
en que vive
sin tener conciencia de
que él es dueño de su destino........
"LOCO"
Es quien no
procura ser
feliz con lo
que posee...
"CIEGO"
Es aquel que no
ve su proximo
morir de frío, de
hambre, de
miseria...
Porque sólo
tiene ojos para
sus miseros
problemas
y pequeños
dolores...

lunes 2 de noviembre de 2009

La Atención


La atención, “la aplicación de la mente a un objeto”. Lo primero que hay que hacer para poder pensar bien es atender bien. Pensar y atender son dos conceptos que van juntos, sin la atención estamos distraídos, con el pensamiento en otros sitio. Por ello es importante tener un hábito de atender a lo que se hace, así comprenderíamos todo correctamente y no caeríamos en errores.
Existen unas ventajas y unos inconvenientes de la atención. La clave de la perfecta atención es tener un espíritu atento. Con ello conseguimos una mayor organización de ideas, percibiéndolas con mayor claridad y acordándonos de ellas con facilidad. Pero si no atendemos, todo esto no será posible, tendríamos muchas confusiones de ideas y quizás perdiéramos cosas importantes por no utilizar la atención.
Mucha gente cree que la atención fatiga, pero se equivocan porque la atención es un aplicación suave y relajada y es compatible además con la diversión porque a lo que se refiere es a descansar, a no ocuparse de cosas trabajosas, no al no pensar. Con el grupo de los distraídos, Balmes junta también a los atolondrados y a los ensemismados porque no tienen atención. La ventaja que tiene un hombre atento es que es más urbano y cortés.
Hay muy pocos casos en los que se tenga que estar tan atento que por una mínima interrupción no puedan seguir con lo que estaban haciendo. Estas personas que con un simple ruido se desconcentran son los que Jaime Balmes llama daguerrotipos. Puede que esto sea un defecto natural de esa persona o también podría ser una falta de costumbre de concentración y atención. Para ello hace falta atender bien.

miércoles 28 de octubre de 2009

En qué consiste el pensar bien? Qué es la verdad?


“El pensar bien consiste o en conocer la verdad o en dirigir el entendimiento por el camino que conduce a ella”.
La verdad es la realidad de las cosas. Si algo es real, existente, inmediatamente se convierte en verídico, sino caeríamos en un error. Todo esto lleva a que si conocemos la realidad de las cosas, o sea, la verdad, podremos pensar bien, de lo contrario no podríamos, ya que sería una pérdida de tiempo. Hay que conocer la verdad para pensar bien.
El pensamiento correcto es aquel que conoce bien la verdad y no el que, con aparente corrección, intenta hablar sobre ella.
Hay diferentes modos de conocer la verdad y el autor nos hace una distinción entre ellas. Dice que a veces la verdad la conocemos del modo que no lo es, y esto es debido a que la realidad que nosotros vemos no es la verdadera realidad. Aunque también podemos conocer la verdad perfectamente y cuando lo hacemos se asemeja a un espejo, en el que vemos las cosas tal y como son. En conclusión, hay muchos modos de conocer la verdad: la verdadera realidad y la verdad a medias.
Jaime Balmes prosigue distinguiendo la variedad de ingenios. Pone de ejemplo unas personas que son el buen pensador y los contrarios a éste. El buen pensador es aquel que lo ve todo, pero a causa de esto pueden no ver nada de lo que hay. Los contrarios al buen pensador son los que ven en los objetos lo justo para ver, no más de lo que hay. Pero eso a veces puede ser un problema porque si se ve poco, no ve lo suficiente. Los más exactos son los hombres privilegiados, que lo ven todo muy claro, preciso, y esto se refleja en sus escritos y en sus actos.
Según Balmes la perfección de las profesiones depende de la perfección con que se conocen los objetos de ellas. Cada profesional destaca en su campo gracias a que conocen perfectamente en lo que trabajan, conocen los objetos que tratan. Pero este conocimiento tiene que ser práctico, tiene que abarcar hasta los pormenores que serían pequeñas verdades. En conclusión, el mejor profesional será aquel que conozca más verdades respecto a la práctica de su profesión.
A todos nos interesa pensar bien, no sólo a los filósofos. El entendimiento es una luz que siempre tiene que estar encendida para que funcione. Si no la accionamos puede ser peligroso.
Para pensar bien no hace falta aprenderlo con reglas, sino más bien con modelos. No es lo mismo enseñar a pensar a la fuerza, con teoría, que enseñar con ejemplos. Una buena enseñanza se hace con ganas y de manera sencilla y práctica. (fuente: El Criterio de Jaime Balmes)

domingo 25 de octubre de 2009

El entendimiento, el corazón y la imaginación


Para conocer la verdad de las cosas es preciso utilizar diferentes facultades del alma, entre ellas el sentimiento. Esto es así cuando esas verdades están relacionadas con ese sentimiento.
Las pasiones tienen mucha influencia sobre la conducta. Probar esto sería una pérdida de tiempo, ya que es una verdad muy conocida. Podríamos probar otra cosa relacionada con esto como por ejemplo el efecto de las pasiones sobre el entendimiento. Si nuestra alma sólo estuviera compuesta de inteligencia y por ello al observar los objetos no nos afectara ocurriría que los veríamos siempre de igual manera. Si cambiamos alguna cosa de ese objeto o de su entorno ya no lo veríamos igual. Lo mismo sucede con el entendimiento, los objetos son a veces los mismos pero los vemos diferentes. Con sólo unos segundos podemos ver el mismo objeto de forma totalmente diferente. La causa de esto es que nos hemos alterado y por consecuencia el objeto también.
Para pensar bien no hay nada más primordial que el enterarse del ánimo en el que estamos. Quien quiera pensar bien debe acostumbrarse a estar constantemente encima de sí mismo, a concentrarse y a preguntarse a sí mismo de qué ánimo está.
Las pasiones nos ofuscan. Lo que necesitamos es un conocimiento práctico de sus resultados.
La mucha sensibilidad puede resultar peligroso. Esto lo poseen los que tienen grandes talentos. A los poetas también les afecta esta sensibilidad.
Los grandes pensamientos nacen del corazón y también los grandes errores. Si la experiencia no lo pudiera demostrar lo haría la razón. El corazón sólo siente, no juzga ni piensa, pero el sentimiento sí que lo hace. Cuando el entendimiento va por el camino de la verdad, es el sentimiento noble el que le ayuda a continuar. El sentimiento innoble no sirve de ayuda porque puede desviarlo de su camino. (Jaime Balmes)

jueves 22 de octubre de 2009

DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO


La cultura de la muerte sigue avanzando y quiere seguir conquistando, ahora a nuestro país. Recientemente en la comisión especial revisora del Código Penal del Congreso ratificó su postura a favor de la despenalización del aborto, en caso de violación o cuando haya graves malformaciones del feto (aborto eugenésico), en medio de una amplia polémica.
Por su parte, el presidente de la comisión revisora, el legislador independiente Carlos Torres Caro, dijo que las conclusiones serán enviadas al presidente del Congreso, Luis Alva Castro, en diciembre, quién decidirá si son llevadas al pleno para su discusión y aprobación o si son remitidas a la Comisión de Justicia para su revisión.

El argumento que se usa es el de aumentar, mejorar la libertad de la mujer, dejándola que ella decida si quiere llevar adelante su embarazo o quiere quitarse el problema de encima, una vez que ha concebido una nueva criatura en su vientre
Sin embargo, esta libertad que se desea otorgar atropella la vida naciente, que no tiene culpa de nada, e introduce una extorsión en el ser de la madre, haciendo violencia en su propio cuerpo e introduciendo una alteración hormonal, cuyas consecuencias son imprevisibles.
Sicológicamente, cada una de estas madres quedará marcada para toda su vida. Conseguirá quitarse de su vientre "algo" que hoy la estorba, pero no conseguirá quitarse de su mente y de su corazón el delito cometido. Se conoce ya a bastantes mujeres que no se perdonan a sí mismas el haber cometido semejante atrocidad en su vida, y a las que hay que consolar con la misericordia de Dios. Una vez más, la mujer pagará los platos rotos de una situación de conflicto, en la que quizá ella sea la menos culpable.
Se trata de un verdadero desastre, que afecta al niño va nacer, a la madre está concibiendo, al entorno de las personas que tienen que ver con el asunto y a toda la sociedad que sufrirá el impacto negativo de este desastre. La nueva ley del aborto multiplicará el número de los que no van a nacer en el mundo que necesita rejuvenecerse y necesita esperanza para vivir. Un país, que no es capaz de transmitir la vida, que no es capaz de transmitir a la generación siguiente aquella herencia de valores que ha recibido, un país enfermo de muerte.
Hagamos algo por la vida. La vida es el futuro del ser humano, nunca lo será la muerte. Apoyemos a las mujeres en dificultad, proporcionándoles los medios para asumir la preciosa tarea de una nueva maternidad. Y oremos todos al Señor para que tenga misericordia de nosotros.(fuente: carta del monseñor Demetrio Fernández, obispo de Tarazona, Axios Aletheia)

lunes 19 de octubre de 2009

EL ORGULLO

El orgullo adopta muy diferentes disfraces. Si lo buscas dentro de ti, lo hallarás por todas partes. Sin embargo, cuida de no utilizar esos descubrimientos para desalentarte.

El orgullo te afecta en tu propia casa. Una mirada autocrítica a tu vida familiar revelará muchas áreas en que el orgullo la ha empobrecido y te ha llevado por un camino equivocado. Pongamos ejemplos:

Marido que interrumpe a su esposa –o viceversa– y no escucha lo que le dice,
como si sus propias opiniones fueran las únicas que merecen ser tenidas en
cuenta.

Madre que no quiere corregir a su hijo por temor a perder el
afecto del niño.

Marido que llega tarde a cenar y no avisa porque es él
quien manda.

Hijo consentido que casi nunca ayuda en nada y se queja
constantemente de todo.


Más ejemplos en la vida diaria fuera del hogar:

Estás dando vueltas en busca de aparcamiento en el centro de la ciudad, cuando
alguien te corta el paso y ocupa el espacio libre que tenías delante. Te pones
furioso, le increpas, te embarga una ira desproporcionada.

Llegas a la
oficina y entregas a tu secretaria el trabajo bruscamente y le das órdenes de
forma desconsiderada y altiva, sin dar las gracias ni mostrarte amable.

Eres médico o abogado, y un cliente acude a ti con un problema, y
resulta ser un poco premioso, y te impacientas con él y le apabullas con la
jerga médica o jurídica.

Estás en la cola, a la espera de hacer una
compra, y a una anciana que tienes delante le resulta difícil contar el dinero;
te mueves con impaciencia y suspiras sonoramente con exasperación.

En la medida en que tú erradiques el orgullo de tu vida, desaparecerá de la familia y tendrá menos arraigo en tu hijo adolescente.

Piensa además que en una gran parte de esos ejemplos los hijos son espectadores, y es entonces cuando van formando sus criterios de conducta.

Piensa en cuál es tu forma de pensar acerca de ti y de los demás:

Y se contagia mucho
Cada vez que actúas con superioridad o humillante condescendencia para con los demás, has caído en el orgullo.

Cuando increpas a un conductor un poco torpe, criticas a tu cónyuge o tratas a un camarero como si fuera un esclavo, agredes la dignidad de alguien que la merece toda.

Cuando parece que disfrutas diciendo que no, porque así te das aires de mucho mando, o cuando produces actitudes serviles ante ti, degradas a esas personas y te degradas a ti mismo.

Cuando –quizá incluso siendo pacifista– te olvidas de la paz en tu vida cotidiana, y resulta que eres peleón y encizañador en tu trabajo, intolerante con tu marido o tu mujer, excesivamente duro con tus hijos, despectivo con tu suegra, o áspero con tu portero y tus vecinos, entonces demuestras que ninguna de tus teorías para la paz del mundo tiene sitio en tu propia casa.

Son agresiones que demuestran egocentrismo, y los hijos lo ven, y lo asumen casi sin darse cuenta.

Uno a uno, cada uno de estos episodios no significan gran cosa. Pero cuando el orgullo se hace fuerte en esos detalles que empiezan a acumularse, puede convertirte en un gran deseducador en la familia.(Alfonso Aguiló)

ALGUNAS HISTORIAS PARA PENSAR


«Salí corriendo de la clínica, aterrorizada. Cerca de allí había una Iglesia. Entré en ella y hablé con el sacerdote. Él me aconsejó que acudiera acudiera a una asociación que ayudada a las mujeres que como yo estaban embarazadas y desesperadas...».
Damaris Aguilar es una mujer pequeña, muy morena, hondureña. Llegó a España hace dos años y poco después se quedó embarazada. Era su tercer hijo y significó un «agobio por toda la carga que supondría, sobre todo a nivel económico».
Lo primero que se le pasó por la cabeza fue abortar, pero entró en la clínica se el mundo encima. No se arrepiente, asegura, mientras muestra orgullosa a su pequeña de cinco meses: «Viendo su carita me siento feliz de haberla traído al mundo y estoy segura de que Dios me dará fuerzas para darle todo lo que necesite».



Rania es rumana. Tiene 31 años y cuenta que «cuando me quedé embarazada pensé que abortar era la solución; estaba sola en este país, empezaba a trabajar y no quería dejarlo. Ya tenía cita para abortar, cuando unas amigas me presentaron a las voluntarias de una Asociación de ayuda a embarazadas. Me brindaron todo su apoyo, me informaron de las consecuencias y de los recursos disponibles... y no aborté. Ahora soy madre de un niño precioso».


Lucía, de 17 años, se encuentra igual de radiante: «Estoy embarazada. No estaba previsto, pero sucedió. Pensaba que mi familia me mataría al saberlo, tenía mucho miedo y pedí cita para abortar. Gracias a una amiga que me llevó a una Fundación que ayuda a chicas en mi situación, he podido hablar con mis padres, que me apoyan, y me van a ayudar cuando nazca mi hija. No voy a abortar, no hace falta, tengo el apoyo que necesito, seré madre muy joven, pero muy feliz».


Sin embargo, el final de Sara fue mucho más triste: «Tengo 18 años, y mis padres me han obligado a abortar a mi hijo. Estaba embarazada de ocho semanas, yo no quería abortar, pedí ayuda, pero mis padres me sacaron de la casa de acogida para chicas embarazadas y me llevaron engañada diciéndome que me permitirían tener a mi hijo, pero no fue así, no pude hacer nada por él. Estoy destrozada, no paro de llorar, no quiero ver a nadie, no quiero salir, sólo quiero irme con él».

sábado 17 de octubre de 2009




lunes 12 de octubre de 2009

¿Cómo sobrevivir a la ruptura de un noviazgo?

Escribe un joven:
Me parece que los que tienen experiencia en el tema puedan dar sus consejos a corazones rotos primerizos, como el mío. Estuve de novio 2 años y 4 meses con Elisa, y, al romper sentí como si se me hubiera muerto un familiar. Se me vino el mundo encima. Luego, pasado el tiempo, me tranquilicé. Lo que hago para olvidarla es tratar de odiarla lo más que puedo, y de pensar las cosas malas o feas que tenía.
Así no me duele tanto. Sé que hay que recordar lo positivo, pero hacer eso sólo te provoca nostalgia. En mi caso pienso que ella nunca fue lo suficientemente cariñosa, y que si esta relación hubiera seguido por muchos años, o hasta casarnos, ¡uf! si ella era poco cariñosa de tan joven, ni me imagino lo que sería de vieja: una morsa tirada en el sillón diciendo solo un "hola" cuando te ve llegar... Lo que me duele es pensar que otro tipo la vaya a tocar, o le vaya a dar su primera vez, cuando yo la respeté todo este tiempo, para mostrarle mi amor. Y así me lo pagó. Aunque ya no esté de novia conmigo siempre voy a sentir una traición si está con otro, porque no creo que una persona se pueda desenamorar fácilmente. El amor es uno, cuando nació ya está, siempre está, lo que puede cambiar es la mente de uno momentáneamente, y tomar malas decisiones, como la que tomó ella, y después con la maduración uno se da cuenta de que cometió el peor error de su vida.

La experiencia y lo positivo

Respuesta: Probablemente lo más común a todos los adolescentes es la necesidad de estar seguros de la lealtad y la fidelidad de los amigos, pero sobre todo de la novia o el novio. El temor a ser traicionados o engañados refleja la vulnerabilidad emocional y su necesidad de poder confiar.
El tiempo y la distancia lo curan todo... Los adultos quisieran ahorrarles muchos dolores, pero hay cosas que –por más que se expliquen– no se entienden, hasta que se experimentan en carne propia. Casi nadie experimenta en cabeza ajena. Y esos sufrimientos que uno quisiera ahorrarles son, finalmente, para bien de los jóvenes, pues hacen madurar, si se asimilan con sensatez. Si nunca te topas con problemas, nunca te enteras de la realidad.
Al contrario de lo que muchos piensan, yo creo que el hecho de enamorarse es el instante más auténtico de la relación entre dos personas; es cuando ellas ven que todas las posibilidades se abren ante ellas, es cuando tocan la esencia y belleza del amor.
La solución nunca es odiar a una persona –como dices que procuras hacerlo–, sino perdonarla, aunque no vuelvas a ser su novio. Seguramente estar con ella te preparó para una futura relación que va a venir y en la que te va a ir mejor.

Primero madurez

Elegir a la pareja indicada es una de las decisiones más importantes de la vida. No se debe elegir sólo en base a los sentimientos, porque los sentimientos son cambiantes: Hay que atreverse a pensar, darse tiempo para reflexionar. Cuando una persona es joven difícilmente distingue entre amor y pasión.
Para sacar adelante un noviazgo o un matrimonio, se requiere amor, abnegación, sacrificio, doblegar la vanidad. Cuando el orgullo se impone nace la tristeza, y es entonces cuando pesa la fidelidad. Hay excusas típicas de la infidelidad como "fue una ilusión", "no sabía lo que hacía", "en aquel entonces no era libre"... Por eso no hay que precipitarse ni en el noviazgo ni en el matrimonio. Hay que pensar las cosas, y antes, alcanzar la madurez humana que dan las virtudes.(Rebeca Reynaud)

domingo 11 de octubre de 2009

ABRAZO DE LEÓN

video

PERSONAJES PRESUNTUOSOS



A comienzos del siglo XX se construyeron para el tráfico transoceánico los mayores buques de pasajeros del mundo de entonces.
En 1907, Inglaterra pone en servicio el Mauretania, de más de 30.000 toneladas, y su gemelo Lusitania.
En 1911 les siguen los gigantescos Olimpic y Titanic, ya de 46.000 toneladas cada uno.
En abril de 1912 inicia su primer viaje este último, un gran transatlántico de lujo, dotado de casco de doble fondo para máxima seguridad, y en cuya posibilidad de naufragio ya nadie piensa. En su frontal alguien ha escrito unas palabras de auténtica presunción: "Esto no lo hunde ni Dios". Todo un símbolo de una mentalidad que creía ciegamente en su poder y desafiaba con orgullo a la furia de las aguas.
Durante la noche del 14 de abril, en el Atlántico Norte, choca contra un iceberg y se hunde en menos de tres horas: 1517 personas hallan la muerte en aquellas heladas aguas del mar de Terranova.
Ha habido a lo largo del último siglo catástrofes mucho mayores, de las que sin embargo apenas se ha hablado y que al poco tiempo apenas nadie recordaba. Sin embargo, la del Titanic conmocionó al mundo y ha tomado un lugar señalado en la historia de su siglo. Quizá haya sido así debido al trágico ridículo de unos personajes presuntuosos.
Resulta también triste y ridícula –aunque por fortuna menos trágica– la actitud del chico o la chica presuntuosos, a quienes la vanidad lleva a adoptar un absurdo aire de superioridad, y aparecen como personas engreídas, que repiten constantemente frases en primera persona: "Porque yo..., porque a mí..., porque como yo digo..., porque yo estuve en..., porque mi moto..., porque mi padre..., porque yo una vez...".
Se las arreglan, además, para mencionar varias veces cada detalle de disimulada –o no tan disimulada– autoalabanza. Gadda afirmaba que en estos casos es difícil decir si es más grande el orgullo o la estupidez.
A veces uno llega a pensar: ¿y no tendrá esta pobre criatura un amigo o una amiga que le diga al oído que esos aires son de un ridículo espantoso?
— Supongo que desde fuera se ve a distancia. Pero uno mismo ya no se da cuenta tan fácilmente.
Analizando en detalle
Por eso es interesante analizar esas actitudes para ver si también nosotros caemos en ellas, porque:
A lo mejor una persona que está siempre presumiendo cree que queda muy bien, cuando en realidad resulta muy antipática. Va avasallando, pretendiendo humillar a los demás, y a lo mejor también cree que despierta admiración por su ironía, y en realidad sólo logra ganarse enemistades. Nunca cede, porque piensa que siempre tiene razón, y aparece a los ojos de los demás como un pobre mediocre que tiene la desdicha de creerse superior a todos. Viste como un figurín de revista de moda y no se da cuenta de que va haciendo el ridículo. Cuando habla parece que está dando una conferencia, dándoselas de elevado, y no es más que un pedante que no sabe hablar sin afectación. Jamás admite tener culpa de nada y, a base de no querer oír hablar de sus defectos, acaba llegando a creer que no los tiene. Addison decía que la más grave falta es no tener conciencia de ninguna.Es de esos hombres prepotentes y arrogantes, que no saben ganar, o ser más hábiles o más inteligentes que otros, sin maltratar a esos menos agraciados (o, mejor dicho, a esos que ellos consideran menos agraciados).
Sócrates decía que la mayor sabiduría humana es saber que sabemos muy poco. Y Séneca que muchos habrían sido sabios si no hubieran creído demasiado pronto que ya lo eran.
Se ha dicho también que el mayor negocio del mundo sería comprar a un hombre por lo que vale y venderlo por lo que cree que vale. Hasta tal punto considera la sabiduría popular que tiende el hombre a sobrevalorarse.(Alfonso Aguiló)

PARA RECORDAR

LOS MANDAMIENTOS DE DIOS
El primero, amarás a Dios sobre todas las cosas.
El segundo, no tomarás el nombre de Dios en vano.
El tercero, santificarás las fiestas.
El cuarto, honrarás a tu padre y a tu madre.
El quinto, no matarás.
El sexto, no cometerás actos impuros.
El séptimo, no robarás.
El octavo, no dirás falso testimonio ni mentirás.
El noveno, no consentirás pensamientos ni deseos impuros.
El décimo, no codiciarás los bienes ajenos.

viernes 9 de octubre de 2009

QUEREMOS A LOS JOVENES?

Es imprescindible que nos tomemos a los jóvenes en serio. Como decía el maestro Corts Grau, a la juventud hoy se le adula, se la imita, se la seduce, se la tolera... pero no se le exige, no se le ayuda de verdad, no se le responsabiliza... porque, en el fondo, no se le ama. Y esto es, en definitiva, lo que los jóvenes sospechan y, aunque no se atrevan a declararlo, proceden en consecuencia. El amor noble y normal de padres y maestros para con los jóvenes está siendo sustituido por el emotivismo, por la inundación afectiva, por esas demostraciones de cariño tan ostentosas como superficiales que se aprecian, por ejemplo, en las paradas de los autobuses escolares: parece que los niños y las niñas partieran como voluntarios hacia Kosovo, de donde no se sabe si volverán vivos. La familia es algo mucho más serio que esa carga de sentimentalismo que hoy padecemos. La familia es una escuela de vida personal y social, en la que el modo de existir en cada edad va aprendiendo de los modos de existir de las demás edades. El niño aprende de jóvenes y adultos. Los jóvenes, de niños y viejos. Y los viejos aprenden de todos y a todos enseñan, si es que no se les ha internado en eso que un colega mío llama "ancianarios". De ahí que sean tan interesantes y formativas las familias numerosas, en las que todos aprenden de todos, continuamente, cuestiones esenciales acerca del mundo y de la sociedad.(ALEJANDRO LLANO)

EL "YO"

Tiempo de efervescencia y descoordinación afectiva, la adolescencia constituye un tramo clave en la formación de la personalidad, no sólo porque en él tienen lugar frecuentes traumas que condicionan a veces el ulterior curso de la vida, sino sobre todo porque es el momento en el que comienzan a despuntar los ideales que muchas veces impulsarán el resto de la existencia individual. Se ha dicho, con razón, que una vida lograda es un ideal vislumbrado en la edad juvenil y realizado en la madurez. Todos los conocedores de la psicología evolutiva señalan la emergencia del yo, de la autoconciencia vital diferenciada, como uno de los fenómenos más característicos de la adolescencia. Al tiempo que consideran que el normal desarrollo de esta conciencia de la propia identidad desemboca en el descubrimiento de la alteridad, de la realidad de esos otros que también pueden decir "yo", así como de un entorno más amplio que el familiar o escolar: un ámbito que cabe denominar social y, en un sentido más estricto, ciudadano o cívico. Pues bien, la integración en este territorio de más dilatados horizontes se ha complicado de una manera nueva y sorprendente a partir del final de los años sesenta. La conciencia del "yo" individual se ha exacerbado o, al menos, descompensado en toda una generación, a la que se ha denominado precisamente la me generation o "generación del yo".(Alejandro LLano)

EL VALOR DE UNA PERSONA NO DEPENDE DE LOS OTROS»


La teóloga alemana Jutta Burggraf Jutta Burggraf es profesora de teología dogmática en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Recuerda que el valor de cada persona no depende de la aceptación o rechazo de los demás. Lo explica en su nuevo libro «Libertad vivida con la fuerza de la fe».
Afirma que todos los hombres nacemos como originales, pero a veces nos limitamos a ser nada más que unas copias iguales. Entonces, no correspondemos a la llamada personal y única que hemos recibido al entrar en este mundo: «¡Sé tu mismo. Sé como Dios te ha soñado desde siempre».
Cada hombre puede ofrecer al mundo muchas sorpresas, aportar pensamientos nuevos, soluciones originales, actuaciones únicas. Es capaz de vivir su propia vida, y de ser fuente de inspiración y apoyo para los demás.
Si una persona no utiliza sus piernas para caminar, la consideramos «rara» o probablemente enferma; pero si no usa su entendimiento para pensar, ni su voluntad para decidir, casi no nos damos cuenta de su estado peligroso, porque estamos acostumbrados a no vivir a la altura de nuestras mejores posibilidades: con frecuencia, no realizamos la capacidad más rica y profunda que tenemos: nuestra libertad.
En efecto, nadie debe convertirse en un «autómata», sin rostro ni originalidad. A veces, conviene recobrar la mirada del niño, para abrirnos a la propia novedad --y a la de cada persona--, y así descubrir el desafío que encierra cada situación. El mundo será lo que nosotros hagamos de él. Al menos, nuestra vida es lo que hacemos de ella.
--¿A qué se refiere concretamente cuando alude al mundo «sutilmente tiranizante» que nos ha tocado vivir?
--Burggraf: En nuestras sociedades hay «cadenas de oro». Reina la tiranía de las masas y de las costumbres. No es difícil descubrir una poderosa corriente colectivista que tiende a despojarnos de lo más recóndito de nuestro ser, con el fin de igualar y masificar a los hombres, si no a todos, por lo menos a los que pertenecen a un determinado partido, a una asociación concreta, una comunidad, una página web o un club de golf.
Está de moda el cantar al unísono, el vestirse con la misma ropa, recurrir a los mismos argumentos prefabricados, con las mismas palabras, la misma mirada e incluso la misma sonrisa.
Hay personas que ni se dan cuenta de sus cadenas. Se acomodan al espíritu general que les parece obvio. Pero lo que ellas sienten, piensan o dicen, no es cosa suya; son los sentimientos, pensamientos y frases hechas que han sido publicadas en miles de periódicos y revistas, en la radio, la televisión y en Internet. En cuanto alguien comienza a pensar y a actuar por cuenta propia y mantiene una opinión divergente de la generalmente aceptada por el «sistema» --que se ha vuelto cerrado y no admite nada que le resulte molesto-- simplemente se le rechaza.
Sin embargo, somos libres, a pesar de las circunstancias adversas que nos pueden rodear e influir. Y no sólo tenemos el derecho, sino también el deber de ejercer nuestra libertad.
Justamente hoy es más necesario que nunca que tomemos conciencia de la gran riqueza de nuestra vida y busquemos caminos para llegar a ser «más» hombres, y no unas personas renuentes, asustadas y enlutadas.
--¿Cómo se aprende a ser libre? ¿Cuál es el primer paso?
--Burggraf: Al crecer, el hombre descubre paulatinamente que tiene un espacio interior, en el que está, de algún modo, a disposición de sí mismo. Se da cuenta de que, esencialmente, no depende ni de los padres, ni de los maestros del colegio; no depende de los medios de comunicación, ni tampoco de la opinión pública. Experimenta un espacio en el que está solo consigo mismo, donde es libre. Descubre su mundo interior, su propia intimidad.
Lo íntimo es lo que sólo conoce uno mismo: es el «santuario» de lo humano. Puedo entrar dentro de mí, y ahí nadie puede apresarme.
Cuando «estoy conmigo», fácilmente me doy cuenta de lo innecesario e incluso ridículo que es el buscar la confirmación y el aplauso de los demás. El valor de una persona no depende de los otros; no depende de las alabanzas o gestos de confirmación que pueda recibir o no.
Somos más de lo que vivimos en lo exterior. Hay un espacio en nosotros al que no tienen acceso los demás. Es nuestra «patria interior», un espacio de silencio y quietud, Mientras no lo descubramos, viviremos de un modo superficial y confuso, buscando consuelo donde no lo hay – en el mundo exterior.
El hombre es libre, cuando mora en la propia casa. Desgraciadamente, hay muchas personas que no «están consigo», sino siempre con los otros. No saben descansar en sí mismas.
--Obedecer a Dios es fuente de libertad, afirma. ¿Qué quiere decir con esto?
--Burggraf: El mismo Dios, la fuente de toda vida, quiere habitar cada vez más profundamente en nosotros. Desde nuestro núcleo más íntimo, quiere darnos la vida en abundancia. De algún modo u otro, cada hombre está llamado a revivir el drama experimentado por san Agustín: «Tú estabas dentro de mí y yo fuera. Y fuera te andaba buscando».
A nosotros, Dios nos pide un mínimo de apertura, disponibilidad y acogida de su gracia: «Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón». Para encontrar a Dios dentro de nosotros, hace falta --misteriosamente-- «abrirle las puertas» de nuestra casa. En otras palabras, en este espacio íntimo del silencio y de la quietud que hay en mí, donde nadie puede entrar sino yo, no quiero estar solo. Invito a Dios a entrar y estar conmigo - y a conducir mi vida. Entonces, mi autodeterminación consiste en hacer lo que él me diga.
Cuando Dios habita en mí, me da gusto «estar conmigo» y «entrar en la propia casa». Nunca estaré solo, sino acompañado y protegido por quien más me quiere. No hace falta resolver yo mismo los pequeños y grandes problemas de cada día. La vida cristiana es una vida estrictamente dialogal. Obediencia quiere decir, en su origen, que nos gobierna Cristo. Es él quien toma el timón de nuestra barca. No se sobreañade a nuestras acciones; está en el mismo núcleo de la libertad. Es lo que nos dice el Evangelista: «Mirad que el reino de Dios se encuentra dentro de vosotros» (Lucas 17,20).

lunes 5 de octubre de 2009

LA CULTURA DEL INSTANTE

Sin pasado y sin futuro, sin un proyecto biográfico y personal coherente que hunda sus raíces en el pasado y tenga su meta puesta en el futuro, la identidad personal forzosamente tendrá que volatilizarse, al consistir en apenas la identidad de ese concreto instante.
La cultura es un viejo concepto que ha hecho referencia, desde siempre, a otro término: el cultivo. Y el cultivo de cualquier cosa, supone duración, el tiempo que media entre la siembra y la cosecha. No hay pues cultura sin referencia a las coordenadas temporales y espaciales, sin alusión al tiempo y al espacio. Precisamente por eso, cualquier momento cultural dice referencia -dentro del proceso que significa- al pasado y al futuro, a las tradiciones y al progreso.
Puede afirmarse que el tiempo -o mejor, la temporalidad- es el eje vertebrador, alrededor del cuál anidan y acunan los sucesos que con su entretejerse configuran eso que hemos dado en denominar cultura.
El hombre no puede escapar, como ser pasivo y hacedor de cultura, a la acción medular del hilo de la temporalidad que enlaza, de forma continuísta, la totalidad de los eventos de su proyecto biográfico personal.
En nuestra cultura, una de las coordenadas que probablemente más han cambiado es la de la temporalidad. Apenas unas décadas atrás, cuando un hombre concebía una meta cualquiera (comprar un coche, cambiar de casa, casarse, etc.), reparaba en el tiempo. Precisamente por eso se imponía plazos, sujetándose a un calendario previamente establecido, en el que se marcaban los hitos principales que habrían de jalonar el curso y desarrollo del proyecto así concebido.
Tal modo de proceder nos parecería hoy obsoleto. Hoy, se compra por adelantado, sin las fatigosas paciencias de antaño de esperar a haber reunido el precio de lo que se compraba. Hoy, no se alimentan y acrecen las ilusiones mientras se trabaja para, más tarde, realizar un crucero, sino que primero se realiza el crucero y más tarde se paga, aunque haya que trabajar para resarcir la deuda contraída en el pasado. Ante el deseo de presenciar cualquier espectáculo -una película, un partido deportivo, etc.-, hoy basta con hacer "clic" y tal deseo se realiza instantánea y misteriosamente ante nosotros. Nada de particular tiene, una vez que nuestras demandas se satisfacen tan puntualmente, que el hombre contemporáneo ya no sepa esperar; más aún, que se frustre terriblemente siempre que está forzado a hacerlo. Estamos en la cultura del instante, en la cultura del "clic", un cambio cultural éste que puede parecernos intrascendente, pero que en absoluto lo es.
La cultura del instante significa, entre otras cosas, la ruptura y disolución del continuismo de la duración. Se ha roto definitivamente el eje que entrevera el pasado, el presente y el futuro, es decir, la historia. Y como ahora sólo importa el instante, la historia ya no existe. Todo lo que no es ya, ahora, sencillamente no existe. La historia ha devenido en un mito legendario, que siendo incapaz de darnos cuenta de lo acontecido, resulta todavía más impotente para iluminar nuestro presente. Una vez que el hombre se ha desvinculado de su pasado -que en tanto que no es este instante presente, no es en absoluto- con mayor facilidad se liberará de su devenir, que todavía no ha llegado a ser y que ni siquiera fue. Sin pasado y sin futuro sólo le queda al hombre la instalación en el instante presente. Pero desde esa instalación, nada puede anticipar (hacer una prospección del futuro de manera que con mayor probabilidad se realice lo proyectado) y nada futurizar (beneficiarse de la experiencia del pasado para atisbar las trayectorias por las que irá el futuro).
El tiempo humano acaba así por escindirse y estallar en instantes sueltos -todo lo placenteros que se quiera- , pero inarticulables e invertebrados, que la conciencia humana es incapaz de entrelazar e integrar en una unidad de sentido que sirva como fundamento de la identidad personal.
Sin pasado y sin futuro, sin un proyecto biográfico y personal coherente que hunda sus raíces en el pasado y tenga su meta puesta en el futuro, la identidad personal forzosamente tendrá que volatilizarse, al consistir en apenas la identidad de ese concreto instante.
Si la duración es reducida a mero instante, nada puede el hombre recordar y nada puede predecir. Impedido para hacer pie en su experiencia del pasado, resulta impotente también para proyectarse hacia el futuro. Surge así el extrañamiento del yo, al no disponer de las necesarias coordenadas referenciales en las que fondear, hacer pie y orientarse respecto de quién es y qué quiere realizar.
Cada instante se percibe así como algo diferente al anterior y al posterior. Pero esas diferencias instantáneas, condenan al hombre a la indiferencia del incompromiso, al no poder vincularse a nada de cuanto le rodea. El hombre deviene así en un conglomerado de instantes diferentes, solitarios, ingrávidos e impermeables entre sí, hasta el punto de resistir todo intento de articulación y encadenamiento entre ellos.
La fractura que el instantaneismo asesta a la unidad e identidad del hombre, le sitúa al filo del vertiginoso abismo de la nada, un lugar en el que con facilidad emergen el hastío, el aburrimiento, el tedium vitae , la desgana y la nausea. El hombre, en la cultura del instante, vuelve a experimentarse como una cuasi nada que sobrenada en la nada.
La destemporalización de la cultura del instante aparentemente libera al hombre de todas las ataduras y compromisos, pero para encadenarlo, únicamente, a la continua experiencia del vacío. El ser del hombre queda así desmigajado en lo eventual y episódico de sus experiencias instantáneas, a las que apenas está unido por los hilos, más bien escasos, de lo circunstancial y tránsfugo.
Al final de la búsqueda de sólo el instante placentero, forzosamente aislado de cualquier otra referencia, sólo queda la amarga seducción de los fantasmas de los que se pretendía huir, que ahora pueblan y adensan el sin sentido de la vida humana.
La opción por el instante, o mejor por el placer de cada instante, frustra y reprime en el hombre su capacidad de compromiso. La cultura del instante no es compatible con la cultura del compromiso. La cultura del instante transforma al hombre en un nuevo animal incapaz de prometer. Si opta por sólo el instante, el hombre no puede ya empeñar su palabra en la promesa que compromete y que gustosamente ha de cumplir.
Pero sin compromisos, sin poder ejercer la capacidad de comprometerse, el hombre está radicalmente perdido. Si reducimos la temporalidad a instantaneidad, se amputa en el hombre uno de los ingredientes más importantes a los que debe su dignidad: su capacidad de fidelidad. Esta amputación supone algo muy grave y penoso: la imposibilidad de ser feliz. No deja de ser curioso que hoy se confundan placer y felicidad, dos conceptos que en absoluto son sinónimos. Pero este es el resultado cierto de la cultura del instante.
El hombre sin vínculos ni compromisos, ciertamente podrá embriagarse con muchas experiencias placenteras instantáneas, pero sólo en la medida en que renuncie a ser feliz.
Se ha escrito que Narciso es el símbolo de la cultura posmoderna y la indiferencia su sustancia. Y nada tengo que añadir a esta afirmación. Si todo está permitido al hombre, si la autonomía individual no tiene ninguna restricción -sólo existe el instante y no hay ningún compromiso que nos limite-, entonces al hombre no le queda otra opción que vivir únicamente para sí mismo.
La cultura del instante, el instantaneismo del hombre contemporáneo, por mor de su desvinculación con la temporalidad, se trasforma en instantaneismo nihilista. Pues, por muchos placeres que se dispensen al hombre contemporáneo en nuestra actual cultura, la cultura del instante dispensadora de esas gratificaciones hedónicas deviene en anticultura.Si la temporalidad humana se reduce a instantaneidad placentera, cualquier manifestación cultural se revestirá de esa instantaneidad y, en consecuencia, la "cultura del instante", se transformará en apenas el "instante de una contracultura", que por no estar vinculada ni con lo anterior ni con lo posterior, dejará de ser cultura, es decir, soporte estable que ayude al hombre a crecer y a progresar, haciéndose cada vez más digno. (Aquilino Polaino lorente)

miércoles 30 de septiembre de 2009

Tomar una decisión irrevocable es difícil…
Con independencia de los motivos y factores que puedan intervenir —legislaciones permisivas, ambiente secularizado, ideas equivocadas de la libertad…—, el hecho es que la indisolubilidad les parece a no pocos un valor trasnochado, de otros tiempos. Existen también quienes lo ven como un ideal hermoso, deseable; pero inalcanzable en la realidad.
…pero posible.

La verdad, sin embargo, es otra, según testimonian tantas generaciones de matrimonios en todas las épocas. Que ahora haya más rupturas no significa que el hombre haya cambiado, eso demuestra, en todo caso, que el hombre no es inmune. Las circunstancias le afectan. Antiguamente había personas que morían por agentes infecciosos que ahora han sido erradicados o para los que se han encontrado remedios eficaces. A nadie se le ocurre pensar que la naturaleza humana ha cambiado: antes era vulnerable y ahora no.

Aunque a veces con dificultades, la fidelidad está al alcance de todos. No es un «ideal» al que sólo puedan aspirar algunos matrimonios especialmente privilegiados. La fidelidad es un deber asentado en la indisolubilidad del matrimonio. Propiedad de la unión matrimonial que en el matrimonio cristiano está reforzada por la acción de la gracia (cfr. c. 1056).

Explica SARMIENTO en su manual: “El matrimonio es vocación cristiana a la santidad. Es una llamada de Dios que al mismo tiempo es gracia —participación real en la indisolubilidad irrevocable con que Cristo está unido y ama a su Iglesia—, capaz de hacer permanecer a los esposos siempre fieles entre sí. «Cristo renueva el designio primitivo que el Creador ha inscrito en el corazón del hombre y de la mujer, y en la celebración del sacramento del matrimonio ofrece un “corazón nuevo”: de este modo los cónyuges no sólo pueden superar la “dureza del corazón” (cf Mt 19,8), sino que también y principalmente pueden compartir el amor pleno y definitivo de Cristo, nueva y eterna Alianza hecha carne. Así como el Señor Jesús es el “testigo fiel” (Ap 3,14), es el “si” de las promesas de Dios (cf 2 Cor 1,20) y, consiguientemente la realización suprema de la fidelidad incondicional con la que Dios ama a su pueblo, así también los cónyuges cristianos están llamados a participar realmente en la indisolubilidad irrevocable, que une a Cristo con la Iglesia, su esposa, amada por El hasta el fin (cf Jn 13,1)» (FC 20)” (p. 313).

Las exigencias propias de la indisolubilidad son parte de la vocación matrimonial. El autor anteriormente citado añade: “cuando Dios llama a una misión determinada —en este caso el matrimonio—, lo hace teniendo siempre en cuenta las coordenadas históricas —tiempo, lugar, características personales, etc…— en las que ha de dar su respuesta el que recibe la vocación. Por eso forma parte de la fidelidad a la vocación —a la fidelidad matrimonial— el esfuerzo, que, indudablemente, puede exigir no pocas veces comportamientos heroicos, para superar las dificultades y vivir las exigencias que derivan de la indisolubilidad” (p. 314).

— ¿Qué medios requiere el cuidado del amor conyugal para que se pueda recuperar, se le ayude a crecer y llegue a la madurez?

Dos tipos de medios son los que se pueden poner. Hay que poner todos los medios humanos como si no existieran los sobrenaturales y poner todos los medios sobrenaturales como si no existieran los humanos:
Medios sobrenaturales:

A)Procurar la ayuda de la Confesión y dirección espiritual.

B)Contar con la gracia de estado propia del sacramento del matrimonio: “Los matrimonios tienen gracia de estado -la gracia del sacramento- para vivir todas las virtudes humanas y cristianas de la convivencia: la comprensión, el buen humor, la paciencia, el perdón, la delicadeza en el trato mutuo. Lo importante es que no se abandonen, que no dejen que les domine el nerviosismo, el orgullo o las manías personales. Para eso, el marido y la mujer deben crecer en vida interior y aprender de la Sagrada Familia a vivir con finura -por un motivo humano y sobrenatural a la vez- las virtudes del hogar cristiano. Repito: la gracia de Dios no les falta” (Conversaciones con Mons. Josemaría Escrivá 107)

C)Crecer en la virtud de la humildad: “Otra cosa muy importante: debemos acostumbrarnos a pensar que nunca tenemos toda la razón. Incluso se puede decir que, en asuntos de ordinario tan opinables, mientras más seguro se está de tener toda la razón, tanto más indudable es que no la tenemos. Discurriendo de este modo, resulta luego más sencillo rectificar y, si hace falta, pedir perdón, que es la mejor manera de acabar con un enfado: así se llega a la paz y al cariño. No os animo a pelear: pero es razonable que peleemos alguna vez con los que más queremos, que son los que habitualmente viven con nosotros. No vamos a reñir con el preste Juan de las Indias. Por tanto, esas pequeñas trifulcas entre los esposos, si no son frecuentes -y hay que procurar que no lo sean-, no denotan falta de amor, e incluso pueden ayudar a aumentarlo” (Conversaciones con Mons. Josemaría Escrivá 108).

Medios humanos:
Que su amigo le ponga en contacto con amigos casados que puedan ayudar a este matrimonio. Fomentar la amistad con otros matrimonios.

Algunas razones e indicaciones de orden práctico para cuidar el amor conyugal:

Distinguir entre enamoramiento y amor. Enamorarse, es idealizar a alguien. No lo veo como es. Qué fácil es enamorarse y qué difícil mantenerse enamorado, porque la convivencia es punto y aparte. Es evidente que cuando vamos de visita a casa de alguien y pasamos unas horas, o un fin de semana no es difícil quedar bien. La gente dice “qué agradable es este señor, qué simpático, qué educado es…”; pero la convivencia diaria es impresionantemente compleja. Por tanto es un error pensar que con estar enamorado es suficiente para que el matrimonio funcione.

El amor es algo que hay que cuidar. El amor duradero es el que se trabaja todos los días. Y, además, que se trabaja de forma menuda, pequeña, suave. El desprecio sistemático de las cosas pequeñas arruina el amor. No hay felicidad sin amor y no hay amor sin sacrificio, sin renuncia.

Paciencia. La compenetración de caracteres es un aspecto muy importante de la vida conyugal. Esa paciencia tiene que ejercitarse sabiendo perdonar. “a lo largo de la vida habrá riñas y dificultades que, resueltas con naturalidad, contribuirán incluso a hacer más hondo el cariño (…). No os animo a pelear: pero es razonable que peleemos alguna vez con los que más queremos, que son los que habitualmente viven con nosotros. (…) Por tanto, esas pequeñas trifulcas entre los esposos, si no son frecuentes -y hay que procurar que no lo sean-, no denotan falta de amor, e incluso pueden ayudar a aumentarlo” (Conversaciones con Mons. Josemaría Escrivá 108).

Poner inteligencia en el amor. Inteligencia es: capacidad de síntesis, saber distinguir lo accesorio de lo fundamental. Poner inteligencia es también saber encontrar el momento oportuno. “Si el marido llega a casa cansado de trabajar, y la mujer comienza a hablar sin medida, contándole todo lo que a su juicio va mal, ¿puede sorprender que el marido acabe perdiendo la paciencia? Esas cosas menos agradables se pueden dejar para un momento más oportuno, cuando el marido esté menos cansado, mejor dispuesto” (Conversaciones con Mons. Josemaría Escrivá 107). “Es preciso aprender a callar, a esperar y a decir las cosas de modo positivo, optimista. Cuando él se enfada, es el momento de que ella sea especialmente paciente, hasta que llegue otra vez la serenidad; y al revés” (Conversaciones con Mons. Josemaría Escrivá 108).
Jordi Bosch Carrera.

¿Es posible tomar decisiones irrevocables?

MATRIMONIO
— ¿Es posible tomar decisiones irrevocables?; contraer un compromiso definitivo, ¿no supera los límites de nuestra libertad, pidiendo a las personas algo que de suyo sería inhumano?—

¿Qué medios requiere el cuidado del amor conyugal para que se pueda recuperar, se le ayude a crecer y llegue a la madurez?

La libertad no tiene sentido al margen de la verdad.
Es frecuente escuchar: “no somos como un río, que no puede volver atrás”. Ciertamente el ser humano tiene poco que ver con un rio, sus decisiones no son siempre irrevocables; el ser humano es libre, puede decir donde dije “digo”, digo “Diego”; tiene la capacidad de corregirse y esto puede ser meritorio. Pero el mérito no lo da el hecho de corregirse. Cuántas veces hemos lamentado repasar demasiado una pregunta tipo test de un examen, para acabar dando una respuesta distinta a la inicial que era la correcta.

Corregirse en sí mismo no es un mérito. Es fácil estar de acuerdo en que tomar decisiones sin motivo alguno –al margen de la verdad– no es lo más apropiado al ser humano; o emitir juicios manifiestamente erróneos no parece que sea lo que conviene a la persona. Empecinarse en que dos más dos es igual a cinco no parece una empresa loable. Sin embargo, es más propio del hombre aquel juicio que se ajusta a la verdad porque es humana la tendencia a la verdad; eso es algo propio del hombre. Una decisión errada merece nuestra comprensión ya que el hombre es falible; comprensión que a su vez se asienta en la verdad objetiva de la dignidad de la persona humana.

En este punto se puede hablar del sentido que tiene la revelación cristiana de verdades naturales. Dada la falibilidad del ser humano, fruto del pecado, para conocer la verdad, tenemos como ayuda la revelación.
Al abordar el tema de la libertad humana no hay que perder de vista la referencia que ésta tiene sobre la verdad. El ser humano puede rectificar porque hay algo fuera de su libertad que le sirve de referencia y esa referencia es la verdad. Cuando suspendo un examen y puedo recuperarlo estoy haciendo uso de la libertad para enmendar un error. Mientras haya vida hay esperanza; esperanza para poder cambiar, para poder mejorar. La persona humana es capaz de usar de su libertad para deshacer lo andado bajo el criterio de la verdad, reconociendo en consecuencia el error.

La verdad es algo que está en las cosas. Son lo que son y por eso son verdaderas. La verdad no la crea el hombre, la verdad está ahí en el ser de las cosas. Los hombres nos aproximamos a la verdad mediante la razón que se expresa en un lenguaje común para podernos entender. Es por tanto posible tomar decisiones irrevocables, cuando éstas se basan en la verdad.
Verdad ontológica, no lógica.
Es por eso que cabe una decisión irrevocable para contraer matrimonio: basta conocer mínimamente —esencial pero verdaderamente— lo que es el matrimonio y quién es el otro contrayente, para estar dispuesto a comprometer el amor hacia esa persona —en lo que es actualmente y en lo que puede ser (“en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad”) —.

Sobre la capacidad de compromiso me parece conveniente citar lo que muy acertadamente explican los profesores Miras y Bañares en su libro Matrimonio y familia.
Por su capacidad de compromiso, la persona puede dominar el futuroLa libertad no solo domina el tiempo presente y pasado. También permite vivir el futuro con un sentido u otro, e incluso, en cierto modo, poseerlo anticipadamente: ese es propiamente el término de la libertad.

La vía por la que el hombre se adelanta al tiempo, abarcando el futuro en un acto de presente, es el compromiso, porque supone no solo una decisión de sentido (sobre la finalidad y orientación con que se va a vivir el porvenir), sino también la decisión de deberse a esa finalidad y a los medios necesarios para alcanzarla. De este modo, el hombre progresa en su realización no solo cuando logra alcanzar un valor que le mejora, sino ya desde el momento en que decide avanzar hacia él y se compromete a dar los pasos adecuados.

Cuanto más valioso sea el valor elegido, y cuanto más intensamente se implique el sujeto, mayor realización de la libertad supondrá el compromiso personal (porque producirá un efecto intransitivo mejor).

El hombre puede proponerse, en efecto, fines muy diversos: inmediatos o a largo plazo; valiosos o de escaso valor objetivo; simplemente útiles, o determinantes del sentido de toda la existencia. El fin último en la jerarquía de fines —aquel que no se busca para ningún otro fin, sino por sí mismo, como meta absoluta—, al ser el que compromete más intensamente a la persona, tiene la capacidad de establecer el orden de los amores respecto a los demás bienes, que quedarán asumidos como medios: lo que aparta del fin último o lo obstaculiza, es rechazado por la voluntad libre, comprometida; lo que ayuda o conduce a él se quiere y se persigue, precisamente por esa razón y en esa medida.

Por eso, lo que proporciona al sujeto mayor capacidad de dar sentido a su existencia, lo que le hace conseguir mayor unidad interior y le lleva a una más perfecta realización, como persona, es proponerse un fin último que corresponda a los valores más auténticos y definitivos. Y para poder dirigirse por sí mismo hacia esos valores es necesario adquirir una visión integral de sí que se llama capacidad de autoposesión y de autogobierno. Esto es lo que permite orientar el uso de la libertad a la verdadera realización personal, sin quedar a merced de los impulsos inmediatos, de las circunstancias o de las posibilidades más fáciles o asequibles.

Desde el punto de vista del fin último se entiende bien que, para quien se sabe hijo de Dios, su vocación a la santidad comprende todos los aspectos y dimensiones de su vida, desde lo más material hasta lo más espiritual. Esa visión de fe abraza e ilumina todas las realidades que componen su existencia. La familia, la salud, el trabajo, la amistad, el dolor… todo puede convertirse en cauce de expresión del amor a Dios y a los demás. Y esta perspectiva nueva integra todas esas realidades en una profunda unidad, que promueve y facilita la unidad interior a la que nos hemos referido.

La unidad de la persona y de su acción
Esa unidad interior viene dada, en cierto grado, porque la persona es, como dijimos, fuente y origen de sus actos libres: es sujeto indivisible de esas acciones (no actúan la cabeza o la mano, sino la persona). Pero, además, la unidad interior puede ser considerada también como una meta, porque la persona está llamada a alcanzar la capacidad de autoposesión y autogobierno que hace posible el don de sí (solo se puede dar aquello que se posee) y, por tanto, la realización plena de la persona por el amor.

Entre aquella unidad interior básica, por la que la persona es sujeto de sus acciones —que es un hecho que se da por la propia naturaleza del actuar libre, lo quiera o no el sujeto— y esa segunda dimensión de la unidad interior, por la que la persona llega a ser dueña de sí, o sea, verdaderamente libre, hay una distancia que solo puede ser cubierta por un ejercicio acertado de la libertad. Por eso, la unidad interior puede y debe considerarse como una tarea. La calidad humana del desarrollo de cada persona depende de su empeño por dar un sentido valioso y coherente a sus acciones libres. Así, la persona (que es una por naturaleza) está llamada a alcanzar la plenitud de su unidad (meta) a través de su actuar-con-sentido (tarea).

Para el bautizado, la condición de hijo de Dios constituye un nuevo y definitivo nivel de unificación de la persona. En definitiva, la respuesta a la vocación que Dios dirige a cada uno consiste en procurar, con la ayuda de la gracia, ser «por dentro» enteramente de Dios, unificando potencias y sentidos con la razón iluminada por la fe, y dirigiéndolos con la voluntad, impregnada de amor de Dios. Y esa unidad interior se debe expresar «hacia fuera» como unidad de vida. Es decir, debe Ir produciendo una intensa coherencia entre la fe y las obras, que —cualquiera que sea su naturaleza— son siempre actos de un hijo de Dios que ha de vivir para hacer la voluntad del Padre, dejando que el Espíritu Santo plasme en él la imagen del Hijo...........(continua)


JBC.

miércoles 16 de septiembre de 2009

SORPRESAS EN LA EDUCACION

Los que nos dedicamos profesionalmente a la educación nos llevamos a veces unos chascos tremendos. Son desengaños que llevan a pensar.
Ves a lo mejor chicos o chicas de doce o trece o dieciséis años que son encantadores, excelentes estudiantes y que prometen una brillante trayectoria, pero que pasan los años y acaban en un desastre.
Y también al revés, otros un poco grises que luego resultan ser personas fenomenales. Es sorprendente ver cómo a veces, con los años, se cambian los papeles.
— Pues eso va un poco en contra de lo que decías sobre la importancia de educar bien en la infancia y primera adolescencia, ¿no?
Ya hemos dicho que la educación no lo es todo, y que no es un seguro a todo riesgo, entre otras cosas porque hay que contar con la libertad. La buena educación es sólo encaminar bien a los hijos (que no es poco).
Hay que decir también que la mayoría sí suele continuar la línea de sus primeros años. Pero es verdad también que son muchos los que luego se tuercen. Y si analizáramos las razones de los fracasos de esos chicos o chicas que tanto prometían, es muy probable que encontráramos una deficiente educación en la libertad.
No se trata de formar chicos o chicas sumisos y dóciles, que dependen para todo de sus padres, que carecen de juicio propio y que se limitan a ejecutar lo que se les dice. Es preciso formar personas de criterio.
Para acrecentar la sensatez y el buen criterio de un chico o una chica joven es preciso enseñarles a razonar debidamente, y, junto a ello, lograr que crezcan en las diversas virtudes básicas (sinceridad, fortaleza, generosidad, laboriosidad, reciedumbre, valentía, humildad, etc.).
— ¿Y por qué relacionas tanto la virtud con la sensatez?
Porque cuando falta la virtud es fácil que se extravíe la razón.
— ¿Por qué?
Cuando falta la virtud, la razón se ve presionada por los halagos del vicio correspondiente, y es más fácil que se tuerza para así ceder a esos requerimientos. Quizá por eso Aristóteles insistía tanto en que el hombre virtuoso es regla y medida de las cosas humanas.(Alfonso Aguiló)

lunes 7 de septiembre de 2009

EL SENTIDO DEL DOLOR

HOMO PATIENS

“Frente a los aspectos trágicos existe siempre la posibilidad de sacar de ellos el mejor partido posible. Se trata de vivir un optimismo trágico”.

El sufrimiento se cierne ante nosotros, los seres humanos, como algo que queremos – y a veces, debemos – evitar. Para nosotros, comprender o aceptar el sufrimiento es algo que parece completamente difícil, y en muchas ocasiones, lo creemos hasta “inhumano”. Sin embargo, paradójicamente, es el sufrimiento, o mejor dicho, comprender el sufrimiento, es lo que nos hace aún más “seres humanos”.

A diferencia de los animales, los hombres son los únicos capaces de entender la razón o el motivo de un sufrimiento. Y es así como, algunos animales que “participan” en las investigaciones médicas, son incapaces de darse cuenta de la trascendencia de su sufrimiento y el beneficio que le están aportando a la salud y a la humanidad.
Pero el hombre sí es capaz de comprender el sentido pleno de un sufrimiento en particular; y es por ello que muchos hombres y mujeres son capaces de “resistir” un tratamiento (o algo) porque saben que dicho padecer está lleno de un sentido, de un fin.

Y aún más, es a través del sufrimiento (o del dolor) que podemos encontrar, no únicamente aspectos negativos, sino muchos otros positivos capaces de llevarnos a la trascendencia:

· Testimonio. Aquella persona que asume el sufrimiento con valentía y sentido de humanidad, es capaz de llevar, con su ejemplo, ese mensaje de esperanza, de encontrar un sentido plena aún en el sufrimiento.

· Crecimiento. “El oro no puede ser apreciado si antes no es fundido”.
El ser humano tiene la oportunidad de sacar provecho del dolor o el sufrimiento, y éste es capaz de llevarlo a alturas jamás sospechadas, permitiendo un crecimiento, que seguramente, viviendo en una tranquilidad constante, no lo hubiera logrado.

· Madurez. Invariablemente la madurez, llega cuando comprendemos los llamados que la vida nos hace para cumplir nuestro propio sentido de vida, y cuando somos capaces de responder, sin reservas a ésta, aún cuando las condiciones parecen aún más “oscuras”.

El sufrimiento nos abre el panorama de la vida, y nos lleva a encontrarnos con nosotros mismos, con nuestra humanidad y nos hace ver que la vida es sólo una y que hay que vivir, como si cada minuto fuera una última oportunidad para realizar nuestra misión.

En nuestra actualidad, el hombre se preocupa por lograr producir, hacer, tener. Es por ello que dentro de la logoterapia se le conoce como el homo faber. Este tipo de hombre únicamente se preocupa por el éxito y le teme al fracaso. Es por ello que al caer “presa” de una enfermedad o un sufrimiento “irremediable”, este tipo de hombre cae en la desesperación y la angustia. Es incapaz de ver la posibilidad de realizar dentro del sufrimiento.
En contraposición, se encuentra el homo patiens, es cual logra encontrar su realización, en y a pesar de, el sufrimiento. El “hombre doliente”, es capaz de llevar su sufrimiento al grado máximo de trascendencia, es decir, encontrar un sentido en una situación difícil. El no desesperarse ante una situación difícil, ya constituye por sí mismo una realización.

Recuerdo una anécdota que mencionan sobre Viktor Frankl; cuando tuvo la oportunidad de atender a un rabino, que acudió a él porque no podía soportar el sufrimiento por la muerte de su esposa. Frankl le hizo notar que su sufrimiento estaba lleno de un sentido, ya que, de alguna forma, a él le tocaba llevar este dolor que, quizás su esposa no hubiera podido “soportar” si él hubiera fallecido primero.

El hombre doliente no es aquel que busca el sufrimiento para llenarse de sentido; eso es masoquismo. Sino que es aquel que es capaz de encontrar una razón para ese sufrimiento, y que lo encara con el rostro en alto y no se desespera ante él. El homo patiens transforma el sufrimiento en acción. El sentido de vida es una cuestión de hecho, no de fe. Es algo que nos impulsa a hacer, a movernos, a ir hacia ese fin.
Ante la consigna del hombre actual: “sapere aude” (atrévete a ser razonable), el hombre doliente responde: pati aude! (¡atrévete a sufrir!). Y como a muchas personas les he dicho cuando llegan a mí en busca de una “solución” a su sufrimiento: ¡disfrútalo!
La enfermedad, el dolor, el sufrimiento es parte del hecho de ser seres humanos, y somos los únicos capaces de comprenderlo, y mucho más aún, de darle un sentido pleno. Y disfrutarlo significa, no quedarse con los brazos cruzados, sino convertirlo en acción.
(Edgardo Flores Herrera)

VIVENCIAS DE LA VIDA COTIDIANA

Después de muchos años de tratamientos y operaciones perdí la visión de un ojo y posteriormente la del otro, fue así que por el año 2003 quedé ciega. Todo parecía derrumbarse, había perdido mi identidad, mi independencia, me sentía como un pájaro al que le habían cortado las alas y no podía volar, estaba paralizada, no sabía qué hacer. Un profundo vacío existencial se había apoderado de mí.
Por aquel tiempo, casi todas las noches soñaba lo mismo:
Un río que corría a veces tranquilo, de aguas cristalinas y en otras, torrentoso, de aguas oscuras; yo sentada, quieta, callada a la orilla de éste, pensando que la vida era como ese río y que aquellas aguas que pasaban, ya no volverían jamás.
Por esta razón llamé a mi sueño:”El río de la vida”.
Un día mientras soñaba con el río, sucedió que gotas de agua mojaron mi rostro, sentí un sabor dulce y fresco, lo que me llevó a pensar que, a pesar de todo, la vida era dulce como el agua.
Entonces ocurrió que, por última vez, soñé con el río de la vida pero, ya no estaba a orillas sino dentro de él. El agua cubría mis piernas, podía tocarla y sentía su frescura. Sin embargo no podía verla, esto no impidió que nuevamente inicie el viaje navegando por aquel río.
Haré mención aquí a un pensamiento del Dr. Guillermo Pareja Herrera , donde narra la historia de una viejita ciega que sentada en un banco de una plaza, levantaba su rostro al sol en busca de su calor; tanto para la protagonista de esta historia como para mí “…lo importante no era ver sino sentir…”
Estas vivencias oníricas sucedían en el tiempo que junto a uno de mis hermanos leíamos “El hombre en busca del sentido”, de Víctor Frankl. Lo que más me impresionó de esa primera lectura fue cuando el autor dice…”no puedo cambiar la realidad pero si puedo cambiar mi actitud frente a esa realidad…”. Creo entonces que fue en ese momento, como diría el Dr. Pareja Herrera, cuando la semilla de la logoterapia comenzaba a germinar dentro de mí.
Una fuerza interior me impulsaba a buscar algo, no sabía exactamente qué.
Hoy puedo decir que lo que buscaba y busco es un sentido y que esa fuerza que me empujaba a hacerlo, provenía de la dimensión espiritual, el logos, la tercera dimensión que como dice Frankl, no enferma y está siempre lista para ayudarnos, sólo hay que saber escucharla.
Poco a poco fui recuperando mi identidad. Hoy acepto, aunque parezca una contradicción, que soy una persona independiente con la ayuda de las personas que me rodean.
Era libre nuevamente, podía elegir voluntariamente lo que quería hacer y esta libertad implicaba también hacerme responsable de las consecuencias, a veces salían bien y otras, no tanto.
Fue así que un día concurrí al Servicio de Ciegos de la Biblioteca” Victorino de la Plaza”. Allí me encontré con la profesora Alejandra Dipilato, una persona muy especial y con una gran experiencia, ya que desde hace muchos años se dedica a trabajar con la parte física de los ciegos. Con ella aprendí la ubicación en el espacio, la orientación mediante el reconocimiento de ruidos que permiten saber de donde vienen y así calcular la distancia; también prácticas en el manejo del bastón. Estas tres cosas son fundamentales para adquirir seguridad al caminar y vencer los miedos propios de las personas que no ven.
Finalizada esta primera etapa me incorporé a las clases de braille y computación con un programa especial llamado “JAWS” que tiene incorporado un lector de pantalla. Estas clases eran dictadas por María Elena Pastrana que es ciega y tiene un muy buen manejo de la computadora.
Debo confesar que tanto el braille como la computación son materias pendientes y que en un futuro no muy lejano quiero continuar.
Luego se presentó la oportunidad de hacer este postgrado, decidí libre y voluntariamente emprender esta aventura. Sabía que no sería fácil, debía enfrentarme con mis propios temores y prejuicios, pero valía la pena hacerlo.
Los días nublados habían pasado, brillaba el sol nuevamente, algo parecido a la felicidad asomaba a mi vida, me llenaba de proyectos, me impulsaba a aprender nuevas cosas, y a buscar de qué manera podía ayudar a otros que en situación similar a la mía, aún no encontraron el camino hacia el sentido.
Busqué entonces un trabajo que fuese significativo para mí y útil para los demás; me hice cargo del lavado de la ropa de mi familia. Para ello, acondicionaron el lavarropas, lo que me permite su fácil manejo. Este simple trabajo me resulta placentero y ya todos en mi familia saben que puedo hacerlo bien; puedo decir que se cumple así lo expresado por el Lic. Gabriel Isola: ergo-logo-actitud, indispensable al realizar cualquier tarea estando presente la tríada del trabajo: necesidad existencial-desarrollo personal-plenitud.

Con la logo actitud aprendí que ciego es la persona que va por los caminos de la vida mirando de una manera distinta, tal vez escuchando, tal vez sintiendo o emocionándose, un ser siendo y haciendo en el mundo que nos toca, como lo diría el Dr. Gerónimo Acevedo.
Hoy el horizonte que me abre la logoterapia, tiene los destellos de la felicidad que tanto ansiaba por mucho tiempo. He logrado encontrar sentido a la vida, vivir con alegría, y comprobar que puedo hacer algo. Ahora sé que la vida, a pesar de los imponderables, ofrece para el que busca, lo que necesitaba.
Concluyo este trabajo elevando una plegaria al Altísimo:
“Gracias Señor por permitirme encontrar en la oscuridad
la luz que ilumina el camino de mi vida”.(CECILIA INÉS RÍOS)

domingo 6 de septiembre de 2009

CUANDO HAY AMOR......

Cuando hay amor……….Cada uno de nosotros tiene su carácter, sus gustos personales, su genio, su mal genio, a veces-, y sus defectos. Cada uno tiene también cosas agradables en su personalidad, y por eso y por muchas más razones, se le puede amar. La felicidad es posible cuando todos tratan de corregir las propias deficiencias y procuran pasar por encima de las faltas de los demás; es decir, cuando hay amor, que anula y supera todo lo que falsamente podría ser motivo de separación o de divergencia. En cambio si se dramatizan los pequeños errores y mutuamente empiezan a echarse en cara los defectos y las equivocaciones, entonces se acaba la paz y se corre el riesgo matar el amor.

miércoles 2 de septiembre de 2009

¿QUE EXIGE EL AMOR?

El corazón humano necesita el testimonio del afecto; ansía sentirse querido, estimado. Si la pareja logra tratarse de manera que brote entre ellos esa satisfacción, conseguirán un ambiente tal que los harán ciertamente felices.
Pero es necesario que sepamos saber querer, saber expresar el amor.
Una caricia, un regalo, una llamada telefónica oportuna; una palabra de estímulo, de disculpa, de perdón; la fecha del cumpleaños o del aniversario de boda; y muchas atenciones mas que se nos puedan ocurrir pero llenas de mucha pero mucha cordialidad, son formas apropiadas para profundizar el amor y esa unidad de tanta trascendencia cuando tenemos las suerte de estar enamorados.
Algunas manifestaciones de delicadeza…………
Sugerir, en lugar de mandar.
Invitar, en lugar de obligar.
Saber escuchar con atención e interés.
Sonreír, aún en ocasiones difíciles.
No darse por enterado ante una situación o hecho que pueda producir confusión.
No echar en cara los defectos del otro.
Alabar a tiempo un vestido nuevo, una buena comida, o una ocurrencia acertada e ingeniosa.
Respetar las opiniones.
Evitar las indirectas.
No elevar la voz demasiado fuerte.
Evitar las groserías.
Ser tierno.
Ser cariñoso.
Saber cuando uno debe callar.
Saber cuando permanecer en silencio es antipático.
Y tantas cosa más a vivir o evitar.
Debemos tratar también de no ser bruscos, de limar asperezas y faltas de educación; no hacer recriminaciones humillantes; ser benévolos; eludir cualquier palabra ofensiva; escuchar con atención no como distraído, vencer el mal genio o superar el mal humor.
El amor exige mucha generosidad, entrega, sencillez, humildad paciencia, mucho sacrificio y sobre todo pensar en la persona amada.

martes 25 de agosto de 2009

CONSUMISMO Y TEMPLE HUMANO


A lo mejor han oído aquel chiste de Eugenio del mudo de nacimiento.

Iban pasando los años y el muchacho no hablaba. Sus padres lo llevaban de médico en médico, sin resultado, hasta que finalmente dieron el caso por imposible. No encontraban ninguna causa fisiológica de aquel absoluto mutismo.

Cuando la criatura tenía ya treinta y cuatro años, un buen día su madre le puso el café para desayunar, y el chico, con toda naturalidad, se dirigió a ella diciendo:

—Mamá, te olvidaste el azúcar.

—Pero, hijo mío, ¿cómo es que puedes hablar y llevas treinta y cuatro años sin hacerlo?

—Es que hasta ahora todo había estado perfecto —respondió.

Me imagino que sus hijos no estarán tan mimados como éste, que lo estaba tanto que en treinta y cuatro años no necesitó hacer casi nada por sí mismo, ni siquiera hablar. Pero piensa si no estarán llevando una vida demasiado fácil y demasiado cómoda. Es un error que tiene diversas manifestaciones. Por ejemplo:

Cuando los chicos tienen demasiadas cosas. Platón aseguraba que el exceso de bienes materiales produce delicuescencia en el alma, y Schopenhauer decía que es como el agua salada, que cuanto más se bebe, más sed produce.

Los hijos criados en una atmósfera de sobriedad se forjan en la mejor fragua de virtudes. Hay una sencilla ley psicológica: lo que te ha costado mucho esfuerzo conseguir, lo valoras mucho. Lo que se te entrega por la vía rápida, casi lo desprecias. Muchos chicos tienen de todo pero han perdido capacidad para disfrutar lo que tienen porque apenas les cuesta obtenerlo.

Cuando permitimos que entren en el juego de la fiebre consumista, del consumir por no ser menos que los demás, por no estar por debajo del promedio estadístico.

Es triste que haya tantas personas que se centran tanto en el tener en vez de en el "SER". En las aulas puede observarse con facilidad lo que puede llegar a sufrir un adolescente por esa angustia de vestir a la moda, o de tener mejor material escolar o de deporte que sus compañeros.

Es cierto que poco podemos hacer por suprimir esas modas. Pero cuando claudicas ante ellas no haces bien a tus hijos. El culpable del consumismo es quien lo financia. "Mi padre me echa siempre una charla —decía aquella chica— pero al final me lo compra todo y me deja hacer siempre lo que quiero."

Recuerda que la "VIRTUD" no se adquiere por repetición de charlas, sino por repetición de ACTOS que configuran un modo de "SER". Igual que en una clase de gimnasia no bastaría con que el profesor se dedicase todo el tiempo a realizar una exhibición de perfectos movimientos gimnásticos mientras los alumnos miran. No es suficiente con explicar la teoría.

Cuando no les enseñamos a conocer el valor del dinero y a administrarlo. Muchos chicos y chicas jóvenes parece que tienen las manos horadadas. No saben lo que es tener dinero para comprar algo y no comprarlo: da igual que sean unas zapatillas de deporte que unas chucherías, o agotar todas sus reservas en la barra de un bar. No saben lo que es el ahorro. No les dura nada el dinero en el bolsillo.

Si no cambian, cuando sean mayores se les escapará el dinero de entre las manos, porque ahora no conocen su valor. Quizá, como decía Wilde, saben el precio de todo pero no conocen el valor de nada.

Es positivo acostumbrarse a la economía ya en los años de la juventud. "Cuando trabajas para conseguirte el dinero, —me decía uno en cierta ocasión— ya lo gastas de otra manera, lo piensas." La economía educa el carácter y aumenta el sentimiento de autonomía, mientras que el exceso de dinero induce a la ligereza. El ahorro —sin caer en extremos anormales— puede ser muy formativo.

LA INDECISION

Las personalidades tímidas, vacilantes, inseguras, suspiran siempre por tener a su lado dictadores, aunque a veces se revistan de la modesta apariencia de consejeros. ¿Qué debo hacer?, preguntan siempre, con la esperanza de que una receta les libre de cualquier decisión personal. No quieren decidir, no quieren arriesgar, se les hace insoportable la responsabilidad.

Otros son excesivamente razonadores y se ahogan en la perplejidad. Acusan un sorprendente miedo a la realidad. Son individuos que retrasan siempre sus decisiones, porque les paraliza su ansia de seguridad y su terror al riesgo. Siempre les parece que aún no han reflexionado suficientemente.

Quizá son personas que fueron educadas con excesiva dureza o con excesiva blandura, y que sufrirán mucho en su vida a consecuencia de ese apocamiento de carácter. Es como si hubieran quedado heridas en el núcleo de su personalidad. Y son heridas que sangrarán por mucho tiempo, y que harán difícil asumir el riesgo de sus decisiones personales y superar el desánimo de posibles frustraciones.

Una buena educación ha de fomentar tanto las decisiones rápidas como la reflexión, la libertad como la responsabilidad, la pasión como el juicio. El verdadero consejero, el verdadero educador, jamás debe dejarse seducir por esa suerte de compasión que le llevaría a limitarse a prescribir acciones, recetar criterios e imponer conductas. Educar exige ayudar al perplejo a reconocer su verdadero problema, dejándole luego la responsabilidad de tomar él mismo sus decisiones.

Sin embargo, para algunos padres y educadores la gran norma pedagógica parece ser ésta: “en caso de duda, apueste usted por estarse quieto”. Una mentalidad de gran resistencia a complicarse la vida, un talante de desusada exigencia de garantías.

Tanto temen equivocarse que prefieren esquivar cualquier riesgo, y llegan a vivir como refugiados: se vuelven un poco solemnes y secos, quizá perfectísimos y superprevisores, vivirán con un método y una higiene absolutos, pero quizá eso no sea vivir.

No se trata de apostar por la irreflexión, la frivolidad o el aventurismo barato. Pero cualquier objetivo medianamente valioso está rodeado de unas tinieblas por las que hay que avanzar en terreno desconocido. Toda empresa, todo camino en la vida, tiene algo de riesgo, de apuesta, de salto en el vacío, y es preciso asumirlo. Si no, más vale quedarse en la cama por el resto de la vida.

Para no quedarse habitualmente paralizados ante la duda; para no tirar la toalla a la primera dificultad; para no cambiar inmediatamente de objetivo en cuanto éste se presenta costoso; para todo eso es preciso educar y educarse en un ambiente de cierta resolución ante los habituales problemas de la vida. Imponerse el cumplimiento de actos que a uno le cuestan, obligarse a decidir a un plazo determinado, no sustraerse a la realidad, por dura que sea. Así, poco a poco, la voluntad indecisa se irá consolidando.

ADICCIONES INADVERTIDAS - "LA TV"

Como ha señalado Pascal Bruckner, quien nunca haya experimentado el irresistible afán de hacer zapping durante horas y horas, a veces tardes enteras, incapaz de sustraerse a la adicción a esa secuencia continua de imágenes, no sabe aún de las seducciones y sortilegios de la pequeña pantalla. En el televisor siempre están ocurriendo cosas, muchas más que en nuestra propia vida, y es tal la hipnosis que puede llegar a producirnos que acabemos quemándonos como insectos alrededor de una bombilla. La televisión no nos libera del agobio ni de la rutina, pero los convierte en una amable tibieza, nos narcotiza.

Dentro de poco podrán captarse hasta quinientos canales distintos, y con la aparición de los receptores de pulsera o de bolsillo, ver televisión puede acabar siendo —más fácilmente que ahora— una profesión a jornada completa. Su magia nos retiene, despliega auténticos alardes de ingenio para atraer nuestra atención, es como una promesa permanente de diversión, que suplanta todo lo demás, que hace que todo lo que no sea ella se torne inútil, fastidioso.

Cuando se lleva ya unas cuantas horas de zapping, la mente flota de un objeto a otro, seducida por mil ocurrencias que la captan sin retenerla, en un delicioso mariposeo que nos transforma en vagabundos, de un programa a otro, de un canal a otro. Así es la patología espontánea de la televisión: la miramos porque está ahí, y una vez enganchados a ella somos capaces de tragarnos cualquier cosa con una indulgencia sin límites. Y al despertar de esa lenta hemorragia de uno mismo por los ojos, con la cabeza saturada de ruidos, imágenes e impresiones fugaces y dispersas, se experimenta una curiosa sensación de soledad y estragamiento, junto a una seria dificultad para aceptar la realidad de la que habíamos logrado evadirnos por unas horas.

Sin embargo, hasta el telespectador más adicto sabe bien que después de la televisión le espera la vida real, y ése es su gran drama. Por eso al consumismo televisivo no le reprochamos sólo su simpleza o su superficialidad, sino sobre todo el incumplimiento de sus promesas, el no hacerse cargo totalmente de nosotros, el dejarnos en la estacada en el último momento.

Pero por muy errónea y decepcionante que resulte tantas veces, quizá volvemos a ella como a la pendiente más fácil. A pesar del hastío, bien conocido de otras veces, el adicto a la televisión vuelve a ella, incapaz de desengancharse. Por eso, para algunos, ver la televisión sólo exige de él un acto de valor —a veces sobrehumano—, que es apagarla; y para todos, comprender que el mejor uso de la televisión es el autorracionamiento.

Quizá sea éste un buen ejemplo de las decepcionantes consecuencias del exceso de comodidad o de afán por consumir, de la falta de dominio de uno mismo. Quizá es que pretendemos la cuadratura del círculo: ser personas acomodadas, adormecidas por las comodidades y, al tiempo, personas activas, implicadas, despiertas. No cabe duda de que el desahogo material es un gran progreso de la historia, pero tiene sus efectos perversos contra los que es preciso alertarse; y parece que prevenirse contra el exceso de comodidad es como un tabú que pocos se atreven a tocar. El exceso de confort tiende a arrinconar los ideales y a reducir considerablemente el ámbito de nuestras preocupaciones.

El peligro del consumismo no es tanto el despilfarro como la voracidad que se apodera del individuo y lo reduce a su merced. Su glotonería tiende a engullir ideales, creencias, ética, cultura, historia... e incluso a su propia crítica: y ésa es la ironía suprema del consumismo, hacernos creer que ha desaparecido cuando no hay ámbito que no contamine.

¿La solución? Mantener a raya esa avidez, proteger los espacios que veamos que intenta acaparar en nuestra vida. Y en aquellos otros en que ya nos ha ganado mucho terreno, pensar que nuestra cercanía al abismo de la adicción —sea leve o grave— puede al menos habernos ayudado a advertir sus riesgos y así comprender la necesidad de frenar esa carrera.

lunes 24 de agosto de 2009

IGNORAR LA REALIDAD

«La chica mentía. Cada palabra que pronunciaba era una gran mentira. Y su madre conocía demasiado bien a su hija para no saber que todo lo que estaba diciendo eran puros embustes.
»Pero no intentó llevarle la contraria. Parecía como si quisiera ayudarla a que siguiera mintiendo: “Mejor no saber que saber demasiado”, solía decir. En el fondo, toda su vida había adoptado el sistema que estaba practicando en aquellos momentos. Cualquier cosa antes que provocar escándalos o fomentar malos humores. Lo esencial para ella siempre había consistido en aceptar, en fingir que comprendía: dejar que la incertidumbre o la ofensa de sentirse engañada se aplacara sola y seguir la trayectoria dialéctica que le marcaban los demás.
»De hecho, nunca había sido mujer aficionada a las discusiones ni a levantar la voz. Le importaba poco que lo que se produjera en torno a ella fuera producto de errores, o de torpezas, o de cualquier catástrofe de consecuencias graves: lo esencial para ella era por encima de todo mantener la calma, justificar incluso lo injustificable y procurar establecer armonías aunque únicamente condujeran a una concordia falsa y llena de lejanías.»
Algunas personas tienden, o tendemos, porque a todos nos pasa en algún momento o en algunos aspectos de nuestra vida, a eludir la realidad que nos cuesta aceptar. Y eso aunque a veces percibamos con bastante claridad nuestro error. A la protagonista de este relato de Mercedes Salisachs le sucedía de modo habitual. Seguía ese mal principio, y ese falso artificio, de obviar algunas cuestiones fundamentales que resultaban desagradables o comprometedoras.
Toda persona desea sentirse feliz, alegre, serena, equilibrada. Pero quizá se siente frustrada, abatida, furiosa o triste. ¿Qué hacer entonces? Quizá, en vez de encarar la realidad, de acometer en lo posible las causas reales de su malestar, prefiere enfrascarse en un entretenimiento, el que sea, que le distraiga. O se refugia en el trabajo, en el activismo. Disfruta un rato de algo más o menos gracioso o interesante, y ya no se encuentra en un estado de tanta frustración. Quizá recurre a comer o beber en exceso, o a estimulantes del tipo que sean. El problema es que todo eso se acaba, y pronto reaparece de nuevo la terca realidad, y vuelve el malestar interior. Mientras, ese exceso de comida o de bebida, o ese estimulante más o menos nocivo, o ese refugio engañoso en el trabajo o en la diversión, ya han producido su daño y toca pagar el precio de ese breve y fugaz engaño.
La gente no se droga porque le guste tomar pastillas o meterse agujas por las venas, sino porque no conocen otro modo mejor de eludir la realidad que les agobia. Dominar los sentimientos interiores, los estados de ánimo, lograr mantenerlos con un cierto aplomo, todo eso es una destreza fundamental para el buen resultado de una vida. Es verdad que muchas veces el mejor modo de combatir nuestra desazón es enfrascarnos en el trabajo o en una tarea que nos descanse, pero otras veces eso no sería otra cosa que engañarnos. Hay veces en que nos sentimos mal porque estamos obrando mal, o al menos equivocadamente. Y ese sentimiento es una advertencia que nos brinda una posibilidad de cambiar, de mejorar. El camino de la mejora personal está siempre en construcción. Es un proceso permanente, no una meta que un día se pueda considerar alcanzada. Y lo que hacemos en la vida está determinado por cómo nos comunicamos con nosotros mismos, cómo aprovechamos esos momentos de crisis para crecer interiormente.
Quizá miramos a la gente que nos parece que les va bien en su vida, y pensamos que son así gracias a un don especial. Pero es más probable que se deba a que han sabido perseverar en esa tarea de afrontar y sacar fruto de sus propias crisis interiores. Todo eso son riquezas esenciales que no se improvisan. Su conquista se alcanza después de un largo trayecto lleno de dificultades, pero una vez conquistadas perfuman con su aroma toda la existencia.>(Alfonso Aguiló)

lunes 17 de agosto de 2009

COSAS EN LA VIDA...

HAY TRES COSAS EN LA VIDA QUE UNA VEZ QUE PASAN NUNCA REGRESAN...


EL TIEMPO
LAS PALABRAS
LAS OPORTUNIDADES


HAY TRES COSAS EN LA VIDA QUE PUEDEN DESTRUIR A UNA PERSONA...


EL ENOJO
EL ORGULLO
EL NO PERDONAR


HAY TRES COSAS EN LA VIDA QUE NUNCA DEBES PERDER...

LA ESPERANZA

LA PAZ
LA HONESTIDAD


HAY TRES COSAS EN LA VIDA DE MAYOR VALOR...


EL AMOR
LA BONDAD
LA
FAMILIA Y LOS AMIGOS


HAY TRES COSAS EN LA VIDA QUE NO SON SEGURAS...


LA FORTUNA
EL
ÉXITO
LOS SUEÑOS


HAY TRES COSA QUE FORMAN A UNA PERSONA...


EL COMPROMISO
LA SINCERIDAD
EL
TRABAJO DURO


HAY TRES DIVINAS PERSONAS QUE SON VERDADERAMENTE CONSTANTES....

EL PADRE
EL HIJO
EL ESPÍRITU SANTO

SOLO LE PIDO A DIOS QUE TE BENDIGA CADA DÍA, TE GUÍE Y TE PROTEJA A TRAVÉS DE TU CAMINO. EL AMOR DE DIOS SIEMPRE ESTARÁ CONTIGO SUS PROMESAS SON VERDADERAS CUANDO LE ENTREGUES A DIOS TUS PREOCUPACIONES Y TUS PROBLEMAS ÉL TE ESTARÁ MIRANDO Y TE LLEVARÁ HACIA ADELANTE.....

miércoles 12 de agosto de 2009

ENCRUCIJADAS CULTURALES




A) Relativismo cultural y valor de la verdad. Lo que se encuentra en la raíz del relativismo cultural es el abandono de la noción de naturaleza, y con ella, de la visión teleológica del hombre y de la entera realidad. Supone parámetros característicos de las sociedades modernas, en las que la clave relacional ya no es la amistad civil sino el comercio.

La vida buena, las Humanidades, la religión la cultura se convierten entonces en una creación circunstancial e histórica del propio hombre. Y, por lo tanto, poseen un valor estrictamente relativo.

La llamada "nueva economía" es la variante más reciente y ambiciosa de tal planteamiento. La mundialización y la emigración masiva que conlleva están contribuyendo al desarraigo de millares de personas y a ampliar el foso que separa a los países pobres de los países ricos.

Tal visión de la realidad social abre camino a una concepción minimalista de la moralidad. Es la ética sin metafísica. La ética es exclusivamente procedimental o funcional: es la moral del buen funcionamiento.

Hoy día decir la verdad siempre -sin componendas, cesiones o compromisos- es la estrategia subversiva por excelencia.

B) Los derechos humanos. Toda sociedad necesita algún referente en el que creer. Hoy día las únicas referencias "políticamente correctas" son los derechos humanos.
Es imprescindible ganar la batalla retórica de los derechos humanos; no permitir que deriven irreversiblemente hacia su versión individualista y agnóstica; abrir un camino más ancho a su versión cognitivista, es decir, aquella que se basa en la admisión de la capacidad que el hombre tiene para conocer su propia naturaleza, que es lo que hace ser persona.

C) Materia y espíritu. El materialismo actual ya no es el materialismo burdo del siglo pasado o de comienzo de este. Pero aunque más sutil, en el fondo, seguimos pensando que -de manera extraordinariamente compleja y difícilmente inteligible para los legos en el tema- todo acaba por reducirse a materia y movimiento local, es decir, a un mecanismo que no se distingue esencialmente de lo que el hombre puede fabricar.

Recientemente, el director del Instituto Max Plank de Frankfurt, recordaba que los ordenadores no han sido capaces de simular hasta ahora ni siquiera parte del cerebro de una mosca; ni lo serán por más que se multiplique el volumen y la velocidad de las computadoras, porque los algoritmos que rigen, respectivamente, los cerebros biológicos y las máquinas cibernéticas son esencialmente diferentes y mutuamente irreductibles.

Hay que afirmar la primacía del espíritu sobre la materia. Y este sentido de la realidad y eficacia del espíritu procede reincorporarlo a la vida diaria, al común vivir y sentir de las gentes, hasta en los detalles aparentemente más intrascendentes.

D) Sexualidad y consumo. La pérdida del pudor, del respeto al cuerpo propio y ajeno, de la vergüenza a exhibirlo ante propios y extraños, es quizás el fenómeno más grave con el que nos enfrentamos.

Detrás de esta realidad social hay toda una labor de ejercicio de la "sospecha" intelectual que viene de muy atrás. Existe, también, una estrategia de seducción y perversión desde la infancia hasta la vejez, que ha conducido a una penosa "sexualización" del arte y de la moda.

Se trata de una re-educación del gusto, es decir, de que llegue de nuevo a agradar lo bello y lo bueno, y a repeler o disgustar lo soez y desvergonzado.

El consumo es otro de los grandes temas culturales de la hora presente. Hay que llegar a una situación en la que la riqueza común (no precisamente pública) sea compatible con la austeridad personal, sin que los consabidos indicadores económicos hagan sonar sus apocalípticas señales de alarma.

Como indica Schumacher, la virtud que hoy más necesitamos es la sobriedad. Y la sobriedad es la elegancia del espíritu.

E) Comprender la religión. El relativismo cultural y ético es ahora la coartada ideal para evitar tener que ponerse decididamente a favor o en contra de actitudes religiosas determinadas, actitud que siempre resulta peligrosa.

F) Educación y religión. Eliminar o marginar la religión de la enseñanza primaria, media o universitaria equivale a eludir el problema, al precio de que surjan otras aporías más angustiosas y empobrecedoras.

Apartar las cuestiones religiosas del debate público, con la coartada de que tales discusiones dividen a la sociedad y enconan a unos ciudadanos contra otros, es una salida en falso, teñida de un despotismo ilustrado que casi nunca logra ocultar las vergüenzas de su sectarismo religioso.

Hoy la religión ha vuelto a enraizarse en el suelo personal y vital -el de la cultura y el estilo de pensamiento- que es previo a toda estructura política y económica, aunque nunca deje de haber entre ambos niveles un diálogo constante. (Extracto de "El diablo es conservador" de Alejandro Llano)






EL DIABLO ES CONSERVADOR

Claudio Magris, autor de Danubio, decía: "El diablo es conservador porque no cree en el futuro ni en la esperanza, porque no consigue siquiera imaginar que el viejo Adán pueda transformarse, que la humanidad pueda regenerarse. Este obtuso y cínico conservadurismo es la causa de tantos males, porque induce aceptarlos como si fueran inevitables y, en consecuencia, a permitirlos."

Los hechos no son lo mismo que las cosas. Las cosas reales están ahí, tranquilas, esperando sólo que las dejemos ser, es decir, que las conozcamos. Los hechos, en cambio, tienen que ser construidos: responder a los intereses de alguien y a estrategias casi siempre opacas. No confundir los hechos con la realidad representa el inicio de toda sabiduría, por modesta que sea.. La realidad "es de suyo" mientras que los hechos "son para mí".

No hay sistema humano, ni siquiera "el nuestro", el del liberalismo racionalista, que sea capaz de asegurar mecánicamente la felicidad humana en este pícaro mundo. Porque la felicidad nunca es un logro automático: hay que merecerla trabajosamente por el sabio ejercicio de la virtud, y vivirla gozosamente como un regalo inmerecido.

Según recuerda Donati, el Estado del Bienestar es una componenda entre burocratización y mercantilismo, donde se intenta reducir la libertad de los ciudadanos a veleidad hedonista. Lo que el permisivismo permite es siempre el dominio de los débiles por los fuertes, el asesinato flagrante de los físicamente indefensos, y la marginación de los más desfavorecidos. El ideal de vida personalmente lograda resulta sustituido por el éxito exterior, por los señuelos del dinero, el placer y la influencia. La verdad ya no es un valor en sí mismo ...depende de lo que resulte socialmente plausible relevante, correcto, aceptable, es decir, de lo que se nos imponga desde fuera. El Big Brother, -el Gran Hermano de Orwell- resulta muy activo.

El campo de batalla decisivo de este comienzo de milenio no es la política ni la economía: es la cultura y la educación.

El totalitarismo siempre ha procurado aislar a las personas; pero también el individualismo hedonista contribuye a ese aislamiento, porque nos enseña a conjugar el "yo", pero nos ha hecho olvidar qué significado pueda tener el "nosotros".

De ahí que no quede más remedio que conspirar. Se trata de una leal y pacífica conspiración civil a favor de la dignidad y de la libertad de las personas humanas... (extracto de "El diablo es conservador" de Alejandro Llano)

martes 11 de agosto de 2009

CULTURA

La vida de un hombre sin cultura es como una llanura desértica. La cultura nos facilita interpretar en clave de verdad la realidad del mundo que nos rodea. Con la cultura podemos despejar un poco de ese misterio que somos cada hombre. La cultura enriquece al hombre, le lleva a profundizar en sus raíces y en su historia. La cultura nos pone sobre la pista de nuestro pasado, nos hace valorar lo que ha sido nuestra andadura sobre la tierra —la nuestra personal y la de toda la historia del hombre—, y nos empuja —si es verdadera cultura— hacia la verdad y, por ella, hacia la libertad.

Pero la cultura de un hombre no se improvisa. Para llegar a tener un pensamiento profundo, unas valoraciones acertadas, unos principios claros, unas referencias ricas, es preciso dedicar a ello mucho tiempo y esfuerzo.

Ser culto, además, no es simplemente saber muchas cosas, sino, más bien, tener una explicación coherente, y en clave de verdad, de lo que es el hombre y el mundo que le rodea. Lo importante no es tener muchos conocimientos, sino que esos conocimientos den una respuesta acertada a los problemas nuestros y de quienes nos rodean. Porque, de lo contrario, ¿de qué nos sirve tener muchos conocimientos, si luego resultan fragmentarios y contradictorios, si desconozco por completo la verdad que pueda haber en ellos? No puede olvidarse que, sin un criterio de verdad, la multiplicidad de conocimientos adquiridos desembocará en una erudición simple y ramplona, pero no en una verdadera cultura.

Para ser culto, para ir avanzando en esa lucha por cultivarse cada día un poco más, el hombre ha de tener un proyecto personal mínimamente definido. Cada uno ha de buscar una síntesis personal de sus intereses y necesidades en este sentido, y contribuirá así a forjar conscientemente su propia personalidad y su actitud ante la vida, y a esforzarse por superar la seductora mediocridad de esas subculturas —superficiales, anónimas, masificadas— que a veces parece que se nos quieren imponer, con una sutil y terca persistencia, y contra las que es preciso oponer una auténtica búsqueda de la cultura, de una cultura que realmente nos sirva para aprehender la realidad, vivir en ella y saber a qué atenernos.

La verdadera cultura ha de servir para interpretar correctamente la vida, para hacerla más humana, para descubrir sus posibilidades más genuinas y apuntar a sus más auténticas aspiraciones. El hombre no se agota en su biología, sino que tiene un mundo interior: puede ser sabio o ignorante, cultivado o tosco, lleno de luces o cubierto de sombras, ordenado o caótico, coherente o ilógico, puede buscar la verdad o sobrevivir como puede en el sórdido mundo del error, la ignorancia o la mentira.

Se trata de cultivar el propio mundo interior, sabiendo además que ese mundo siempre tiene luego su consiguiente reflejo en el exterior de cada persona. Y no sólo el carácter, sino hasta lo más aparentemente inmotivado del porte externo, como la mirada, los gestos, el rostro, el mismo tono de la voz, todo eso, es matizado, vivificado y mediatizado por el propio talante personal, por la propia forma de ser, que nace de lo más profundo del hombre y donde al hombre se le presenta la apasionante oportunidad de cultivarse, de proyectarse, de hacerse a sí mismo.

Un buen camino para mejorar el propio carácter es enriquecer el propio mundo interior. Así, lo que de ese mundo interior salga luego al exterior se parecerá lo más posible a lo que uno anda buscando.

ENFERMEDADES DE LA VOLUNTAD

La impulsividad se manifiesta en diversos rasgos: tendencia a cambiar demasiado de una actividad a otra; propensión a actuar con frecuencia antes de pensar; dificultad para organizar las tareas pendientes; excesiva necesidad de supervisión de lo que uno hace; dificultad para guardar el turno en la conversación o en cualquier situación de grupo; tendencia a levantar la voz o perder el control ante algo que contraría; etc.

Las tendencias de estilo compulsivo, por el contrario, suelen ser reflexivas y metódicas, a veces incluso acompañadas de un fuerte debate interior. Por ejemplo, una persona puede sentirse en la necesidad de comprobar tres veces que han quedado las luces apagadas o que está cerrada la llave del gas o la puerta de la calle. O puede sentirse impelida a hacer a su hijo o a su marido varias veces una advertencia que sabe que ya ha reiterado sobradamente, pero que no logra quitarse de la cabeza. O siente envidia, o celos, o animadversión hacia algo o alguien por unos motivos que, cuando los piensa, comprende que son absurdos.

Esa persona puede llegar a percibir con bastante claridad la falta de sentido de esos hechos o actitudes, e incluso tratar de oponerse, pero al final prefiere ceder para calmar la ansiedad de la duda sobre si ha cerrado bien la puerta, ha olvidado decir o hacer algo, o lo que sea. Ve cómo los pensamientos no deseados se entrometen, y aunque entiende que son inapropiados o estúpidos, la idea obsesiva sigue presente. Son ocurrencias no dirigidas que parecer horadar el pensamiento e instalarse en él: unas personas son absorbidas por un sentido crítico excesivo que les hace ver con malos ojos a los demás; otras sufren un perfeccionismo que les hace seguir interminables rituales con los que pierden eficacia y sentido práctico; otras caen en la rumiación constante de lo que han hecho o van a hacer, y eso les lleva al resentimiento o al escrúpulo; etc.

Esos pensamientos –preocupaciones, apetencias, autoinculpaciones, quejas, círculos analíticos sin salida, etc.– pueden llegar a ser como un malestar que no se alivia con ninguna distracción, una angustia que impregna todo. Cualquier cosa, por mínima que sea, revoca la decisión que tomamos de no dar más vueltas al asunto y aceptarlo como es. Cuando esas patologías son graves pueden manifestarse en enfermedades serias, como la ludopatía (juego patológico), cleptomanía (robo patológico), piromanía (afán incendiario patológico), prodigalidad (gasto compulsivo), etc.

En las tendencias impulsivas o compulsivas, a la voluntad le falta capacidad para detener el impulso (unas veces porque no lo advierte a tiempo, otras porque no logra zafarse de sus ocurrencias intempestivas). En cambio, hay muchas otras ocasiones en que el problema es precisamente lo contrario: la incapacidad de la voluntad para decidir y pasar a los hechos.

Es el caso de las personas prisioneras de la perplejidad, que nunca saben qué opción tomar. O que fluctúan constantemente entre una opción y otra. O que les cuesta mucho mantener las decisiones tomadas, normalmente por falta de resistencia para soportar la frustración ordinaria de la vida. Como es natural, esas capacidades también pueden estar hipertrofiadas, como es el caso de la terquedad, en la que la capacidad para enfrentarse a la dificultad está desorbitada o mal dirigida.

Muchas de esas carencias relativas a la voluntad tienen bastante que ver con los miedos interiores del hombre. La respuesta a esos estímulos del miedo –afirma José Antonio Marina– no surge de forma mecánica, como en los animales, sino que el estímulo se remansa en el interior del hombre y puede ser combatido o potenciado. La atención puede quedar perturbada, y puede costar trabajo pensar en otra cosa, pues la memoria evoca una y otra vez la situación, u otras pasadas similares, pero siempre cabe poner empeño por educar esos sobresaltos interiores.

La voluntad de cada persona es el resultado de toda una larga historia de creación y de decisiones personales. No podemos llegar a tener un control directo y pleno sobre ella, pero sí un cierto gobierno desde nuestra inteligencia. Todos somos abordados continuamente por pensamientos o sentimientos espontáneos del género más diverso, pero una de las funciones de nuestra inteligencia es precisamente controlarlos.

FORTALECER LA VOLUNTAD




Todos sabemos de la importancia de la fuerza de voluntad para formar el carácter. El asunto es ¿qué hacen, o qué hacemos, los que hemos nacido con menos voluntad?

La voluntad crece con su ejercicio continuado y cuando se va entrenando en direcciones determinadas. Y eso sólo se logra venciendo en la lucha que —queramos o no— vamos librando de día en día.

Esta consolidación de la voluntad admite una sencilla comparación con la fortaleza física: unos tienen de natural más fuerza de voluntad que otros; pero sobre todo influye la educación que se ha recibido y el entrenamiento que uno haga.

Una voluntad recia no se consigue de la noche a la mañana. Hay que seguir una tabla de ejercicios para fortalecer los músculos de la voluntad, haciendo ejercicios repetidos, y que supongan esfuerzo. ¿Una tabla? Sí, y si esos ejercicios no suponen esfuerzo son inútiles. Ahora hago esto porque es mi deber; y ahora esto otro, aunque no me apetece, para agradar a esa persona que trabaja conmigo; y en casa cederé en ese capricho o en esa manía, en favor de los gustos de quienes conviven conmigo; y evitaré aquella mala costumbre que no me gustaría ver en los míos; y me propongo luchar contra ese egoísmo de fondo para ocuparme de aquél; y superar la pereza que me lleva a abandonarme en mi preparación profesional, mi formación cultural o mi práctica
religiosa.

Sin dejar esa tabla a la primera de cambio, pensando que no tiene importancia. Ejercítate cada día en vencerte, aunque sea en cosas muy pequeñas. Recuerda aquello de que por un clavo se perdió una herradura, por una herradura un caballo, por un caballo un caballero, por un caballero una batalla, por una batalla un ejército, por un ejército...

Con constancia y tenacidad, con la mirada en el objetivo que nos lleva a seguir esa tabla. Porque, ¿qué se puede hacer, si no, con una persona cuyo drama sea ya simplemente el hecho de levantarse en punto cada mañana, o estudiar esas pocas horas que se había propuesto? ¿Qué soporte de reciedumbre humana tendrá para cuando haya de tomar decisiones costosas?

Y en la educación, los padres y profesores deben alabar más el esfuerzo y elogiar menos las dotes intelectuales, pues lo primero produce estímulo, pero lo segundo sólo vanidad. Además, muchas veces las grandes cabezas, ésas que apenas tuvieron que hacer nada para superar holgadamente sus primeros estudios, acaban luego fracasando porque no aprendieron a esforzarse. Y quizá aquel otro, menos brillante, que se llevaba tantos reproches y que era objeto de odiosas comparaciones con su hermano o su primo o su vecino listo, gracias a su afán de superación acaba haciendo frente con mayor ventaja a las dificultades habituales de la vida.

lunes 10 de agosto de 2009

LAS DIFICULTADES


Las dificultades hacen lucir nuestra mediocridad, y nos brindan una espléndida ocasión de superarnos, de dar lo mejor de nosotros mismos.

Todo hombre sensato ha de tener una sana y equilibrada preocupación por saber si actúa bien o no.

Una reflexión positiva que nos haga estar prevenidos contra el autoengaño.

Porque en las vueltas y revueltas de la vida aparecen muchas ocasiones de obrar mal y apenas reparar en ello. Y aunque somos libres de elegir nuestras acciones, no lo somos tanto para eludir luego las consecuencias de esas acciones que hemos elegido.

domingo 9 de agosto de 2009

EL AMOR



Un famoso maestro se encontró frente a un grupo de jóvenes que estaban en contra del matrimonio. Los muchachos argumentaban que el romanticismo constituye el verdadero sustento de las parejas y que es preferible acabar con la relación cuando éste se apaga en lugar de entrar a la hueca monotonía del matrimonio. El maestro les dijo que respetaba su opinión, pero les relató lo siguiente:



“Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno y sufrió un infarto. Cayó. Mi padre la alcanzó, la levantó como pudo y casi a rastras la subió a la camioneta. A toda velocidad, rebasando sin respetar los altos, condujo hasta el hospital. Cuando llegó, por desgracia, ya había fallecido. Durante el sepelio, mi padre no habló, su mirada estaba perdida. Casi no lloró.


Esa noche, sus hijos nos reunimos con él. En un ambiente de dolor y nostalgia recordamos hermosas anécdotas. Él pidió a mi hermano teólogo que le dijera dónde estaría mamá en ese momento. Mi hermano empezó a hablar de la vida después de la muerte, conjeturó cómo y donde estaría ella. Mi padre escuchaba con gran atención. De pronto pidió – Llévenme al cementerio – “Papá” respondimos – ¡Son las 11 de la noche! ¡No podemos ir al cementerio ahora!



Alzo la voz y con una mirada vidriosa dijo: “No discutan conmigo por favor, no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa por 55 años”. Se produjo un momento de respetuoso silencio. No discutimos más. Fuimos al cementerio, pedimos permiso al velador, con una linterna llegamos a la lápida. Mi padre la acarició, oró y nos dijo a sus hijos que veíamos la escena conmovidos: “Fueron 55 buenos años… ¿saben? Nadie puede hablar del amor verdadero si no tiene esa idea de lo que es compartir la vida con una mujer así”.



Hizo una pausa y se limpió la cara. “Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la partida de seres queridos, rezamos juntos en la sala de espera de algunos hospitales, nos apoyamos en el dolor, nos abrazamos en cada Navidad, y perdonamos nuestros errores… hijos, ahora se ha ido y estoy contento, ¿saben por qué?, porque se fue antes que yo. No tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios. La amo tanto que no me hubiera gustado que sufriera…”



Cuando mi padre terminó de hablar, mis hermanos y yo teníamos el rostro empapado de lágrimas. Lo abrazamos y él nos consoló: “Todo está bien hijos, podemos irnos a casa; ha sido un buen día”. Esa noche entendí lo que es el verdadero amor. Dista mucho del romanticismo, no tiene que ver demasiado con el erotismo, mas bien se vincula al trabajo y al cuidado que se profesan dos personas realmente comprometidas”.



Cuando el maestro terminó de hablar, los jóvenes universitarios no pudieron debatirle. Ese tipo de amor era algo que no conocían.

lunes 3 de agosto de 2009

EL AMOR A LOS DEMAS...............

· No estamos en esta vida tanto para ser felices,
sino para hacer Felices a los demás.

· El Amor Verdadero es pensar en el Bien de los demás,
no depende de sentir o no sentir,
ni de sensaciones/emociones pasajeras.

· Para que el Bien sea verdadero,
debe ser constante.

· El Amor Verdadero requiere sacrificio,
no es el "yo, me, para mi",
no es la búsqueda de placeres para uno mismo,

· La guía de nuestra vida
no debe ser la ambición personal,
ni la realización personal,
sino EL AMOR VERDADERO.

sábado 25 de julio de 2009

ALGUNAS PREGUNTAS

  • Padre, ¿es verdad que el cielo y el infierno están aquí en la tierra, que más allá de la muerte no hay nada?

No es cierto que todo termine con la muerte, aunque sí es cierto que muchas personas hacen de sus vidas un cielo o un infierno en la tierra.

Dios nos ha creado para la vida, no para la muerte. Hemos recibido de Dios directamente un alma inmortal y un cuerpo que va a resucitar. Y nuestro destino es participar de la eternidad de Dios. Sin embargo, por el pecado original, a este glorioso destino se unió otro totalmente opuesto: vivir la eternidad sin Dios.

La razón de la encarnación de Cristo, de su muerte y resurrección, es ofrecer al ser humano la vida eterna. Gracias a que el Hijo de Dios se encarnó, murió y resucitó se abrieron las puertas del cielo que estaban cerradas por el pecado de Adán. Jesús nos hace posible la verdadera vida. Así nos dice: “Porque esta es la voluntad de mi Padre, que todo el que ve al Hijo y cree en Él, tenga la vida eterna, y yo le resucitaré el último día” (Juan 6,40).

  • Hay muchos que afirman que cuando uno muere puede reencarnarse y comenzar otra nueva vida.

La reencarnación es una creencia de las religiones orientales (Hinduismo, y Budismo), muy populares actualmente por el “Hare Krishna” y el “New Age”. Definitivamente, tenemos que rechazar la reencarnación pues es una creencia totalmente ajena a la revelación de Dios quien nos dice: “del mismo modo está establecido que los hombres mueran una sola vez y, luego, el juicio” (Hebreos 9,27).

  • Entonces ¿qué pasa después de la muerte?

Inmediatamente después de la muerte, el alma se presenta ante Dios para su juicio particular. En ese juicio recibirá la justa retribución: salvacion o condenación eterna, según hayan sido sus obras. Mas adelante, cuando venga el Señor por segunda vez, los cuerpos resucitarán y vendrá el juicio universal. El juicio final ratificará públicamente el juicio particular (Mateo 16,17;25,31-46).

  • Pero, los Testigos de Jehová afirman que debemos esperar el fin del mundo para volver a la vida.

Los Testigos de Jehová no pueden ser considerados cristianos, pues niegan la divinidad de Cristo, por tanto sus afirmaciones están en función de este error. Al respecto debemos considerar la escena de Jesús en la cruz cuando promete su reino al buen ladrón, crucificado con Él: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23,43). Jesús le dice: “Hoy”, no le dice “al fin del mundo”. Es el juicio particular, que ya Jesús se lo adelantó y lo premió por su fe y verdadera contrición. El alma del buen ladrón está con Cristo en el cielo, en espera del fin del mundo para resucitar y gozar de Dios en cuerpo y alma. Esto lo profesamos en el Credo cuando decimos: Creo en la resurrección de la carne”.

  • ¿Cómo sabemos que la Iglesia católica es la única Iglesia que fundó Jesús?

Lo sabemos por el hecho que la Iglesia Católica es la única Iglesia antigua, que llega hasta Jesús. Mientras todas las demás Iglesias o sectas, salieron de la Iglesia Católica y tienen a hombres como fundadores

  • ¿Cómo sabemos que la Iglesia Católica llega hasta Jesús?

Lo sabemos por los documentos históricos. Por ejemplo, tenemos la lista de todos los papas, desde San Pedro hasta el papa actual.

  • ¿Es cierto que Jesús dio permiso a ciertas personas para que fundaran OTRAS IGLESIAS, aparte de la que él fundó personalmente?

No es cierto. Según la Biblia, Jesús fundó una sola Iglesia y no dio a nadie permiso para fundar otras Iglesias.

  • ¿Cómo llama la Biblia a los que se salen de la Iglesia, que fundó Cristo, y enseñan otras doctrinas?

A los que se salen de la Iglesia que fundó Cristo y enseñan otras doctrinas, la Biblia los llama ANTICRISTOS es decir enemigos de Cristo y PERTURBADORES. Por lo tanto, quedan MALDITOS.

  • ¿Cómo hay que portarse con los que se salieron de la única Iglesia que fundó Jesús y enseñan doctrinas falsas?

Hay que rechazarlos, para no dejarse contaminar por sus errores.

  • ¿Por qué algunos se salen de la verdadera Iglesia, que fundó Jesús, para ingresar a las sectas?

Generalmente los que se salen de la verdadera Iglesia, que fundó Jesús, para ingresar en las sectas, lo hacen por ignorancia.

  • Según la enseñanza de Jesús, en la verdadera Iglesia que él fundó personalmente ¿hay puros santos o también hay pecadores?

Según la enseñanza de Jesús, en la verdadera Iglesia que él fundó personalmente, hay SANTOS Y PECADORES.

  • ¿Es posible que alguien no tenga ningún pecado?

No. La Biblia dice que todos somos pecadores.

  • Según la Biblia, las divisiones ¿durarán para siempre?

No según la Biblia, algún día terminarán las divisiones y se hará un solo rebaño bajo un solo pastor.

  • Según la historia, ¿tenemos ejemplo de sectas que hayan desaparecido?

Sí. Todas las sectas que surgieron durante el primer milenio del cristianismo, ya desaparecieron. Las sectas que existen ahora, son muy recientes. A lo sumo tienen unos cien, doscientos, trescientos o cuatrocientos años de historia. Seguramente como desaparecieron las antiguas sextas, así también van a desaparecer las que existen actualmente.
En efecto, este es el destino de todas las sectas: empezar, desarrollarse y morir. Solamente la Iglesia Católica viene desde Jesús y llegará hasta el fin del mundo.

jueves 23 de julio de 2009

RAZON DEL CORAZON


Nuestra civilización, dominada por la técnica, necesita un corazón para que el hombre pueda sobrevivir en ella, sin deshumanizarse del todo. Debemos dar más espacio a las "razones del corazón" si queremos evitar que nuestro planeta, mientras se sobrecalienta físicamente, vuelva a caer espiritualmente en una era glacial. La gran crisis de fe en el mundo de hoy consiste en que no se escuchan las razones del corazón, sino sólo las razones torcidas de la mente.

VIRTUDES OLVIDADAS


La Prudencia

Aunque hoy muchos piensen que ya no se lleva hablar de la virtud sino de libertades, derechos y sensaciones, si queremos llegar a desarrollar todas nuestras posibilidades como personas, necesitamos de unas cuantas virtudes imprescindibles que nos ayuden a un recto proceder en la vida, de las que ya hablaban los griegos, Buda, Confucio o el Antiguo Testamento.

Somos seres dotados de razón y no sólo de instintos, como los animales. El uso de la razón es lo que nos permite pensar sobre lo que nos rodea, los otros, las cosas, los acontecimientos, para discernir entre lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso. Todos tendemos a buscar nuestro propio bien pero para lograrlo necesitamos determinar en qué consiste tal bien, que no puede ser otro que el ser de mejor manera, perfeccionarnos como personas y no rebajarnos a la satisfacción de los instintos, al mero disfrute de las cosas.
Usar de la razón, pensar adecuadamente exige la virtud de la prudencia que es como una luz para nuestro entendimiento que nos ayuda a fijar nuestros fines y elegir los medios adecuados para conseguirlos, distinguiendo entre lo malo y lo bueno lo verdadero y lo falso. Como constantemente habremos de tomar decisiones que nos afectarán de forma positiva o negativa, es imprescindible estar entrenados en el ejercicio de la prudencia.
Lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso, no son el resultado de la opinión mayoritaria de ninguna encuesta demoscópica, ni de decisiones políticas, ni de propagandas interesadas. La verdad y el bien tienen entidad propia y se hacen presentes a todo el que se esfuerza por encontrarlos para ajustar a ellas su vida. Prudencia a la hora de fijar nuestros fines, prudencia al elegir los medios adecuados, prudencia al valorar los acontecimientos y las personas. Examinar todo, no despreciar un consejo útil, pero quedarse siempre con lo que estimemos mejor.
Creo que nuestra capacidad de pensar resulta bastante infrautilizada. Rehuimos el esfuerzo y dejamos a la imaginación, la loca de la casa, que se entretenga con pensamientos inconexos, con extrañas fantasías. Otra forma de rehuir el esfuerzo de pensar es distraernos con las mil y una historietas que se nos ofrecen en los medios de comunicación y el caso extremo de evasión es darnos al alcohol o las drogas.
La desgraciada ley del mínimo esfuerzo, de la ética indolora, de la libertad sin responsabilidad, del goce compulsivo de los sentidos, nos está destruyendo como personas. Las personas que piensan, razonan, disciernen y se autodeterminan con prudencia, no son fáciles de embaucar ni manipular. Las personas con convicciones propias son peligrosas para el poder que prefiere que todos se ajusten a lo «políticamente correcto» y a esas entelequias del progresismo que no sabemos bien hacia donde progresa.
Hay olvidadas otras viejas virtudes: la justicia, la fortaleza y la templaza.

martes 21 de julio de 2009

DECIDIR POR EL CAMBIO


Hay decisiones que son fundamentales en la vida, y no siempre están unidas a acontecimientos externos señalados, sino que son fruto simplemente de la lucidez de un pensamiento, y a veces tiene día y hora concretos(.....)
Cada persona custodia en su intimidad una puerta del cambio, una puerta que sólo puede abrirse desde dentro. Cambiar es algo asequible a todos. Lo decisivo es tratarlo seriamente con uno mismo. El consejo viene de Epícteto: nadie tiene tanto poder para persuadirte a ti como el que tienes tú mismo(.....)
"La paz exige cuatro condiciones esenciales: Verdad, justicia, amor y libertad."

"La verdad, será fundamento de la paz cuando cada individuo tome conciencia rectamente, más que de los propios derechos, también de los propios deberes con los otros"

"La justicia, edificará la paz cuando cada uno respete concretamente los derechos ajenos y se esfuerce por cumplir plenamente los mismos deberes con los demás."

"El amor será fermento de paz, cuando la gente sienta las necesidades de los demás como propias y comparta con ellos lo que posee, empezando por los valores del espíritu."

"La libertad, alimentará la paz y la hará fructificar cuando, en la elección de los medios para alcanzarla, los individuos se guíen por la razón y asuman con valentía la responsabilidad de las propias acciones."

PARA REFLEXIONAR

"Amar no es sólo un sentimiento; es un acto de voluntad que consiste en preferir de manera constante el bien del otro al bien propio. "

"El universo cultural en el que viven los jóvenes está marcado por las nuevas tecnologías de la comunicación, que trastocan su relación con el mundo, con el tiempo y con los demás, y que modelan sus comportamientos. Esto cre
a una cultura de lo efímero y lo inmediato, que no siempre es favorable a la profundización, ni a la maduración interior o al discernimiento moral. "

"Una deformación más grande aún de nuestra fe tiene lugar cuando el relativismo lleva al sincretismo: construcción espiritual artificial, que manipula y distorsiona la naturaleza esencial, objetiva y reveladora del cristianismo. "

"Hoy se exalta con frecuencia el placer, el egoísmo, o incluso la inmoralidad, en nombre de falsos ideales de libertad y felicidad. La pureza de corazón, como toda virtud, exige un entrenamiento diario de la voluntad y una disciplina constante interior. Exige, ante todo, el asiduo recurso a Dios en la oración. "

"En los momentos de angustia y de «pesadilla mortal», la oración, acompañada por el compromiso de hacer la voluntad de Dios, devuelve el auténtico gusto por la vida. "

"Incluso cuando Dios parece guardar silencio ante la opresión, la injusticia o el sufrimiento, sigue amando al ser humano y sale en su ayuda si es invocado".

"El fenómeno de las sectas es un síntoma de la sed de lo sobrenatural que experimenta el hombre y la mujer de hoy, por lo que exige de la Iglesia, especialmente en Latinoamérica, un examen de conciencia."

domingo 19 de julio de 2009

EL DILEMA DE COMO USAR BIEN LA LIBERTAD





Las sociedades que se sienten libres, tienen el dilema de cómo usar bien la libertad.
Surge entonces 3 maneras distintas de obrar en el ser humano: -
El Bien honesto, o Bien verdadero (Bonum honestum), -
El Bien útil (Bonum utile), - y
El bien deleitable (Bonum detectabile).

Cada persona escoge uno de los 3, y se convierte en el fin de su acción y comportamiento personal :

1) - El Bien honesto es el Bien verdadero, desinteresado, el que piensa antes en los demás que en uno mismo ... comporta siempre un gozo interior, la dicha del bien, (conseguir este gozo interior es una consecuencia del Bien verdadero, pero no debe ser el fin del bien honesto) ...

"Doy un donativo para tranquilizar mi conciencia, o para sentirme bien interiormente", no sería un bien honesto perfecto.

"Doy un donativo porque pienso en el bien que le puede hacer al que lo recibe, pienso en el necesitado, me pongo en su lugar, y eso trae la consecuencia en segundo lugar del gozo interior, de la dicha del bien por el necesitado": sí sería un bien-verdadero perfecto.

2) - Si escoge el bien útil, la persona se guía sólo por el provecho que le pueda reportar para sí mismo, le da igual que sea una persona humana, dinero, u otro objeto material... este tipo de ser humano tiende al interés propio, egocéntrico ... el fin de su acción es sólo el beneficio personal ...
El utilitarismo descarta o desprecia el Bien honesto-Bien verdadero, es decir, sólo busca lo útil para sí mismo ...

3) - Si escoge como fin de la existencia y del comportamiento diario el bien-delectabile, la persona resume su existencia en la búsqueda del placer para sí mismo ... el placer de los sentidos es su obsesión ... el máximo placer para sí mismo y luego para el mayor número de personas, así se resume el proceder de los seres humanos que escogen este tipo de "bien" para el fin o el plan de su vida ...

"Siento algo, ya no siento nada" , "no me apetece" , "me aburro" , "no soporto la rutina" , "voy en búsqueda de nuevas sensaciones" , el culto al cuerpo ... este tipo de personas consideran que el tener un niño o el tener pareja sólo es un medio para satisfacer una propia necesidad emocional, razones éticamente muy pobres, egoístas, y erróneas ...

Este tipo de personas No han aprendido a Amar, ya que el Amor-Verdadero no tiene que ver con sentir o no sentir (a veces el sentimiento es intenso, otras menos intenso, pero amar no se basa en sentir, sino en querer el Bien de los demás), ni con la diversión, ni con lo que nos pide el cuerpo, ni con las sensaciones o emociones pasajeras ...

Es la diferencia entre pensar sólo en uno mismo, amor propio, egocentrismo, o en pensar en el Bien de los demás...

"Poner el placer en el primer plano del obrar de un ser humano es peligroso y erróneo, e hipoteca la existencia y la esencia humana" (Konigsberg).

"Obra de tal modo que trates a la humanidad (la tuya y la de las demás personas) como fin (Bien honesto), y nunca como medio para conseguir cosas (Bien utilitario)" (Kant).

El ser humano puede decidir porque es libre, pero también puede fallar en esa decisión, por eso surge la cuestión del uso adecuado de la libertad ... cuando decide, el ser humano lo hace siempre a la luz de alguno de estos 3 criterios (Bien honesto-Bondad verdadera, bien utilitario-interesado, o bien de la búsqueda del placer para sí mismo) ... realmente sólo se puede llamar Bien al primero, porque los otros dos son una tergiversación ética del comportamiento humano...

"Bienaventurados los limpios de corazón, ellos verán a Dios"

APRENDIENDO DE LOS DEMAS..........

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lunes 13 de julio de 2009

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PARA HACER COSAS GRANDES

"Lo mejor es vivir, vivir dando un trozo de nuestras vidas a Cristo."

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domingo 12 de julio de 2009

PARA REFLEXIONAR

  • DIOS NO ELIGE A LOS MÁS CAPACITADOS, SINO CAPACITA A LOS ELEGIDOS.

  • DIOS NO HABLA CON PERSONAS APRESURADAS Y SIN TIEMPO.

  • SÓLO TENDRÉ TODO DE DIOS, CUANDO EL TENGA TODO DE MI.

  • LA FE SE RÍE DE LAS IMPOSIBILIDADES.

  • LA FE NO NACE CON UNA CANTIDAD DE HECHOS QUE UNA PERSONA ESCUCHA ACERCA DE DIOS. HAY PERSONAS QUE SE CONVIERTEN CON UN FOLLETO SOLAMENTE, MIENTRAS OTRAS IRÁN AL INFIERNO CONOCIENDO LA BIBLIA ENTERA.

  • NADA ESTÁ FUERA DEL ALCANCE DE LA ORACIÓN, EXCEPTO LO QUE ESTÁ FUERA DE LA VOLUNTAD DE DIOS.

  • LA TRISTEZA MIRA HACIA ATRÁS, LA PREOCUPACIÓN MIRA ALREDEDOR, LA FE MIRA HACIA ARRIBA.

  • NO TEMAS LA PRESIÓN, RECUERDA QUE ELLA TRANSFORMA EL CARBÓN EN DIAMANTE.

  • NO ES TU APTITUD, SI NO TU ACTITUD, LO QUE DETERMINA TU ALTITUD.

  • EL RESPETO A LA VIDA ES EL FUNDAMENTO DE CUALQUIER OTRO DERECHO, INCLUIDOS LOS DE LA LIBERTAD.

  • LA PEOR PRISIÓN ES UN CORAZÓN CERRADO.

  • LA IGLESIA ES EL CORAZÓN DE LA HUMANIDAD.

  • LA IGLESIA ES LA CARICIA DEL AMOR DE DIOS AL MUNDO.

  • EL DESARROLLO ES EL NUEVO NOMBRE DE LA PAZ.

  • HAY QUE APOYAR AL HOMBRE SIMPLE Y FUNDAMENTALMENTE POR LA CAUSA DEL HOMBRE MISMO Y NO POR OTROS MOTIVOS NI RAZONES.

  • LA PAZ NO SE ESCRIBE CON LETRAS DE SANGRE, SINO CON LA INTELIGENCIA Y EL CORAZÓN.

  • NO HAY NINGUNA SOCIEDAD QUE ESTE LIBRE DE ELEMENTOS NEGATIVOS. HASTA EL ROSAL TIENE ESPINAS.

jueves 9 de julio de 2009

SEXO Y SENTIMIENTOS



El amor es la realización más completa de las posibilidades del ser humano. Es lo más íntimo y más grande, donde encuentra la plenitud de su ser, lo único que puede absorberle por entero. Y el placer que se deriva de su expresión en el amor conyugal, es quizá el más intenso de los placeres corporales, y también quizá el que más absorbe. El entusiasmo que produce un enamoramiento limpio y sincero saca al hombre o a la mujer de sí mismos para entregarse y vivir en y para el otro: es el entusiasmo mayor que tienen en su vida la mayoría de los seres humanos. Cuando el placer y el amor se unen a la entrega mutua, es posible entonces alcanzar un alto grado de felicidad y de placer. En cambio –como ha escrito Mikel Gotzon Santamaría–, cuando prima la búsqueda del simple placer físico, ese placer tiende a convertirse en algo momentáneo y fugitivo, que deja un poso de insatisfacción. Porque la satisfacción sexual es en realidad solo una parte, y quizá la más pequeña, de la alegría de la entrega sexual con alma y cuerpo propia de la entrega total del amor conyugal. —Pero no siempre es fácil distinguir lo que es cariño de lo que es hambre de placer. A veces es muy claro. Otras, no tanto. En cualquier caso, en la medida en que se reduzca a simple hambre de placer, se está usando a la otra persona. Y eso no puede ser bueno para ninguno de los dos. Cuando se usa a otra persona, no se la ama, ni siquiera se la respeta, porque se utiliza y se rebaja su intimidad personal. El terreno sexual ofrece, más que otros, ocasiones de servirse de las personas como de un objeto, aunque sea inconscientemente. La dimensión sexual del amor hace que este pueda inclinarse con cierta facilidad a la búsqueda del placer en sí mismo, a una utilización sexual que siempre rebaja a la persona, pues afecta a su más profunda intimidad. Al ser el sexo expresión de nuestra capacidad de amar, toda referencia sexual llega hasta lo más hondo, al núcleo más íntimo, e implica a la totalidad de la persona. Y precisamente por poseer tan gran valor y dignidad, su corrupción es particularmente perniciosa. Cada uno hace de su amor lo que hace de su sexualidad. Aprender a amar El hombre, para ser feliz, ha de encontrar respuesta a las grandes cuestiones de la vida. Entre esas cuestiones que afectan al hombre de todo tiempo y lugar, que apelan a su corazón, que es donde se desarrolla la más esencial trama de su historia, está, incuestionablemente, la sexualidad. Por eso es preciso encontrar respuesta a preguntas capitales como: ¿qué debo hacer para educar mi sexualidad, para ser dueño de ella?, pues el cuerpo de la otra persona se presenta a la vez como reflejo de esa persona y también como ocasión para dar rienda suelta a un deseo de autosatisfacción egoísta. —¿Consideras entonces la sexualidad un asunto muy importante? El gobierno más importante es el de uno mismo. Y si una persona no adquiere el necesario dominio sobre su sexualidad, vive con un tirano dentro. La sexualidad es un impulso genérico entre cualquier macho y cualquier hembra. El amor entre un hombre y una mujer, en cambio, busca la máxima individualización. Y para que el cuerpo sea expresión e instrumento de ese amor individualizado, es necesario dominar el cuerpo de modo que no quede subyugado por el placer inmediato y egoísta, sino que actúe al servicio del amor. Porque, si no se educa bien la propia afectividad, es fácil que, en el momento en que tendría que brotar un amor limpio, se imponga la fuerza del egoísmo sexual. En el momento en que la sexualidad deja de estar bajo control, comienza su tiranía. Chesterton decía que pensar en una desinhibición sexual simpática y desdramatizada, en la que el sexo se convierte en un pasatiempo hermoso e inofensivo como un árbol o una flor, sería una fantasía utópica o un triste desconocimiento de la naturaleza y la psicología humanas. Un cierto “entrenamiento” Solo las personas pueden participar en el amor. Si una persona permite que su mente, sus hábitos y sus actitudes se impregnen de deseos sexuales no encaminados a un amor pleno, advertirá que poco a poco se va deteriorando su capacidad de querer de verdad. Está permitiendo que se pierda uno de los tesoros más preciados que todo hombre puede poseer. Si no se esfuerza en rectificar ese error, el egoísmo se hará cada vez más dueño de su imaginación, de su memoria, de sus sentimientos, de sus deseos. Y su mente irá empapándose de un modo egoísta de vivir el sexo. Tenderá a ver al otro de un modo interesado. Apreciará sobre todo los valores sensuales o sexuales de esa persona, y se fijará mucho menos su inteligencia, sus virtudes, su carácter o sus sentimientos. El señuelo del placer erótico antes de tiempo suele ocultar la necesidad de crear una amistad profunda y limpia. Además, una relación basada en una atracción casi solo sensual, tiende a ser fluctuante por su propia naturaleza, y es fácil que al poco tiempo –al devaluarse ese atractivo– aquello acabe en decepción, o incluso en una reacción emotiva de signo contrario, de antipatía y desafecto. —¿Y consideras difícil de rectificar ese deterioro en el modo de ver el sexo? Depende de lo profundo que sea el deterioro. Y, sobre todo, de si es firme o no la decisión de superarlo. Lo fundamental es reconocer sinceramente la necesidad de dar ese cambio, y decidirse de verdad a darlo. Es como un reto: hay que purificar, llenar de luz la imaginación, de limpidez la memoria, de claridad los sentimientos, los deseos. Es –en otro ámbito mucho más serio– como entrenarse para recuperar la frescura y la agilidad después de haber perdido la buena forma física. —¿Y no suena un poco artificial eso de “entrenarse”? ¿No basta con tener las ideas claras? En el amor, como sucede en la destreza en cualquier deporte, o en la mayoría de las habilidades profesionales, o en tantas otras cosas, si no hay suficiente práctica y entrenamiento, las cosas salen mal. Para aprender a leer, a escribir, a bailar, a cantar, o incluso a comer, hace falta proponérselo, seguir un cierto aprendizaje y adquirir un hábito positivo. Si no, se hace de manera tosca y ruda. Para expresar bien cualquier cosa con un poco de gracia conviene entrenarse, cultivarse un poco. Cuando una persona no lo hace, le resulta difícil expresar lo que desea. Siente la frustración de no poder comunicar lo que tiene dentro, de no poder realizar sus ilusiones. Y eso sucede tanto al expresarse verbalmente como al expresar el amor. Si no educamos nuestra capacidad de amar y de entregarnos por entero, en lugar de expresar amor nos comportaremos de forma ruda, como sucede a quien no sabe hablar o no sabe comer. Cultivarse así es un modo de aproximarse a lo que uno entiende que debe llegar a ser. Con ese esfuerzo de automodelado personal, de autoeducación, el hombre se hace más humano, se personaliza un poco más a sí mismo. Educar la sexualidad Es una lástima que muchos limiten la educación sexual a la información sobre el funcionamiento de la fisiología o la higiene de la sexualidad. Son cosas indudablemente necesarias, pero no las más importantes, y además son cosas que casi todos hoy saben ya de sobra. En cambio, el autodominio de la apetencia sexual, y por tanto, de la imaginación, del deseo, de la mirada, es una parte fundamental de la educación de la sexualidad a la que pocos dan la importancia que tiene. —¿Y por qué le das tanta importancia? Si no se logra esa educación de los impulsos, la sexualidad, como cualquier otra apetencia corporal, actuará a nivel simplemente biológico, y entonces será fácilmente presa del egoísmo típico de cualquier apetencia corporal no educada. La sexualidad se expresará de forma parecida a como bebe o come o se expresa una persona que apenas ha recibido educación. Necesitamos una mirada y una imaginación entrenadas en considerar a las personas como tales, no como objetos de apetencia sexual. Por eso, cuando en la infancia o la adolescencia se introduce a las personas a un ambiente de frecuente incitación sexual, se comete un grave daño contra la afectividad de esas personas, un atentado contra su inocencia y su buena fe. —¿No exageras un poco? Aunque suene quizá un poco fuerte, pienso que no exagero, porque todo eso tiene algo como de ensañamiento con un inocente. Romper en esos chicos y chicas el vínculo entre sexo y amor es una forma perversa de quebrantar su honestidad y su sencillez, tan necesarias en esa etapa de la vida. Los primeros movimientos e inclinaciones sexuales, cuando aún no están corrompidos, tienen un trasfondo de entusiasmo de amor puro de juventud. Irrumpir en ellos con la mano grosera de la sobreexcitación sexual daña torpemente la relación entre chicas y chicos. En palabras de Jordi Serra, “no se les maltrata atándolos con una cadena, pero se les esclaviza sumergiéndoles en un mundo irreal”. Tihamer Toth decía que la castidad es la piedra de toque de la educación de la juventud. Por la intensidad y vehemencia del instinto sexual, esta virtud es de las que mejor manifiesta el esfuerzo personal contra el vicio. Quizá por eso la historia es testigo de que el respeto a la mujer siempre ha sido un índice muy revelador de la cultura y la salud espiritual de un pueblo. Autodominio sobre la imaginación y los deseos Igual que el uso inadecuado del alcohol conduce al alcoholismo, el uso inadecuado del sexo provoca también una dependencia y una sobreexcitación habitual que reducen la capacidad de amar. Y de manera semejante a como el paladar puede estragarse por el exceso de sabores fuertes o picantes, el gusto sexual estragado por lo erótico se hace cada vez más insensible, más ofuscado para percibir la belleza, menos capaz de sentimientos nobles y más ávido de sensaciones artificiosas, que con facilidad conducen a desviaciones extrañas o a aburrimientos mayúsculos. Sobrealimentar el instinto sexual lleva a un funcionamiento anárquico de la imaginación y de los deseos. Cuando una persona adquiere el hábito de dejarse arrastrar por los ojos, o por sus fantasías sexuales, su mente tendrá una carga de erotismo que disparará sus instintos y le dificultará conducir a buen puerto su capacidad de amar. —¿Y no hay otra solución que reprimirse? Pienso que no es tanto cuestión de reprimir ese impulso como de encauzar bien los sentimientos. Basta que la voluntad se oponga y se distancie de los estímulos que resultan negativos para la propia afectividad. Es preciso frenar los arranques inoportunos de la imaginación y del deseo, para así ir educando esas potencias, de manera que sirvan adecuadamente a nuestra capacidad de amar. Entender esto es decisivo para captar el sentido de ese sabio precepto cristiano que dice “no consentirás pensamientos ni deseos impuros”. Quien se esfuerza en esa línea, poco a poco aprenderá a convivir con su propio cuerpo y con el de los demás, y los tratará conforme a la dignidad que poseen. Gozará de los frutos de haber adquirido la libertad de disponer de sí y de poder entregarse a otro. Vivirá con la alegría profunda de quien disfruta de una espontaneidad madura y profunda, en la que el corazón gobierna a los instintos.(Madame Amiel Lapeyre )

Educación Inteligente

Hay muchos padres que centran la educación exclusivamente en los conocimientos, en los idiomas, en las habilidades musicales o deportivas, o en cosas semejantes. Atiborran a sus hijos de academias y de gimnasios, de enciclopedias, ordenadores y diplomas, y luego se olvidan de hacer de sus hijos personas de criterio, con carácter y personalidad.
Con ese esquema educativo producen criaturas de gran fortaleza física pero que son débiles interiormente, cabezas llenas de conocimientos pero sin templar, hombres y mujeres sin principios firmes. Y al final consiguen lo contrario de lo que buscaban, pues dejan a sus hijos indefensos ante el futuro.
— No cabe duda que es mejor herencia una cabeza bien amueblada y una voluntad fuerte que un montón de títulos y de conocimientos. Pero mejor son las dos cosas.
Por supuesto, pero lo que no sería acertado es sacrificarlo todo en aras de los títulos y los conocimientos.
Es preciso lograr que padres e hijos piensen sobre cómo son, sobre cómo les gustaría ser, y sobre cómo deberían ser.
Para lograrlo son vitales esas conversaciones sosegadas con cada hijo, procurando formar a un tiempo su cabeza y su corazón, su inteligencia y su voluntad.
Hacerles razonar bien, hacerles capaces de hacer lo que deben hacer, y hacerles quererlo hacer libremente.
Educar la inteligencia
— Creo que los padres solemos dar más importancia a educar la inteligencia que a educar la voluntad, y en eso creo que nos equivocamos.
Pienso que si se educara realmente la inteligencia no habría problema, porque cuando las cosas se entienden con claridad y a tiempo, la voluntad se dirige a ellas sin muchas dificultades. Lo que pasa es que a veces se busca sobre todo insuflar conocimientos en vez de en educar realmente la inteligencia.
A veces parece como si la inteligencia fuera el don mejor distribuido, al menos si nos atenemos al escaso número de personas que se quejan de la porción que les ha correspondido en el reparto. Pero cuando un chico es realmente inteligente, enseguida se da cuenta de que sin desarrollar su voluntad apenas hará nada en la vida, y que, si no se esfuerza, lleva camino de ser uno más de los muchos talentos malogrados por usar poco la cabeza.
Con razón se ha dicho que no hay criatura más desgraciada que una gran cabeza huérfana de voluntad, porque esa gran inteligencia, suponiendo que exista, se pierde sin remedio.(Alfonso Aguiló)

domingo 5 de julio de 2009

LA CONFESION

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lunes 29 de junio de 2009

COMO ACORDARSE DE DIOS DURANTE EL DIA?

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LA VIRGEN MARIA............

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martes 23 de junio de 2009

EL ABATIMIENTO


En el trayecto de nuestras vidas experimentamos momentos gratos e ingratos, alegrías y tristezas, anhelos y decepciones que van marcando nuestra personalidad y tenemos dos alternativas: hundirnos en los más recónditos lares de la miseria humana o salir victoriosos a una vida nueva. El riesgo de hundirnos podría ser por la excesiva auto-observación y aquí hago referencia al maestro Frankl que nos alerta del peligro de encerrarnos exclusivamente en la autorreflexión de nuestros caprichos y satisfacciones sensibles, de nuestros éxitos y fracasos, de nuestros bienes presentes y de nuestras seguridades futuras, debido a que esta voluntaria obstrucción, supone tomar una actitud y una disposición que violenta nuestra natural apertura hacia el mundo exterior y hacia las personas de nuestro entorno. Por ello, considerará que aprisionar el “yo” en las estrechas paredes de nuestro claustro interior, sin dejar que se expanda sin falsos recelos “hacia afuera”, es un riesgo que facilita el cultivo de una serie de gérmenes patológicos que al envolver obsesivamente nuestras reflexiones, pueden derivar hacia determinados trastornos neuróticos y ser focos de infelicidad.
Una personalidad sana y bien constituida desde la perspectiva psicológica, es para Frankl, aquella que sabe abrir las puertas y ventanas de su conciencia, hacia la luz y claridad del mundo exterior, dirigiéndose e interesándose por la gente que le rodea, por ello, la grandeza del hombre está en reconocerse como hombre, valorar su condición humana con todas sus potencias y ver con claridad en medio de los tormentos la luz de la felicidad que sí es posible, porque el hombre es humano en la medida en que se pasa por alto y se olvida de sí mismo entregándose a una causa a la que servir o a una persona a la que amar.
Al sumergirnos en el trabajo o en el amor nos trascendemos a nosotros mismos y de este modo nos autorrealizamos. (POR JUAN TORRES ROMERO)

lunes 22 de junio de 2009


DIOS nos hizo perfectos y no escoge a los capacitados, sino que capacita a los escogidos.

Hacer o no hacer algo... solo depende de nuestra voluntad y perseverancia.



EN CONCLUSION:

Preocupate más de darle cabida a Dios en tu conciencia y no se trata de pensar tanto en la propia reputación.

Por que Dios habla en tu conciencia a la cual con rectitud debes seguir. 


Lo que otros piensan de ti es su problema....

miércoles 17 de junio de 2009

videoRECUERDEN

QUE NUESTROS HIJOS SERÁN LOS PADRES DEL MAÑANA.....QUE ES LO QUE QUEREMOS PARA ELLOS?(ALM)

¿Que uso le doy a la televisión?

videoHabría que pensar cúal es nuestra actitud ante la televisión, pues existe el peligro de ponerle menos atención a las personas que están a nuestro lado.
Si bien, el mismo adulto ha de saber cuidar todo aquello que mira en la televisión, en el caso de los niños adquiere mayor importancia al formarse apenas su personalidad, pudiendo adquirir formas inapropiadas en su pensar y en su obrar.
El Papa señalaba que no es posible dejar a los niños solos ante los medios de comunicación, pues siendo tan atractivos lo que reciben, a veces los lleva a confundir la realidad con la ficción. En ocasiones habrá que acompañarlos, o por lo menos enterarse de lo que ven, para poder dialogar al respecto.
Una medida de prudencia, apuntaba el Papa, es la necesidad de ser selectivos, de modo que piensen y elijan con acierto qué mensajes, qué programas, qué videojuegos son óptimos para su formación. Así los pequeños no serán arrastrados hacia temáticas y enfoques empobrecedores y engañosos que les deteriora y deprime.
Pensemos si vemos todo lo que nos dan o sabemos elegir lo adecuado.

lunes 15 de junio de 2009

El que vive sólo de los placeres de los sentidos, es, en el fondo, un desesperado. Y remedando al Evangelio podríamos preguntar: ¿de qué le sirve al hombre poseer todo el mundo si su vida no tiene sentido?. (Kiwerkegaard)

domingo 14 de junio de 2009

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LOS PROBLEMAS SIEMPRE EXISTIRAN Y HAY QUE SABER COMO LEVANTARNOS.........

jueves 11 de junio de 2009

“El interés principal del hombre no es encontrar el placer o evitar el dolor, sino encontrarle un sentido a la vida” Viktor Frankl.

miércoles 10 de junio de 2009

EL VACÍO EXISTENCIAL

Muchas personas en la actualidad hacen lo que no quieren y tal vez quieren lo que no hacen, o posiblemente imaginen querer o deseen hacer lo que otros parece que quieren. En el fondo, unos y otros parece que ni siquiera saben ya lo que quieren. Tal vez lo que determina finalmente su toma de decisiones es el deseo de imitar lo que los demás hacen (conformismo) o secundar dócilmente y realizar sólo aquello que los demás quieren que realicen (totalitarismo).Es probable que una persona que se comporta de esta forma descubra, años más tarde, la inutilidad de su existencia. En el fondo, su existencia estaba vacía mucho tiempo atrás, antes de que lo descubriera, puesto que las opciones por las que se decidió en ningún caso comprometieron, como sería de esperar, su libertad personal, sino que eran más bien irresponsables. A esa falta de contenido de la propia vida es a lo que podriamos denominar “vacío existencial”.(…….)Cuando un hombre no encuentra sentido a su vida, es posible que satisfaga esa primaria y elemental necesidad de entregarse a la satisfacción de otras necesidades jerárquicamente más bajas (sexo, alcohol, drogas, etc.). A lo que parece, de lo que toda persona humana tiene necesidad es de encontrar un sentido para su propia existencia. Pero el modelo antropológico que pone de manifiesto esta necesidad primordial ha sido sistemáticamente ignorado por el hombre de nuestro tiempo. Preguntarse por el sentido de la vida, por su valor, no es una manifestación sintomática de que el hombre esté enfermo, como pensaba Freud. “El hombre, al interrogarse por el sentido de la vida, más que eso, al atreverse a dudar de la existencia de tal sentido, sólo manifiesta con ello su esencia humana (...); tal pregunta no es la manifestación de una enfermedad psíquica sino la expresión de madurez mental(…..)”.

“En la sociedad de la abundancia, el estado de bienestar social prácticamente satisface todas las necesidades del hombre; hasta algunas necesidades en realidad son creadas por la misma sociedad de consumo. Sólo hay una necesidad que no encuentra satisfacción y ésa es la necesidad de sentido en el hombre”.
Por Aquilino Polaino-Lorente.
VIKTOR E. FRANKL, La voluntad de sentido, Herder, Barcelona (1988). 300 págs. (t. o.) Der wille zum Sinn, A Hans Huber. Berna 1982).

viernes 5 de junio de 2009

¿SER NORMAL O ANORMAL?


La realidad en la que nos desenvolvemos actualmente radica en que : "SER NORMAL HOY DIA ES COMPORTARSE COMO UNA PERSONA ANORMAL ", por que ahora para estar en "onda" esta sociedad nos exige muchas veces vivir un personaje más que nuestra propia personalidad.


A veces me pregunto, ¿querer pasar desapercibido, mostrarnos tal como somos y hablar coherentemente, es sinónimo de ser "sobrado", "creído" o como dicen "florero"? y digo; pasar desapercibido no porque no tengamos cualidades ni mucho menos, al contrario podríamos tener muchas virtudes y cosas buenas que podríamos dar, pero aquí viene el gran incoveniente para nuestra época: Seriamos demasiado “normal”.

Solo por que haríamos lo que tenemos que hacer, actuar cada día como nos corresponde, de acuerdo a nuestro género y a nuestra edad, por comportarnos y vestirnos sin exageraciones y en casa siempre ser responsable con todos.(ALM)
¿COMO TE CONSIDERAS UNA PERSONA NORMAL O ANORMAL?





¡¡¡QUIERO SER FELIZ!!! - El eterno deseo de todos


Me conmueve cuando jóvenes de 15, 16 años tratan dar una definición de felicidad, les veo hambrientos de saber y al querer dar un concepto de felicidad estrujan sus cerebros hasta que después de un momento parecen verse perdidos y confundidos, y no tienen culpas ya que crecen y están en medio de una sociedad que les proponen pseudas–felicidades, dinero, poder, sexo, moda, etc., denigrando a la verdadera felicidad y haciendo caer en el vacío existencial a jóvenes con increíbles talentos que son derrochados o peor aún no se dan cuenta que los tienen para ser felices.
Les invito a dar un vistazo a la historia y es ya, en la antigua Grecia, donde Aristóteles nos recordaba, que en el ser humano existe una tendencia radical que le impulsa al bien y a la felicidad. En relación al significado de la felicidad y cuál es la causa o el fin que la puede producir, se han barajado las más diversas interpretaciones y las más plurales teorías filosóficas. Platón, la fundará en la sabiduría, Aristóteles en la virtud, los epicúreos en el placer sensible, los estoicos en el equilibrio interior, el cristianismo en la unión con el Bien Supremo, el empirismo en los bienes materiales, etc.
Por esto, la felicidad, más que una causa que se busca por sí, como si la pudiéramos alcanzar por una decisión propia y voluntaria, es el resultado, el fruto en sazón, que se obtiene cuando previamente se vive en apertura a los demás con olvido de sí mismo.
La felicidad debe ser una consecuencia y no se puede lograr a voluntad propia; una manera de no encontrar jamás la felicidad, es buscarla con ansiedad, pretender cercarla y apresarla para apoderarnos de ella. No debemos perseguir la felicidad como el Hades perseguía a la bella y aguerrida Perséfone, hija de Zeus. La felicidad es como la hermosa y delicada flor que cierra sus pétalos cuando osamos tocarla. Se produce con la felicidad, la aparente paradoja que cuanto más la cercamos, más se nos aleja y huye de nosotros, cuanto más nos obsesionamos en poseerla de forma directa, más se nos diluye y desvanece de nuestro ser: La felicidad no puede ser perseguida, sino que más bien es algo con lo que uno se encuentra.
Cuanto más corremos tras ella, más nos esquiva.
Cuanto más ansiosamente perseguimos algo que deseamos tanto más dificultamos en conseguirlo.
El deseo vivido con excesiva intensidad ahoga aquello mismo que tanto anhela. Quién es feliz, es innecesario que nos lo diga, puesto que lo manifiesta de forma espontánea y natural. Por tanto, no es feliz quien lo proclama, (dime de lo que presumes y te diré de lo que careces) si no de quien ha encauzado su vida, sus acciones y sus proyectos como un modo de servicio y apertura a los demás, como cumplimiento de una amorosa obligación.(por JUAN TORRES ROMERO)

FILOSOFÍA EMO: “SUFRO, LUEGO EXISTO”


Esta frase resume la filosofía emo, aunque suene denigrante para la filosofía llamar “filosofía emo“, pero lo que hago es llevar a la reflexión sobre esta moda en el que se están metiendo muchos niños, adolescentes y jóvenes. Constantemente vemos, y es triste, a muchos adolescentes raquíticos, afeminados, con vestimenta oscura, con peinados que les cubre los ojos, les gusta vivir en constante depresión porque consideran que la vida es miserable y denigrante, viven en el absoluto absurdo, desperdiciando su vida, sus talentos, aunque crean que no lo tienen, otra cosa es que no se dan cuenta, peor aún, no quieren darse cuenta. Son seres humanos confundidos, unos concientes y otros inconcientes que deambulan por la vida llamando la atención.
Durante la inexplicable y absurda II Guerra Mundial, un psiquiatra llamado Viktor Frankl estuvo recluido por su condición de judío en los campos de concentración nazis de Auschwitz y Türkheim, cosa que ninguna persona que se considera emo puede imaginar ese sufrimiento, y tuvo que soportar con toda la crudeza su infrahumana brutalidad. Pero paradójicamente, fue en estas horribles situaciones límites donde tomó plena conciencia del sentido y dignidad de la vida humana y del valor del sufrimiento, aportándonos, con ello, una gran dosis de optimismo y esperanza respecto a que la vida humana vale la pena ser vivida. Mi intención no es hacer una propaganda del sufrimiento ni hacer una vida infeliz, sino que, el interés principal del hombre, es el de encontrar un sentido a la vida, razón por la cual el hombre está dispuesto incluso a sufrir a condición de que este sufrimiento tenga un sentido; por tanto, rechazar sistemáticamente el sufrimiento y el sacrificio que inevitablemente la realidad nos demanda, se puede conseguir al precio de aceptar una vida falseada en sus cimientos, que al precio de deshumanizarse paulatinamente, engendra personalidades afectivamente débiles e inestables.
Resumiendo, sufrir por sufrir es inútil, irracional e inhumano, en cambio encontrar sentido en el sufrimiento es humano ya que nos hacemos más sensibles con el dolor propio y ajeno adquiriendo un sentido superior al sufrimiento y se acepta como un hecho normal y positivo de nuestra existencia, se constituye en una fuente inagotable de enriquecimiento y progreso en todos los órdenes: material y espiritual.
Para finalizar cito a Miguel de Unamuno que afirma “que no hay cultura sin dolor”. El hombre actual, en su mayoría, ha prescindido de Dios y por ello ha perdido una aptitud maravillosa de convertir el sufrimiento en fuente de paz y progreso interior.(por JUAN TORRES ROMERO).

lunes 1 de junio de 2009

BREVE APROXIMACIÓN AL SÍNDROME DE PETER PAN (SPP)

El Síndrome de Peter Pan tiene numerosas características, como se observará más adelante, y está muy extendido en la actúal sociedad. Aunque no sea del todo superponibles, pueden ser coincidentes el Síndrome de Peter Pan y los hijos que, a lo que parece, “no quieren marchar de casa”, de casa de sus padres, se entiende.
En este caso suelen tratarse, paradójicamente, de los hijos mayores, con trabajo bien retribuido y que, desde hace años, disponen de un compromiso afectivo seriamente establecido. En algunos de los hijos en que esto sucede se dan otras muchas características, lo que permitiría establecer en ellos el diagnostico de Síndrome de Peter Pan.
Describimos a continuación algunas de las más importantes.
Asi, en el ámbito familiar, suelen sentirse con derecho para exigir a los demás cualquier sacrificio, se preocupan excesivamente de su aspecto físico y bienestar personal y se las ingenian para que toda su familia esté pendiente y gire en torno a él, sólo con mucha dificultad disculpan cualquier omisión, retraso o error en los pequeños encargos que realizaron a sus familiares y se manifiestan incapaces de tolerar la más pequeña critica negativa, aunque esté objetivamente fundada.

En el ámbito profesional suelen manifestarse excesivamente hipersensibles ante el hecho de ser evaluados por sus superiores, no toleran la frustración que acompaña las criticas, a pesar de que éstas estén bien fundadas, reaccionan de forma explosiva o inhibiéndose, ante cualquier pequeña corrección que se le hace, les encanta hablar de si mismo, de sus logros, éxitos y triunfos hasta la autoexaltación, les incomoda tener que escuchar lo que otros refieren de ellos mismos y manifiestan una intensa intolerancia e incomprensión ante los defectos ajenos.
En el ámbito social, algunas de las notas que concurren a su caracterización son las siguientes: no disponen de verdaderos amigos, aunque sí de muchos conocidos, el compromiso propio de la amistad les pone nerviosos, sus relaciones sociales son muy inestable y poco duraderas y nadie les parece insuficientemente “bueno” o digno de su amistad, cambian de parecer súbitamente, de acuerdo a que satisfagan o no sus intensas exigencias en lo relativo a su personalidad, posición social y necesidades y casi siempre exigen un trato y consideración especiales (Aquilino Polaino-Lorente).

¿CONOCEMOS A NUESTROS SERES QUERIDOS?



Los niños deprimidos
¿Los niños también se deprimen? Durante años se ha negado la existencia de enfermedad depresiva en los menores. Ahora sabemos que hay muchos niños sumidos en ella, pero, a menudo, cuesta diagnosticarla... porque aparece enmascarada, camuflada bajo síntomas aparentemente banales (inapetencia, irritabilidad, insomnio, enuresis, etc.).
Se puede decir que aproximadamente el dos o el tres por ciento de todos los niños con un comportamiento alterado presentan depresiones de grado medio a severo, y otro seis a ocho por ciento de carácter leve. Su incidencia es prácticamente el doble en el sexo femenino.
Es importante conocer que la depresión es una de las respuestas posibles ante el sufrimiento, pero no hay que confundirla con éste, ni tampoco es la única respuesta posible del niño (antes puede probar con las actitudes de rechazo, cólera o rabia).
La reacción depresiva viene a ser como la última posibilidad para evitar la impotencia ante el sufrimiento físico y psíquico. En el núcleo de toda depresión existe, siempre, un sentimiento de pérdida interna. De algo querido que se nos ha ido o hemos perdido.
El denominador común de la enfermedad depresiva es la tristeza extrema (el toedium vitae de los latinos). Sin embargo, como ya he dicho, bastantes veces no se manifiesta como tal, sino enmascarada a través de síntomas aparentemente ajenos.
En los adultos tenemos, por ejemplo, el insomnio pertinaz que no cede a los somníferos, o el dolor de espalda que no calman los analgésicos. En la infancia, especialmente en los niños pequeños, aparece casi siempre muy camuflada y es difícil llegar al diagnóstico.


Adolescencia y depresión
Los adolescentes depresivos se aproximan más a la clínica del adulto, siendo típicos los dolores de cabeza y de espalda, los insomnios, el mutismo, los tics, la obesidad y, también, el adelgazamiento (anorexia, bulimia). Su sintomatología psíquica oscila entre la actitud pasiva-inhibida, propia de las chicas, y la actitud activa-agitada, frecuente en los chicos.
Las adolescentes depresivas son con preferencia tristes, inhibidas en sus relaciones sociales, obedientes en casa, discretas y tranquilas (lo que se ha venido en llamar “síndrome de la Cenicienta”), mientras que los varones son rebeldes, irritables, miedosos, temerosos a la hora de establecer contactos y agresivos en su relación social.
Lo peligroso es que cuando un niño o un adolescente tocan fondo en la depresión (del latín deprimere, hundirse) tienen pocos recursos para salir a flote por sus propios medios (a los adultos también les cuesta, pero tienen más ayudas a su alcance y saben cómo solicitarlas).
A la población menuda tenemos que echarle una mano con urgencia. Porque, ya es sabido -aunque a veces nos duele reconocerlo, ya que implica una negligencia o un fracaso total del soporte familiar y social que debería estar involucrado- que los menores también se suicidan... y mucho. Y esto cuestiona el buen funcionamiento de la sociedad en pleno.
(......) Todos -padres, educadores y médicos- tenemos que agudizar nuestra supervisión de este trastorno que hace tan trágicos estragos anímicos.
(....)Los compañeros, a los amigos que conocen a fondo al muchacho que ahora, de pronto, deja de salir con ellos, no responde a sus llamadas o se recluye en casa para esconder su tristeza. Esta red de maravilloso soporte que es la amistad de los iguales tiene que ser centinela para detectar precozmente esta inflexión en la vida de alguien que tenemos cerca y avisar con premura a quien corresponda. Así pueden salvar una vida.
Para terminar, hay que recordar un último dato: un adolescente tiene ahora el doble de posibilidades de sufrir una depresión de las que tenían sus padres y el triple de las que tenían sus abuelos.
La adolescencia es un trayecto largo y lleno de ilusiones, pero también de frustraciones. No lo olviden.(Dr. PC)

jueves 28 de mayo de 2009

EL AMOR PATERNO




(............)¿Por qué es tan importante que en un matrimonio, un esposo y padre muestre ante sus hijos el amor, respeto y admiración que siente por su esposa?, ¿por qué es tan importante que él, no siendo, tal vez, naturalmente cariñoso, haga el esfuerzo de mostrarse como tal, por el bien de la estabilidad emocional de sus hijos?
Según los estudios de la psicología evolutiva moderna es el padre el encargado de asegurar en cada niño los sentimientos de aceptación que va a tener hacia sí mismo, a medida que crezca, así como los sentimientos de seguridad para sentirse capaz de ejecutar actos tan simples como es la apertura hacia el inicio de lo que serán sus relaciones humanas y el aprendizaje social.
Una fuente de seguridad
La autoestima, como componente de la personalidad, es de naturaleza afectiva, es un asumirse, quererse y empezar a manifestarse a uno mismo, desde muy tierna edad, al sentirse amado y aceptado por el propio padre. Por esto es importante que el papá del niño que está por nacer participe de su bienestar afectivo-emocional, desde el mismo momento en que es notificado con la maravillosa noticia de que su mujer está embarazada.
Escuchar la voz masculina del que será su guía y maestro para la vida, brindará sentimientos de seguridad en el niño. Si bien es cierto que es importante que el recién nacido sea cargado y amamantado por su madre al nacer, no es menos importante que el padre lo tome en sus brazos, lo arrulle y lo bese, para trasmitirle el sentimiento de ser bien recibido. Al pasar del tiempo, esos sentimientos se aseguran, al contemplar la relación papá-mamá. Con el trato que el padre da a la madre, el niño o la niña van formándose su propio concepto de lo que debe ser una relación humana entre un hombre y una mujer. El niño ve como su padre acoge y ama a su madre, y ese acoger y amar se extiende hasta su ser infantil, haciéndole sentirse amado y merecedor de la felicidad. Por esto es tan importante que el niño tenga una figura masculina en su vida.
Su Santidad, Juan Pablo II, en su libro Queridísimos jóvenes, le dice a la juventud que no hay nada que se pueda alcanzar si no hay madurez. Formar y lanzar hijos sanos al mundo requiere que haya de por medio dos personas, dos voluntades, dos pasiones mentalmente maduras, para poner en el mundo mejor calidad de seres humanos.
Las generaciones de nuestro tiempo nos hemos diferenciado por ser personas enfocadas en gran medida a nosotros mismos, a nuestros propios sueños y ambiciones profesionales, o a nuestros propios dolores y fracasos. No sólo eso, nos hemos vuelto perezosos con respecto a la educación humana. Muchos no nos tomamos el tiempo para orar, meditar, o detenernos a observar nuestros defectos. Muchos defectos y actitudes inmaduras pueden desaparecer, si se corrige o comienza un proceso de sanación de la propia autoestima. (…).
A cada uno le ha sido regalada toda una dote de talentos para triunfar y experimentar la felicidad en la vida. Los talentos que no son ayudados a ser descubiertos y puestos en acción de una manera apropiada, hacen que muchas veces nos atrofiemos y andemos moviéndonos por la vida a un paso mediocre o miedoso. Como padres de las generaciones ultra modernas de hoy es preciso que tomemos conciencia de que educar hoy no es lo mismo que educar como se educaba hace apenas 30 años. Hoy hay que competir con la tecnología y el pensamiento materialista, así como con la carrera de a ver quien tiene el mejor cuerpo.
(...........)Conozco un niño que hoy tiene cinco años, tiene los ojos de un azul profundo y una belleza que tienen pocos, y que no puede encontrar el camino de su autoestima, de quererse a sí mismo. Piensa en tus hijos, ¿no te suena conocida esta historia? (SH)

martes 26 de mayo de 2009

EL ANGEL CAÍDO

La caída de los ángeles

Tras la elección desobediente de nuestros primeros padres se halla una voz seductora, opuesta a Dios (cf. Gn 3,1-5) que, por envidia, los hace caer en la muerte (cf. Sb 2,24). La Escritura y la Tradición de la Iglesia ven en este ser un ángel caído, llamado Satán o diablo (cf. Jn 8,44; Ap 12,9). La Iglesia enseña que primero fue un ángel bueno, creado por Dios. "Diabolus enim et alii daemones a Deo quidem natura creati sunt boni, sed ipsi per se facti sunt mali" ("El diablo y los otros demonios fueron creados por Dios con una naturaleza buena, pero ellos se hicieron a sí mismos malos") (Cc. de Letrán IV, año 1215: DS 800).
La Escritura habla de un pecado de estos ángeles (2 P 2,4). Esta "caída" consiste en la elección libre de estos espíritus creados que rechazaron radical e irrevocablemente a Dios y su Reino. Encontramos un reflejo de esta rebelión en las palabras del tentador a nuestros primeros padres: "Seréis como dioses" (Gn 3,5). El diablo es "pecador desde el principio" (1 Jn 3,8), "padre de la mentira" (Jn 8,44).
Es el carácter irrevocable de su elección, y no un defecto de la infinita misericordia divina lo que hace que el pecado de los ángeles no pueda ser perdonado. "No hay arrepentimiento para ellos después de la caída, como no hay arrepentimiento para los hombres después de la muerte" (S. Juan Damasceno, f.o. 2,4: PG 94, 877C).
La Escritura atestigua la influencia nefasta de aquel a quien Jesús llama "homicida desde el principio" (Jn 8,44) y que incluso intentó apartarlo de la misión recibida del Padre (cf. Mt 4,1-11). "El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo" (1 Jn 3,8). La más grave en consecuencias de estas obras ha sido la seducción mentirosa que ha inducido al hombre a desobedecer a Dios.
Sin embargo, el poder de Satán no es infinito. No es más que una criatura, poderosa por el hecho de ser espíritu puro, pero siempre criatura: no puede impedir la edificación del Reino de Dios. Aunque Satán actúe en el mundo por odio contra Dios y su Reino en Jesucristo, y aunque su acción cause graves daños -de naturaleza espiritual e indirectamente incluso de naturaleza física - en cada hombre y en la sociedad, esta acción es permitida por la divina providencia que con fuerza y dulzura dirige la historia del hombre y del mundo. El que Dios permita la actividad diabólica es un gran misterio, pero "nosotros sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman" (Rm 8,28).

lunes 25 de mayo de 2009

PARA PENSAR

A muchos de nosotros en algún momento de nuestras vidas nos va a tocar enfrentarnos con algo quizás inesperado… doloroso. Momentos difíciles que quizás nunca esperamos vivir, pero tenemos que enfrentarlos con optimismo y sabiduría por más fuertes e invencibles que puedan parecer. Debemos recordar que cuando la herida es por dentro, es más fuerte que la superficial… ¿porqué? Porque a la herida superficial la podemos controlar, mientras que al corazón solo le queda esperar y olvidar. Podría ser la muerte de algún ser querido, una enfermedad no esperada o simplemente un corazón destrozado que por el momento no sabe de perdón si no de rencor, un corazón al cual solo le queda esperar, no para olvidar, si no para asimilar lo sucedido. ¿Que resulta ser más fuerte y doloroso? ¿O el haber vivido desde un principio engañado y traicionado? ¿Qué es lo más apropiado? ¿Desahogar lo que sentimos así sea dando gritos al cielo… o sencillamente escribiendo? Lo más indicado es desahogar lo que sentimos y no guardarlo dentro de nuestro corazón. ¿Qué se siente cuando después de haber puesto nuestra confianza en alguien nos damos cuenta que nada era lo que parecía ser, que la distancia fue aliada de la mentira y que ayudaba… a ocultar una traición? Tal parece que vivimos en un mundo donde muchas de las personas están acostumbradas a engañar a otros de una manera tan fácil… un mundo donde los seres humanos mienten por porque si; por gusto, placer, necesidad, miedo, o simplemente por crueldad. Estamos rodeados de tanta falsedad, que cuando encontramos por fin a alguien que nos habla con la verdad lo dejamos escapar… ¿por qué? Por que como seres humanos que somos nunca estamos conformes con lo que tenemos y pedimos más de lo que muchas veces nos merecemos… es eso mismo lo que nos hace cometer errores y actuar de una manera equivocada. En otras ocasiones, nos sentimos tan seguros de lo que tenemos hasta que lo perdemos, no sabemos cuánto amamos y apreciamos a alguien hasta que el grito de su ausencia recorre nuestro interior, hasta el día que nos levantamos pensando que todo sigue igual… y de pronto nos damos cuenta que todo cambio. (........)

Ahora solo hay que seguir, dando lo mejor de nosotros , ayudando a quienes más nos necesitan, tratando de no guardar rencor y sobre todo, asimilando una falsa y dolorosa ilusión. RECUERDEN … el amor es confianza, es entrega total, felicidad y sobre todo… el amor es de dos.(...............)

martes 19 de mayo de 2009

CREER EN SI MISMO

¡NO DE JES NUNCA DE SOÑAR!
TUS SUEÑOS SON PARTE
ESENCIAL DE TU PERSONA.
HAZ TODO LO QUE ESTÉ
EN SUS MANOS PARA
CONVERTIRLOS EN
REALIDAD MEDIANTE EL
RUMBO QUE DES A TU
VIDA, CON TUS PLANES Y TUS ACCIONES.

NO TE DETENGAS
DEMASIADO EN TUS ERRORES PASADOS
DEJA ATRÁS EL AYER, JUNTO CON SUS
PROBLEMAS,
PREOCUPACIONES Y DUDAS
COMPRENDE QUE NO PUEDES CAMBIAR EL
PASADO, PERO
SI PUEDES HACER ALGO POR EL
FUTURO QUE SE ENCUENTRA EN TÍ

NO TRATES DE LOGRARLO
TODO DE UNA VEZ, LA
VIDA PUEDE TENER
MOMENTOS DIFÍCILES Y NO ES NECESARIO
AÑADIR FRUSTRACIONES A LA LISTA
AVANZA DANDO PASOS
DE UNO EN UNO, Y
TRATA DE LOGRAR UNA
META A LA VEZ.

NO OLVIDES QUE EN TÍ
SE ENCIERRAN
CUALIDADES
EXTRAORDINARIAS
SINGULARES Y ÚNICAS,
Y RECUERDA QUE SÍ
BUSCAS EN TU INTERIOR Y
ENCUENTRAS UNA SONRISA, ESA SONRISA
SERÁ SIEMPRE EL
REFLEJO DE LA OPINIÓN
QUE LA GENTE TIENE DE TÍ.

lunes 18 de mayo de 2009

ELEMENTOS PARA MANTENER EL AMOR

UNA CARICIA, UN REGALO, UNA LLAMADA TELEFÓNICA OPORTUNA;UNA PALABRA DE ESTÍMULO, DE DISCULPA, DE PERDÓN; LA FECHA DEL CUMPLEAÑOS O DEL ANIVERSARIO DE BODA; CUALQUIER ATENCIÓN AMABLE CON LA FAMILIA DEL CÓNYUGE; Y OTRAS MANIFESTACIONES PEQUEÑAS, SIN IMPORTANCIA EN SÍ MISMAS, PERO LLENAS DE CORDIALIDAD, SON FORMAS APROPIADAS PARA PROFUNDIZAR EN ESE AMOR Y ESA UNIDAD DE TANTA TRASCENDENCIA EN LA VIDA DIARIA DE LOS ENAMORADOS.NO ME TRATA COMO CUANDO ERAMOS NOVIOS,ES SIEMPRE LA IMPRESIÓN CUANDO FALTAN DETALLES TIERNOS.

UN ASPECTO SE DEBE DESTACAR: LA DELICADEZA EN EL TRATO.

DELICADEZA ES UN HONDO RESPETO, CASI VENERACIÓN QUE DEBE MOSTRARSE A CADA INSTANTE; ES ESMERO, ES CUIDADO, ES CORTESÍA SIN VILLANISMO; UNA ATENCIÓN DILIGENTE EN LAS RELACIONES MUTUAS.

ES PENETRACIÓN DE ESPÍRITU, SENSIBILIDAD, CONFIANZA Y SENCILLEZ; ÁNIMO DE SERVICIO, SIN OFICIOSIDAD; PUDOR Y MODESTIA, SIN MOJIGATERÍA..EN UNA PALABRA: "LA DELICADEZA EN EL TRATO MUTUO SUPONE ATENCIÓN, MIRAMIENTO, FINURA EN OBRAS Y PALABRAS.

AMOR EMOCIONAL

LA CONVIVENCIA DE LOS ESPOSOS ESTA BASADA NORMALMENTE EN UNA COMUNIDAD AFECTIVA, CON DETALLES QUE HACEN DEL HOGAR UN SITIO DE PAZ DURADERA, DE FELICIDAD Y DE ALEGRÍA.
EL CORAZÓN HUMANO NECESITA EL TESTIMONIO DEL AFECTO; ANSÍA SENTIRSE QUERIDO, ESTIMADO.
SI LOS ESPOSOS LOGRAN TRATARSE DE MANERA QUE BROTE ENTRE ELLOS ESA SATISFACCIÓN, CONSEGUIRÁN UN AMBIENTE TAL QUE LOS HARÁ CIERTAMENTE DICHOSOS.
PERO ES NECESARIO SABER QUERER, SABER EXPRESAR EL AMOR.(JME)

martes 12 de mayo de 2009

CREE EN TI

NO TENGAS MIEDO DE HACER ALGO DIFÍCIL O QUE TU CREAS
IMPOSIBLE,

AÚN CUANDO LOS DEMÁS NO CREAN QUE LO PUEDAS LOGRAR.
RECUERDA
QUE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD
ESTÁ LLENA DE HAZAÑAS
Y
LOGROS INCREÍBLES
ALCANZADOS POR AQUELLOS
QUE FUERON
BASTANTE LOCOS PARA
CREE EN SÍ MISMOS.

viernes 8 de mayo de 2009

SERÁS UN GANADOR


CUANDO EL EGOISMO NO TIENTE TU CAPACIDAD DE AMAR,
CUANDO CONFIES EN TI MISMO, AUNQUE TODOS DUDEN DE TÍ Y DEJES DE PREOCUPARTE POR EL QUE DIRÁN,

CUANDO TUS ACCIONES SEAN TAN CONCISAS EN DURACIÓN COMO LARGOS TUS RESULTADOS,

CUANDO ACTUES POR CONVICCIÓN Y NO POR ADULACIÓN,

CUANDO PUEDAS SER POBRE SIN PERDER TU RIQUEZA Y RICO SIN PERDER TU HUMILDAD,
CUANDO SEPAS PERDONAR TAN FÁCILMENTE COMO AHORA TE DISCULPAS,

CUANDO SEPAS ENFRENTAR TUS ERRORES TAN FÁCIL Y POSITIVAMENTE COMO TUS ACIERTOS.
RECUERDA:
SERÁS UN GANADOR CUANDO SEPAS MANEJAR TU LIBERTAD PARA PENSAR, HABLAR, LEER, ESCRIBIR Y HASTA ESCUCHAR SIN CAER EN EXCESOS.

miércoles 6 de mayo de 2009

IMPORTANCIA SOBRE LA VIDA



PENSEMOS EN LA IMPORTANCIA QUE HOY LE DAMOS A LA VIDA.



CUANDO ÉSTA SIN QUERER, NOS ALEJA DE COSAS, PENSAMOS QUE ES INJUSTA Y A SU VEZ OLVIDAMOS QUE SIN ELLA NO SERIAMOS QUIENES SOMOS.

TODOS ESTAMOS LLENOS DE MOMENTOS FELICES Y SENTIMOS A MORIR CUANDO ALGO SE TERMINA.

LA FELICIDAD LLEGA EN CUALQUIER MOMENTO. TODO EN EL MUNDO TIENE UN FIN, DESDE LO MAS HERMOSO, HASTA LO MAS MOLESTO Y DOLOROSO.

A VECES NOSOTROS PENSAMOS QUE ESTAR SOLOS ES EL FIN DE LA VIDA Y NO NOS DAMOS CUENTA DE QUE EN CIERTOS MOMENTOS LA SOLEDAD NOS AYUDA A ENCONTRAR RESPUESTAS QUE NECESITABAMOS.

LA VIDA DÁ MUCHAS VUELTAS, A VECES NOS SORPRENDE Y NOS DA FELICIDAD Y EN OTRAS OCACIONES NOS REGALA SUFRIMIENTOS.


ENTONCES PENSEMOS............

QUE EL ORGULLO NO SIRVE DE NADA, CUANDO EXISTE AMISTAD,

QUE NO SIRVE DE NADA LLORAR CUANDO UN AMOR SE VÁ;

QUE ES MEJOR CALLAR Y PERDONAR,

QUE NO EXISTEN FRONTERAS CUANDO TE SIENTES VIVO.

NO PIENSES SOLO EN LA TRISTEZA, RECUERDA QUE QUE LA FELICIDAD TAMBIEN EXISTE.

APRENDE DE TUS ERRORES Y NO TE SIENTAS DERROTADO CUANDO TODAVÍA AÚN NO HAZ EMPEZADO.




martes 5 de mayo de 2009

PARA REFLEXIONAR



HOY EN DIA TOMAMOS MUCHO, FUMAMOS DEMASIADO, GASTAMOS SIN NECESIDAD, REIMOS MUY POCO, MANEJAMOS MUY RAPIDO Y NOS ENOJAMOS CON FACILIDAD, NOS DESVELAMOS, NOS LEVANTAMOS CANSADOS, RARAMENTE LEEMOS, VEMOS MUCHA TV Y REZAMOS MUY POCO.



HEMOS MULTIPLICADO NUESTRAS POSESIONES PERO HEMOS REDUCIDO NUESTROS VALORES HUMANOS.

HABLAMOS MUCHO, PERO AMAMOS POCO Y ODIAMOS MUY SEGUIDO.

HEMOS APRENDIDO COMO GANARNOS LA VIDA PERO NO SABEMOS COMO VIVIR; LE HEMOS AGREGADO AÑOS A LA VIDA NO VIDA A LOS AÑOS.


NOSOTROS GASTAMOS MAS PERO TENEMOS MENOS, COMPRAMOS MAS PERO LO DISFRUTAMOS MENOS, TENEMOS CASAS MAS GRANDES Y FAMILIAS MAS PEQUEÑAS.


TENEMOS MAS CONVENIENCIAS Y MENOS TIEMPO, TENEMOS MAS ESTUDIO PERO MENOS SENSIBILIDAD; MAS SABIDURIA Y MENOS JUICIO.


ESTAMOS EN EPOCA DE DOS SUELDOS POR FAMILIA PERO MAS DIVORCIOS, DE CASAS LUJOSAS PERO HOGARES QUEBRADOS........

DESPIERTA!


REACCIONA!




QUE ESTAS HACIENDO CON TU VIDA..........!!!!




lunes 4 de mayo de 2009


¿QUÉ COSA ES EL VALOR? (parte 1)


Dr. Jaime Antúnez Aldunate
¿En nombre de qué podemos afirmar que tal acto humano es bueno o malo, tal conducta justa o injusta, tal comportamiento correcto o no?
Nuestra época, nosotros mismos, perturbados muchas veces por los inmensos cambios que vemos a nuestro alrededor y que afectan de forma muy concreta nuestras vidas y las de nuestras familias, nos habremos de hacer muchas veces esta pregunta:¿Sobre qué, a fin de cuentas, se apoyan los valores y los principios éticos?
Para responder a esta pregunta,las generaciones que nos precedieron se apoyaban sobre dos fundamentos. El primer fundamento era religioso: Dios manifestaba su voluntad a través de su ley. Este fundamento no excluía sino que abrazaba asimismo el orden de la razón, como lo expresa con claridad Tertuliano, a quien cita el Catecismo de la Iglesia Católica en su capítulo sobre la Ley Moral: "El hombre es el único entre todos los seres animados que puede gloriarse de haber sido digno de recibir de Dios una ley: Animal dotado de razón, capaz de comprender y de discernir, regular su conducta disponiendo de su libertad y de su razón, en la sumisión al que le ha entregado todo".1
Se entiende de este modo que es intrínseco a la dignidad del hombre que su inteligencia haya sido creada con la capacidad de aprehender la verdad. La verdad sobre el hombre puede así ser conocida universalmente gracias a la ley moral inscrita en el corazón de cada uno, lo cual lejos de ser una limitación es la real garantía de poder obrar moralmente con libertad.
El segundo fundamento sobre el qué se apoyaban los valores y los principios éticos era de carácter metafísico: los griegos (v.gr. Aristóteles y los estoicos) evocaban la naturaleza humana, con lo que ella suponía de consonancia armónica entre el cosmos y la conciencia personal. Muchos siglos después, el filósofo alemán Emmanuel Kant -para quién la filosofía como moral se nutre en último término de la esperanza de que Dios exista- elegiría otra perspectiva metafísica: fundó su ética sobre el bien, buscado en cuanto él mismo ("Hacer el bien porque es el bien") y percibido como un imperativo categórico.

¿Qué nos sucede entre tanto hoy?
Resulta claro que estos dos pilares -el religioso y el metafísico- que fundamentaban para nosotros y para nuestros mayores la moral y los valores, se han derrumbado ante nuestros ojos. La religión ya no representa una referencia común para las sociedades occidentales (a diferencia de lo que acontece en ciertas sociedades islámicas). Y por lo que se refiere a la metafísica, la hemos visto desmoronarse a partir de la crisis de la razón ética, en el siglo XVII, derivando paulatinamente en tantas convicciones como conciencias individuales existan.

En materia de fe y de costumbres habríamos abandonado así la era de la verdad y la certeza para entrar en la era de las convicciones, que en muchos casos se confunden con simples convenciones. (continuará....)

miércoles 29 de abril de 2009

El sentido del ocio (parte III)

3.- El ocio bien entendido

¿Una visión tan superficial de la vida es suficiente? Para la mayoría de la gente joven desde luego no lo es, pero no siempre aparecen alternativas claras y convincentes, que sustituyan de modo aceptable ese simple “pasarlo bien” que todos criticamos, y que quizá ni siquiera es tan frecuente como se dice.


La alternativa auténtica es el ocio bien entendido, algo bastante distinto a lo que antecede. Se cifra fundamentalmente en las aficiones. Uno puede tener afición a pescar, a pasear el perro, a escuchar música country, a leer novelas. Pero todas las aficiones tienen un denominador común: uno hace algo porque le gusta. Este hacer en algunas ocasiones es verdaderamente trabajoso, por ejemplo, construir barcos con pequeñas piezas de madera. Pero al hacerlo uno tiene la “sensación” (que jamás tendrá en una discoteca) de que está creando algo, de que aquello es una obra que tiene un autor, que soy yo. Así empieza uno a ser autor de la propia vida: jugando a tener una afición que en el fondo uno se toma así, como un juego, como algo que lo hacemos cuando queremos, porque queremos. Nadie nos obliga, si nos dice cómo la hemos de hacer: nos puede dar por coleccionar bombillas, o por cultivar bonsais, o por escribir cuentos de horror. En todos los casos somos los dueños de lo que hacemos, y nos lo pasmos bien hacerlo.


Si nos preguntaran: y eso que estás haciendo, ¿qué es? ¿para qué sirve?, diríamos que no sirve para nada porque es un capricho, una afición. Mejor dicho, sirve para mucho, pues es nuestro descanso, nuestra diversión, es el juego al que a nosotros, que ya somos mayorcitos, nos gusta jugar. Por ejemplo, tocar el violín, o la guitarra. Cualquiera se da cuenta de que las aficiones nos llevarían a comprar un libro para mejorar nuestra técnica de los bonsais, o a recibir unas clases de guitarra que nos encanta. Claro que podemos objetar que yo tengo la “afición” de levantarme a la s 12 de la mañana, pero esto se entiende que es un truco lingüístico, porque afición significa tarea gustosa libremente realizada, y no inactividad o vagancia.


El ocio bien entendido es profundamente inútil, porque tiene valor en sí mismo, es decir, durante él se realizan actividades que en sí mismas son agradables, placenteras, y que las realizamos muy a gusto, por ejemplo, jugar o charlar, como hacen los niños o los mayores respectivamente. Las aficione, cuando se cultivan se van convirtiendo en cosas cada vez más serias, que basta pueden ser el origen de una vocación profesional, y que en cualquier caso tienen una continuidad en el tiempo, y nos ayudan a entrar en contacto con nuevos ambientes donde esa afición se cultiva: las aficiones fundan amistades extraordinarias entre quienes comparten el alpinismo, o el patinaje, por ejemplo, puesto que el deporte es una de las aficiones más sanas y socorridas para todos.


Cuando se tienen aficiones “serias”, y uno juega de verdad a ellas, en un equipo de deporte, en el jardín de su casa o en el parque, el plan de la “movida” deja de ser tan atrayente y pasa a ser algo que no da mucho de sí, y que no parece tan alucinante, puesto que filmar una película, por ejemplo, resulta más interesante, con lo que se pasa mejor y con lo que se aprende bastante.


Por último: el ocio mal entendido es propio de quienes viven una vida que no es la suya, sino que es más bien copiada de otros, puesto que carece de proyectos personales, de tareas que sólo nosotros podemos hacer. La manifestación es un ingrediente necesario del ocio mal entendido: hacer lo que hacen todos cuando lo hacen todos y porque lo hacen todos, bajo pena de ser excluido de los “todos” si no se actúa así. Y masificarse significa, sobre todo, dejar de ser uno mismo, carecer de personalidad distintiva, de estilo propio, incluso en el vestir. Esta es una vida superficial, que produce hastío y en la cual hay por dentro un vacío cada vez más grande, puesto que “estar a tope” no basta para ser feliz. Ser feliz significa llenarse por dentro, y para eso hay que tener algo que llene la vida, que le dé sentido.


El ocio bien entendido es propio de las personas que viven su propia vida a su estilo, imprimiendo en ella el sello de su personalidad irrepetible. Y además, las tareas y aficiones son lo que realmente llena y te hace sentirse satisfecho de ti mismo. Las personas que viven de este modo tienen un camino propio que recorrer que quizá las otras nunca encontrarán. Se ven a sí mismas como gente que tiene algo nuevo que aportar al mundo que les ha tocado vivir.
Lo que dice y lo que no dice la Iglesia sobre el preservativo

Al leer los periódicos da la impresión de que la Iglesia dice que, si una persona va a tener relaciones con una prostituta, no debe utilizar el preservativo, reconoce el presidente de la asociación de los médicos católicos del mundo.
José María Simón Castellví ilustra con este ejemplo la superficialidad con que algunos medios de comunicación han informado sobre las palabras que Benedicto XVI pronunció abordo del avión que le llevaba a Camerún, cuando aclaró que el preservativo no es la solución al sida.
"La Iglesia defiende la fidelidad, la abstinencia y la monogamia como mejores armas", indica el presidente de la Federación Internacional de Médicos Católicos (FIAMC) en una declaración concedida a ZENIT.
Sin embargo, los medios e incluso algunos representantes políticos han acusado a la Iglesia de promover en África el sida. Obviamente, aclara el médico, la Iglesia no está diciendo que se pueden mantener todo tipo de relaciones sexuales promiscuas, a condición de no utilizar el preservativo.
El doctor Simón explica que para entender lo que dice la Iglesia sobre el preservativo es necesario comprender qué es el amor, como explicó el mismo Papa a los periodistas, a pesar de que ese pasaje de su conversación fue censurado por la mayor parte de los medios de comunicación (Cf. Declaraciones del Papa a los periodistas presentes en el vuelo a Camerún).
"El preservativo es una barrera, pero una barrera con límites que muchas veces se franquean. Especialmente en jóvenes puede ser contraproducente desde el punto de vista de la transmisión vírica", añade.
"Los médicos católicos estamos a favor del conocimiento científico --aclara--. No decimos las cosas sólo por carga ideológica. De la misma manera que admitimos que un adulterio de pensamiento no transmite ningún virus pero es algo malo, debemos decir que los preservativos tienen sus peligros. Barreras limitadas".
El doctor ilustra la posición de la Iglesia poniendo un caso histórico, recogido por medios informativos.
En Yaundé, Camerún, en 1993, se celebró la VII Reunión Internacional sobre el Sida con expertos médicos y sanitarios. Fue una reunión en la que participaban unos trescientos congresistas y, se distribuyó al final, un cuestionario para que se indicase, entre otras cosas, si se había tenido relaciones sexuales durante los tres días que duró la reunión con personas que no fuesen pareja estable.
De los encuestados, el 28% contestó que sí, y de éstos, una tercera parte dijo que no había tomado "precaución" alguna para evitar contagios.
"Si esto ocurre entre personas 'concienciadas', ¿qué ocurrirá entre la gente normal?", se pregunta.

jueves 23 de abril de 2009

LOS EFECTOS DEL DIVORCIO EN LOS HIJOS



Una vida familiar estable ayuda a que aprendan los niños

La estructura familiar tiene una influencia significativa en los resultados educativos de los hijos. Así lo afirma un reciente estudio publicado por el Center for Marriage and Families, parte del Institute for American Values, con sede en Nueva York. La directora del centro, Elizabeth Marquardt, atrajo una gran atención el año pasado con su libro sobre los efectos del divorcio en los hijos. El estudio más reciente elaborado por el centro se titulaba «Family Structure and Children's Educational Outcomes», un trabajo que se basa en un extenso estudio de la investigación académica más reciente.La estructura familiar afecta a todos los niveles de la educación, desde el preescolar hasta el universitario, sostiene el escrito. Esto se debe a que lo que ocurre en la familia tiene una gran influencia sobre toda una serie de comportamientos infantiles, como el mal comportamiento escolar, el consumo de drogas y alcohol, la actividad sexual y el embarazo adolescente, y los problemas psicológicos.En un arco de 35 años, la proporción de niños en Estados Unidos que han sido criados en hogares con los dos padres ha descendido de modo significativo - de cerca del 85% en 1968 hasta el 70% en el 2003 - mientras que la proporción de niños que viven en hogares con un solo progenitor se ha casi duplicado. Antes de alcanzar los 18 años, la mayoría de los niños norteamericanos es probable que pasen una parte significativa de sus infancias en un hogar con un solo progenitor. Antes de ir a detallar las conclusiones de la investigación sobre los efectos en la educación, el escrito tomaba nota de algunos problemas con la metodología de los estudios. Algunos estudios definen la estructura familiar de forma inconsistente, y otros no diferencian a los padres adoptivos de los biológicos. Otros defectos incluyen datos tomados de muestras muy pequeñas de padres que cohabitan sin estar casados, o datos de sólo un espacio de tiempo. A pesar de estas limitaciones, el escrito de investigación sostenía que una gran cantidad de investigaciones sugiere claramente que la estructura familiar afecta de modo significativo al desarrollo académico y social de los hijos. Los primeros años es tres veces menos probable que los niños de 3 y 4 años que crecen con sus propios padres casados experimenten problemas emocionales o de comportamiento como el desorden de déficit de atención. En general, los niños que viven con sus propios padres casados tienen menos problemas de comportamiento en comparación con los niños cuyos padres están viviendo juntos pero no están casados. También existen diferencias en el área de la salud física. Los niños en familias con un solo progenitor están en general menos sanos que los niños en otros tipos de familia. Además, los niños que viven con sus propios padres casados es más probable que se impliquen en actividades que les ayuden a aprender a leer que los niños en hogares con un solo progenitor. Estas diferencias en una edad tan temprana pueden establecer pautas de comportamiento educativas que persisten en niveles educativos posteriores, advertía el estudio. En la escuela primaria, la habilidad de los niños para manejarse en temas básicos y a su nivel es más débil en aquellos que no viven con sus propios padres casados. Por ejemplo, los de cuarto grado con padres casados logran mayor puntuación en comprensión de lectura, comparados con estudiantes que viven en familias de adopción, con madres solteras, y en otros tipos de familias. Vivir en una familia de un solo progenitor está también relacionado con descensos en los resultados en matemáticas de los niños. Hasta un cierto punto, los problemas financieros ocasionados por vivir en una familia monoparental explican algunos de los resultados negativos, pero no todos. El matrimonio en sí mismo tiene también un impacto que puede medirse con los resultados educativos. La escuela secundaria y más adelante entre los adolescentes, las consecuencias negativas debidas a la estructura familiar son notablemente más graves. Afectan a temas tales como el índice de abandonos escolares, el índice de graduaciones, y la edad del primer embarazo. El escrito explicaba que los estudios llevados a cabo tanto en Suecia como Estados Unidos muestran que a los niños que viven en familias divididas les va peor a nivel educativo. De hecho, cada año que un niño sueco o norteamericano pasa con su madre sola o en adopción reduce los logros educativos generales del niño a la mitad. El escrito comentaba que estas similitudes entre los niños en Estados Unidos y Suecia en familias divididas están poniendo de relieve especialmente las dramáticas diferencias de estas dos naciones tanto en políticas familiares como en áreas como la desigualdad de ingresos. Cuando llegan a la universidad, los adolescentes de familias divididas siguen pagando un alto precio. Esto incluye consecuencias negativas como un nivel de asistencia a la universidad más bajo. Asimismo, los jóvenes, especialmente las mujeres, que crecen con sus propios padres casados tienden a casarse más tarde. Las investigaciones muestran un nexo entre el hecho de retrasar el matrimonio y mayores logros educativos entre las mujeres jóvenes.
Comportamiento problemático.-El escrito subrayaba cierto número de los patrones de comportamiento negativo más evidentes en los niños de familias divididas. --
Mala conducta en la escuela.- La desintegración familiar se asocia, en los chicos, con una incidencia mayor de comportamiento anti social en el aula.
Los niños de hogares con sus propios padres casados tienen muy pocas incidencias de mala conducta en la escuela.--
Asistencia escolar y retraso.- Los estudiantes de familias divididas abandonan las clases en un índice de un 30% superior al de los hogares unidos. Estas diferencias existen debido en parte a que los hogares divididos parecen menos capaces de supervisar y controlar a sus hijos. --
Fumar, consumo de drogas ilegales y alcohol.- Los adolescentes de familias divididas es más probable que fumen, consuman drogas y alcohol, incluso cuando se controlan factores importantes como la edad, el sexo, la raza y la educación familiar. Un estudio encontró que la estructura familiar tiene una relación significativa con el apego familiar, con las familias unidas con un mayor apego. A su vez, el apego familiar tiene un efecto directo y disuasorio sobre el tabaquismo adolescente y el consumo de drogas ilegales.--
Actividad sexual y embarazo adolescente.- Los adolescentes de familias divididas son más proclives a ser activos sexualmente. No parece que haya diferencias significativas en el comportamiento sexual entre adolescentes de familias adoptivas y los de familias de un solo progenitor. La similitud en el comportamiento sexual de estos dos grupos de adolescentes sugiere que el volverse a casar presenta algunos riesgos con respecto a controlar de forma efectiva el comportamiento adolescentes y el trasmitir valores que disuadan de las relaciones sexuales tempranas.--
Actividades ilegales.- Estar en una familia adoptiva o de un solo progenitor a los 10 años eleva a más del doble la probabilidad de que un niño sea arrestado a los 14 años. Un estudio encontró era más probable que los chicos adolescentes en familias sin el padre biológico fueran encarcelados que los adolescentes de las familias unidas. Los jóvenes que nunca han vivido con sus padres biológicos tienen más probabilidades de ser arrestados.--
Problemas psicológicos.- Para los niños, crecer sin sus propios padres casados está relacionado con altos niveles de estrés, depresión, ansiedad, y baja autoestima, durante sus años de adolescencia; problemas que pueden reducir su capacidad de concentración y atención en la escuela. La investigación muestra de modo fundado que el divorcio de los padres tiene efectos emocionales negativos durante la infancia, adolescencia y edad adulta. El escrito concluye con recomendaciones para mejorar. Para empezar, dado que muchos niños crecen en familias divididas, los programas y las políticas deberían ayudar a las familias a compensar de la mejor forma que puedan los efectos negativos ligados a estas estructuras familiares. Y lo más importante, el escrito concluye que política educativa y política familiar deberían ir de la mano. Si queremos niños con mejor educación, necesitamos consolidar las familias, afirma. Apoyar el matrimonio permitirá que un número mayor de niños tenga éxito a nivel educativo y prospere socialmente, sostenía el escrito.

lunes 20 de abril de 2009

EL SENTIDO DEL OCIO (II PARTE)

2. El ocio mal entendido


El modo menos profundo de pasarlo bien es el que suelen poner en práctica las personas afectadas por el aburrimiento, un fenómeno bastante extendido en nuestra sociedad. A quienes los sufren les parece que la tarea propia de la semana, es decir, el trabajo, lo cotidiano, las obligaciones y asuntos que se tienen pendientes, es algo que no sólo no resulta interesante, sino todo lo contrario: uno se siente más bien contrariado por lo que tiene de sacrificio, esfuerzo y fatiga. La persona que no siente afición o gusto alguno por sus obligaciones se siente harto de ellas antes de comenzarlas. Tales personas difícilmente se encuentran contentas en su lugar habitual: anhelan salir corriendo de él, porque se aburren (en casa, en el trabajo, en el estudio).
Nada de lo que hacen allí parece llenarles o satisfacerles.


Estas personas en realidad no se sienten libres y a su gusto en su lugar cotidiano: necesitan desplazarse a un escenario distinto, lejos de las odiosas miradas de todos los días. Para ellas, lo más odiado es “Lo Mismo de Siempre”. Por eso , no suelen admitir conversaciones sobre estudios o trabajo, sobre “problemas” o asuntos serios, que pertenecen al mundo que en fondo encuentran cargante: cuando están a sus anchas, las reglas del juego cambian; “Lo Mismo de Siempre” pasa a ser el mundo aburrido que hay que olvidar. En ese nuevo ámbito la ley de oro es esta: divertirse, pasarlo bien.


En este ambiente pasarlo bien no significa exactamente disfrutar de un merecido descanso y gozar de aquello que hemos alcanzado con nuestros esfuerzo, o charlar e intimar con nueva confianza entre las personas que hemos empezado a ser amigas. Esto parece quedar reservado más bien de vivir experiencias nuevas, de tener sensaciones fuertes, de probar de algún modo “el sabor de lo prohibido”. Pero en ese ambiente sucede que hacer todos l mismo es una ley bastante férrea, una especie de solidaridad entre iguales que nadie se atreve a romper por temor a ser tildado de “aburrido”. El problema surge cuando no se sabe bien qué experiencias nuevas o sensaciones fuertes hay que probar. El criterio más socorrido es entonces ver qué está haciendo furor y seguir esa pauta, puesto que si hacemos lo que hacen todos no seremos excluidos de esos todos, y además estaremos a la moda.


Y así, lo que hace furor suelen ser experiencias de grupo, en las cuales se reciben estimulantes externos que provocan sensaciones placenteras, con las cuales se lo pasa un “realmente” bien. Mientras se trate de subir en la montaña rusa, ir a patinar o meterse en un cine, la experiencia del grupo es muy normal y bastante inocente. Pero esto se parece demasiado a “lo mismo de siempre”. lo mejor es entrar en un mundo realmente diferente del normal., donde los estímulos placenteros sean fuertes de verdad, y encima te permitan estar eufórico, darle “marcha” a la diversión. La noche proporciona el tiempo y el ambiente propicios para crear esta atmósfera. No se trata tanto de “salir” como de entrar en un ambiente que tenga “marcha” de verdad. Entonces hay que tomar alcohol, darle fuerte a la música, bailar, fumar, y en general “estar a tope”. El sexo puede entonces presentarse como un plato necesario de este “banquete”, y en cualquier caso siempre está cerca la opción de “drogas de diseño”, blandas o duras, hechas exactamente para esas ocasiones.


Acudir con frecuencia a este tipo de diversión requiere un buen aguante físico, que los estimulantes aumentan, sobre todo si son narcotizantes, pues abre además un mundo de experiencias sensoriales y físicas completamente nuevo y verdaderamente “alucinante”.


¿Qué sucede al despertar? Que otra vez es lunes, que estamos de nuevo en el mundo real, aburrido y gris: otra vez “Lo Mismo de Siempre”. La única actividad entonces con sentido de esperar de nuevo el “petardazo” del fin de semana, y mientras tanto recordar pequeñas anécdotas. Así parecen vivir una cierta cantidad de estudiantes durante una parte variable de su tiempo, a veces no pequeña. Cuando se ven un poco desde fuera y con objetividad, este plan parece un ocio malentendido, porque reduce la vida a sólo dos posibilidades: pasarlo bien o aburrirse. Lo primero es “lo que hay que hacer”. Lo segundo es lo que realmente se hace la mayor parte del tiempo.


En el ocio mal entendido el trabajo es una actividad bastante maldita y desprestigiada, y esforzarse por ella sólo se hace a cambio de “comprar” la libertad del fin de semana y de las vacaciones, que es cuando se puede pasar bien. Mientras tanto, lo mejor que puede hacer es “llenar” el tiempo. ¿cómo? De una manera enormemente sencilla: basta hacer un ¡clic” y sentarse delante de una pantalla por la que empiezan a desfilar cosas durante horas y horas. La televisión es entonces como un corcho que rellena las horas sin sentido y sin tarea que realizar. (.............CONTINUARÁ)

miércoles 15 de abril de 2009

EL SENTIDO DEL OCIO

El sentido del ocio

1. El problema de la diversión


Hoy en día mucha gente joven identifica el ocio con la diversión y practica ésta sobre todo por la noche, durante la cual “ingieren” estimulantes variados (alcohol, ambiente rock, etc.) para mantener un ritmo que les permita exprimir ese plan hasta la mañana.

La finalidad de la diversión es “pasarlo bien”, cosa que no sólo es legítima, sino necesaria, puesto que a nadie le gusta pasarlo mal; tenemos derecho a disfrutar, a descansar, gozar de las cosas buenas de la vida. Sin embargo, hay muchos modos de pasarlo bien, y el que se acaba de mencionar no siempre es el mejor, ni objetiva ni subjetivamente. De lo que se trata es de entender cuál es la mejor manera de descansar, divertirse y gozar de las cosas buenas, partiendo, eso sí, de que el descanso y el ocio son una necesidad humana ineludible, puesto que quien no los ejerce pierde la salud en poco tiempo.


Para plantear el problema conviene primero decir algo sobre el placer. El placer no sólo no es una cosa mala, sino al revés: es algo natural, y por eso en sí mismo es bueno; es el gozo o deleite que sentimos al poseer lo que buscamos o realizar lo que queremos. El placer tiene un cierto carácter acompañante de las actividades humanas, tanto sensibles y corporales como intelectuales y voluntarias. Y da a esas actividades un cierto carácter de consumación y perfeccionamiento.


Sin entrar ahora en el problema moral que se deriva de convertir el placer, que es como una consecuencia que acompaña a las actividades, en un fin que se busca por sí mismo, podemos establecer una distinción entre dos tipos de placeres que nos será útil para tratar el asunto de la diversión.


Hay unos placeres con tarea, que son aquellos que culminan una actividad en el momento en que ésta se realiza o se termina: en tales casos, el esfuerzo activo produce o cede el paso al placer de terminar o culminar la actividad, como sucede cuando se disfruta jugando un buen partido de tenis. En estos casos, el placer es acompañante o escolta de una actividad que requiere tiempo y gasto de energías físicas o intelectuales. Pero también existen los placeres sin tarea, que son aquellos que, por así decir, se consiguen sin otro esfuerzo que sacar la tarjeta de crédito.
Son placeres que no requieren una actividad ni un esfuerzo previos: se trata de apretar un botón y pedir una bebida, etc. Este tipo de placeres ordinariamente se reciben de fuera como algo que se nos ofrece o envía, y por eso la manera más corriente de conseguirlos es comprarlos (en tal caso el esfuerzo corresponde al trabajo previo del que paga).


Es obvio que los placeres sin tara plantean el problema de su justificación moral: ¿hasta qué punto es bueno admitirlos y “tomarlos”, y en qué medida? La respuesta a esta pregunta debe apoyarse en el principio ya mencionado: el placer no es un fin, y convertirlos en eso no está moralmente justificado. Los placeres no deben separarse de las necesidades, tareas y actividades cuyo cumplimiento los origina de manera natural (piénsese en el famoso ejemplo de los banquetes romanos donde se comía varias veces sólo por placer). .......CONTINUARÁ

martes 14 de abril de 2009

PORNOGRAFIA EN INTERNET



¿Limpiar Internet de pornografía?


¿Un gran negocio?
¿Cuál es el Gran Negocio de la Pornografía?
Es cierto que la pornografía no es algo nuevo, pero hay algunos elementos nuevos que convierten su presencia en especialmente dañosa en el momento actual. La pornografía no sólo se ha rodeado de glamur y aceptado como parte de la cultura popular, sino que además internet la ha hecho accesible como nunca antes.
Antes de internet, la pornografía no estaba normalmente disponible en casa o en el puesto de trabajo a no ser que alguno escogiera llevársela. Hoy, puede entrar si hay una conexión a internet. De igual forma, está disponible a bajo coste y se puede acceder a ella anónimamente.
Los daños
Algunos de los modos en los que la pornografía daña a la gente:
--Se trata de algo potencialmente adictivo. Como tal puede obstaculizar la capacidad de una persona para tomar decisiones claras;
--Puede distorsionar poderosamente la visión de una persona sobre cuerpos, relaciones y sexualidad;
--Lleva a la gente a cosificar a los demás, viéndolos como juguetes sexuales que existe sólo para su propia satisfacción;
--Debido a su influencia distorsionadora mina las oportunidades de los jóvenes de tener seguridad en sí mismo, ser felices y crear relaciones duraderas en el futuro.
"Afecta por tanto su capacidad de ver la vida de forma verdadera, provechosa y sana"

--Disminución de la sensibilidad hacia las mujeres, mostrando más agresiones, rudeza y falta de respeto.
--Disminución del deseo de tener hijos y formar una familia.
--Aumento del riesgo de tener dificultades en las relaciones íntimas.
--Aumento del riesgo de abusar sexualmente de los demás.
--Aumento del riesgo de recibir información incorrecta sobre la sexualidad humana.
--Aumento del riesgo de insatisfacción sexual con el/la futuro/a esposo/a.
--Aumento del riesgo de divorcio una vez casado.
.
Implicaciones siniestras
Consumir pornografía es una experiencia de venta de sexo, usa sexualmente a otra persona como un objeto que se puede comprar y, en este sentido, es muy similar a la prostitución.
Algo común con la prostitución, muchos de quienes aparecen en las películas porno no están allí por propia elección, sino por falta de opciones. Como ocurre con muchas prostitutas, consienten hacer esos actos por diversos factores, incluyendo el abuso sexual, problemas de drogas, o necesidad económica.
Asi mismo internet ha creado y aumentado las oportunidades para que los hombres exploten sexualmente a las mujeres.

La pornografía, afirma el Catecismo de la Iglesia Católica, no sólo ofende la castidad, sino que también "atenta gravemente a la dignidad de quienes se dedican a ella (actores, comerciantes, público), pues cada uno viene a ser para otro objeto de un placer rudimentario y de una ganancia ilícita".
Además el Catecismo observa que introduce "a unos y a otros en la ilusión de un mundo ficticio". Un mundo de fantasía que, no obstante, tiene efectos muy reales, tanto para los individuos como la sociedad.

lunes 13 de abril de 2009

ORACION DE APERTURA EN EL SENADO DE KANSAS

LA ORACIÓN QUE CAUSO CONTROVERSIA Oración de apertura en el senado de Kansas en la sesiónignaural de la 'Kansas House of Representatives'. Parece que esta oración molesto a algunas personas... Cuando se le pidió al pastor Joe Wright que hiciera oración de aperturaen el senado de Kansas, todo el mundo esperaba una oración ordinaria, pero esto no es lo que ellos escucharon: "Señor, venimos delante de Ti este día, para pedirte perdón y para pedir tu dirección. Sabemos que tu Palabra dice: 'Maldición a aquellos que llaman bien lo que está mal' y es exactamente lo que hemos hecho.. Hemos perdido el equilibrio espiritual y hemos cambiado nuestros valores. Hemos explotado al pobre y hemos llamado a eso "suerte". Hemos recompensado la pereza y la hemos llamado "ayuda social". Hemos matado a nuestros hijos que aun no han nacido y lo hemos llamado ''la libre elección". Hemos abatido a nuestros condenados y lo hemos llamado "justicia". Hemos sido negligentes al disciplinar a nuestros hijos y lo hemos llamado ''desarrollar su autoestima". Hemos abusado del poder y hemos llamado a eso: "política". Hemos codiciado los bienes de nuestro vecino y a eso lo hemos llamado "tener ambición". Hemos contaminado las ondas de radio y televisión con mucha grosería y pornografía y lo hemos llamado "libertad de expresión". Hemos ridiculizado los valores establecidos desde hace mucho tiempo por nuestros ancestros y a esto lo hemos llamado "pasado obsoleto". Oh Dios, mira en lo profundo de nuestros corazones; purifícanos y líbranosde nuestros pecados. Amén."
La reacción fue inmediata. Un parlamentario abandonó la sala durante la oración. Tres más criticaron la oración del pastor calificando la oración como 'un mensaje de intolerancia'. Durante las seis semanas siguientes, la iglesia 'Central ChristianChurch' donde trabaja el pastor Wright recibió más de 5000 llamadas telefónicas de las cuales sólo 47 fueron desfavorables. Esta iglesia recibe ahora peticiones del mundo entero, la India, África, Asia para que el pastor Wright ore por ellos. El comentarista Paul Harvey difundió esta oración en su emisión de radio ' The Rest of the Story ' (el resto de la historia) y ha recibido una acogida mucho mas favorable por esta emisión, que por cualquier otra. Con la ayuda de Dios, quisiéramos que esta oración se derrame sobre nuestra nación, por tanta semejanza con lo que está ocurriendo en nuestros países y que nazca en nuestros corazones el deseo de llegar a ser una ''nación bajo la mirada de Dios".

jueves 2 de abril de 2009

El sentido de la vida


1. La pregunta por el sentido de la vida.

La pregunta por el sentido de la vida no suele plantearse mientras todo va bien, sino precisamente cuando se quiebre la ilusión de que, en efecto, todo va según nuestras previsiones, de que las cosas nos salen conforme a lo que queríamos. Y es que la realidad es tozuda y se empeñan en quitarnos la razón y en darnos disgustos, problemas y dificultades que nos cansan, nos abaten e incluso nos quitan la ilusión de seguir luchando. En suma, la experiencia del fracaso, algo que no podemos evitar, es la que nos plantea la pregunta por el sentido de nuestros esfuerzos, de nuestros trabajos, y en definitiva de nuestra vida. Así es como ordinariamente surge la cuestión.


Vivir es una tarea esforzada. Esto no hay que verlo como una cosa rara, que no debería ser así. Es así, y que lo sea en cierto sentido es natural, puesto que se da siempre en todo ser vivo, y en todo hombre, una cierta “lucha por la vida”. Vivir es ya un éxito continuo de la vida, frente a la amenaza de los peligros, las enfermedades, la falta de recursos y la muerte misma. El mismo fenómeno biológico de la vida es ya un esfuerzo continuamente coronado por el éxito. Por eso no debe extrañarnos que las cosas sean difíciles y cuesten trabajo.

Lo que el hombre necesita para encontrar sentido a su vida es tener una justificación para sus esfuerzos, es decir, disponer de un objetivo y un fin claros, a cuya consecución se dedica la tarea de vivir y de llenar un día y otro de trabajo. Cuando se tienen objetivos claros para la propia vida, los esfuerzos se ven como parte del camino que hay que recorrer para alcanzarlos, y por lo tanto luchar tiene entonces un sentido muy claro: llegar a donde queremos.


2. La pérdida del sentido de la vida.


Tener objetivos claros es el primer requisito pata trazarse proyectos de vida que consistan los fines, Valores e ideales que queremos hacer nuestros. Quien carece de fines para la propia vida carece también de proyectos para llegar hasta ellos. En consecuencia no tiene ninguna tarea que llevar a cabo. La ausencia de proyectos vitales origina desocupación, falta de taras sentidas como propias. A lo sumo, el trabajo entonces es una especie de obligación forzada, que uno se ve obligado a realizar sin ganas, e incluso contra su voluntad. Además, la ausencia de proyectos y tareas vividas como propias genera algo que es terreno donde acontece la pérdida del sentido de la vida: la falta de ilusión.

Quien no sueña, no desea, no anhela realizar sus a pretensiones, quien no sabe lo que es vivir ilusionadamente, ése, fácil se encontrará, al despertarse por la mañana, con un panorama gris, mortecino, que fácilmente induce al hastío, al asco y al deseo de huir hacia un mundo donde se den esas ilusiones que ahora faltan y que son el verdadero motor de las tareas y las vidas humanas. Sentir al levantarse que lo que nos espera es la infelicidad, el estar a disgusto, el enfrentarnos a tareas que nos resultan odiosas: ésta es la situación desde la cual no se encuentra qué sentido tiene vivir una vida así. Lo cotidiano resulta entonces feo, sucio, sin atractivo, y uno le vuelve la espalda: no querría siquiera salir de la cama, no se ve que valga la pena.

En esa situación caben dos opciones. La primera es confirmarse en la idea de que, en efecto, una vida así no merece la pena ser vivida. La consecuencia inmediata es la caída en un estado de pesimismo que paraliza a la persona y la llena de amargura y disgusto interiores: es una especie de “quedarse en la cama”. Si ese estado de ánimo se hace permanente, y la persona no encuentra la salida de él, puede sobrevenir una cierta desesperación ante la vida, e incluso el deseo de que ésta acabe cuento antes, puesto que vivir así es bastante horrible.

La gama posible de las actitudes desesperadas, pesimistas y amargadas es muy grande y variada, y hay mucha gente que se encuentra sumida en ella, sin saber cómo superarla. El grado más extremo es la pérdida del deseo de vivir, que puede llevar incluso al intento de anulación de la propia vida. Pero una actitud tan desesperada no es lo ordinario. Es más normal el convencimiento de que el fracaso es inevitable, o la idea de que nada vale la peana, de que todo esfuerzo es inútil ante un destino inexorable. Incluso cabe llegar a pensar que la vida es absurda, y que lo mejor es vivir como si creyéramos en algo para no tener que enfrentarnos al vacío de sentido que hay en el mundo.

Estas soluciones son las que responden negativamente a la pregunta por la existencia de la felicidad y del sentido de la vida. Ni una cosa ni otra son posibles, ni tiene sentido buscarlas.
El hombre, según ellos, sólo puede ser feliz en la medida en que olvida este fondo oscuro y sombrío de la existencia. Se trata de una postura muy amarga, convierte la tarea de vivir en una carga insoportable. Por eso poca gente acepta permanecer en esta actitud. Incluso a veces hacerlo tiene algo de patológico.

La segunda solución, aunque resulta ser más “casera” y realista, se parece un poco a la anterior, aunque no tiene la carga pesimista de aquella: consiste en poner entre paréntesis la vida cotidiana e inmediata y dedicarnos a olvidarla, a mirar hacia otro lado mientras la vivimos.


Es la situación de las personas que en el fondo están descontentas consigo mismas y con lo que hacen: lo cotidiano les llena de malhumor. En tal sentido la salida más evidente es huir de uno mismo y de la vida que se está viviendo. La manera más fácil es buscarse mundos alternativos, o volcarse en la exterioridad, fragmentarse en mil pequeños monumentos de diversión, de un “pasarla bien” que es pura exterioridad, fuera de lo que uno verdaderamente “ES”. Es la vida frívola, atomizada, dedicada a explotar la felicidad momentánea que dan los placeres de la vida, grandes y pequeños, legítimos e ilegítimos.

Sin embargo, esta solución deja el hueco de fondo de la vida, y no resuelve el problema de la propia identidad. El destino de tales personas parece cifrarse en olvidar quiénes SON en el fondo y de verdad. Esa es una pregunta que no interesa: no hay que buscar “interioridades”, sino “exterioridades” que ayuden a tapar asuntos para los que no hay respuesta.


3. Las tareas que llenan la vida.

Como es fácilmente imaginable, el sentido de la vida se encuentra cuando ésta tiene un contenido y un “argumento” que le dé emoción, intensidad y recompensa. Ese contenido se obtiene en primer lugar de lo que antes se aludió: una tarea esforzada, vivida ilusionadamente, en pos de los valores, ideales y objetivos en los que se cifra nuestro proyecto vital. Si el trabajo es esto, entonces se justifica por sí mismo, e incluso puede vivirse de una manera ilusionada, puesto que pasa a ser parte de una obra propia, que es aquello que uno lega al mundo y a los hombres de su tiempo, como hace un artista, un escritor o un ingeniero, y como puede hacer cualquier profesional con el fruto de su trabajo.

Pero en segundo lugar, y en mucha mayor medida, el sentido de la vida se encuentra en aquellas personas a quienes uno destina todo lo que es capaz de hacer, sentir y amar. Quien tiene un amor en la vida ya ha encontrado el sentido de ésta: sólo falta que la persona amada corresponda a nuestro amor para que el flujo recíproco funde un ámbito de vivir ambos ilusionados e incluso enamorados. La persona amada es la destinataria de nuestros esfuerzos, de nuestros trabajos, porque lo que con ellos consigamos, y la misma lucha de conseguirlo, se convierten en don que se otorga a la persona amada para hacerle bien, para que ella sea feliz.

Lo más alto y lo más profundo de lo que el hombre es capaz es el amor correspondido.
No hay ninguna otra cosa que llene más la vida y la intimidad, ni siquiera la grandeza de legar a los hombres una gran obra. Ni el poder, ni el dominio sobre la naturaleza, ni la posesión de una gran ciencia, ni el desarrollo de la propia creatividad artística son capaces de dar lo que nos da la sonrisa de la persona que nos ama. Vale más destinarse a una persona que poseer sin ella todo el universo. Por eso, el mejor aprendizaje para encontrar el sentido de la vida es “aprender a amar”, algo bien distinto a simplemente “sentir que se ama”, puesto que amar es tratar bien a la persona amada, tratarla como ella se merece, darle lo que le hace feliz, y eso es algo que implica un modo de comportarse muy específico, que es el que verdaderamente funda sobre un cimiento sólido el puro sentimiento del amor.


4. Compartir la vida con otros



Todo lo que se ha dicho hasta aquí tiene, pues, un corolario: encontrar el sentido de la vida no es una tarea que pueda realizarse en solitario. En primer lugar, porque las tareas que llevan a cabo los propios ideales uno los emprende no tanto porque se le ocurran espontáneamente como porque otros le ofrecen la oportunidad de realizarlas, o al menos le ponen en el camino de entusiasmarse con ellas y llegar a convertirlas en el propio proyecto vital. Las tareas que llenan la vida surgen muchas veces de oportunidades encontradas y aprovechadas. Cuando uno tiene una oportunidad y no la aprovecha, la pierde, quizá porque no se da cuenta de su alcance.

En segundo lugar, el sentido de la vida se encuentra más fácilmente cuando existen unos bienes comunes que se comparten con quienes están unidos a nosotros. Cuando más profundamente unidos estemos con ellos, tanto más rico es ese compartir, y tanto más nos enriquecemos, tanto menos solos nos quedamos. La compañía de los demás, vivida como amistad, ayuda, amor o participación en tareas comunes, ayuda a sentirse útiles, comprendidos, apoyados y beneficiados por la tarea común que a todos nos reúne y en cierto modo nos protege.

Quienes tienen un vivo sentido de la presencia de los demás en su vida, quienes hacen de ella una conversación continuada y una tarea vivida en compañía, tanto menos están el peligro de que la pregunta por el sentido de la vida les atenace, tanto menos posibilidades tienen de sucumbir a su propio fracaso y quedarse paralizados, en aquella situación que al principio se dijo que era la causante de que surja la pregunta por el sentido de la vida, esa pregunta que no surge cuando las cosas nos van bien, en compañía de otros, porque entonces tenemos una clara justificación para nuestros esfuerzos.

viernes 27 de marzo de 2009

"PARA REFLEXIONAR"

  • "El amor requiere de la belleza: un amor debe ser bello. No hay belleza cuando hay falta de respeto entre los que se aman. En el amor debe haber un amor de amistad y no de complicidad" (GOG)

  • "Sabe usted en estos momentos dónde y con quién estan sus hijos" (GOG)

  • "Ser" maduro es la adhesión voluntaria y libre a las opciones responsablemente tomadas, adhesión que se mantiene a lo largo del tiempo a pesar de las dificultades”(GOG)

  • La lealtad es el cumplimiento fiel de todo aquello que exigen las normas de la honra del honor y de la hombría de bien (normas que no están evidentemente escritas en ningún código. Sino en la conciencia personal)” (GOG)

  • Formar en Valores: Muchos afirman que hoy lo importante es formar en valores”… y muchos también se preguntan qué es eso de formar en valores. ¿Qué es una persona valiosa?Formar en valores es formar en hábitos operativos buenos y esa es la definición de “VIRTUD”. Analógicamente podemos afirmar que como una línea es una sucesión infinita de puntos, así la virtud es una sucesión constante de actos buenos, por lo tanto formar en valores es enseñar a las personas a adquirir virtudes.(GOG)

  • Los Derechos Humanos pertenecen a la persona por el hecho de SER tal; los Derechos Humanos están íntimamente vinculados a la ley natural que acompaña a cada persona desde que nace hasta que muere. Los Derechos Humanos no tienen su fuerza por el derecho escrito o por el derecho positivo, vale decir esa fuerza no depende del reconocimiento o positivación que el derecho escrito les da. Los derechos humanos reflejan que el hombre es imagen y semejanza de Dios. (GOG)

  • El “Amor” nace del conocimiento. No se puede amar a quien no se conoce. Para conocer a alguien hay que tratarlo. El amor es la capacidad constante de desear el bien conveniente a la persona amada.(GOG)

  • El Matrimonio es la unión permanente, no transeúnte, entre varón y mujer para procrear y educar hijos en una comunidad, vale decir unidad común, de vida y amor.(GOG)

  • "Ser" Libre es muy distinto de "Estar" libre: el canario que se escapa de una jaula “Esta libre”, pero no Es libre, siguió su instinto de modo irracional. Ser libre entonces es, querer y poder elegir aquello que debo elegir y elegirlo de verdad. (GOG)

  • Se aprende a nadar nadando, a andar andando y a ser padres siendolo..En esta vida no existe una escuela para padres". (GOG)

  • Recuerden "Los hijos queridos seran los mejores padres en el futuro".(GOG)

  • "La familia es una noble realidad humana, querida por Dios: hay que cultivarla, cuidarla.

  • Familiaridad es cercanía: no basta vivir bajo el mismo techo. Si los integrantes de la familia viven juntos y no hay trato; si es que hay trato, pero no con amor; si se encuentran lejanos y no se echan en falta... habrá que revalorar la familia en su verdadera dimensión: el propio hogar es donde mejor se está... (GOG)

  • Un lugar primero y esencial de aprendizaje de la esperanza es la oración. Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha. Cuando ya no puedo hablar con ninguno ni invocar a nadie, siempre puedo hablar con Dios. (Papa Benedicto.)

  • “Ante Dios, y es lo que en definitiva cuenta, consigue la victoria el que lucha por portarse como cristiano auténtico: no cabe una solución intermedia. Por eso conocéis a tantos que, juzgando a lo humano su situación, deberían sentirse muy felices y, sin embargo, arrastran una existencia inquieta, agria; parece que venden alegría a granel, pero arañas un poco en sus almas y queda al descubierto un sabor acerbo, más amargo que la hiel. No nos sucederá a ninguno de nosotros, si de veras tratamos de cumplir constantemente la Voluntad de Dios, darle gloria, alabarle y extender su reinado a todas las criaturas.” (San Josemaría Escrivá).

  • " Quien carece de fines para la propia vida carece también de proyectos para llegar hasta ellos". (GOG).

  • "Podemos tratar de limitar el sufrimiento, luchar contra él, pero no podemos suprimirlo. Lo que cura al hombre no es huir del dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo que ha sufrido con amor infinito" ( Benedicto XVI).

  • Cuando nacía el castellano en la Edad Media, separándose del latín, escribieron:

MI VIDA ES TODA DE AMOR

Y SI EN AMOR ESTOY DUCHO

ES POR FUERZA DEL DOLOR

PUES NO HAY AMANTE MEJOR

QUE AQUEL QUE HA SUFRIDO MUCHO

  • La gran Teresa de Jesús, én el Siglo XVI, después de muchas incomprensiones y dolores morales, con su pluma ágil y mística, escribió:

NADA TE TURBE

NADA TE ESPANTE

TODO SE PASA

DIOS NO SE MUDA

LA PACIENCIA :

TODO LO ALCANZA

QUIEN A DIOS TIENE

NADA LE FALTA

SOLO DIOS BASTA.

  • Todos tenemos ansias infinitas de paz: la paz es consecuencia de la fidelidad a los principios rectores que nos llevan a buscar a Dios en la vida diaria; de ser congruentes en nuestro OBRAR con nuestro SER, y nuestro ser: es imagen y semejanza de Dios... por lo tanto nuestro obrar deber coincidir con el querer de Dios.

miércoles 18 de marzo de 2009

El sentido de la "Libertad"


1. La importancia de la libertad


Pocas palabras tienen hoy tanto prestigio como libertad. Los europeos, desde hace más de doscientos años, han hecho de ella uno de los valores más importantes de la vida humana. La historia de este empeño es rica e instructiva, y nos pone ante el valor intrínseco que la libertad realmente tiene, que es grande y decisivo.


Tras una experiencia de varios siglos, junto a importantísimos avances en el logro de una libertad real para todos, se han hecho también evidentes algunas consecuencias negativas del uso de la libertad característico de la sociedad moderna. Precisamente por eso, hoy en día comienza a imponerse un clima de opinión que toma la libertad de una manera más profunda y verdadera de lo que muchas veces se ha hecho en el pasado. Por ejemplo, en el mundo moderno con cierta frecuencia se ha solido identificar la libertad con la mera ausencia de impedimentos exteriores, lo cual, en el fondo, es reducir su verdadero alcance y empobrecerla. Es éste un concepto de libertad insuficiente y reduccionista. Para alcanzar una visión más completa de la verdadera naturaleza de la libertad, es preciso entender primero ese reduccionismo tan frecuente.


2. Una noción insuficiente de libertad


Hoy en día se enseña poco a querer. Quizá por eso hay cierta crisis en los proyectos vitales, y abunda una felicidad bastante gris, ceñida al cómodo bienestar del fin de semana, a las vacaciones, a la siempre provisional ausencia de dolores y molestias. La causa de la pequeñez de los deseos suele deberse, entre otras cosas, a dos factores: la importancia excesiva que se da a lo que uno tiene, y no a lo que uno es, y el equivocado concepto de libertad al que antes nos referíamos.


La libertad, en efecto, se identifica muchas veces con poder hacer todo lo que uno quiere, siempre que no perjudique a los demás. Este modo de entender qué significa ser libre concede primacía a la toma de decisiones en presente, promueve elegir lo que yo quiera cuando yo quiera, y sólo toma la precaución de no perjudicar a los demás para evitar ser molestado o interrumpido en aquello que quiero hacer. Se parte del supuesto de que lo que elijo es bueno por el mero hecho de que lo elijo libremente; los demás deben limitarse a respetar mis decisiones, no porque sean buenas o malas, sino porque son las mías, y no las suyas. Entonces respetar la libertad ajena consiste en no inmiscuirse en las decisiones de los otros, aunque sean demenciales o erróneas.


Cuando se entiende así la libertad, se postula que cada uno debe poder hacer lo que quiera, sin que los demás se lo impidan. Todas las relaciones entre los hombres serían entonces fruto de sus decisiones libres, y del mismo modo que se establecen vínculos y relaciones se disuelven cuando la libre voluntad de las partes así lo establece. No habría entonces ninguna relación ni vínculo entre personas humanas que tuviera carácter irrevocable: todo puede y debe ser cambiado cuando la libre decisión de los afectados así lo decida. No hay nada sustraído al omnímodo poder humano de decisión.


Esta mentalidad entiende que libertad y compromiso se oponen: en la medida en que no me comprometo ni me obligo, mi libertad queda a salvo, pues no estoy atado, ni dependo de otros; puedo seguir decidiendo lo que quiera. Cuando menos incluyo mi futuro en mis decisiones presentes, más libre estoy en el futuro para hacer lo que en ese momento me apetezca, menos condicionado me encuentro. Según este modo de pensar, libertad significa independencia, emancipación, no estar sujeto ni atado a nada ni a nadie.


Y así, nadie estaría obligado a mantener un vínculo proveniente del pasado si en el presente no desea mantenerlo. La libertad significa entonces ausencia de vínculos permanentes y estables: debo poder hacer lo que quiera siempre y en todo momento, sin que yo quede obligado por mis propias promesas o decisiones anteriores, puesto que puedo cambiar de opinión, de gustos, de circunstancias y de situación, y en tales casos mi libertad debe poder seguir ejerciéndose. Por eso no puedo ni quiero atarme: dejaría de ser libre.



3. La libertad como desarrollo de la persona


Este modo de concebir la libertad tiene muchas dificultades intrínsecas. La más evidente es que se trata de una libertad que no se hace cargo de una realidad sencilla: vivir no es sólo presente, sino también pasado y futuro.


En efecto, del pasado recibo una herencia, una situación, una educación, unas circunstancias determinadas que me condicionan para cualquier decisión que quiera tomar. Decir que cabe una libertad completa e independiente de todo es sencillamente una fantasía, y denota falta de realismo, puesto que ninguno podemos prescindir de las condiciones en las que vivimos ahora mismo, y ellas son, por así decir, el campo de juego dentro del cual nuestra libertad puede ejercerse. Si yo soy italiano y mido un metro setenta, estas circunstancias condicionan mi libertad, me guste o no. Por eso ni mi libertad ni la de nadie es absoluta: yo no puedo decidir siempre todo lo que quiera, sencillamente porque muchas cosas son imposibles para mí, por ejemplo haber nacido hace cuatrocientos años.

La libertad del hombre no es por tanto ilimitada. Su primer límite es la propia situación en la que uno vive y está: es contando con ella y a partir de ella como puedo ejercerla. Una libertad que no dependiera de nada ni de nadie, una libertad total, sencillamente sería inhumana, irreal e imposible. En la medida en que vivo en una situación histórica, real y concreta, en una familia, ciudad y época determinadas, en esa misma medida dependo y soy según ellas, y ejerzo mi libertad dentro del marco que ellas me proporcionan.

En segundo lugar, la vida humana se hace siempre contando con el futuro, y la libertad se ejerce también mirando hacia delante. Cuando se pone el acento en que lo importante de la libertad es el presente, y se identifica con el poder elegir lo que yo quiera en cada momento, entonces se olvida la pregunta: ¿libertad, para qué? Si no hay un puerto hacia el que dirigirse, si no hay aun tarea que valga la pena, un ideal atractivo cuya consecución merezca sacrificios, si no hay unos valores de fondo que inspiren la conducta y den a la vida un rumbo constante y coherente, entonces la libertad se convierte en un juego, en el capricho de elegir whisky o ginebra sin preocuparme del largo plazo.

La libertad se pone interesante desde el momento en que se asumen tareas importantes y comprometidas. Basta pensar en qué es la vida profesional para darse cuenta de que ser libre exige llenar la vida de contenido, tener un tajo cotidiano, un lugar que ocupar en la sociedad.


Si no carecemos de identidad. El hombre, al cabo de un tiempo, termina siendo aquello que pone en práctica. Si no hay tarea que realizar uno no es nada ni nadie: viene el vacío, la perdida de sentido de la vida, la sensación de inutilidad, e incluso la frustración. De todo esto se infiere que cuando la libertad asume tareas y riesgos, se compromete, apuesta por un proyecto, por un ideal o por una persona. Y por eso la libertad se vincula a ellos, pasa a estar a su servicio, por decirlo así, La libertad adquiere sentido cuando tiene un para qué, cuando está al servicio de una causa, cuando se compromete por ella y en ella.


Por eso se suele decir que la grandeza de un hombre se mide por la calidad y altura de las metas e ideales que se ha propuesto alcanzar. Es importante insistir en que la grandeza de la libertad se mide por la categoría de la realidad a la que se apunta, esa realidad que ella misma ha elegido. Si todo lo que puedo elegir es Whisky o ginebra, mi libertad no pasa de ser un capricho, una trivialidad.


Dicho de una manera resumida: la libertad no es sólo libertad de elección, sino también libertad moral, es decir, el proceso de desarrollo ético y humano de la persona. No basta sólo con elegir esto o aquello; hay que elegir bien, hay que elegir aquello que contribuya a nuestro mejor desarrollo como hombres y como personas. No basta elegir para ser libre, hay que elegir bien, hay que elegir lo mejor. La libertad no es tanto elegir como elegir bien, es decir, dirigir mis pasos hacia la meta, organizar mi vida, mi tiempo futuro, en torno a una tarea, a un ideal que valga la pena. La libertad, y esto es importante, no es autosuficiente, nos se basta a sí misma: necesita el bien para poder realizarse. Si elige mal, se equivoca; aunque se equivoque libremente, es mejor para ella acertar libremente. Y el acierto de la libertad está en elegir lo mejor para la persona.


Así pues, no se puede aislar la idea de la libertad de la idea de bien. El bien es el para qué la libertad. Es un bien libremente elegido. Por eso la elección del bien es la realización de la libertad. Elegir mal, equivocarse, es un uso de la libertad que daña a la persona porque las decisiones de la libertad son acumulativas, es decir, si se elige una vez bien, la siguiente es más fácil volver a elegir bien, mientras que elegir mal prepara el camino para volver a equivocarse. Por eso suele decirse que la elección habitual del bien se llama virtud.



4. La libertad de los otros


Decir que mi libertad acaba donde empieza la de los demás es una manera de poner de relieve otro de los límites de ella. Pero esto no debe entenderse en un sentido puramente negativo, como si se tratara de hacer lo que yo quisiera sin otro criterio que abstenerme de perjudicar a los demás. Si lo entendemos así, volvemos al planteamiento reduccionista que vimos anteriormente, según el cual ser libre consiste ante todo en elegir lo que yo quiera, sin coacción alguna.


Debajo de esta idea reduccionista subyace un planteamiento individualista de la sociedad, según el cual cada hombre vive dentro de una esfera y de un espacio propios y aislados, en los que él sólo es soberano y donde nadie puede entrar. Esta idea de que el hombre es un individuo soberano dentro de su propio territorio, en el cual los demás son unos extraños, ha sido muy común en ciertas tradiciones políticas y morales europeas, por ejemplo el liberalismo.


Hoy en día este planteamiento individualista aparece ya que como insuficiente, por insolidario y poco realista: la sociedad no es una suma de espacios autónomos de individuos libres y emancipados, sino un entramado donde se comparten los bienes comunes que sustentan y hacen posibles la sociedad. Uno de esos bienes compartidos y mutuamente otorgados es la libertad: sin la ayuda de los otros yo no puedo alcanzar mi madurez y mi emancipación, ni puedo mantener mi libertad. Que yo pueda ser libre depende de que los demás me reconozcan como tal, y por lo tanto mi libertad se constituye desde la libertad de los demás, y no aisladamente.


La sociedad es un ámbito de bienes comunes y compartidos dentro del cual los hombres se reconocen unos a otros como seres libres y responsables, pues todas las decisiones que yo tome respecto de mi propia persona acaban repercutiendo en los demás, pues ellos quedan afectados, aunque yo no quiera, por lo que suceda conmigo, y por ello son y se sienten responsables de lo que yo haga: es algo que antes o después les afecta. Por eso más elecciones libres, además de quedar medidas por la realidad a la que apuntan, se miden también por la conformidad que tengan con los valores comunes de la sociedad en la que vivo.


En toda sociedad hay una tabla de valores compartidos, recibidos muchas veces de la propia tradición cultural, científica, moral y religiosa. Son esos valores los que marcan los cauces a través de los cuales se desarrolla y crece la libertad de cada uno de los miembros de esa sociedad. La manera más enriquecedora de ejercerla es asumir la tarea de realizar esos valores de una manera personal y creativa.


Así se puede volver a ver que la libertad sola no basta, no es un valor absoluto. Junto a ella hay que poner otros valores que la comunidad a la que pertenecemos pone en nuestras manos y para cuya aceptación y realización se precisa la intervención de la libertad pues con ella esos valores se convierten en ideas, convicciones, y tareas de una persona, una persona que no es un individuo aislado, autónomo e independiente, sino un miembro activo de una comunidad donde su vida y su libertad continuamente se integran y se encuentran con la libertad y la vida de los demás.

sábado 14 de marzo de 2009

Afectividad y Sentimientos






Vivimos una época de un DESBORDE DE AFECTIVIDAD Y SENTIMIENTOS que lleva a entender en “clave afectividad y sentimental aspectos esenciales de la vida humana, mas que basarse en una intelección de la realidad en clave ética, y de un deber ser de hombría de bien.” Hoy, pareciera que se entiende en clave de sentimientos y afectos que los puede llevar a no medir las consecuencias de sus actos personales, de modo que la autoestima, en algunas ocasiones se ve soslayada y se actúa más por sentimientos.

La vorágine que se ha creado en la vida diaria, a veces puede suceder que los que “son” padres de familia no tienen demasiado tiempo para “estar” con sus hijos como padres de familia, y sucede que por lo que se señala de la televisión, en algunos hogares se aíslan unos de otros por que están viendo su programa favorito…, cada uno, eso si, cada uno en su televisor, y se da entonces que en un hogar compuesto por padres e hijos se limite a la materialidad de vivir bajo un mismo techo, y una persona humana que no tiene hogar es una persona que le faltan raíces, por lo que se debería iniciar por un cambio de las costumbres domésticas y tener mayor comunicación familiar.

La vertiginosidad y el apresuramiento en que nos vemos inmersos hace que también las relaciones humanas sean vertiginosas y apresuradas, que tengan como poca consistencia, y entonces los vínculos sean muy débiles, y trae como consecuencia que casi no se le dé valor a la palabra empeñada o a la capacidad de asumir un compromiso estable. No en vano estamos en una época en que se hace una tremenda propaganda a mermelada light; mantequilla ligth; gaseosas light; pan light. Entonces como por osmosis se da que podamos hablar de familia “light”; hombres y mujeres “light”; valores “light”; compromisos “light”; matrimonios “light”…